Descubre la Fascinante Historia y Transformación de la Exhacienda de Temixco en Cuernavacapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

Construida en el siglo XVI por Martín Cortés, hijo del conquistador español Hernán Cortés, la Exhacienda de Temixco atestiguó momentos importantes de la historia, como de la Colonia, la Independencia de México, la Revolución Mexicana y la Segunda Guerra Mundial.

Orígenes y Desarrollo Colonial

La Exhacienda de Temixco se remonta al siglo XVI cuando Martín Cortés mandó construir esta hacienda, la cual tardó 400 años en terminarla. Ubicada en Temixco, Morelos, este histórico inmueble fue un gran productor de azúcar, arroz, alcohol, maíz y frijol. Además, aquí se criaron ganados y se explotaban las áreas naturales para obtener madera que se almacenaba en las bodegas para después ser entregadas en toda la Nueva España.

Durante los siguientes veinte años se siguieron otorgando mercedes a diferentes personas, ya directamente por el 4o. Marqués del Valle de Oaxaca, don Pedro Cortés, nieto del conquistador o por los gobernadores de su Estado, hasta que alrededor de 1621 le venden los derechos a Frei Juan Diez Guerrero, caballero de la orden de Calatrava, todos estos vecinos, incluida la viuda de Barbero y se conforma así la primera etapa de esta propiedad con alrededor de 12,500 hectáreas, enorme extensión, sobre todo si la comparamos con la mayoría de las grandes haciendas de esa época que contaban con entre 10 a 20 caballerías (de 420 a 840 has.) y que seguiría su expansión en los años venideros. Para 1670 el dueño del ya ingenio de Temisco era don Pedro de Alguren, quien siguió adicionando tierras a esta, de por sí, ya gran propiedad.

Tomaba su agua del río Huaymac que venía por la barranca de Amanalco desde los ojos de Chapultepec; del río Temisco, que se forma por la barranca de San Antón, la barranca de El Limón y otros ojos que nacen en sus terrenos. Además contaba con todos los aperos y maquinaria de la más moderna tecnología para la época.

Papel en la Independencia de México

Cuando estalló la Guerra de Independencia de México, la entonces hacienda de Temixco se convirtió en un centro del bando para los Realista, defensores de la monarquía.

Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol

La Hacienda Después de la Revolución

La Hacienda de Temixco fue adquirida por Alejandro Lacy Orci cuando el Estado de Morelos la subastó después de la Revolución. Alejandro Lacy Orci era cercano al Presidente Plutarco Elías Calles porque sus nietos se habían casado. En 1935 el Presidente Lázaro Cárdenas mandó al exilio a Calles, entonces la familia de este último regresó paulatinamente a Sonora. Cárdenas había cedido parte de las tierras de la Hacienda a los campesinos de Palmira y Temixco en 1938.

Temixco Durante la Segunda Guerra Mundial

Pocos saben que la ex Hacienda de Temixco fue un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. La historia de aislamiento para los Shibayama y otras familias japonesas comenzó con la ofensiva militar japonesa contra la base naval de Estados Unidos en Pearl Harbor, en diciembre de 1941. Un mes después, tras la reunión panamericana de cancilleres en Río de Janeiro, Brasil, el gobierno de Manuel Ávila Camacho decidió concentrar a los “ciudadanos peligrosos” de los países del Eje: Alemania, Japón e Italia.

Un grupo de japoneses fueron concentrados en la exHacienda de Temixco en cuya superficie de 14 hectáreas (140 mil metros cuadrados) erigieron casas de madera, apiladas una tras otra, sembraron hortalizas y cultivaron arroz para su consumo.

En febrero de 1943, Alberto Yoshida y Takugoro Shibayama informaron al Departamento de Investigación Política y Social (en adelante DIPS) que ochenta internos trabajaban en los campos y treinta se negaban a trabajar. Lo que no le dijeron a las autoridades era que se negaban a trabajar sin recibir un salario. Los internos tenían que pagar por jabón, comida y otros productos que sus familias consumían.

La Secretaría de Gobernación investigó los hechos denunciados por el Comité de Ayuda Mutua y reportó lo dicho por Zintaro Matsu Nakagawa. Que había 63 hombres trabajando el campo y les pagaban una miseria. Que les pagarían dos pesos por semana más alimentos, pero los dueños de la Hacienda se quedaban con la mitad del salario y encima les descontaban los alimentos, no sólo de ellos sino los de todos. Como él estaba sólo en el campo, terminaba manteniendo a los familiares de sus compañeros. Que las mujeres representaban una carga adicional, pues no recibían salario y encima había que mantenerlas.

Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá

El doctor Manuel Hiromoto también llenó un reporte en Perote en el que no sólo se quejaba de las condiciones laborales, sino que las autoridades de la Hacienda abusaban de su poder. Como él era cristiano, se dolía de la falta de libertad religiosa, pues las autoridades en la Hacienda únicamente permitían los ritos católicos. También se quejaba del clasismo en la Hacienda que reproducía la rígida estructura social de Japón.

En abril de 1943 los detenidos en Perote escribieron una carta a Luis Tsuji en la que suplicaban que los regresaran a Temixco, que estaban dispuestos a trabajar sin compensación y que no se quejarían más. Muchos de sus familiares habían muerto en Temixco mientras ellos se encontraban en Perote.

La autora Selfa A. Chew menciona que no había enfermería en la Hacienda y de acuerdo con el artículo 14 de la Convención de Ginebra de 1929 estaban obligados los campos de concentración a tenerla. La atención médica era deficiente y era brindada por el doctor Tsunesaburo Hasegawa que había sido arrestado en Ciudad Juárez en 1942. El doctor Manuel Hiromoto se quejaba de que el administrador Shibayama no le permitía atender a los enfermos.

En octubre de 1945, el CAM recibió la autorización de la DIPS para que a partir de ese momento los inmigrantes pudieran moverse con toda libertad y regresar, si así lo deseaban, a los lugares donde habían radicado.

Tabla Resumen de la Población Japonesa en Temixco

AñoEventoDetalles
1942Llegada de las primeras familias42 familias llegaron a la hacienda en agosto.
1943Reporte de condiciones laborales80 internos trabajando, 30 se negaban por falta de salario.
1945Autorización de liberaciónInmigrantes autorizados a moverse libremente y regresar a sus lugares de origen.

Transformación en Parque Acuático

El casco de esta antigua y poderosa factoría pasó después a manos del Sr. Abelardo Paniagua Lara, luego fue del Sr. Alejandro Lacy quien a su vez lo vendió a un grupo de inversionistas japoneses, encabezados por el Sr. Matsumoto y Sres. Tadasu Tsuji Okamura, Kadiyama, Sekiguchi y Tago. Finalmente, la hacienda se transformó en un balneario con todos los adelantos contemporáneos para la distracción del visitante, como toboganes, olas, albercas, trampolines, espacios para comer, jardines, tiendas, amplios estacionamientos, salones para reuniones, etc. Además a precios populares y con posibilidad de contratar paquetes desde la Ciudad de México, todo incluido.

Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California

Legado y Conservación

De los elementos típicos de las haciendas de este ramo, se pueden admirar aún la barda perimetral, los portones, el altísimo chacuaco de ladrillo, probablemente zunchado con metal que nos indica la modernización que seguramente tuvo la fábrica a finales del pasado siglo XIX, con la introducción del vapor, los impresionantes salones dedicados a la fabricación del dulce, los purgares y la casa “grande”.

Es indudable que el casco de Temixco debe de haber sufrido varias modificaciones durante los largos años que el ingenio tuvo de actividad; pero aun perdura, aunque en estado ruinoso, el cuerpo principal de la antigua construcción, de fines del siglo XVII o principios del XVIII. Difiere un tanto de lo que puede llamarse tipo usual, en que la galería que en otras haciendas ocupa gran parte, si no toda la fachada, en Temixco se reduce a un portal de cuatro arcos nada más, dos al frente y dos a un costado, al que se tiene acceso por una ancha escalera de piedra.

tags: #hacienda #temixco #cuernavaca #historia