En Tlalnepantla, entre los siglos XVII y XIX, existieron importantes y bellas haciendas, cuya extensión territorial era mucho mayor que en la actualidad. Además de la Hacienda Santa Mónica, destacaban la de San José de la Escalera, Santa Cruz, San Rafael, San Andrés Tulpa, San Nicolás, San Francisco Javier, San Pablo del Medio y Hacienda Blanca.
Orígenes y Primeros Propietarios
La Hacienda Tlalnepantla fue fundada en el siglo XVI. A la muerte de doña Marina de la Caballería, sus herederos vendieron la hacienda a Alonso Dávalos, casado con Francisca, hija de Alonso de Estrada, junto con la estancia de ganado menor, su casa, media caballería de tierra, ganado y el molino, además de otros dos sitios para molinos. Poco tiempo después, en 1554, Alonso de Bazán y Pedro de la Fuente adquirieron la propiedad.
En 1573, la hacienda de Santa Mónica tiene su origen cuando los frailes agustinos compran las tierras, la casa, el molino y el ganado. Deciden darle este nombre en recuerdo de la madre de san Agustín.
Periodo Agustino
En 1573, el Convento de San Agustín de la Ciudad de México adquirió la hacienda. Los agustinos tallaron en cantera, en la entrada del molino, el emblema de su orden y el año en que se fundó la Hacienda, a la que pusieron el nombre de Santa Mónica en honor a la madre de San Agustín, patrona de la orden. La Hacienda permaneció en sus manos durante más de un siglo.
En 1686, el convento de San Agustín vendió la hacienda a Blas Mejía, quien la conservó durante 20 años. Además, existían problemas por el aprovechamiento del río de Tlalnepantla, como el conflicto contra José Núñez de Acevedo en 1688.
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Transformación y Características Arquitectónicas
Don José González era una persona de gran alcurnia. Este estilo mudéjar lo combinó con el arte barroco de la portada de la hacienda, en el que mandó construir el escudo de armas de González Calderón en mármol blanco. Por dentro se encontraban las escaleras que conducían al segundo piso, lugar de las habitaciones de los señores. La parte de abajo eran las oficinas, cuentos de servidumbre y las bodegas.
Siglo XX y Adquisición por Antonio Haghenbeck
Durante la Guerra de Independencia, la Hacienda vivió una severa crisis. En 1947, Antonio Haghenbeck y de la Lama compró la Hacienda al señor Octavio Avilés Liceaga.
Antonio Haghenbeck y de la Lama adquirió el inmueble en 1947 y fue el último dueño de la hacienda. Tras una intensa labor de rescate, reconstrucción y acondicionamiento que le llevó varios años al señor Haghenbeck, en la actualidad los visitantes pueden observar el antiguo molino, que es un amplio y suntuoso salón adornado con gobelinos y un rico mobiliario. Un salón con muebles y pinturas coloniales. En el segundo piso otra serie de salones, entre ellos uno de juegos con el típico billar del siglo XIX. En todos hay piezas excepcionales como papeleras italianas y españolas del siglo XVII con incrustaciones de piedras semipreciosas. Gobelinos de los siglos XV al XVII, relojes Grandfather, candiles bargueños del siglo XVII, escritorios de marfil filipino, muebles de madera ebanizada con incrustaciones de hueso y de marfil, mobiliario East Lake del siglo XIX.
Incorporó en el molino una chimenea monumental, pilares y una majestuosa escalera de mármol, en el jardín varias esculturas recrean un jardín romántico.
Hacienda de Santa Mónica en la Actualidad
Actualmente la Exhacienda cuenta con un 80% de su construcción original. Inicialmente se utilizaba con fines agrícolas y ganaderos y sus productos eran principalmente leche, alfalfa, cebada y hortalizas.
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El Museo Hacienda de Santa Mónica se localiza en el Municipio de Tlalnepantla de Baz, Estado de México. Tuvo varios dueños siendo el último Antonio Haghenbeck y de la Lama, quien la adquiere en 1947, consolidando y restaurado el edificio siguiendo el estilo de las mansiones del siglo XIX. Al realizar sus eventos o filmación en los espacios de este Museo, usted contribuye a incrementar la labor asistencial de la Fundación Cultural Antonio Haghenbeck y de la Lama I.A.P.
Se trata del patio del casco de la Hacienda flanqueado por 26 columnas de cantera. Lugar único que sobre sale por sus columnas y chimenea de cantera tallada; su espectacular escalera de mármol y un candil monumental en la parte central. Ideal para cócteles, talleres, comidas, conferencias, presentaciones.
Regio comedor del siglo XIX ideal para pedidas de mano, comidas empresariales, desayunos y reuniones empresariales. Sus grandes ventanales permiten una vista maravillosa del jardín. Ideal para desayunos, entrega de reconocimientos, comidas de ejecutivos o cursos de capacitación.
Fue fundada en el siglo XVI, y actualmente el ayuntamiento lo utiliza para actividades culturales, en las que imparte talleres de canto lirico, fotografía, guitarra, joyería, tango y técnicas de pintura.
En sus instalaciones se imparten talleres permanentes y de verano para los niños.
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