Explorar las haciendas abandonadas de Yucatán es una experiencia única que permite a los amantes de la aventura recorrer ruinas entrelazadas con la naturaleza a través del tiempo, creando una sensación de nostalgia y misterio.
Estos edificios, vestigios de la industria henequenera, han pasado décadas en el abandono, por lo que pasear entre sus techos derruidos, sus máquinas oxidadas y sus muros erosionados es recordar que la gloria es temporal y que nada permanece.
Conoce algunas de las haciendas abandonadas de Yucatán que merecen una visita y dónde puedes hospedarte para explorarlas.
Haciendas para Explorar
Hacienda Polabán
Ubicada en el municipio de Sanahcat, en el centro de Yucatán, Polabán llegó a ser una importante hacienda henequenera durante la época dorada de esta fibra. Cuenta con una enorme máquina de raspe, la cual da testimonio de la capacidad productora e importancia que llegó a tener la hacienda. La maleza se ha apoderado de la mayor parte de esta hacienda, que se encuentra totalmente en ruinas. Los habitantes del pueblo hornean pibs en el terreno de la hacienda, por lo que hay que tener cuidado con los agujeros en la tierra al caminar.
Rancho de Sotuta
Este pequeño rancho abandonado, ubicado a un kilómetro del centro de Sotuta, tiene algunas señales de ser muy antiguo, como el estilo de la decoración y el nivel de estrago causado por la naturaleza al lugar. Actualmente es propiedad privada, pero es posible visitarla para admirar sus solitarios paisajes.
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Hacienda de Temozón
Al salir del automóvil, sentirás el aire puro y escucharás a los pájaros de Temozón, la más palacial de todas las haciendas. La entrada te dirige por los escalones, pasando la fuente única de cabezas de delfines, hacia la gran terraza. Esta hacienda, renovada por Salvador Reyes Ríos - arquitecto residente de Mérida - para Roberto Hernández de Banamex, fue escogida para una cumbre entre el Presidente Bill Clinton y el Presidente Ernesto Zedillo de México en 1999. Si tienes hambre, puedes disfrutar una deliciosa comida gourmet a buen precio. El servicio es impecable, la comida excepcional y el sonido ocasional de las aves le da una sensación exótica. Si planeas pasar la noche aquí, prepárate para una experiencia de lujo a un precio de lujo. Pero no necesitas pasar esa noche para disfrutar Temozón. Antes de partir, asegúrate de explorar la propiedad, incluyendo lo que probablemente es la piscina más larga de todo Yucatán.
Hacienda de Lepán
Esta hacienda se encuentra en el municipio de Lepán, a 5 kilómetros del pueblo de Tecoh. Aquí encontrarás cenotes a los cuales te puedes meter y que solían proveer de agua a la hacienda. Permanecen los vestigios del antiguo casco, incluyendo un edificio alargado ataviado con arcos y dos enormes chimeneas. Además, encontrarás una buena cantidad de maquinaria pesada que nunca pudo ser retirada del lugar.
Nada para sobrellevar el calor de la región como un chapuzón en el cenote natural y las piscinas de este balneario. Rodeadas de vegetación, ¡en verdad te harán sentir como en la selva! Tiene baños, espacio para hamacas y restaurante para cuando les dé hambre. Niños menores de 4 años y adultos mayores no pagan entrada.
Hacienda Yaxcopoil
En maya significa “lugar de los álamos verdes” fue fundada en el siglo XVII, a poco más de 30 kilómetros de Mérida, en el municipio de Umán, la hacienda Yaxcopoil es de las haciendas más emblemáticas por su conservación, tamaño y ubicación justo en el centro del mundo maya. En su momento de mayor esplendor, la hacienda contaba con 11 mil hectáreas, posicionándose como una de las más grandes de Yucatán. La casa principal está compuesta de amplios salones, rodeada de numerosos y extensos jardines con una vegetación inigualable.
La oficina aún conserva libros, documentos y gran información de la administración de la hacienda cuando seguía en operación. El oratorio está decorado con un óleo de la época colonial, en él se encuentra la imagen del santo patrono de la hacienda, San Gerónimo de Yaxcopoil. El comedor y cocina conservan sus muebles que reflejan la vida doméstica de la época y cuenta con piscina y vestidores, un tanque de riego y la noria con su motor original del siglo XX, que sigue operando extrayendo agua para su uso cotidiano. En uno de los salones llamado “Cuarto Maya” se puede encontrar un pequeño museo que reúne numerosas piezas y reliquias arqueológicas que se encontraron en las ruinas de Yaxcopoil, permitiéndonos conocer un poco más de la cultura maya y su historia.
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Podrás divagar libremente por las recámaras en la casa principal. Ahí verás los grandes comedores y habitaciones atractivas con altos techos, pisos de mosaico originales y muebles europeos en cada recámara, así como detalladas pinturas a mano en los muros de la casa. También hay una impresionante casa de máquinas, con ejemplos de la maquinaria usada para procesar el henequén. Fue construida en los 1600s y ha estado en la familia Faller Cervera desde 1864. El dueño actual, Miguel Faller, es la 5ª generación. Abrió la hacienda, en camino a Uxmal, como museo, lo que hace una parada popular para turistas. Hay una casita que está disponible al público para hospedarse. También puede pedir el paquete adicional que incluye un delicioso desayuno y cena yucateca servida en la casita.
Hacienda Teya
Fundada en 1683, ubicada a unos 15 minutos de Mérida, inició como una hacienda agrícola y ganadera. En Teya se puede sentir la esencia del pasado que se respiran en sus instalaciones. Restaurada por Jorge Cárdenas Gutiérrez, emergió de las ruinas y volvió a la vida como uno de los recintos más espectaculares de la región.
Hacienda Poxilá
Posee claros antecedentes de la época hacendaria donde se trabajaba en la ganadería y la maicena, fue rescatada en 1954 por Don Julio Laviada quien la restauró con un estilo colonial integrando con acierto, las ampliaciones del período henequenero. Conserva su cuarto de máquinas casi intacto, dejando detalles del tiempo que nos ayudan a imaginar cómo era la vida y el trabajo en la época colonial.
En su interior, aún podemos encontrar cerca de 20 kilómetros de rieles casi intactos, donde se transportaba el henequén para ser trabajado. La casa principal mantiene casi todos sus muebles originales, con hermosos candiles y detalles enigmáticos; en el cuarto principal se puede ver una ampliación para la época henequenera; cuenta con una capilla privada y amplios jardines.
Hacienda Chenkú
Ubicada al Noroeste de Mérida, conserva espaciosos interiores y una monumental arquería con un aire señorial sinigual. Su nombre viene de la lengua maya “Pozo de Dios” o “Pozo Sagrado”, y sus primeros registros datan de 1710, donde fue descrita como sitio poblado de ganado y colmenas, ahora es un recinto muy popular para llevar a cabo eventos de todo tipo. A pesar de los cambios y el paso del tiempo, y gracias a su restauración y mantenimiento, Chenkú conserva en perfecto estado la casa principal, el histórico cuarto de máquinas, su estanque y la chimenea, al igual que dos construcciones consideradas anexos que se piensa, fueron utilizados como bodegas.
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Hacienda Xcanatún
Convertida en la actualidad en uno de los hoteles más exclusivos de Yucatán, inicia su historia en el siglo XVIII. Levantada sobre las ruinas de asentamientos mayas precolombinos, los edificios tienen un diseño ecléctico mezclando su arquitectura original colonial con su restauración a principios del siglo XX. La palabra Xcanatún viene de la lengua maya y significa piedra alta o piedra en alto.
Como otras haciendas de su tiempo, Xcanatún empezó siendo una hacienda con fines agrícolas y ganaderos, para posteriormente convertirse en henequenera a inicios del siglo XIX. Como hoy la conocemos, La hacienda Xcanatun abre sus puertas en el año 2000 como un lujoso hotel y spa. Cuenta con 18 habitaciones exquisitamente decoradas para crear un ambiente único y de lujo, cada una con su propio jacuzzi, además de dos piscinas, paisajes, jardines y estanques, todo esto en dos hectáreas. Su restaurante, “Casa de Piedra”, es conocido por haber ganado varios premios, uno de ellos es el Star Diamond Award del American Society of Hospitality Services por cinco años.
Hacienda de Cansahcab
Una hacienda henequenera, relativamente pequeña, que tuvo su momento a principios del siglo XX, cuando estuvo habitada por unas 50 personas. Se localiza en el municipio de Cansachab, a dos kilómetros de la cabecera municipal. Tiene todos los edificios típicos de una hacienda de su tipo: casa principal, bodegas, capilla, noria, establos, entradas, abrevaderos y otros edificios más pequeños. Entre sus atractivos destaca un arco magnífico a la entrada y una hilera de impresionantes columnas.
Hacienda San Ildefonso Teya
Destaca por sus bellos acabados, su edificio principal con rasgos de arquitectura neoclásica y sus edificaciones en piedra. El edificio de dos plantas ha sido poseído por la naturaleza, con dos árboles adornando el techo para crear una postal memorable.
Rescatado de las ruinas, emerge en las afueras de la blanca Mérida un edificio estilo colonial rodeado de árboles y amplios jardines: la Hacienda San Ildefonso Teya, que a pocos años de haber "vuelto a la vida" ha dado albergue a grandes personalidades del mundo entero. Teya está a sólo 12.5 kilómetros de Mérida y paulatinamente se consolida como un importante atractivo para los visitantes. Su arquitectura encanta a todos los que la visitan, por sus áreas verdes y pasillos, el ambiente campirano y la esencia del pasado que se respiran en sus instalaciones.
En 1974, la hacienda lucía destruida, abandonada e inhabitable. Es entonces cuando su propietario, Sr. Arnoldo Canto, decide ponerla en venta, aunque pocas personas se interesan por el predio debido a su pésimo estado. Sin embargo, un hombre con visión turística, el Sr. Jorge Carlos Cárdenas Gutiérrez, se percata de la magnífica ubicación de Teya y decide comprarla. Para ello, entrega su auto nuevo a cambio de la propiedad y firma 12 letras para pagar el saldo. Así, el sitio pasa a manos de una nueva familia.
De 1974 a 1985, las condiciones del lugar y la falta de recursos de la familia los llevan únicamente a realizar trabajos en los jardines, plantan numerosos cítricos y no es sino hasta avanzado 1985 cuando empieza la restauración de los edificios. Se levantan techos y paredes, y se colocan pisos y ventanas, ya que todo se encontraba derruido.
Lo primero que se arregla es la casa principal, en la que hoy se encuentra el restaurante La Cava, el Salón de los Vitrales, el Salón de los Mapas y también las habitaciones que se rentan. La capilla es otra de las secciones restauradas. La Hacienda Teya resurge así de entre las ruinas y poco a poco va cobrando auge hasta convertirse en uno de los sitios preferidos de los meridanos para degustar una buena comida en su restaurante y disfrutar del paisaje, y lo es igualmente para los extranjeros, que eligen Teya para un descanso placentero en su ruta por el Mundo Maya.
La visita más trascendente fue la de la reina Sofía de España, que visitó Yucatán en 1991. La comunidad española le ofreció una comida en la hacienda. A partir de entonces la Hacienda se comienza a conocer en todo el Estado y a lo largo de estos años ha recibido a destacadas personalidades de la política, como embajadores, cancilleres y presidentes.
Hacienda Misné
Originaria del siglo XVIII, fue en sus inicios una hacienda maicero-ganadera, evolucionando en el siglo XIX al monocultivo del henequén. Durante el siglo XX la casa principal y campos que la rodean fue adquirida en propiedad privada, convirtiéndose tiempo después en el lugar del mundialmente reconocido tenor yucateco Nicolás Urcelay, quien tuvo la oportunidad de llevar la música yucateca hasta la Casa Blanca en Washington. Posteriormente fue abandonada y adquirida para uso privado, y en el 2004 se inició la remodelación de la propiedad abriendo sus puertas al público a finales del 2007 como Hacienda Misné-Hotel Indigo.
La Hacienda Misné es un punto donde convergen pasado y presente; su arquitectura refleja la gran influencia española durante la colonia, así como detalles únicos que conllevan a épocas más cercanas como los coloridos vitrales en la casa principal y los arcos góticos en el interior de ésta. Las cincuenta habitaciones combinan el romanticismo y exclusividad con las haciendas, sin sacrificar el confort que busca el viajero moderno. Se encuentran distribuidas en un majestuoso oasis natural que se admira desde cada una de ellas. Los techos altos y espaciosa distribución les otorga un aire de majestuosidad, mientras que los tradicionales acabados y decoración invitan al huésped a trasladarse siglos atrás, disfrutando la enriquecida historia que ofrece la Hacienda Misné.
Para los amantes de la naturaleza, las habitaciones Master Suites y Deluxe poseen un jardín privado con una piscina para 4 personas debajo de sombra de frondosos árboles.
Hacienda Chichén
Chichén Itzá es un mundo fascinante de magia y belleza y la Hacienda Chichén es el lugar perfecto para disfrutar de la cultura maya y gozar un ambiente íntimo y sereno rodeado de exuberantes jardines silvestres. La Hacienda Chichén es un paraíso yucateco que ofrece una gama de actividades y experiencias únicas como lo son su jungla privada, un museo, un auténtico centro ceremonial maya, jardines y Yaxkín Spa: un magnífico Eco-spa maya. Con una rica historia plasmada en cada rincón, la Hacienda Chichén es hoy un exquisito hotel boutique reconocido por su alta calidad de servicios y hospitalidad. Construido en 1870, esta hacienda recientemente fue restaurada a su elegancia anterior, y las 50 habitaciones y suites amplias abren directamente a los jardines exuberantes.
Hacienda Mucuyché
Desde su apertura, esta hacienda a una hora del sur de Mérida se ha vuelto un lugar que está en la lista de todos. La ex hacienda tiene edificios magníficos parcialmente restaurados que incluyen arcos al estilo árabe y francés, pero la verdadera atracción son los cenotes dentro de la propiedad. El cenote Carlota, nombrado por la emperatriz de México quien visitó la hacienda en 1865, tiene un canal rodeado de vegetación local y el cenote Azul se llama así por cómo entra la luz natural para iluminar el espacio y reflejarse sobre sus estalactitas. Cuenta con vestidores, baños, lockers, un restaurante y piscina.
Hacienda Petac
Fue comprada en el 2000 por una pareja americana. Con la ayuda del reconocido arquitecto Salvador Reyes, restauraron con cariño la Hacienda Petac, y ahora la rentan por semana como una casa. Con cinco edificios que tienen grandes recámaras y elegantes baños, un cuarto de juegos, una biblioteca, bar, capilla, piscina, fuentes, jardines exuberantes, spa y área de ejercicio, este es el lugar perfecto para una vacación de lujo para una familia.
Hacienda Sac Chich
Sac Chich es el perfecto refugio para parejas, grupos de amigos o reuniones familiares. Hay privacidad y espacio para todos. Como sería de esperar de una villa de este calibre, todos los detalles del interior y exterior son impecables. Hacienda Sac Chich no es una experiencia hotelera sin embargo va más allá de una renta de casa.
Hotel Hacienda Sacnicte
Hotel Hacienda Sacnicte (flor blanca) en Izamal, cerca de Mérida, es verdaderamente un único, contemporáneo, lujoso, vanguardista y recluido resort con la arquitectura tradicional de una hacienda en Mérida. PAK AL IN UOL (un jardín en el corazón).
Hacienda San Francisco
La hacienda San Francisco fue fundada hacia 1857 por compra que hizo Albino Manzanilla Cámara de un antiguo huerto que, según la tradición local, perteneció a los franciscanos del convento de Santa Clara, Dzidzantún. Continuas compras posteriores la hicieron crecer hasta alcanzar 9600 hs. Cuenta con 3o hermosas habitaciones, Ripios, Junior suite, Suite y dos magestuosas Master Suite. En la Hacienda Disfrutaras de deliciosa comida Internacional en un entorno de paz y en total armonía con la naturaleza en su Restuarant la Bodega. Piscina, sala de juegos, internet Inalambrico, Grandes estanques, Aire acondicionado, caballos, los mas hermosos Nuestros Jardines y el contacto con las aves y demás seres vivos que habitan en la hermosa reserva con la que cuenta la Hacienda.
Hacienda Tekik de Regil
La Hacienda Tekik de Regil es una exquisita hacienda ubicada en los alrededores de la ciudad de Mérida y es un monumento a la bella época de Yucatán. Puedes conocerla por medio de un daypass en el que descubrirás los edificios únicos de esta propiedad incluyendo su casa de máquinas, la capilla inspirada en el Templo de la Madalena en París y la imponente casa principal con sus bellos murales.
Hacienda Santa Cruz Ticum
Hacienda Ticum, o Xcum, es el lugar del dios maya del aire. Fue construido en 1891; era una pequeña hacienda de procesar el henequén. Hacienda Ticum estaba haciendo las cuerdas de los barcos del mundo de la planta de henequén. Todo fue hecho por manos humanas y a través de moldes de piedra gigantes y morteros. La Hacienda fue abandonada en la década de 1940 en el momento de la reforma agraria del presidente Cárdenas y la tierra fue devuelta a los agricultores. Posteriormente, Xcum convirtió en un rancho desde hace varios años y poco a poco los edificios se derrumbaron en ruinas y cayeron finalmente abandonado. Sólo las mujeres de la capilla del pueblo de Ekmul regresaban para celebrar la Santa Cruz. Pero desde 2010, la hacienda Santa Cruz Ticum recuperó su esplendor en la historia del mundo maya y es hoy de nuevo una joya en la historia de Yucatán, donde el henequén está grabado en el corazón del yucateco.
Hacienda Uayamón y Puerta Campeche
A principios de los años 1990s, el banquero visionario mexicano Roberto Hernández tuvo la magnífica idea de comprar varias de las ya deterioradas haciendas Yucatecas y convertirlas con gran cariño, buen gusto, un presupuesto casi sin fondos y admirable fidelidad a los detalles en lo que una vez fueron: haciendas de gran esplendor, restaurándolas en su totalidad (con el talento del Arq. Salvador Reyes Ríos) y dejándolas como en la época del oro verde. Con no más de 28 cuartos en cada hacienda, las haciendas son los hoteles más lujosos en todo Yucatán. Hoy estas haciendas se conocen como «IHG Hotels & Resort» - Haciendas Temozón, Santa Rosa, y San José, en Yucatán, y Uayamón y Puerta Campeche en Campeche.
Historia y Evolución de las Haciendas Yucatecas
Desde el siglo XVI y hasta bien entrado el siglo XX, las haciendas se establecieron en zonas con recursos explotables. En Yucatán, debido a su relativa lejanía del resto del país, las haciendas inicialmente producían una variedad de bienes. Con el tiempo, las haciendas yucatecas comenzaron a especializarse: en el norte y poniente de la península, predominaron las haciendas henequeneras, mientras que en el sur y oriente, lo hicieron las azucareras. Una de las consecuencias directas de la Guerra Social Maya (1847-1901), también conocida como Guerra de Castas, fue el colapso de la industria azucarera en el sureste de la península.
El henequén es una variedad de agave (la misma planta de la que se destilan el tequila y el mezcal) que fue domesticada por los mayas ancestralmente para ser rica en fibra, en lugar de azúcares. Durante gran parte de los siglos XIX y XX, la fibra del henequén fue la materia prima esencial para la elaboración de diversos productos textiles y de jarciería (cuerdas y sogas). Aproximadamente 50 familias yucatecas controlaban las 1462 haciendas que llegaron a existir en la península. La demanda de henequén era inmensa, y el negocio, sumamente lucrativo.
Con la Independencia de México llegó una era de privatización de las tierras, que fue impulsada tanto por el gobierno federal como por el estatal, incluso durante la época de independencia de Yucatán. La intención era fomentar el desarrollo económico de las nuevas naciones mediante la explotación de tierras que habían pertenecido a la Iglesia o a las comunidades indígenas. Durante la Colonia, la ley española había ofrecido ciertas facilidades a la población indígena para mantener propiedades comunitarias. Esto con el fin de asegurarle a la Corona ingresos en la forma de impuestos, evitando darle demasiado poder a unos pocos. Además, los altos impuestos civiles y eclesiásticos forzaron a la población indígena a endeudarse irremediablemente. Los hacendados se aprovecharon de esto: ofrecían pagar estas deudas a cambio de mano de obra. Sin embargo, al mismo tiempo, creaban nuevas deudas imposibles de saldar que, de una u otra forma, mantenían cautivos a los mayas que trabajaban para ellos.
Las haciendas contaban con vastos campos de henequén, cultivados por cientos de hombres. El procesamiento del henequén se realizaba en la Casa de Máquinas. Comúnmente, había también una capilla, la casa del mayordomo (donde residía el capataz) y numerosos edificios menores para almacenamiento.
Como leíste antes, la Guerra de Castas devastó gran parte de las haciendas azucareras de la península. El golpe final, sin embargo, fue la invención de las fibras sintéticas. Al disminuir drásticamente la demanda de la fibra de henequén, las vastas extensiones de tierra dedicadas a su cultivo se volvieron insostenibles. Entre 1980 y 1990, las haciendas comenzaron a ser rescatadas del olvido.
Características Comunes de las Haciendas
Su arquitectura, que data usualmente de los siglos XVII, XVIII y XIX (aunque algunas son coloniales), las convierte en construcciones de gran interés para visitar. Los elementos específicos varían de una hacienda a otra, pero tienen algunos aspectos en común. Además de los edificios principales que ya te mencionamos, te encontrarás con amplios jardines con árboles de varios siglos de edad. Las haciendas se abastecían de agua mediante norias o bombas eólicas (conocidas localmente como “veletas”), elementos icónicos de su paisaje. Finalmente, actualmente la mayoría de las haciendas que están abiertas al público cuentan con piscinas para el uso de sus huéspedes. Cuando son originales, éstas solían ser los tanques de almacenamiento de agua.
Las haciendas de Yucatán suelen llevar nombres que combinan a algún santo de la devoción católica con el nombre maya del poblado donde se establecieron; algunos ejemplos son San Ildefonso Teya, Santo Domingo de Yunkú o San José Cholul. Cada una de las decenas de haciendas de Yucatán abiertas al público posee características únicas. Algunas se visitan como ruinas históricas; otras funcionan como spas u hoteles de lujo.
Tabla Resumen de Haciendas
| Hacienda | Ubicación | Características Destacadas |
|---|---|---|
| Polabán | Sanahcat | Máquina de raspe, ruinas en la naturaleza |
| Rancho de Sotuta | Sotuta | Paisajes solitarios, decoración antigua |
| Lepán | Lepán, Tecoh | Cenotes naturales, maquinaria pesada |
| Yaxcopoil | Umán | Conservación, tamaño, ubicación central |
| Teya | Cerca de Mérida | Restauración, arquitectura espectacular |
| Chenkú | Noroeste de Mérida | Interiores espaciosos, arquería señorial |
| Xcanatún | Cerca de Mérida | Diseño ecléctico, hotel de lujo |
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