Era el año de 1918, cuando la Primera Guerra Mundial terminó con la gloria y el esplendor de Alemania; en su lugar quedó destrucción y miseria. Alemania perdió la guerra y como resultado, el imperio alemán se colapsó y fue reemplazado por una nueva república democrática. Este nuevo gobierno alemán se conoció como la República de Weimar. La República de Weimar se había fundado casi 15 años antes, al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Reemplazó al Imperio alemán (1871-1918), que se había derrumbado al final de la guerra en noviembre de 1918.
La República de Weimar era una democracia parlamentaria. Su constitución garantizaba la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y también garantizaba libertades civiles como la libertad de expresión, de reunión y de religión. Muchos alemanes acogieron el final del Imperio alemán y la fundación de la nueva república. Sin embargo, el Tratado de Versalles, que se firmó en 1919, obligaba a Alemania a aceptar la responsabilidad absoluta de la guerra, a entregar territorio y a pagar deudas millonarias como reparación. En el Tratado de Versalles de 1919, las potencias vencedoras (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y los otros estados aliados) impusieron a la derrotada Alemania disposiciones punitivas para su territorio, milicia y economía.
Las pérdidas territoriales alemanas fueron significativas. En el oeste, Alemania devolvió Alsacia-Lorena a Francia, de la que se había apoderado hacía más de 40 años. Además, Bélgica recibió Eupen y Malmedy; la región industrial de Saar quedó bajo la administración de la Liga de Naciones durante 15 años; y Dinamarca recibió la región del norte de Schleswig. Finalmente, se desmilitarizó la región del Rin, es decir, no se permitían ni fuerzas militares ni fortificaciones alemanas. En el este, Polonia recibió de parte de Alemania regiones de Prusia Occidental y Silesia. Además de esto, Checoslovaquia recibió de Alemania el distrito de Hultschin; la gran ciudad alemana de Danzig se convirtió en una ciudad libre protegida por la Liga de Naciones, y Memel, una pequeña franja territorial de Prusia oriental ubicada a lo largo del Mar Báltico quedó finalmente bajo el control de Lituania. Alemania perdió todas sus colonias fuera de Europa.
En Alemania, la primera parte de la década de 1920 fue una época de malestar social, económico y político. Este malestar fue resultado directo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La devastación de la guerra había provocado una crisis económica. A principios de la década de 1920, la República de Weimar (1918-1933) se enfrentó a problemas políticos y económicos. Durante sus primeros cinco años, la República de Weimar fue una democracia inestable. Después de la Primera Guerra Mundial, el nuevo gobierno enfrentó crisis tanto nacionales como internacionales. Al igual que muchos países europeos, Alemania enfrentó dificultades por la hambruna generalizada, las enfermedades, la delincuencia y el extremismo político. Los movimientos comunistas, inspirados en la revolución bolchevique de Rusia, atraían a algunos alemanes y aterrorizaban a muchos otros.
La Formación del Partido Nazi y sus Primeros Años
Fue en este contexto posterior a la Primera Guerra Mundial cuando se fundó el Partido Nazi en enero de 1919. El nombre completo del Partido Nazi era Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores. Con frecuencia, a sus miembros se les llamaba nazis. A principios de la década de 1920, el Partido Nazi era un pequeño movimiento de extrema derecha radical y antisemita. Adolf Hitler se convirtió rápidamente en el líder indiscutido del partido, transformando el Partido Obrero Alemán en una instancia de extrema derecha.
Lea también: Evolución de la Contabilidad
Tal y como se expone en los primeros discursos de Hitler y en la plataforma del partido (1920), los nazis eran antisemitas, ultranacionalistas y antidemocráticos. Hitler y los nazis odiaban la República de Weimar. Consideraban que la democracia parlamentaria era una forma débil de gobierno y despreciaban a los líderes de la República de Weimar por haber firmado el Tratado de Versalles en junio de 1919. Los nazis también eran antisemitas, lo que significaba que odiaban a los judíos. Adoptaron teorías de conspiraciones antisemitas sobre el final de la Primera Guerra Mundial, la fundación de la República de Weimar y el comunismo. Culpaban erróneamente a los judíos de muchos de los problemas de la posguerra en Alemania. La sociedad pasó por alto los discursos de odio y los manifiestos sobre la teoría racial hitleriana.
9 años antes de tomar el poder, Hitler escribió Mi Lucha. En él plasma su ideología racista y divide a la humanidad en seres superiores, que debían dominar el mundo, e inferiores, que debían desaparecer. Para finales de 1921, el partido contaba con una unidad paramilitar, las SA (Sturmabteilung). Las SA apoyaron al partido y ayudaron a librar sus batallas. Estas tropas de asalto respaldaban su poderío junto con la fuerza retórica de sus discursos.
El Putsch de la Cervecería y el Cambio de Estrategia
El Partido Nazi tenía su sede en la ciudad de Munich. Sin embargo, el movimiento recibió la atención de toda Alemania en noviembre de 1923. En ese mes, los nazis -encabezados por Adolf Hitler- trataron de tomar el poder por medio de la violencia. El 8 y 9 de noviembre de 1923, Hitler y otros líderes nazis intentaron tomar el poder en el estado alemán de Baviera. Planeaban dirigirse a Berlín para derrocar al gobierno alemán. Este intento de golpe de estado, conocido como el Putsch de la Cervecería, fracasó rápidamente. A Hitler lo detuvieron, lo juzgaron y lo condenaron por haber cometido traición. El juicio lo volvió famoso, especialmente en los círculos nacionalistas de derecha.
Durante los meses que Hitler estuvo en prisión, la situación política y económica de la República de Weimar se estabilizó. La economía alemana se fortaleció, el sistema político funcionó y el arte y la cultura florecieron. Cuando Hitler salió de prisión en diciembre de 1924, se enfrentó a un nuevo panorama político y económico. Se dio cuenta de que no sería posible que los nazis tomaran el control de Alemania por la fuerza. Fue así como Hitler decidió cambiar la estrategia política del Partido Nazi. Hitler y los nazis cambiaron de táctica después de que fracasaron en su intento de derrocar al gobierno por medios violentos. Decidió que los nazis competirían en las elecciones parlamentarias e intentarían obtener el apoyo de las masas. Hitler afirmó: "Vamos al parlamento para armarnos con las armas del arsenal de la democracia. Nos convertimos en miembros del parlamento para frenar la forma de pensar de Weimar... Si la democracia es lo suficientemente tonta como para darnos prestaciones y entradas gratis por perjudicarla de esta forma, es asunto suyo. Esto no nos preocupa."
Esta decisión fue controvertida dentro del movimiento antidemocrático nazi. Sin embargo, el Partido Nazi solo había cambiado su estrategia política, no su filosofía. A principios de 1925, el gobierno bávaro le levantó la prohibición al Partido Nazi. Hitler trabajó para revivir el movimiento y reunificarlo bajo su control. Los líderes nazis se esforzaron por reconstruir la membresía del partido, que había disminuido después del Putsch de la Cervecería. En 1928, los líderes nazis crearon una organización política centralizada que extendió el alcance de los nazis a toda Alemania. La nueva estructura del partido mantenía correspondencia con los distritos electorales de Alemania para facilitar la campaña electoral.
Lea también: etapa inicial del porfiriato
El Impacto de la Gran Depresión y el Ascenso Electoral
A pesar de sus esfuerzos, el Partido Nazi siguió siendo pequeño y marginal durante mediados y finales de la década de 1920. Durante este periodo de prosperidad y estabilidad, su antisemitismo radical y sus mensajes antidemocráticos no eran atractivos para muchos votantes. En las elecciones estatales de 1926 y 1927, el Partido Nazi obtuvo entre el 1.6 y el 2.5 % de los votos. El 20 de mayo de 1928, los nazis se compitieron en las elecciones para el Reichstag (parlamento nacional) y ganaron solamente el 2.6 por ciento de los votos.
Los malos resultados electorales animaron al Partido Nazi a cambiar de táctica. Anteriormente, los nazis habían intentado ganarse el voto de la clase trabajadora. Sin embargo, después de las elecciones de mayo de 1928, redoblaron sus esfuerzos por ganarse el voto de los electores rurales y de la clase media. Buscaban atraer a propietarios de pequeñas empresas, artesanos, empleados, granjeros y trabajadores agrícolas. Hitler y otros oradores nazis adaptaban cuidadosamente sus discursos y programas a cada auditorio. Esto permitía que los nazis abordaran las preocupaciones locales y regionales, tanto económicas como ideológicas. Los nazis ofrecían una visión nacionalista utópica. En 1928, Hitler y los nazis comenzaron a restarle importancia a sus ideas antisemitas más extremas, aun así, los alemanes sabían que Hitler y los nazis odiaban a los judíos.
Los periódicos nazis continuaron atacando a los judíos y difundiendo teorías de conspiraciones antisemitas. Los alemanes escuchaban con frecuencia a grupos de nazis que cantaban canciones y gritaban consignas antisemitas. Por ejemplo, los nazis coreaban frases como “Fuera los judíos de Alemania” y “Maten a golpes a los judíos”. Los alemanes también vieron cómo los nazis boicoteaban y destrozaban negocios propiedad de judíos.
La edad de oro de la República de Weimar terminó a finales de 1929, cuando la Gran Depresión azotó Alemania. A partir del otoño de 1929 hubo una crisis económica mundial conocida como la Gran Depresión. El desempleo aumentó rápidamente. Millones de alemanes perdieron sus empleos. Muchos alemanes sentían que el gobierno era incapaz de manejar la crisis. La crisis económica pronto provocó un estancamiento político en Alemania. Los partidos en el poder no lograban ponerse de acuerdo sobre cómo responder al empeoramiento de la situación económica. Alemania estaba dividida políticamente. Esto hizo casi imposible que se aprobaran leyes nuevas, debido a los desacuerdos en el parlamento alemán. La pérdida de confianza en el nuevo gobierno, el resentimiento de los ciudadanos y la gran crisis económica llevó a más de 6 millones de alemanes al desempleo, hundiendo al país en una grave recesión política y social. Así, surgieron diversos movimientos políticos de extrema derecha.
Grupos políticos radicales como el Partido Nazi y el Partido Comunista, adquirieron más prominencia y se aprovecharon del caos económico y político.
Lea también: derechos y deberes en el entorno digital
Resultados Electorales Clave
La siguiente tabla muestra el crecimiento del apoyo electoral al Partido Nazi durante los años de la Gran Depresión.
| Elección | Fecha | Porcentaje de Votos del Partido Nazi |
|---|---|---|
| Elecciones para el Reichstag | Mayo de 1928 | 2.6% |
| Elecciones parlamentarias | Septiembre de 1930 | 18% |
| Elecciones parlamentarias | Julio de 1932 | 37% |
| Elecciones parlamentarias | Noviembre de 1932 | 33% |
Alemania celebró elecciones parlamentarias en septiembre de 1930. Para entonces, la Gran Depresión llevaba casi un año. Los nazis ganaron el 18% de la votación y se convirtieron en el segundo partido político más grande del parlamento. Aunque los nazis llevaban más de un año ganando votos, los resultados electorales sorprendieron a muchos alemanes y causaron conmoción en todo el país. De pronto, Hitler se había convertido en un actor importante en la política alemana.
Hitler y los nazis obtuvieron seguidores por medio de sus promesas de crear una Alemania fuerte. Los nazis manipularon las esperanzas, temores y prejuicios de la gente. También ofrecieron chivos expiatorios, ya que falsamente afirmaron que los judíos y los comunistas eran los responsables de los problemas de Alemania. Los nazis siguieron atrayendo votantes a principios de la década de 1930. En las elecciones parlamentarias de julio de 1932, los nazis ganaron el 37% de la votación. Estos fueron más votos que los que recibió ningún otro partido. En noviembre de 1932, la proporción de los nazis bajó a un 33%. Los éxitos electorales del Partido Nazi hicieron que fuera difícil gobernar al país sin ellos.
Los nazis aumentaron cada vez más su popularidad al atacar al gobierno de Weimar por su ineficacia y prometer la creación de una Alemania fuerte. Hitler y los nazis hicieron una campaña agresiva. El líder del Partido Nazi en Berlín, Joseph Goebbels, coordinó la campaña de propaganda a nivel nacional que incluía carteles, marchas y mítines. En el mes anterior a las elecciones, los nazis organizaron decenas de miles de eventos en toda Alemania. En las grandes ciudades, Hitler hablaba ante miles de personas en mítines multitudinarios. En sus campañas, los nazis intentaron crear la sensación de que ellos eran el futuro y su victoria era inevitable. Para lograrlo, utilizaron nuevas tecnologías, como el sonido y los aviones, para hacer campaña de formas inesperadas. Hicieron y distribuyeron grabaciones de audio de discursos de campaña y proyectaron películas sonoras. Hitler atrajo la atención de los medios de comunicación mientras viajaba por Alemania en avión. Por ello, los nazis ganaron 230 asientos en el Congreso.
La Llegada al Poder y la Consolidación de la Dictadura
En 1931, la situación económica, social y política de Alemania siguió deteriorándose. La cantidad de personas desempleadas aumentó y los bancos quebraron. El sistema político alemán se vio aún más agobiado bajo la presión. El gobierno y las fuerzas policiales de Alemania no lograban contener la violencia política. Los gobiernos nacional y estatales intentaron detener el caos creado por los nazis y los comunistas. En 1931, el gobierno de Brüning promulgó cuatro decretos de emergencia relacionados con la agitación política. Estos decretos permitían que las autoridades gubernamentales infringieran las libertades de expresión y reunión en nombre de la seguridad y el orden público. Ninguna de estas medidas logró detener el crecimiento del movimiento nazi. Para finales de 1931, el Partido Nazi tenía 806,294 miembros. En 1932, hubo cinco elecciones importantes en Alemania. Desde finales de febrero hasta noviembre, las manifestaciones, las marchas y los mítines políticos dominaron la vida alemana.
Hitler exigió ser nombrado canciller. Hitler y los nazis se rehusaron a colaborar con otros partidos políticos. Al principio, el presidente alemán Paul von Hindenburg se opuso a esta exigencia. Hindenburg nombró a Hitler para este puesto como resultado de un acuerdo político. Algunos políticos conservadores convencieron al presidente Hindenburg de darle el nombramiento, ya que querían aprovechar la popularidad del Partido Nazi para sus propios fines. Existen algunas concepciones falsas sobre la forma en que Hitler llegó al poder.
Adolf Hitler y el Partido Nazi llegaron al poder en Alemania el 30 de enero de 1933. Ese día, el presidente alemán Paul von Hindenburg nombró canciller a Hitler. El 30 de enero de 1933, el presidente alemán Paul von Hindenburg nombró canciller de Alemania a Adolf Hitler, quien era el líder del Partido Nazi. Hitler fue nombrado canciller en 1933 porque, en ese tiempo, el Partido Nazi era popular en Alemania. Sin embargo, no siempre había tenido tanta popularidad.
En enero de 1933, Hitler no se convirtió de inmediato en dictador. Cuando se convirtió en canciller, la constitución democrática de Alemania todavía estaba en vigor. Sin embargo, Hitler transformó a Alemania por medio de su manipulación del sistema político democrático. Durante los siguientes dos años y medio, los nazis explotaron despiadadamente las características del sistema de gobierno democrático de la República de Weimar para obtener poder. Hitler había manipulado el proceso democrático tan hábilmente que su autoridad fue imparable. Con Hitler a la cabeza del gobierno, la democracia llegó a su fin: iniciaba la época más oscura en la historia de Alemania. Sin embargo, miles de ciudadanos aclamaban a su nuevo líder, el hombre que prometía llevar a la nación de regreso a su grandeza y gloria.
Entre las primeras acciones de Hitler como canciller destaca el decreto de febrero 27, que brindaba la oportunidad al gobierno de mantener emergencia de poderes. Básicamente, se suspendían todos los derechos de la ciudadanía durante toda la emergencia. Los nazis podían arrestar o encarcelar a cualquiera, pues la Constitución de Weimar no volvería a ser práctica y las leyes se definirían hasta cuatro años después. Hitler aprovechó la oportunidad para pasar la Ley de Autorización que le facultaba para tomar decisiones por encima del congreso y que posteriormente le autorizó a implementar acciones totalitarias. En efecto, Hitler no necesitaba más ni de la presidencia ni del congreso, por lo que, el 2 de agosto de 1934, tras la muerte de Hindenburg, el oficio de presidente fue abolido y Adolf Hitler se transformó en el único poder de Alemania. El presidente Hindenburg murió en agosto de 1934. Hitler se proclamó Führer (líder) de Alemania. Una vez como canciller, Hitler logró concentrar todo el poder y convertirse en el Führer alemán, así comenzó la destrucción de la democracia alemana.
Ideología del Partido Nazi
La ideología nazi era un conjunto de principios radicales y totalitarios, centrada en la figura del líder y una visión racial del mundo.
- Autoritarismo y autoridad total del líder: El Führer, o líder supremo, tenía la autoridad y control frente a todas las instituciones y organizaciones del régimen nazi y sobre todos los ciudadanos.
- Estado totalitario: Se establecía un control en todos los aspectos de la vida cotidiana, de modo que los límites entre el espacio público y el privado se borraron.
- Antiparlamentarismo: Rechazo a la forma democrática de elecciones por mayoría, porque consideraba que el líder y el partido tenían la autoridad absoluta.
- Racismo/Estado racista: El racismo fue una parte esencial de la ideología nazi. Proponía que los seres humanos estamos divididos en razas, estando en la cúspide como una “raza superior” la raza aria de la cual los alemanes eran sus principales representantes. Asimismo, había razas inferiores, como los eslavos y negros; y grupos que se encontraban en las escalas inferiores de las categorías raciales, como los judíos. El nazismo identifica a los judíos como su “enemigo racial”, la antítesis de la raza aria. La presencia de los judíos en Alemania significaba una amenaza a la pureza racial, por lo que buscaban eliminar a los judíos del país.
- Espacio vital (Lebensraum): Es un concepto esencial de la ideología nazi, vinculado con las necesidades de la raza aria para su desarrollo. Según el nazismo, la raza aria necesitaba espacio para desarrollar su destino. Luego de la Primera Guerra Mundial, los límites de Alemania habían sido reducidos, por lo que era necesario expandirse y conquistar los territorios en los que habitaban personas de raza aria.
