En México, el precio de la gasolina y el diésel vuelve a ocupar un lugar central en la conversación económica. El IEPS, o Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, es uno de los componentes más relevantes en la estructura del precio de los combustibles en México. A diferencia de otros impuestos, su aplicación no es completamente fija. Cuando el estímulo es alto, el impacto del impuesto se reduce y el precio al público se mantiene relativamente estable.
Para 2022, Hacienda anunció que dicho impuesto -que se fija considerando el nivel de inflación observado al cierre del año- tendrá un aumento de 7.3%. En el caso de la gasolina magna, se pasa de una cuota de 5.11 pesos por litro a un IEPS de 5.49 pesos. Para premium, un aumento de 4.31 a 4.63. Y en el caso del diésel, de 5.62 a 6.03 pesos. Este es un incremento real a un impuesto. “El litro de gasolina (Magna) en diciembre de 2012 fue de 10.8 pesos, en diciembre de 2017 fue de 16.2 pesos por litro y hoy está en 19.2 pesos el litro”, refirió Anaya, según esta nota del diario El Financiero. En diciembre de 2018 el precio promedio de la gasolina magna era 19.10 pesos, y en diciembre de 2021, de 20.58. En el caso de la Premium, el incremento fue de 21%. Y en cuanto al diésel, subió en ese lapso 15%, en términos nominales.
Estímulos Fiscales: Un Amortiguador Temporal
Mientras el conflicto en Medio Oriente dispara los costos de combustibles, el Gobierno federal aplica estímulos fiscales para evitar aumentos contra consumidores. Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda incrementó los subsidios (estímulos fiscales) al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para amortiguar el impacto entre los consumidores y evitar que aumenten los costos de los combustibles. Estos estímulos funcionan como un “colchón” fiscal: cuando suben los precios internacionales, el Gobierno reduce el cobro del IEPS para evitar que el incremento se traslade completamente al consumidor final.
En el contexto actual, los datos más recientes muestran precisamente ese escenario. Si se compara con la última semana de diciembre, los estímulos crecieron. Para la semana del 4 al 10 de abril, el subsidio al Diésel alcanzará el 81% del IEPS, lo que implica que el Gobierno dejará de recaudar 5.97 pesos por litro. En el caso de la gasolina Magna, el estímulo será de 31% (2.10 pesos por litro), de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación. En el caso de la gasolina Magna y Premium, los estímulos son de 31.34% y 18.48%, respectivamente. Tan solo para esta semana, el subsidio al diésel alcanza el 81.20%, lo que significa que Hacienda deja de recaudar casi seis pesos por litro.
El objetivo es mantener el precio de la gasolina Magna por debajo de los 24 pesos por litro y el diésel en torno a los 28.5 pesos, evitando incrementos abruptos. Para contenerlo, el Gobierno federal acordó con gasolineros mantener el diésel por debajo de 30 pesos y la Magna en menos de 24 pesos por litro. Sin embargo, estos subsidios, aplicados a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), funcionan únicamente como un amortiguador temporal.
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A pesar de los esfuerzos del Gobierno federal por contener el precio de las gasolinas mediante estímulos fiscales, el impacto del encarecimiento internacional del petróleo ya comienza a trasladarse a la economía mexicana. El problema es que esta medida implica una menor recaudación fiscal y no elimina la presión inflacionaria. Sostener estímulos elevados implica renunciar a ingresos importantes en un momento donde las finanzas públicas también están bajo presión. Menores ingresos implican menos margen para inversión en infraestructura, programas sociales o estabilización económica a mediano plazo.
Estímulos y Precios de Combustibles (Semana del 4 al 10 de abril)
Los datos publicados en el Diario Oficial de la Federación y la Comisión Reguladora de Energía reflejan la situación actual:
| Combustible | Subsidio por litro | Precio promedio por litro |
|---|---|---|
| Magna | 2.10 pesos | 23.99 pesos |
| Premium | 1.05 pesos | 28.19 pesos |
| Diésel | 5.97 pesos | 29.80 pesos |
La Volatilidad Internacional y el Precio del Crudo
El repunte en los precios internacionales del petróleo, derivado del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el Estrecho de Ormuz, ha comenzado a presionar el costo de los combustibles en México. El aumento en los combustibles se debe, sobre todo, a la incertidumbre global en el suministro de petróleo. Las interrupciones en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial, han elevado el precio del barril por encima de 100 dólares. Incluso, se advierte que, si el conflicto continúa, podría superar los 150 dólares.
El conflicto en Medio Oriente impacta el precio de los combustibles porque la región concentra una parte clave de la producción y distribución mundial de petróleo. Tensiones geopolíticas o bloqueos en rutas estratégicas, como el Estrecho de Ormuz, reducen la oferta o generan incertidumbre en los mercados. Esto eleva el precio internacional del crudo, que sirve como referencia global. En consecuencia, aumentan los costos de refinación y transporte, lo que termina reflejándose en precios más altos de gasolinas y diésel para consumidores.
El precio del petróleo intermedio de Texas superó este domingo los 114 dólares por barril, en un contexto marcado por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, luego de nuevas advertencias del presidente Donald Trump sobre posibles acciones militares. Este repunte se produjo tras un fin de semana en el que fuerzas iraníes derribaron un avión militar estadounidense y atacaron otras naves, lo que elevó la incertidumbre en los mercados energéticos. Irán es uno de los principales productores dentro de la OPEP+ y mantiene control sobre el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una parte significativa del petróleo mundial. En los últimos días, el país ha mantenido cerrada esta vía mediante ataques a buques petroleros, lo que ha derivado en una interrupción sin precedentes en el suministro. Desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, los precios del crudo, así como de combustibles derivados como el diésel, la gasolina y el combustible para aviación, han registrado incrementos sostenidos. En este contexto, ocho países integrantes de la OPEP+ acordaron aumentar su producción en 206 mil barriles diarios a partir de mayo.
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Impacto Directo en el Sector Transportista y la Cadena de Suministro
En México, el impacto ya se refleja: en estados como Jalisco, el diésel supera los 29 pesos por litro, lo que presiona al transporte y a la cadena de suministro. De lo contrario, esa cantidad la tendría que absorber el sector transportista, principalmente, con repercusiones en la cadena de suministro o el traslado de las mercancías de todo tipo en el país. El caso del diésel es particularmente relevante. Sectores como transporte, logística y construcción no solo enfrentan un incremento en el costo por litro, sino una presión directa sobre sus márgenes. Esto genera un efecto acumulativo que eventualmente se traslada a toda la cadena productiva.
Especialistas como Gabriela Siller, de Grupo Financiero Base, y Alejandro Montúfar Helú, director de PETROIntelligence, advierten que, aunque los estímulos han evitado aumentos drásticos -observados en otros países-, el encarecimiento de los combustibles terminará impactando en la inflación, al elevar los costos de transporte y producción. Además, mientras más se prolongue el conflicto internacional, mayor será la presión tanto para los consumidores como para las finanzas públicas.
Consecuencias Económicas para Consumidores y Productores
El encarecimiento del diésel y la gasolina eleva los costos de transporte, lo que inevitablemente se traduce en aumentos en mercancías y servicios. Es decir, aunque el consumidor no perciba de inmediato un “gasolinazo”, sí enfrentará un incremento generalizado en el costo de vida. Así, el impacto no solo es directo al cargar gasolina, sino indirecto en prácticamente todos los aspectos del gasto cotidiano. Un desafío en este escenario no es únicamente el incremento en los precios, sino la velocidad y frecuencia con la que pueden cambiar. En este contexto, reaccionar al precio ya no es suficiente.
La diputada Noemí Luna alertó sobre un posible efecto inflacionario si no se contienen estos incrementos, ya que impactarán en el precio de los alimentos y en la economía de las familias. Ambos legisladores coincidieron en que el encarecimiento del diésel y los fertilizantes podría afectar la producción agrícola y elevar los precios de la canasta básica. El diputado Federico Döring destacó que, aunque se incrementó el subsidio al diésel, la medida resulta insuficiente. Explicó que el aumento en fertilizantes supera el 55 por ciento, lo que impacta directamente en la producción agrícola. Por ello, pidió a la Presidenta Claudia Sheinbaum retomar la propuesta del PAN para reducir el precio de combustibles y establecer mesas de diálogo con el sector agropecuario. La gasolina Premium, por ejemplo, no está contemplada dentro de los acuerdos voluntarios de estabilización de precios, por lo que su costo ya supera los 30 pesos por litro en diversas regiones del país, incluyendo el Área Metropolitana de Guadalajara.
Desafíos y Perspectivas Futuras
Si los precios internacionales continúan al alza, el Gobierno enfrentará una disyuntiva: seguir absorbiendo el costo mediante subsidios o permitir que el incremento llegue al consumidor. En ambos casos, el impacto económico es inevitable. El comportamiento actual del precio del combustible en México es el resultado de una interacción compleja entre política fiscal y dinámica internacional. Para empresas y tomadores de decisión, entender esta lógica no es opcional. Es una herramienta clave para interpretar el presente y anticipar lo que viene. Las empresas que logran mantener estabilidad operativa son aquellas que entienden las variables detrás del movimiento.
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