Descubre por Qué la Institución es Clave para un Régimen Democrático Sólido y Justopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En esta sesión reconocerás que la democracia, es una forma de organización social y política. La democracia es una aspiración, un ideal pero también una manera de tomar decisiones entre los miembros de una comunidad y, a través de ella, regular la convivencia. Este concepto tiene múltiples significados y dimensiones: como ideal, como forma de vida, como régimen o sistema político, como un conjunto de valores.

La democracia (del griego: δημοκρατία dēmokratía, dēmos, "pueblo" y kratos, "poder") es una forma de organización social y política presentada en el platonismo y aristotelismo que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. En sentido estricto, la democracia es un tipo de organización del Estado en el cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante herramientas de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. El término democracia proviene del griego antiguo (δημοκρατία) y fue acuñado en Atenas en el siglo V a. C. La palabra democracia deriva del griego “demos” que significa pueblo y “kratos” que significa gobierno. Por lo tanto, la democracia es el gobierno del pueblo. Precisamente así fue como el presidente de los Estados Unidos de América, Abraham Lincoln, la definió: “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Principios y Valores Esenciales de la Democracia

La democracia supone principios y valores. Este término tiene su origen en dos palabras del griego: “demos”, pueblo, y “kratos”, gobierno. Podríamos traducirlo entonces como “el gobierno del pueblo”. Esta frase refleja la idea fundamental de la democracia: un modo de gobierno en el cual todas las personas pueden participar en el proceso de toma de decisiones para generar el bien común. Después de lo expuesto, se puede decir que la democracia se caracteriza porque el poder político surge del pueblo. Vivir en una democracia supone pensar que cada uno de los miembros de una comunidad con derecho a serlo, es decir, sus ciudadanos y ciudadanas, son quienes toman las decisiones, quienes ejercen el poder y quienes se benefician del resultado de esas decisiones. También significa que se reconoce la dignidad del ser humano, los derechos de las personas, se promueve el tomar decisiones respetando las diferencias, la pluralidad y la diversidad, impulsando el respeto a la ley y a las libertades de cada uno. La democracia es considerada como una forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía.

La democracia como cultura política promueve y se fundamenta en una serie de valores como el respeto a la dignidad humana, la tolerancia, el reconocimiento a la diversidad y la solidaridad así como también emplea una serie de habilidades y prácticas como el ejercicio del diálogo para solucionar los conflictos y los problemas de una sociedad. Cuando se vive en una democracia, se comparte una serie de ideas basadas en el respeto mutuo y en la posibilidad de que cada quien ejerza su libertad, sin quitar a otras personas la posibilidad de ejercerla. Los valores de libertad y respeto por los derechos humanos y el principio de celebrar elecciones periódicas y genuinas mediante el sufragio universal son elementos esenciales de la democracia.

La Libertad como Valor Democrático

La libertad, igualdad y la autorrealización son precisamente los valores que la democracia pretende que cada ciudadano y ciudadana puedan realizar. La libertad es un valor que comúnmente asociamos con la capacidad de hacer o pensar lo que queremos. En una democracia, cada persona puede pensar y creer en lo que quiera; moverse de una ciudad a otra de manera libre; organizarse con otras personas para expresarse y manifestarse sin temor a que le pase algo y sin que ello suponga necesariamente un delito. Cada persona puede hacer todo eso sin que nadie las condicione ni les diga lo que tienen que pensar o hacer. Sin embargo, la libertad no es poder hacer cualquier cosa, sino hacer lo que quieras, siempre que no afectes ni limites los derechos de los otros. La libertad tiene dos dimensiones que los filósofos llaman “libertad de” y “libertad para”.

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  • La primera, “libertad de”, se refiere a la ausencia de los límites externos que pudieran, en manera arbitraria o caprichosa, restringir nuestra capacidad de decidir o hacer. Por ello, los Estados democráticos basan su actuación en la ley, que debe ser siempre objetiva y neutral y que, además, permita tratar de la misma manera a todas las personas. En ese sentido, al someternos al “imperio de la ley”, evitamos los peligros e inconvenientes derivados del uso arbitrario del poder.
  • La segunda, la “libertad para”, se refiere a nuestra capacidad de hacer, de actuar, de tener control sobre nuestras vidas y realizar nuestras metas o sueños. Este tipo de libertad puede verse afectada, ya no por los límites legales o restricciones arbitrarias impuestas por alguien sobre nosotros, sino por las condiciones de vida en las que nos encontramos.

La Igualdad y la Autorrealización

Esto nos lleva a pensar en otro de los valores fundamentales para la democracia: la igualdad. Rousseau, un filósofo suizo del siglo XVIII, decía que la igualdad era indispensable para la formación de una sociedad democrática. La igualdad se asocia no solamente con ser iguales frente a la ley y al gobierno, sino que implica la necesidad de asegurar que las desigualdades educativas, económicas y sociales en una sociedad no sean demasiado grandes. Las desigualdades extremas pueden excluir a las personas de la vida de la comunidad y de la participación en las decisiones públicas y ello, a su vez, hace que la democracia se vuelva débil y no cumpla con sus objetivos. Las sociedades democráticas celebran la pluralidad y la diversidad, por lo que no pretenden uniformar a todas las personas y despojarlas de las características que las hacen únicas y diferentes frente a los demás. Lo que sí pretenden hacer es reducir las desigualdades que impide a las personas la realización de sus derechos de autodeterminación. Las sociedades democráticas pretenden eliminar las desigualdades extremas y garantizar que todas las personas tengan, por lo menos, las condiciones mínimas para desarrollar una vida digna.

La autorrealización personal también es un valor importante para la democracia. Su objetivo es que las personas tengan suficiente autonomía para decidir qué vida quieren llevar, tomar sus decisiones en función de la elección que realizaron y poder llevarlas a cabo de manera efectiva. Para que eso sea posible, todas las personas deben contar con condiciones mínimas necesarias que aseguren sus posibilidades reales de hacerlo. La democracia entonces se construye a partir de valores y principios. Es la única forma de organización social que debe su existencia a los valores; sin ellos se vuelve vacía de contenido. La democracia es una tensión permanente entre lo que es y lo que debiera ser, y los intentos de alcanzar el ideal son lo que nos permiten avanzar hacia la construcción de una sociedad más libre, igual y solidaria, en la que las personas pueden construir una vida plena y feliz.

La Democracia como Régimen Político y el Papel de las Instituciones

Hoy entendemos a la democracia como un régimen político donde la titularidad del poder la ejerce el pueblo a través de mecanismos institucionales. En el mundo contemporáneo, existen una pluralidad de ideas, concepciones y usos para el concepto de democracia. La democracia constituye un régimen político que implica no solo una forma de gobierno y estructura económica social en el que todos los miembros de la nación están llamados a intervenir en su dirección, en pro del interés común. La democracia debe entenderse como un sistema político entre las diferentes posibilidades que han existido para configurar los Estados a lo largo de la historia.

Para que un régimen democrático funcione, no basta con tener autoridades y un servicio público que respete las leyes y trabaje de manera imparcial en beneficio de la sociedad. La Constitución de un Estado democrático reconoce la posibilidad de que la totalidad de los miembros de la sociedad participen en la decisión de cómo habrá de configurarse el nuevo ente político. A estas se le denominan las decisiones políticas fundamentales, pues la totalidad de los poderes fácticos que rigen en un determinado lugar y momento erigirán los principios superiores que caracterizarán al sistema político-jurídico de su comunidad. No debes olvidar que, además de regular la vida presente, la Constitución también proporciona las bases para perfilar un mejor futuro. Como se ha visto, una democracia se fundamenta en diversos principios, tales como el de la división del poder, la igualdad o el respeto a los derechos fundamentales.

Así es, hay ciertos principios del Estado Democrático que no pueden ser reducidos por la actuación de las propias instituciones que se han constituido a la luz de la Democracia y, además, tampoco pueden ser olvidados por las mayorías democráticas aun cuando estas lo hubieren determinado así mediante los procesos y mecanismos que se hubieren establecido en la Constitución. A razón de esto, es que es factible hacer una diferenciación entre la democracia formal y la material. Los actos de las mayorías, aun cuando hubieren sido creados conforme a la normatividad formal de la Democracia, pueden ser inválidos por transgredir aquello que hemos llamado la esfera de los indecidible: la Democracia sustancial también conocida como material. De acuerdo con esto, el control de la constitucionalidad de los actos se torna en un eje de la eficacia constitucional, reforzando el carácter de obligatorio de la propia Constitución y las decisiones políticas fundamentales que fueron tomadas ahí y dotando de equilibrio a los derechos fundamentales y las estructuras institucionales determinadas por el acuerdo constitucional. Al limitarse el poder, se garantiza que no existirán abusos en el ejercicio del mismo. De acuerdo con esto, los individuos podrán gozar de condiciones propias para el libre ejercicio de sus derechos individuales.

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Características de la Democracia

Las democracias modernas se caracterizan por varios elementos fundamentales que aseguran la participación y el bienestar ciudadano.

Característica Descripción
El poder reside en los ciudadanos Los ciudadanos son los que eligen a sus representantes y a quienes deben gobernar.
Elecciones libres y universales Existen elecciones libres donde todos los ciudadanos mayores de edad pueden votar. Las elecciones se deben celebrar de forma periódica, deben ser libres, justas y sin fraude e intimidación y se deben celebrar mediante sufragio universal.
Límites al poder de los funcionarios Los funcionarios, el presidente, el congreso y todos los miembros del gobierno tienen límites. Las leyes de una democracia ponen límites a los miembros de la administración, del congreso y del gobierno.
Decisión de la mayoría y respeto a las minorías La decisión de la mayoría prevalece y se respetan los derechos de las minorías.

Evolución Histórica y Tipos de Regímenes Democráticos

La democracia es un sistema de gobierno que nació en la antigua Grecia, hace más de 2.500 años. Algunos pensadores consideran a la democracia ateniense como el primer ejemplo de un sistema democrático. En aquel momento, sin embargo, aunque se aplicaba la participación directa de los ciudadanos en el gobierno, no podían participar todos los ciudadanos (es decir, no existía igualdad), porque se excluía a los esclavos o las mujeres, entre otros colectivos. Las pequeñas dimensiones y la escasa población de las polis (o ciudades griegas) explican la posibilidad de que apareciera una asamblea del pueblo, de la que solo podían formar parte los varones libres, excluyendo así al 75 % de la población integrada por esclavos, mujeres y extranjeros. De todas formas, el significado del término ha cambiado varias veces con el tiempo, y la definición moderna ha evolucionado mucho, sobre todo desde finales del siglo XVIII, con la sucesiva introducción de sistemas democráticos en muchas naciones y sobre todo a partir del reconocimiento del sufragio universal y del voto femenino en el siglo XX. Hoy en día, las democracias existentes son bastante distintas al sistema de gobierno ateniense del que heredan su nombre.

No es factible considerar que todas las democracias son iguales. En la práctica, existen muchas variantes del concepto de democracia, algunas de ellas llevadas a la realidad y otras solo hipotéticas. En la actualidad los mecanismos de democracia más extendidos son los de la democracia representativa; de hecho, se trata del sistema de gobierno más utilizado en el mundo. Algunos países como Suiza o Estados Unidos cuentan con algunos mecanismos propios de la democracia directa. La democracia deliberativa es otro tipo de democracia que pone el énfasis en el proceso de deliberación o debate, y no tanto en las votaciones. El concepto de democracia participativa propone la creación de formas democráticas directas para atenuar el carácter puramente representativo (audiencias públicas, recursos administrativos, ombudsman). Las democracias modernas tienden a establecer un complejo sistema de mecanismos de control de los cargos públicos. En muchos casos la palabra «democracia» se utiliza como sinónimo de democracia liberal. La socialdemocracia es una versión de la democracia en la que se recurre a la regulación estatal y a la creación de programas y organizaciones patrocinados por el Estado, para atenuar o eliminar las desigualdades e injusticias sociales que, según consideran sus defensores, existirían en la economía libre y el capitalismo.

La Transición Democrática en México

En México no siempre ha sido la democracia la forma de gobierno. De hecho, durante la mayor parte de su historia como nación independiente, el sistema político mexicano fue un tipo de autoritarismo. Así es. El presidente era la figura central del sistema político. Por supuesto, no toda la sociedad mexicana estaba de acuerdo con vivir en una dictadura, lo que originó distintos movimientos y muestras de rechazo. Por supuesto, los momentos clave del cambio político en México fueron las reformas electorales de 1977, 1990 y 1996. Finalmente, la transición mexicana transcurrió a través de reformas electorales y de la celebración de las elecciones, buscando generar confianza entre la ciudadanía. A lo largo de casi 30 años han cambiado no sólo las reglas electorales, sino también muchas de las relaciones entre los actores que participan en el sistema político mexicano. Los actores políticos también cambiaron: aparecieron nuevos partidos, otros desaparecieron o cambiaron de alianzas. En México, contamos con un sistema electoral democrático, competitivo y plural. Los gobiernos locales fueron los principales promotores de la alternancia política, impulsaron su trayectoria en nuestro país hasta culminar con la alternancia en el gobierno federal. No obstante, los retos que enfrenta nuestra democracia en el ámbito municipal son la competencia y la sucesión.

Democracia, Derechos Humanos y Participación Ciudadana

Actualmente, el concepto de democracia está totalmente ligado al concepto de igualdad y al de libertad. La democracia es reconocida también como la forma de organización social y política que mejor garantiza el respeto, el ejercicio y promoción de los derechos humanos. A su vez, la democracia proporciona el medio natural para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos. Estos valores están incorporados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, que proyecta el concepto de democracia al afirmar que "la voluntad del pueblo será la base de la autoridad del gobierno". El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos los lleva más lejos y establece la base jurídica de los principios de la democracia en el derecho internacional. Cubre, por ejemplo, la libertad de expresión, el derecho de reunión pacífica y de libertad de asociación.

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El Papel de las Naciones Unidas en la Promoción Democrática

La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que "La voluntad del pueblo será la base de la autoridad del gobierno". La democracia es un valor central de las Naciones Unidas. La ONU apoya la democracia mediante la promoción de los derechos humanos, el desarrollo y la paz y la seguridad. Las Naciones Unidas no abogan por un modelo específico de gobierno, pero promueven la gobernanza democrática como un conjunto de valores y principios que deberían seguirse para la mayor participación, igualdad, seguridad y el desarrollo de todos los seres humanos. La democracia proporciona un entorno que respeta los derechos humanos y las libertades fundamentales en el que se ejerce la voluntad libremente expresada de las personas. Todo individuo tiene voz en las decisiones y pueden pedir cuentas a quienes toman las decisiones. En 2000 la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU recomendó una serie de medidas legislativas, institucionales y prácticas para consolidar la democracia. Desde su creación en 2006, el Consejo de Derechos Humanos ha adoptado una serie de resoluciones que destaca la interdependiente y mutua relación que se refuerza entre la democracia y los derechos humanos. Los déficits de democracia, las instituciones débiles y la mala gobernanza imponen enormes y persistentes desafíos.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) abordan estos desafíos a través de sus servicios y programas de asesoramiento. En las democracias de transición y en los países que están saliendo de un conflicto armado, ONU Derechos Humanos ayuda a construir sistemas judiciales, parlamentos, instituciones de derechos humanos y sociedades civiles dinámicas fuertes e independientes. La ACNUDH participa en la elaboración de un enfoque coherente en el sistema de la ONU en lo que respecta a la democracia y la asistencia constitucional. Las Naciones Unidas prestan cada año asistencia electoral fiable, imparcial y adaptada a la demanda en aproximadamente 60 países, ya sea a solicitud de los Estados Miembros o en virtud de un mandato del Consejo de Seguridad o de la Asamblea General. Esta asistencia abarca asesoramiento técnico, apoyo logístico y operativo, formación, educación cívica y electoral, así como herramientas digitales. La ONU también contribuye a crear entornos propicios para la celebración de elecciones pacíficas y legítimas. El Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia (UNDEF) apoya proyectos que fortalecen la voz de la sociedad civil, promueven los derechos humanos y alientan la participación de todos los sectores en los procesos democráticos.

Educación y Empoderamiento para la Democracia

También se puede decir que existe una correlación positiva entre educación y democracia, porque se necesita de la educación para lograr la democracia. Enseñar democracia desde la infancia es clave para formar ciudadanos responsables, críticos y comprometidos con su entorno. Además, familiarizarse con conceptos como la igualdad, la libertad de expresión o la justicia social les ayuda a desarrollar una conciencia cívica sólida. La democracia puede y debe practicarse también en el hogar y en la vida cotidiana. En 2015 la Asamblea General adoptó la resolución Educación para la democracia, con el fin de animar a todas las entidades de la ONU a usar la educación para promover la paz, los derechos humanos y la democracia.

La democracia necesita que las mujeres crean en el sistema democrático, y las mujeres necesitan los sistemas democráticos para cambiar las formas de gobierno y las leyes que las excluyen. La ONU apoya la participación política de las mujeres. En 2010 la Asamblea General de la ONU creó ONU Mujeres con el mandato de coordinar el trabajo de integración de la perspectiva de género del sistema de la ONU. Al hacerlo los Estados Miembros dieron un paso histórico para acelerar los objetivos de la Organización en materia de igualdad de género y empoderamiento de la mujer. El Secretario General hizo del trabajo con y para los jóvenes una de sus principales prioridades. Nombró al primer Enviado del Secretario General para la Juventud, encargado de la tarea de desarrollar una Estrategia de la ONU para la Juventud.

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