Impuesto Corriente: Definición Clara y Cómo Reconocerlo Fácilmentepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En el ámbito fiscal y contable, es fundamental comprender el concepto de impuesto corriente, el cual representa una parte esencial de la obligación tributaria de cualquier entidad. El impuesto corriente es la cantidad a pagar por impuesto sobre sociedades relativa a la ganancia o pérdida fiscal del año.

¿Qué es el Impuesto Corriente y Cómo se Determina?

De lo anterior se deduce que el impuesto corriente coincide con el importe a satisfacer aplicando la normativa fiscal; en definitiva, el impuesto corriente coincidirá con la cuota líquida del impuesto, la cual se obtiene de minorar la cuota íntegra (tipo de gravamen x base imponible) en el importe de las deducciones y cualesquiera otras ventajas fiscales a las que la empresa tenga derecho.

Reconocimiento Contable del Impuesto Corriente

El tratamiento contable del impuesto corriente está claramente establecido. «El impuesto corriente correspondiente al ejercicio, se reconocerá como un pasivo en la medida en que esté pendiente de pago.

De lo anterior se deduce que si en aplicación de la normativa fiscal, la cuota diferencial obtenida es positiva, es decir, a ingresar surge un pasivo corriente, mientras que si la cuota diferencial obtenida es negativa, o lo que es lo mismo, a devolver, surgirá un activo corriente.

Distinción entre Impuesto Corriente e Impuesto Diferido

Es crucial diferenciar el impuesto corriente de otros conceptos fiscales, como el impuesto diferido. Tanto si se trata de activos o pasivos por impuesto diferido (de una empresa), existe una diferencia con el impuesto corriente. Y es precisamente en este aspecto en el que difieren un impuesto corriente de un impuesto diferido: en el momento del pago.

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En los estados financieros se contabiliza un gasto por impuesto sobre sociedades que refleja, no sólo las cantidades a pagar efectivamente en el ejercicio en curso, sino también la imposición fiscal futura sobre el resultado contable obtenido. Es lo que se denomina, en el argot, un ‘impuesto diferido’, del que te vamos a hablar, en detalle, en este artículo.

Ejemplo Ilustrativo de la Diferencia

Ponemos un ejemplo: en este año ‘N’, una empresa prevé que en el ejercicio siguiente (n+1) tendrá que despedir a uno de sus trabajadores, así que contabiliza una provisión para reservar el importe de indemnización que tendrá que pagarle. Este gasto disminuye el resultado contable del ejercicio, pero no es fiscalmente deducible hasta que se pague efectivamente al trabajador. Esto genera una diferencia temporaria porque, en el ejercicio actual, la empresa tendrá que pagar un mayor impuesto sobre sociedades, declarando una base imponible superior al resultado contable.

Aspectos Adicionales y la CINIIF 23

Algunas incertidumbres afectan tanto los impuestos corrientes como los diferidos (por ejemplo, una incertidumbre durante el año en que un gasto es deducible). La CINIIF 23 requiere que se apliquen juicios y estimaciones consistentes a los impuestos actuales y diferidos.

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