La inflación de diciembre del 25.5% informada por el INDEC empujó la suba de precios total del 2023 a un récord en más de 30 años, un 211.4% solo superado en 1990 en el proceso hiperinflacionario.
El índice refleja la aceleración de precios del último mes en el que se cerró el gobierno de Alberto Fernández y se efectuó la llegada al poder de Javier Milei, cuyo ministro de Economía, Luis Caputo, dispuso una devaluación que se sumó al descongelamiento de precios para impulsar al alza el IPC.
Tras este dato, de cara al primer trimestre del 2024 se calcula que la inflación superará cómodamente el 60% durante los primeros meses de gestión de Milei, los cuales, además, se estiman difíciles por la baja liquidación estacional de dólares del campo.
Sin embargo, según los especialistas, diciembre podría haber sido el mes con la inflación más alta de la era Milei: el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) considera que este enero ya comenzó el descenso del IPC para 2024.
Así, el mercado cree que “el riesgo de hiperinflación” del que habla el Gobierno por lo pronto será evitado y que, mes a mes, la inflación del 2024 irá bajando respecto del 25.5% de diciembre: ¿Qué dice el REM?
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En base al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central la semana pasada, los analistas esperan para enero un número de inflación similar a diciembre, aunque con una leve desaceleración.
Las proyecciones de casi 40 consultoras, centros de investigación económica y entidades financieras calculan que este mes cerrará con subas promedio en torno al 25%, mientras que, de forma interanual, el IPC del 2024 será del 213 por ciento.
Esto supondría una leve baja del 0.5% respecto a diciembre, pero marcaría el inicio de un sendero a la baja: a partir de febrero, este se profundizaría aún más con una suba de precios total del 18.2%, un 6.8% por debajo de la proyección de enero.
Este camino, según los analistas del REM, parecería ser de reducción continua. Así, a mediados del 2024, el IPC volvería a marcar un dígito mensual ya que, para junio, los especialistas esperan una suba generalizada de precios del 8.3 por ciento.
Los especialistas consultados creen que el 2024 cerrará con una suba de precios total del 213%, solo dos puntos por encima del 2023.
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Inflación de Febrero y sus Componentes
La inflación de febrero en Argentina fue de 6.6%, con una aceleración de 0.6 puntos porcentuales con relación al 6% de enero y una variación interanual de 102.5%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La medición de los últimos 12 meses es la más alta desde 1991.
A pesar de la implementación de programas de aumentos controlados en diversos sectores, los precios mantienen una senda alcista de cuatro meses consecutivos desde el 4.9% registrado en noviembre, la cifra más baja desde la asunción de Sergio Massa en el Ministerio de Economía.
A través de la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el organismo reveló que el sector de Alimentos y Bebidas fue el que más aumentó durante el mes (9.8%) y la que más incidió en la cifra final, con un aporte de entre 2.5 y 3.5 puntos en función de la región del país medida.
En particular, los productos cárnicos como el asado (28.6%), la carne picada (35%), paleta (33.5%), cuadril, (34.3%) y la nalga (32.8%) fueron los que repercutieron en la fuerte dinámica alcista del sector. La naranja, en tanto, lideró el listado de subas, con un 72% de aumento respecto al mes pasado.
El aumento de la carne podría continuar en los últimos meses. El alza de febrero se explica por el atraso registrado hasta diciembre, lo que influyó en que, hasta el momento, estos productos tuvieran una variación interanual de 90%, hasta 10 o 20 puntos porcentuales menos que otros alimentos.
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Pronósticos de Inflación
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los consultados por el Banco Central habían anticipado para febrero un 6.1% y una estimación para todo el 2023 que se ubicaría en un 99.9%.
Para Uno de los mayores bancos internacionales como es Goldman Sachs, la expectativa de inflación para febrero era de 6% "lo cual es consistente con la inflación anual en un 101.3% interanual", destacaron desde la entidad financiera para este mes.
Uno de los principales indicadores que empujaron la inflación el mes pasado fueron los alimentos, que la consultora LCG relevó para febrero un incremento del 6.8% impulsado sobre todo por la carne, uno de los productos con mayor impacto en el comienzo del año.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) afirmó que, durante el último mes, sólo la carne subió un 29% para recuperar el atraso que registraba hasta diciembre. Según este estudio, los cortes más caros incluso superaron el 30 por ciento.
Ecolatina, otra consultora que mes a mes recolecta datos para medir la inflación, esperaba para febrero un aumento del 6.3%, por lo que el IPC interanual rondará el 102% para el INDEC.
Inflación Anual Supera el 100%
La inflación anual de Argentina superó el 100 por ciento en febrero, una de las tasas más rápidas del mundo, ejerciendo una presión adicional sobre una economía que se espera que caiga en recesión antes de las elecciones presidenciales de este año.
Los precios al consumidor subieron 102.5 por ciento en febrero respecto al año anterior, el nivel más alto desde finales de 1991, cuando la economía se estaba enfriando desde una hiperinflación del 3.000 por ciento. Los precios subieron 6.6 por ciento en el mes, más que todas las estimaciones en una encuesta de Bloomberg a analistas que tenía un pronóstico promedio del 6 por ciento, según datos del gobierno publicados este martes.
Los precios de los alimentos, la categoría más grande en el índice de inflación de Argentina, se dispararon casi 10 por ciento respecto al mes anterior, lo que alimentó el aumento general. En particular, el costo de la carne de res, un elemento básico de la dieta y el orgullo nacional de los argentinos, se disparó hasta 35 por ciento en el área metropolitana de Buenos Aires el mes pasado, según los datos.
Impacto Político y Social de la Inflación
La inflación está ocupando un lugar central en las elecciones presidenciales de este año, desafiando a los dos principales partidos políticos a atraer a los votantes después de que no lograron estabilizar la economía propensa a la crisis. Pero al mismo tiempo, las encuestas muestran que la inflación es la principal preocupación de los votantes, superando cualquier impacto positivo del reciente crecimiento económico o un menor desempleo en los últimos dos años.
El presidente Alberto Fernández y su coalición dividida están luchando por unirse detrás de una estrategia o candidato claro. Pero la coalición del ex presidente Mauricio Macri, cuyo gobierno 2015-2019 vio la tasa de inflación más del doble a 57 por ciento, tampoco se ha unido detrás de un solo candidato. El candidato externo Javier Milei está ganando impulso en parte debido a su propuesta de reemplazar el peso con el dólar estadounidense como moneda nacional.
Más allá de la política, la inflación está devastando Argentina, eliminando las ganancias salariales en una economía donde casi el 40 por ciento de la población vive en la pobreza. Ni el enfoque favorable a los negocios adoptado por la administración de Macri ni el laberinto de controles cambiarios y congelaciones de precios implementados bajo Fernández han logrado volver a controlar los precios al consumidor.
Perspectivas Económicas y la Gestión de Milei
Combinado con una sequía de cultivos que empeora rápidamente, se espera que la aceleración de la inflación empuje a Argentina más profundamente en la recesión.
La inflación de Argentina se desaceleró a 2.7 por ciento en octubre, el nivel más bajo en tres años, en una victoria para el gobierno libertario del presidente Javier Milei, quien llegó al poder hace casi un año prometiendo sacar a Argentina de una terrible crisis económica.
En términos anuales, la inflación en octubre fue de 193 por ciento, frente al 209 por ciento reportado en septiembre.
Milei ha promocionado la caída de los precios en los últimos meses como una victoria en su lucha contra la peor crisis económica de Argentina en más de dos décadas.
El Gobierno había prometido reducir la inflación por debajo del 3 por ciento antes de fin de año, algo que finalmente hizo.
Cuando asumió el cargo en diciembre, la inflación mensual se disparó al 25 por ciento, y a pesar de que ha bajado desde entonces, la gente común tiene dificultades en su vida diaria mientras el gobierno impone una reforma económica radical, incluida la eliminación de generosos subsidios energéticos anteriores.
La Batalla Contra la Inflación y las Medidas de Milei
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de precios al consumidor (IPC) se situó en octubre en el 193 por ciento interanual, su sexta desaceleración consecutiva.
Tras la súbita devaluación del peso argentino dispuesta por el Gobierno de Javier Milei apenas iniciar su mandato, en diciembre de 2023, y el impacto de sus primeras medidas ultraliberales, los precios iniciaron una tendencia descendente en Argentina como resultado de un fuerte ajuste fiscal y monetario y un derrumbe del consumo que aplastó la demanda.
La moderación de los precios se hizo más evidente desde mayo, cuando la política monetaria de ‘emisión cero’ del Gobierno comenzó a dar frutos, en combinación con la estabilidad cambiaria que se ha dado en los últimos meses.
“Esperamos que esta tendencia de desaceleración continúe, dado que el mercado monetario está encontrando un punto de equilibrio, el tipo de cambio permanece estable, y las acciones del Banco Central y el Tesoro están coordinadas”, comentó a EFE Lautaro Moschet, economista de la Fundación Libertad y Progreso.
Según el informe oficial, la inflación argentina acumuló en los diez primeros meses del año un alza del 107 por ciento.
La tasa de variación mensual registrada en octubre se acerca a lo que Milei ha descrito en varias alocuciones como “inflación inducida”, que se compone por la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial (‘crawling peg’) fijada en el programa económico del Gobierno (2 por ciento mensual) más la inflación internacional que incide en la economía doméstica.
Esto da como resultante una “inflación inducida” del 2.5 por ciento mensual y es el ‘número mágico’ que el Gobierno ha señalado como uno de los principales objetivos a alcanzar para poder desmontar el ‘cepo’, las numerosas restricciones que existen en el mercado cambiario de Argentina.
“Ya hemos convergido prácticamente al nivel de ‘crawl’ más la inflación internacional. Es una batalla que se ha ganado”, aseguró el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, al disertar en una conferencia organizada por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).
Esta convergencia del IPC con la “inflación inducida” es una de las condiciones para levantar el “cepo cambiario”, pero no la única.
Para cortar definitivamente con el enjambre de restricciones cambiarias que desde hace años complica la vida económica del país, Milei también ha puesto como condiciones reducir los pasivos remunerados del Banco Central y aumentar las reservas monetarias a un nivel que permita afrontar la demanda acumulada de dólares -hoy contenida por el ‘cepo’.
“Salir del cepo es un tema de condiciones y no de tiempo. Con el tiempo, esas condiciones van a seguir mejorando. Queremos hacerlo cuando estemos 100 % seguros de que no va a generar ningún problema en la economía”, señaló Caputo.
Pronósticos Futuros y Expectativas del Mercado
Los más recientes pronósticos privados que recaba mensualmente el Banco Central apuntan a que la variación mensual de la inflación será de 2.9 por ciento en noviembre y del 3.2 por ciento en diciembre.
Así, la inflación acumulada en el año en Argentina sería del 120 por ciento, muy por debajo de la subida del 211.4 por ciento en 2023, que fue la cuarta mayor tasa en el mundo el año pasado, según el Fondo Monetario Internacional.
Para el próximo año, el Gobierno ha planteado una pauta presupuestaria de inflación del 18.3 por ciento anual, pero los consultores privados proyectan en promedio un alza del 31. 4 por ciento en 2025.
