Las dificultades que enfrenta Argentina tienen una larga historia y son de carácter estructural. En promedio, el crecimiento ha sido muy bajo durante varias décadas, las crisis son frecuentes y, en definitiva, la movilidad social es muy baja a pesar de que los gastos sociales son en promedio más altos que en otros países de América Latina.
En el último año, el peso argentino se depreció 51% frente al dólar, y la inflación para cerrar el año se calcula que superará el 44%. La tasa de interés, en 73%, es la más alta del mundo. La gente en el país sudamericano no para de protestar ante las medidas del gobierno que no parecen remediar la crisis, y el presidente Macri, quien es el mandatario del país desde 2015, está más concentrado en ganar la confianza del extranjero que en tranquilizar a sus habitantes.
Antecedentes Económicos
Durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) en Argentina, y de Lula da Silva (2003-2011) y Dilma Rousseff (2011-2016) en Brasil, ambos países experimentaron tasas de crecimiento económico relativamente altas en la primera década del siglo. Los salarios reales aumentaron, a veces en forma acentuada para los trabajadores menos calificados, la pobreza disminuyó y el gasto público social se incrementó. Además, gozaron de un relajamiento en el frente externo gracias al aumento de los precios de las materias primas y de las exportaciones. Esta "facilidad externa" les permitió importar masivamente bienes manufacturados y abrió la puerta a una desindustrialización.
En Argentina, después de la implosión del plan de convertibilidad a comienzos de los años 2000 (con una fuerte devaluación) y de la profunda crisis económica que vino enseguida, se dio un proceso de reindustrialización, pero luego de algunos años la producción industrial se estancó para después retroceder. Sus gobiernos no han podido controlar las alzas de precios.
El Modelo Kirchnerista
El presente artículo tiene como objetivo principal analizar las dinámicas político-económicas que afectaron a la Argentina pos-convertibilidad, particularmente durante el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (entre 2008 y 2011). Tras abordar la perspectiva teórica y delimitar algunos aspectos claves de la configuración del modelo pos-convertibilidad y el surgimiento del kirchnerismo como sujeto político, el texto se abocará al análisis del periodo arriba referido.
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Así, el gobierno de Kirchner dio forma al nuevo modelo de acumulación, con una mayor intervención y autonomía relativa estatal, fundado en una lógica productivo-exportadora, que a nivel de las relaciones de fuerzas sociales no logró revertir los altos índices de concentración y extranjerización económica, pero habilitó una importante recomposición de las PyMEs y, junto a la mejora sustancial en las condiciones de vida de las clases subalternas, avanzó en una estrategia de pacto social como rasgo clave de su proyecto de gobierno.
Cristina ocupó la presidencia de Argentina entre 2007 y 2015 y basó su programa político en el aumento del gasto público y el subsidio de diversos productos y servicios como: transporte, luz, gas, agua y combustibles. Para poder financiar sus ambiciosos proyectos, en 2008 Cristina impuso un impuesto del 35% a la exportación de Soja, el sector productivo más importante del país. Con dicha medida, Cristina pronto ahogó una de las principales fuentes de crecimiento económico del país, los productores no tardaron en entrar en huelga y la presidenta se quedó sin dinero.
Al verse necesitada de capital, Fernández de Kirchner optó por imprimir dinero y fijar el tipo de cambio entre el peso argentino y el dólar, medida utilizada para que en las cifras oficiales no apareciera la verdadera inflación. Sin embargo, ante una inminente crisis y sin el dinero necesario, en 2014 la presidenta también tomó la decisión de cancelar ciertas deudas que había contraído con inversionistas extranjeros. El impago ahuyentó la inversión y fomentó la huida de capitales empeorando más la situación. Al ser cuestionada por tal medida, Cristina simplemente ironizó: “Seguirá la vida”.
Limitaciones del Modelo Kirchnerista
Un aspecto problemático del sector que impacta sobre todo el modelo de acumulación es su desempeño en materia de comercio exterior: el superávit comercial de la industria volvió a ser deficitario a partir de 2007 (con la salvedad de 2009). Con relación a las políticas públicas, aparecen algunas medidas novedosas en materia industrial, tales como las restricciones a las importaciones, diversos aumentos de aranceles, la búsqueda por redireccionar proyectos de inversión a la esfera productiva pero, en general, las mismas quedaron subordinadas a la decisión de hacer prevalecer en la coyuntura ciertos equilibrios macroeconómicos sin contar con una planificación estilizada (Schorr, 2013).
El proceso de expansión económica generó crecientes demandas energéticas que comenzaron a sobrepasar las capacidades locales, las que habían sido devastadas por las políticas neoliberales, especialmente por la privatización de YPF, la histórica empresa hidrocarburífera estatal, que durante los años noventa fue comprada por la española Repsol. Esta estrategia, junto a la escasa exploración de las transnacionales que concentran la actividad del sector, generó un nuevo flanco de restricción externa: “El saldo de balanza energética se redujo paulatinamente, hasta tornarse deficitario en 2011.
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La Estatización de las AFJP
Dos políticas claves marcaron al mundo de las finanzas: la estatización de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y la continuidad de las políticas de desendeudamiento público. La estatización de las AFJP en 2008 tuvo diversos efectos:
- La eliminación del sistema privado de carácter individual y el retorno al sistema solidario de reparto.
- La conformación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que permitió al Estado utilizar fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para realizar políticas públicas e insertarse en numerosas empresas privadas a través de la participación accionaria que las AFJP tenían en las mismas.
El Gobierno de Macri (2015-2019)
Si bien Macri es el presidente y es con quien explotó la crisis económica, no se puede dejar de mencionar a su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner, quien con sus decisiones podría ser incluso más culpable que el mismo Macri de la situación que vive hoy Argentina.
Con la llegada de Macri a la presidencia en 2015, una de sus primeras medidas fue eliminar la fijación oficial del tipo de cambio por lo que en las cifras oficiales la inflación se disparó, algo que no había ocurrido con Cristina. Al encontrarse con un estado deplorable en las finanzas públicas, el presidente optó por eliminar el subsidio a los energéticos, a los cuales se calcula se destinaba el 16% del presupuesto, lo que desató las protestas en Argentina por la subida de precios en la electricidad, gas y gasolina.
Con este escenario Macri tomó la decisión de bajar el gasto público y satisfacer las necesidades del país bajo la emisión de deuda, sin embargo, ante la incertidumbre local y mundial desatadas por la guerra comercial China-Estados Unidos y la caída de otras economías emergentes como la turca, Argentina se ha visto en la necesidad de elevar sus tasas de interés hasta niveles récord.
Medidas Económicas Bajo Macri
En su lucha contra la inflación, el gobierno de Macri aplica la receta ortodoxa, pues ha reducido de manera drástica la emisión monetaria y el gasto público. Pero al mismo tiempo, a poco de asumir en diciembre, el gobierno devaluó el valor del peso frente al dólar en 45%. No fue todo, ya que aseguró que estas medidas no impactarían en los precios, pero las grandes empresas, al igual que en oportunidades anteriores, apelaron a la re-etiquetación de precios para recuperar su tasa de ganancia en dólares.
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De manera previsible, el Banco Central implementa una feroz contracción monetaria desde que Macri asumió la presidencia. La tasa de interés de 30% anual para depósitos a 35 días invita a invertir en pesos y mantener quieto al dólar, aunque además encarece el crédito, promueve el ingreso de capitales especulativos, asfixia la actividad económica y genera desempleo. El actual incremento de la inflación coincide con un freno a la emisión monetaria, y todo indica que la causa decisiva hay que buscarla en la fuerte devaluación implementada en diciembre.
Desigualdad y Pobreza
Después de haber aumentado significativamente durante el colapso del Plan de Convertibilidad, a principios de los años 2000, las desigualdades de ingresos, medidas por el coeficiente de Gini, disminuyen hasta 2012 y aumentan moderadamente después, a pesar de las transferencias de ingresos a favor de los más pobres. Aparte de la fracción más rica, que comprende del 1% al 5% de la población, toda la población está experimentando una caída absoluta de sus ingresos, independientemente del decil.
Con la aceleración del aumento de precios, el efecto positivo del crecimiento en la reducción de la pobreza se ve parcialmente anulado. La tasa de pobreza absoluta sigue siendo significativa, situándose en el 37.9% en 2022 frente al 39% en 2021 según los datos oficiales. Las perspectivas de crecimiento son especialmente sombrías para 2023, en parte debido a la fuerte sequía y, por lo tanto, a una disminución de las exportaciones de soja y materias primas agrícolas.
La paradoja de la situación argentina es que, a pesar de que la balanza comercial del país suele ser superavitaria desde hace varios años, existen numerosas fugas de capitales. Esto ha llevado a que sus reservas internacionales se encuentren en un nivel preocupante, alimentando los temores de que Argentina pueda enfrentar problemas para atender el servicio de su deuda y que se produzca un impago combinado con una enorme devaluación. Se ha establecido un círculo vicioso: la fuga hacia el dólar se intensifica y aumenta la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo (blue), lo que provoca un incremento de la inflación y una pérdida de poder adquisitivo.
Productividad Laboral
Si nos referimos a los últimos años, según el INDEC, la productividad laboral retrocede. De hecho, para un índice 100 en 2016, este retrocede, en 2021, año de fuerte recuperación económica, el índice es 94.4 y, en promedio para los tres primeros trimestres de 2022, es de 91.5, es decir, inferior en 8.5 puntos al alcanzado en 2016. Las consecuencias son importantes para el futuro, Argentina está dejando pasar la revolución industrial en curso. Se está quedando atrás respecto a los principales países asiáticos y los países avanzados. Hay desigualdad dentro de Argentina, entre empresas: algunas adoptan rápidamente las nuevas tecnologías, mientras que otras ralentizan su adopción o no logran adoptarlas con suficiente rapidez.
Según Coatz y Scheingart (2016), al tipo de cambio peso-dólar de 2005, si el crecimiento de la productividad del trabajo en el sector industrial es del 3% anual en los Estados Unidos y del 4% en Argentina, se necesitarían 101 años para anular la diferencia de productividad entre estos dos países, y si fuera del 10% anual en Argentina, se necesitarían 15 años.
Reprimarización de la Economía
A excepción de México, la reprimarización de las economías y de sus exportaciones es un fenómeno reciente. Mientras que hasta los años noventa, la participación de la industria en las exportaciones tendía a crecer, en los años 2000 las exportaciones de productos primarios ganan más importancia, estimuladas por la fuerte demanda de los países asiáticos en rápido crecimiento. Además, se constata una desindustrialización cada vez más marcada.
La reprimarización se explica por la apreciación del tipo de cambio real, la insuficiencia de esfuerzos en investigación y la muy baja productividad media del trabajo, tanto en nivel como en crecimiento (con la excepción de algunos sectores) y, finalmente, por la casi ausencia de una política industrial. En Argentina, la apreciación de la moneda nacional frente al dólar o frente a una cesta de divisas ha sido más débil que en Brasil.
Inflación y Salarios
Como se puede ver en el gráfico siguiente, la tasa de inflación anualizada supera el 100%. El aumento de precios se ha acelerado fuertemente en los últimos meses. Cuanto mayor es la inflación, más relevante se vuelve la credibilidad del tipo de cambio oficial versus el tipo de cambio paralelo para explicar el aumento futuro de precios. Llega un momento en que el aumento de las transferencias sociales no puede compensar la pérdida del poder adquisitivo. Ese punto ya se ha alcanzado en Argentina.
Tras haber aumentado de 2003 a 2011, el salario real medio ha disminuido. A finales de 2022, es un 33% más bajo que el alcanzado en 2015. El indicador para medir la inflación (IPC) subestima el efecto del aumento de precios sobre los ingresos de los primeros deciles por dos razones: primero, el aumento de precios es más alto para los productos alimenticios de lo que indica el IPC; y segundo, la proporción de los productos alimenticios en los ingresos de los primeros deciles es mayor que en los últimos deciles, que son los más acomodados y ricos.
Especialmente porque las trasferencias sociales se vuelven cada vez más ineficaces e insuficientes, a la vez que aumenta la informalidad de los empleos remunerados por debajo del salario mínimo. De hecho, el cumplimiento de las reglas establecidas con el Fondo Monetario Internacional para obtener una reestructuración de la deuda externa y liberar recursos del presupueto para pagar el servicio de la deuda, a menudo conduce a limitar el gasto público recortando estos gastos sociales, como es el caso a finales de 2022.
| Indicador | 2021 | 2022 |
|---|---|---|
| Tasa de Pobreza Absoluta | 39% | 37.9% |
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