En el panorama económico actual, comprender las inversiones es fundamental tanto a nivel personal como empresarial. Es un término que engloba diversas categorías y cuyo dominio es crucial para el crecimiento financiero.
¿Qué es la Inversión?
Una inversión es una actividad que consiste en dedicar recursos con el objetivo de obtener un beneficio futuro. Es el acto de asignar recursos con la expectativa de obtener un beneficio futuro, involucrando comprometer capital hoy para recibir más capital en el futuro. Invertir dinero puede verse como una salida de capital que se hace en el presente para mejorar la salud financiera personal y familiar en el futuro.
Su objetivo es comprar un activo a un precio bajo y venderlo por un coste más alto. Desde una perspectiva más amplia, la inversión representa la utilización de recursos para adquirir bienes de capital, con el objetivo de aumentar la producción o la eficiencia. Es un factor clave para el crecimiento económico, ya que permite generar nuevas capacidades y mejorar la productividad. Las empresas compran bienes de capital cuando esperan obtener con ello un beneficio, es decir, ingresos mayores que los costes de la inversión.
Sin embargo, es vital recordar que invertir implica siempre un riesgo: puede salir bien o mal. Cuando realizas una inversión asumes un coste de oportunidad al renunciar a esos recursos en el presente para lograr un beneficio futuro, que es incierto. Por ello, cuando se realiza una inversión se está asumiendo cierto riesgo. La inversión es sobre todo una apuesta por el futuro, una apuesta a que el rendimiento de una inversión será mayor que sus costes.
Factores Determinantes de Toda Inversión
Para saber cómo funciona una inversión, es importante conocer el significado económico de inversión. Sea cual sea su tipo, se rige bajo cuatro factores fundamentales: la rentabilidad, el riesgo, la liquidez y el plazo.
Lea también: Inversiones Temporales: Análisis Contable
- Rentabilidad: La rentabilidad o rendimiento es lo que obtenemos a cambio de realizar la inversión. Este concepto mide las ganancias en relación al coste de la inversión, es decir, su rentabilidad. Su principal característica es que, en el momento de la adquisición, no se conoce su posible rendimiento futuro. El motivo es que estas operaciones dependen de distintos factores.
- Riesgo: Hace referencia a la incertidumbre, ya que en economía nada es seguro al cien por ciento. Todo tipo de inversión conlleva algún nivel de riesgo, que puede variar desde bajo hasta muy alto. El riesgo principal es perder parte o todo el capital invertido. El riesgo aceptado es la incertidumbre sobre cuál será el rendimiento real que se obtendrá al final de la inversión, que incluye además la estimación de la capacidad de pago (si la inversión podrá pagar los resultados al inversor).
- Plazo: El tiempo es la tercera variable fundamental. El plazo de vencimiento o el horizonte temporal establece si la inversión se va a realizar en el corto, medio o largo plazo.
- Liquidez: Son los activos más seguros, que son muy estables pero apenas ofrecen rentabilidad. Estos son principalmente las cuentas corrientes, los depósitos bancarios a plazo, las Letras del Tesoro y los fondos monetarios. Todos estos están pensados para proteger nuestro dinero, siendo tan seguros que son prácticamente como tener el dinero en efectivo. Alejandro Guzmán señala que “Si las personas buscan seguridad y liquidez, los depósitos a plazo son una alternativa adecuada”, pero advierte que “normalmente las tasas ofrecidas no superan la inflación mensual”.
El Comportamiento del Valor de las Inversiones: Crecimiento y Decrecimiento
El valor de las inversiones no es estático; puede experimentar crecimientos o decrecimientos significativos. La rentabilidad o rendimiento es lo que obtenemos a cambio de realizar la inversión, y esto determina si el valor de nuestros recursos aumenta.
Un claro ejemplo de inversiones crecientes se observa en la acumulación de capital a gran escala: De 2015 a 2024, la riqueza global de los multimillonarios aumentó un 121%, superando el índice MSCI AC World (+73%). Durante este período, el número de multimillonarios creció hasta 2,682, reflejando la influencia del crecimiento económico y la acumulación de capital.
Por otro lado, factores como la inflación pueden influir en el decrecimiento del valor real de una inversión, incluso si el valor nominal parece estable. Las expectativas y la confianza de los empresarios también son determinantes, ya que la inversión es una apuesta por el futuro. Si las empresas temen que empeoren las condiciones económicas en una región, se mostrarán reacias a invertir en esa área, lo que puede estancar o reducir el valor de ciertas inversiones.
Tipos de Inversiones y su Influencia en el Valor
Existen muchos tipos de inversión, y cada uno presenta características particulares que influyen en cómo el valor de la inversión puede crecer o decrecer. Los tipos más comunes incluyen inversiones en el mercado de valores (acciones), bonos, fondos de inversión, bienes raíces y activos digitales como las criptomonedas.
Renta Variable
Principalmente formada por las acciones, la renta variable se caracteriza porque su rentabilidad es incierta, por lo que supone un gran riesgo. Sin embargo, como la rentabilidad suele ir ligada al riesgo, de forma conjunta la renta variable ha sido el tipo de inversión con más rentabilidad en la historia. Por ejemplo, la inversión en el S&P 500, el principal índice de Estados Unidos, ha resultado en una rentabilidad de más del 10% anual, durante casi 100 años.
Lea también: IVA e Inversiones en México
Cuando el inversor compra acciones, se convierte en dueño de una parte de la empresa y automáticamente adquiere una serie de derechos. Entre ellos, la obtención de dividendos cuando la empresa obtiene beneficios. Como accionista, eres dueño de una parte de la empresa y, por tanto, quien más se la juega. Las personas interesadas en invertir en renta variable deben saber que deben hacerlo a través de intermediarios financieros, que son los que ejecutan las órdenes de compra y venta. Entre sus posibles riesgos, la CNMV advierte acerca de la incertidumbre asociada a estas inversiones y recuerda que no tienen plazo de vencimiento.
Renta Fija
Principalmente formada por las letras del tesoro y los bonos, la renta fija es generalmente un tipo de inversión más segura que la renta variable (o por lo menos con menos volatilidad), porque el emisor nos garantiza unos flujos de caja que nos va a entregar en el futuro. Los productos de renta fija suelen ser una opción atractiva para las personas que no quieran riesgos en sus inversiones, aunque su rentabilidad potencial sea más reducida que otros productos financieros. Depende mucho del emisor: la renta fija más segura se llama renta fija grado de inversión, mientras que la renta fija no segura se llama renta fija de alto rendimiento.
Cuando un inversionista compra bonos, está prestando dinero al emisor de esos bonos, como el gobierno, una empresa o una institución bancaria. Un bono viene con una fecha de vencimiento, lo que significa que el dinero utilizado para comprarlo debe devolverse con intereses en la fecha pactada. La diferencia principal entre renta variable y fija es que con la renta fija estás comprando deuda de la empresa, es decir, estás prestando dinero a la empresa, mientras que quien compra acciones se está haciendo dueño de la empresa, en un pequeño porcentaje.
Fondos de Inversión
Los fondos de inversión son un instrumento de ahorro que reúne un patrimonio colectivo, formado por las aportaciones de un número variable de inversores. Al invertir en fondos, es recomendable contar con un equipo profesional que analice el mercado en busca de oportunidades de generar la máxima rentabilidad a sus aportaciones. La rentabilidad de estos dependerá, en gran parte, del tipo de fondo que se elija y, por ende, del riesgo que se asuma con la elección que se haga.
Inversiones Híbridas y Complejas
Existen inversiones que tienen algunos aspectos propios de la renta fija y otros de la renta variable. Por ejemplo, las participaciones preferentes son un instrumento complejo, “cuyo emisor, tratándose de una entidad de crédito, suele reservarse el derecho a amortizar las participaciones a partir de los cinco años”. La rentabilidad de las participaciones preferentes es fija en un primer periodo, y variable durante el resto de vida del producto. En el caso de los bonos convertibles y/o canjeables, el titular tiene derecho a cambiarlos por acciones de la entidad emisora.
Lea también: Entendiendo el ISR en Inversiones Bancarias
Los productos derivados son una inversión cuyo valor depende de la evolución de los precios de otro activo subyacente. Los productos estructurados suponen la unión de dos o más instrumentos financieros en una sola estructura; habitualmente, se trata de un producto de renta fija con uno o más derivados. Las opciones son contratos que otorgan al comprador el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender un valor. Existen dos tipos de inversiones que pueden encuadrarse en este grupo: las put y las call. Entre sus ventajas cabe destacar la modulación del riesgo, puesto que está en manos del inversor el decidir hasta dónde llegar.
Commodities y Alternativas
Los commodities, también llamados productos básicos, incluyen metales, petróleo, granos y productos animales, así como instrumentos financieros y monedas. Se pueden negociar a través de futuros de productos básicos, que son acuerdos para comprar o vender una cantidad específica de un producto básico a un precio específico en una fecha futura particular, o ETF. Existen también categorías generales que incluyen fondos de cobertura y capital privado. Los fondos de cobertura se denominan así porque pueden cubrir sus apuestas de inversión mediante acciones largas y cortas y otras inversiones. El capital privado permite a las empresas obtener capital sin salir a bolsa.
Bienes Raíces
Las inversiones en inmuebles, o más popularmente conocidos como bienes inmobiliarios (casas, oficinas, hoteles), son productos más arriesgados y conflictivos. Si eres un inversor particular, es mejor que te mantengas alejado de estos activos.
Perfil del Inversor y Tolerancia al Riesgo
En el trabajo previo de recopilación de información para invertir, también entra el análisis de la propia personalidad financiera. Tener muy claro cuál es el perfil de cada uno es fundamental para establecer en qué es conveniente o no invertir. Los inversores se dividen, por su nivel de aversión al riesgo, en tres categorías: conservador, medio y agresivo, o lo que es lo mismo, conservador, moderado o arriesgado.
- Perfil Conservador: Son inversores que admiten un nivel de riesgo muy bajo. Para las personas más adversas al riesgo, “Siempre existirán inversiones bancarias en mayor o menor medida garantizadas que, si bien no tendrán una rentabilidad alta, sí garantizan la cobertura del capital y un rendimiento.”
- Perfil Moderado: Este inversor admite un nivel de riesgo más alto que el conservador, pero siempre busca la estabilidad en sus operaciones.
- Perfil Decidido (Agresivo): Su exposición al riesgo es elevada, como también su tolerancia a las pérdidas; busca rentabilizar al máximo sus inversiones. Es un tipo de inversor que soporta volatilidades elevadas, por lo que es importante tener una cartera diversificada para reducir la exposición a pocos activos.
Estrategias para una Inversión Inteligente
Los expertos coinciden en que el panorama económico es cada vez más complejo, por lo que, antes de entrar en el mundo de las inversiones financieras, es necesario saber bien qué es lo que se va a hacer. Una vez que la persona se ha informado de las posibilidades a su alcance, conviene planear cuidadosamente los siguientes pasos.
Alejandro Guzmán, docente de Unegocios FEN Universidad de Chile, afirma que “Hay que definir la cantidad mensual disponible (comprometer un mínimo sobre la base de la confección de un presupuesto de ingresos y egresos) y los objetivos de ahorro (estudios, auto, vivienda, contingencias…).”
Es fácil perderse entre tanta oferta, por lo que lo mejor es pedir ayuda. San Martín aconseja: “Creo conveniente acudir a distintos asesores financieros y comparar entre las opciones que los mismos nos plantean.” Acudir a una opinión especializada no solo pone a la persona sobre la pista para empezar con buen pie, además, le ayuda a evitar riesgos en los que es más fácil caer si no se cuenta con ayuda. Guzmán recomienda: “Lo más importante es depositar los ahorros solo en instituciones reguladas.”
Una vez que se ha escogido el producto de inversión más adecuado, es bueno seguir investigando. Alejandro Guzmán explica que “Hay que revisar con detención las condiciones, restricciones y en qué se invierten los ahorros depositados para evitar sorpresas posteriores.”
Los expertos insisten en dos puntos básicos para moverse con éxito en el mundo de las inversiones financieras: ser prudente y diversificar siempre. San Martín recuerda que “Hay que invertir únicamente la cantidad de dinero de la que se pueda prescindir para cubrir las necesidades básicas, más un pequeño “colchón” de contingencia.” Una manera de reducir el riesgo es aportar pequeñas cantidades mensuales, en vez de una sola aportación al año.
tags: #inversiones #crecientes #y #decrecientes #subsidios #de
