Invertir es un término fundamental en el día a día de las economías domésticas, aunque muchos ciudadanos no sean conscientes de ello. Pero, sobre todo, estamos frente a un concepto clave en el ámbito empresarial. No debería haber empresario o autónomo que no lo comprendiese y dominase a la perfección. No obstante, también se trata de una palabra muy amplia y que engloba diversas categorías.
El valor del dinero ahora depende tanto de las tasas de interés como de la estabilidad política y de la transformación digital de los mercados. El desempeño de una inversión depende del contexto económico en el que se desarrolla. Tasas de interés, inflación, política fiscal y condiciones geopolíticas influyen directamente en los rendimientos.
La diferencia entre un profesional operativo y un líder financiero es que este último sabe interpretar los movimientos del mercado, reconocer oportunidades y evaluar el impacto de cada decisión. En este artículo, te explicamos cómo se tratan los instrumentos financieros en la contabilidad, centrándonos en una de las categorías más comunes en el mundo de la empresa: las inversiones financieras.
¿Qué son las Inversiones Financieras?
Las inversiones financieras son operaciones mediante las cuales se destina capital a instrumentos o activos con la expectativa de obtener un rendimiento futuro. El principio rector es poner el dinero a trabajar de manera eficiente. Invertir dinero puede verse como una salida de capital que se hace en el presente para mejorar la salud financiera personal y familiar en el futuro. Su objetivo es comprar un activo a un precio bajo y venderlo por un coste más alto.
Entendemos por inversión financiera la que se dirige a comprar u adquirir los derechos sobre un activo con el objetivo de que este genere un beneficio con el paso del tiempo. A su vez, el término inversión puede ser aplicado a la vida cotidiana, ya que esa ganancia o beneficio no siempre tiene que ser económica.
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En el ámbito empresarial, las inversiones financieras son una herramienta de gestión de tesorería y planeación corporativa. Se enfocan en obtener beneficios económicos a base de rentabilizar activos de la compañía. Así mismo, muchas empresas se dedican única y exclusivamente a obtener plusvalías de sus inversiones financieras. Al mismo tiempo, hay otras empresas que, además de comercializar sus productos y servicios, también realizan inversiones financieras.
Sin embargo, su aplicación requiere conocimiento técnico y una lectura estratégica de las circunstancias. Para determinar la conveniencia de una inversión, es crucial responder a preguntas como: ¿Cuál es el objetivo financiero? ¿Cuál es el horizonte temporal? ¿Cuál es el nivel de riesgo aceptable?
Tipos de Inversiones Financieras
No todos los instrumentos financieros cumplen el mismo propósito ni responden al mismo perfil de riesgo. En cuanto a los tipos de inversiones financieras que existen, hay numerosas categorías. Éstas, también llamadas inversiones de cartera, dependerán de varios factores como el plazo o el tipo de producto. Además, también hay que diferenciar entre inversiones a largo plazo e inversiones a corto plazo, en función del tiempo en el que el inversor pretenda obtener la rentabilidad.
Inversiones a Corto Plazo
Las inversiones a corto plazo se han convertido, tanto para particulares como para empresas, en una forma útil de obtener rendimientos en un periodo breve de tiempo. Para determinar cuándo una inversión se puede considerar de corto plazo debemos atender lógicamente al plazo. En definitiva, las inversiones a corto plazo se hacen en activos que se van a convertir en dinero en un plazo breve de tiempo inferior al año.
Además del plazo, la característica que las define es su gran liquidez, siendo este su punto positivo. Sin embargo, la desventaja que tienen, frente a otro tipo de inversiones, es su baja rentabilidad. Su ventaja es que el capital invertido está garantizado en muchas de estas opciones. Instrumentos con horizonte a corto plazo incluyen certificados de depósito, CETES o pagarés. Los CETES se tratan de instrumentos de deuda que emite el Estado con un vencimiento entre tres y doce meses. Son muchos los inversores que optan por esta opción, a pesar de tener una rentabilidad generalmente baja al no querer asumir muchos riesgos.
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Inversiones de Renta Fija y Variable
Los productos de renta fija suelen ser una opción atractiva para las personas que no quieran riesgos en sus inversiones, aunque su rentabilidad potencial sea más reducida que otros productos financieros. El rendimiento, que mide las ganancias en relación al coste de la inversión, es decir, su rentabilidad, es un factor clave. Sin embargo, en la renta variable, su principal característica es que, en el momento de la adquisición, no se conoce su posible rendimiento futuro. El motivo es que estas operaciones dependen de distintos factores.
La renta variable incluye acciones, fondos de inversión y ETFs. Cuando el inversor compra acciones, se convierte en dueño de una parte de la empresa y automáticamente adquiere una serie de derechos. Entre ellos, la obtención de dividendos cuando la empresa obtiene beneficios. Las personas interesadas en invertir en renta variable deben saber que deben hacerlo a través de intermediarios financieros, que son los que ejecutan las órdenes de compra y venta. Entre sus posibles riesgos, la CNMV advierte acerca de la incertidumbre asociada a estas inversiones y recuerda que no tienen plazo de vencimiento.
Los fondos de inversión son un instrumento de ahorro que reúne un patrimonio colectivo, formado por las aportaciones de un número variable de inversores. Al invertir en fondos, es recomendable contar con un equipo profesional que analice el mercado en busca de oportunidades de generar la máxima rentabilidad a sus aportaciones. La rentabilidad de los fondos va a depender, en gran parte, del tipo de fondo que se elija y, por ende, del riesgo que se asuma con la elección que se haga. Los fondos de inversión de corto plazo invierten en renta fija, normalmente en bonos que venden en un periodo muy breve de tiempo.
Productos Híbridos y Complejos
Existen también productos que tienen algunos aspectos propios de la renta fija y otros de la renta variable. Por ejemplo, las participaciones preferentes son un instrumento complejo, “cuyo emisor, tratándose de una entidad de crédito, suele reservarse el derecho a amortizar las participaciones a partir de los cinco años”. La rentabilidad de las participaciones preferentes es fija en un primer periodo, y variable durante el resto de vida del producto. En el caso de los bonos convertibles y/o canjeables, el titular tiene derecho a cambiarlos por acciones de la entidad emisora.
Otros productos más complejos incluyen los productos derivados, cuya inversión depende de la evolución de los precios de otro activo subyacente. Los productos estructurados, por su parte, suponen la unión de dos o más instrumentos financieros en una sola estructura, habitualmente un producto de renta fija con uno o más derivados.
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Otros Tipos de Inversiones
Además de los instrumentos financieros listados, también existen las inversiones en bienes raíces, o más popularmente conocidas como bienes inmobiliarios.
Gestión del Riesgo en Inversiones
Para construir un portafolio bien estructurado se necesita equilibrar liquidez, rentabilidad y riesgo. La rentabilidad que se espera de una inversión está directamente relacionada con el nivel de incertidumbre que se asume (a mayor riesgo, mayor posibilidad de ganancia y viceversa). Los riesgos pueden ser provocados por variaciones en tasas de interés, inflación o eventos económicos a escala mundial (riesgo de mercado). También pueden estar asociados al incumplimiento de un emisor o contraparte (riesgo de crédito), a la dificultad para convertir activos en efectivo sin pérdidas significativas (riesgo de liquidez), o ser derivados de fallas internas o deficiencias en los procesos financieros (riesgo operacional). En síntesis, la gestión del portafolio consiste en evaluar y equilibrar estos factores a través de estrategias de diversificación y análisis de rendimiento ajustado al riesgo.
Los inversores se dividen, por su nivel de aversión al riesgo, en tres categorías:
- Perfil conservador: Son inversores que admiten un nivel de riesgo muy bajo.
- Perfil moderado: Este inversor admite un nivel de riesgo más alto que el conservador, pero siempre busca la estabilidad en sus operaciones.
- Perfil decidido (agresivo): Su exposición al riesgo es elevada, como también su tolerancia a las pérdidas; busca rentabilizar al máximo sus inversiones. Es un tipo de inversor que soporta volatilidades elevadas, por lo que es importante tener una cartera diversificada para reducir la exposición a pocos activos.
Planificación Estratégica de Inversiones
Los expertos coinciden en que el panorama económico es cada vez más complejo por lo que, antes de entrar en el mundo de las inversiones financieras, es necesario saber bien qué es lo que se va a hacer. Una vez que la persona se ha informado de las posibilidades a su alcance, conviene planear cuidadosamente los siguientes pasos.
“Hay que definir la cantidad mensual disponible (comprometer un mínimo sobre la base de la confección de un presupuesto de ingresos y egresos) y los objetivos de ahorro (estudios, auto, vivienda, contingencias…),” afirma Alejandro Guzmán, docente de Unegocios FEN Universidad de Chile. En este trabajo previo de recopilación de información, también entra el análisis de la propia personalidad financiera. Tener muy claro cuál es el perfil de cada uno es fundamental para establecer en qué es conveniente o no invertir.
“Siempre existirán, para las personas más adversas al riesgo, inversiones bancarias en mayor o menor medida garantizadas que, si bien no tendrán una rentabilidad alta, sí garantizan la cobertura del capital y un rendimiento. “Si las personas buscan seguridad y liquidez, los depósitos a plazo son una alternativa adecuada”, apunta Alejandro Guzmán. “Sin embargo, normalmente las tasas ofrecidas no superan la inflación mensual”.
Es fácil perderse entre tanta oferta por lo que lo mejor es pedir ayuda. “Creo conveniente acudir a distintos asesores financieros y comparar entre las opciones que los mismos nos plantean”, aconseja San Martín. Acudir a una opinión especializada no solo pone a la persona sobre la pista para empezar con buen pie, además, le ayuda a evitar riesgos en los que es más fácil caer si no se cuenta con ayuda. “Lo más importante es depositar los ahorros solo en instituciones reguladas”, recomienda Guzmán.
Una vez que se ha escogido el producto de inversión más adecuado, es bueno seguir investigando. “Hay que revisar con detención las condiciones, restricciones y en qué se invierten los ahorros depositados para evitar sorpresas posteriores”, explica Alejandro Guzmán. Los expertos insisten en dos puntos básicos para moverse con éxito en el mundo de las inversiones financieras: ser prudente y diversificar siempre. “Hay que invertir únicamente la cantidad de dinero de la que se pueda prescindir para cubrir las necesidades básicas, más un pequeño “colchón” de contingencia”, recuerda San Martín. Una manera de reducir el riesgo es aportar pequeñas cantidades mensuales, en vez de una sola aportación al año.
Tratamiento Contable de los Instrumentos Financieros
En este artículo, te explicamos cómo se tratan los instrumentos financieros en la contabilidad. La última reforma importante del tratamiento de los instrumentos financieros en la contabilidad data de 2021. Otro hito importante tuvo lugar cuando en 2007 vio la luz el vigente Plan General de Contabilidad. Es el propio Plan General de Contabilidad el que ofrece una lista con los instrumentos financieros a los que se aplican sus normas.
En una primera aproximación, el concepto de instrumentos financieros, en términos generales, engloba tanto a activos como a pasivos financieros. En términos contables, en la normativa española, se añade una tercera categoría de instrumentos financieros: los instrumentos de patrimonio propio. En general, existen muchos tipos de instrumentos financieros y cada uno tiene su tratamiento.
Precisamente, el hecho de si son inversiones financieras a corto plazo o a largo determinará cómo se registran en la contabilidad del negocio. En este sentido, también hay que tener en cuenta quién realiza la inversión y el tipo de empresa que es. Dependiendo del tipo de inversión realizada y del objetivo perseguido por la misma se clasificará en una u otra partida, lo que incidirá directamente en la forma de contabilizarlas, así como en su fiscalidad.
Proceso Contable General
El proceso contable para los instrumentos financieros generalmente sigue estos pasos:
- Determinar en qué cartera tienes que introducir cada instrumento financiero.
- Realizar la valoración inicial del instrumento financiero. Aunque en cada cartera de instrumentos financieros hay unas normas diferentes, suele ser habitual que el punto de partida sea el precio de la transacción.
- A cierre de ejercicio, es frecuente que haya que realizar ciertas anotaciones contables.
De todas formas, aunque el cómo contabilizar las inversiones financieras tiene muchísima profundidad, hay dos cuentas muy importantes y que se suelen utilizar para ello, según el ya citado Plan General Contable: por un lado, la cuenta 540, con el que se registran las inversiones financieras a corto plazo, y por otro, la cuenta 250, para inversiones financieras a largo plazo.
Independientemente de la categoría a la que pertenezcan, si la inversión financiera es a corto plazo la debemos contabilizar en el subgrupo 54 del cuadro de cuentas. Aun siendo una inversión financiera a corto plazo se diferencia del resto al tener un vencimiento no superior a los tres meses desde la fecha de adquisición. Este plazo tan corto permite que prácticamente no tenga riesgo significativo de cambio de valor; este tipo de inversión se registra en el subgrupo 57.
Contabilización de Pasivos Financieros (Préstamos Bancarios)
En general, los préstamos bancarios se contabilizan en la cartera de pasivos financieros a coste amortizado. En el momento de formalizarlo, cargarás cuentas de tesorería con abono a la cuenta 170 (si es a largo plazo) o a la 5200 (si es a corto plazo o por la parte a corto plazo). A partir de ahí, deberás valorar el préstamo por su coste amortizado.
Para contabilizar el devengo de los intereses, a medida que se produzca, cargarás la cuenta 6623 de intereses de deudas con entidades de crédito con abono a la cuenta 170. Por otro lado, al cierre, cada año deberás reclasificar la parte de tu deuda que vaya a vencer a corto plazo (menos de un año).
Correcciones Valorativas por Deterioro
A nivel contable, saber cómo contabilizar los aumentos de valor o si tributan cuando se venden los fondos de inversión es fundamental. El importe de las correcciones valorativas será la diferencia entre su valor en libros y el importe recuperable (el mayor entre su valor razonable menos los costes de venta y el valor actual de los flujos de efectivo futuros derivados de la inversión). Las correcciones valorativas por deterioro y, en su caso, su reversión, se registrarán como un gasto o un ingreso, respectivamente, en la cuenta de pérdidas y ganancias.
Las correcciones valorativas por deterioro son consideradas a efectos del impuesto sobre sociedades como un gasto fiscal no deducible, por lo que a la hora de presentar el modelo 200 no podemos olvidar realizar el correspondiente ajuste extracontable positivo, al igual que el correspondiente ajuste extracontable negativo en el caso de que se produzca la reversión del deterioro. La fiscalidad es un aspecto crucial; por ejemplo, para meter dinero en una SOCIEDAD DE INVERSIÓN LIBRE (SIL) podría ser necesario vender primero los fondos de inversión que se poseen, lo que implicaría tributar en ese momento.
Herramientas Inteligentes
En este sentido, resulta muy interesante contar con herramientas inteligentes. Por ejemplo, Sage XRT ya cuenta con funcionalidades de gestión de nuevos instrumentos para la inversión y financiación. Aun así, como decimos, el contabilizar las inversiones financieras requiere de profundos conocimientos fiscales.
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