Hay un momento en que parece que las cosas han sido siempre así y no tendrán marcha atrás. Aprendemos entonces que no es que las democracias caigan de a una sino que se erosionan, según se dice ahora.
Vivimos en plena actualización del diccionario. Varias generaciones se educaron bajo una definición de Europa que no está claro que exista o que vaya a existir por siempre. Aquello que se presentaba como imposible e improbable ha perdido los prefijos: las palabras ya apenas se forman solo con su raíz, en sintonía con el brote identitario de nuestro tiempo. A veces el mundo, metido en una vorágine tecnológica por la que nunca alcanzamos el futuro, avanza a grandes pasos hacia el pasado.
La gran pregunta es cómo y con qué grado de cohesión afrontará cada sociedad la incertidumbre. Resultó la demostración de que los consensos se toman ahora por militancias y de que resultan sospechosas las instituciones que en su origen dieron seguridad y amparo. Empezando por la ONU, claro: porque los intermediarios son los que más molestan.
Cuando enfrento momentos que me confrontan con mi quehacer cotidiano porque en mis cuestiones profesionales, personales y sociales me veo disminuido, observo como prescinden de mí, percibo cómo he dejado pasar tantas oportunidades en mi vida y que me encuentro en una situación desafortunada e incómoda, es muy fácil que se presenten momentos de depresión. Empiezo a abandonar ese menosprecio por la oración puesto que yo he tenido la experiencia que en la medida que me alejo de buscar, contactar y mejorar mi unión con dios, comienzo a tener un vida ingobernable que solamente me causa sufrimiento, tristeza, melancolía y me lleva a la lamentación de la autoconmiseración constante.
Cuántas veces menosprecié en mi vida situaciones, enseñanzas, personas, a mí mismo e incluso a Dios y posteriormente me lamentaba cuando observaba los resultados negativos y las pérdidas, y a pesar de ello cuántas veces caigo en el mismo error, y después lloro por los resultados adversos y la negatividad que se empodera en mi vida. Cuando hice a un lado de mi vida a Dios tuve que caer para hincarme y volver a levantarme de su mano, lo cual comencé a hacer a través de dirigirle mi pensamiento, hacer mi meditación y mi oración del día.
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Me estaba alejando del programa ya por algún tiempo, cuando la amenaza de una enfermedad mortal me hizo volver a la práctica del Paso Once de nuestra Comunidad. Aunque llevaba quince años y era muy activo en el programa , sabía que la calidad de mi sobriedad había desmejorado mucho. Dieciocho meses después, un examen médico reveló un tumor maligno y una prognosis de muerte segura dentro de seis meses. La desesperación se apoderó de mí cuando ingresé en un programa de rehabilitación, después del cual dos ataques de apoplejía revelaron dos tumores cerebrales grandes. Según iba tocando nuevos fondos, tenía que preguntarme por qué me estaba sucediendo esto. Dios me permitió reconocer mi deshonestidad y recibir enseñanza otra vez. Los milagros empezaron a suceder. Pero primordialmente volví a aprender el pleno significado del Paso Once.
Estudio sobre el Consumo de Drogas en Adolescentes
El objetivo del estudio fue explicar cómo y sobre qué representación social se construye el modelo que condujo a tomar la decisión de iniciar, continuar y cesar el consumo de drogas, en un grupo de usuarios en rehabilitación en los Centros de Integración Juvenil (CIJ) de la Ciudad de Guadalajara. Los adolescentes tenían la certeza de que "a ellos no les iba a pasar lo mismo”, creían que iban a poder construir un “mundo diferente”.
En el modelo se identificaron tres momentos: el inicio, la permanencia y la retirada.
- El ingreso al consumo que tuvo lugar por curiosidad, invitación de los amigos, sensación de soledad y percepción de un ambiente familiar poco cálido. En este momento, prevalecía la idea de que “las drogas no son un problema” y los interesados tenían la sensación de que podrían dejarlas cuando ellos quisieran.
- La permanencia. El grupo de pares proveyó el aprendizaje necesario para permanecer en el mundo de las drogas. Esta etapa fue la más prolongada en cuanto a tiempo e inversión de recursos.
- La retirada. Comenzó cuando aceptaron la ayuda ofrecida por los padres para buscar tratamiento. Se apercibieron de los problemas asociados, en función de cuatro criterios que habilitaron la redefinición cognitiva de la adicción como un problema: a) ellos mismos, b) el grupo de pares, c) el trabajo y la escuela y d) la familia.
Los hallazgos coinciden con la bibliografía al ubicar los tres momentos del modelo. En este estudio se identificó que uno de los razonamientos centrales para decidir el consumo de drogas es que éste no se percibe como un problema y se discuten las fuentes que alimentan esta creencia. Los razonamientos que acompañan la transición hacia el uso continuado, provienen “de la luna de miel” del usuario con las drogas.
Sin embargo, encontramos que experimentar con otras drogas parece ser una decisión más fácil de tomar que la de consumir por primera vez. El rol del grupo de pares fue determinante, al propiciar el uso continuado dada su experiencia en el consumo de otro tipo de drogas, y tal como lo señalan otros estudios, se encontró que dicho grupo de pares ofrece el sentido de pertenencia y la cohesión que facilitan mantener el consumo.
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Nuestros hallazgos revelan que sólo cuando la adicción es redefinida como un problema, se habilitan los procesos cognitivos necesarios para acudir a tratamiento. Por último, este modelo presenta los razonamiento sólo de quienes decidieron aceptar, continuar y abandonar el consumo.
Reflexiones sobre la Pandemia y la Responsabilidad Social
Como sociedad debemos de reflexionar en qué mundo estamos viviendo y darnos cuenta de que estamos en uno global en el que las enfermedades se transmiten rápidamente, es decir, no somos ajenos al mundo y todos estamos expuestos a la pandemia, aunque desde las propias instituciones parezca que no pasa nada.
“No nos queremos morir, pero uno va donde va la muerte porque creyó que no le iba a pasar nada”, por lo cual también se debería reflexionar en que siempre estamos transitoriamente en este mundo, expresó el escritor Juan Domingo Argüelles. “Como dijera un médico, una cosa es que uno se muera porque se enfermó y no pudo librarla y otra muy diferente es que se muera por estúpido”.
“Los mexicanos nos sentimos invencibles, pero es irresponsable pensar que nada nos puede pasar mientras vemos tragedias en todos los demás países”.
Respecto a los mensajes sobre la COVID-19 que ha emitido el gobierno, Arguelles apuntó las autoridades mexicanas no han tomado ninguna medida severa y parecen actuar bajo el supuesto “no pasa nada”, lo cual demuestra una falta absoluta de coordinación y organización ante la pandemia que ha escalado rápidamente en otros países. Somos irresponsables por principio, empezando por Andrés Manuel López Obrador que dice no tener miedo a contagiarse y cuyo mensaje replica en la sociedad.
El Poder de Decir Sí: Experiencias Transformadoras
La acción social, aunque siempre ha sido parte de mí, nunca fue algo constante; hasta que llegué a la Universidad Anáhuac Mayab y tuve mi primer encuentro con ASUA Cultura, un grupo de jóvenes que mediante el arte convive con niños con Síndrome de Down practicando la inclusión.
Una de estas personas me dio el empujón que yo necesitaba para seguir con mi sueño de hacer más. Fui invitada a coordinar un proyecto llamado “Sumando Sonrisas”, un concierto de recaudación de fondos para un programa de Soñar Despierto, esta persona confió tanto en mí que me puso a cargo de una gran parte del evento, yo no sabía qué iba a pasar, cómo iba a salir, pero no tardé ni 5 minutos en decir que sí y es justo aquí donde comienza mi vida intensa y soñadora.
En octubre de 2019, otro reto llegó al equipo SD y de nuevo no dudé en decir que sí; la macroposada de Soñar Despierto era en un mes y teníamos que hacer que 700 personas, entre niños y voluntarios, tuvieran el mejor día de su vida.
Lo que más he aprendido este último año en Compromiso Social es a estar abierta a todas las experiencias y oportunidades que te da la vida, nunca sabes qué evento, voluntariado, niño o persona puede hacer que tu vida de un giro de 360 grados. Vivir una vida soñando... ¿Suena medio loco, no? La realidad es que hay un grupo gigante de personas que lo hacen, soñamos con un mundo mejor, soñamos con sonrisas y ojitos que brillan de felicidad, soñamos que podemos cambiar el mundo poco a poco y sí, a base de sueños. Para terminar quiero que piensen en cuántas veces el decir que “sí” los ha hecho vivir una experiencia increíble, conocer personas bellas o encontrar una nueva pasión. ¿Has dicho que sí lo suficiente?
Intercambio Académico: Un Salto a lo Desconocido
Soy Carlos Molina, y pude realizar un intercambio en University of Western Ontario en Canadá gracias a la UNAM y a la beca Coca-Cola. Esta experiencia fue una de las más retadoras y gratificantes que he tenido en la vida ya que en la universidad receptora fui el único estudiante de la UNAM que iba a ser aceptado y el único mexicano en la carrera de Ingeniería Química.
Mi universidad estaba localizada en Londres, una pequeña ciudad a 2 horas de Toronto, la cual era completamente diferente a lo que estaba acostumbrado, desde la arquitectura de los edificios, el clima y hasta la manera en que la gente se comporta. Es correcta esa imagen que se tiene de Canadá como un país de gente muy amable y que cumplen sus leyes al pie de la letra.
Durante mi intercambio tuve la oportunidad de participar en actividades organizadas por el centro internacional de la universidad en la cual pude ampliar mi círculo de amigos y conocer Canadá y su cultura. Así mismo, me hice un grupo de amigos que incluía gente de Francia, Brasil, Alemania, India, Italia y Canadá. Durante este periodo ellos fueron mi familia y pasamos mucho tiempo juntos en fiestas, comidas, viajes e incluso hicimos una cena navideña en la que cada persona llevó un platillo típico de sus respectivos países (yo llevé tacos).
Tuve que volverme autosuficiente y encontrar solución a los retos que iba teniendo conforme iba avanzando en el intercambio y formar conexiones con otros estudiantes de intercambio, compañeros de mi carrera y mis roomies. Este intercambio cambio mi vida, porque me di cuenta de que cualquier reto que tuviera en frente podía sacarlo adelante, logré abrazar mi identidad y crecer como persona y académicamente me demostré que tenía el nivel para destacar en cualquier universidad extranjera.
También me doy cuenta de que como mexicanos y como estudiantes de la UNAM estamos al nivel de muchas de las mejores universidades del mundo y que podemos, no sólo acreditar los cursos, sino que podemos destacar y ser de los mejores estudiantes. Lo que puedo decir que es que la movilidad que ofrece la UNAM es una oportunidad que en pocas universidades se ofrece con tantas facilidades y si bien puede ser difícil dar el salto a un entorno nuevo y con bastantes desafíos, es una oportunidad que totalmente vale la pena y que ayuda a desarrollar tanto habilidades académicas como sociales y que finalmente te abre muchas puertas para entrar al mercado laboral.
Pude aprovechar el intercambio como trampolín para hacer mi servicio social en el Instituto Mexicano del Petróleo y luego hacer una pasantía en GlaxoSmithKline que me llevó a una exitosa carrera en la industria farmacéutica y a trabajar en empresas como Bayer, Procter & Gamble y Johnson & Johnson.
