En la arquitectura, como en el urbanismo y el diseño urbano, la jerarquía se utiliza para ordenar los elementos de un proyecto, resaltando aquellos componentes que son más significativos tanto en términos estéticos como funcionales. La jerarquía permite a los arquitectos organizar de forma efectiva cada componente, asignando un nivel de importancia y estableciendo un esquema que facilita la percepción clara del diseño.
Definición y principios de la jerarquía
El principio de jerarquía en la arquitectura se refiere a la manera en que los elementos de una estructura se organizan y destacan, de modo que algunos de ellos se perciben como más importantes que otros. La finalidad de la jerarquía es, por un lado, proporcionar una estructura clara que guíe la percepción visual y, por otro, establecer un equilibrio o un contraste intencional dentro del espacio arquitectónico.
Al establecer qué elementos deben ser más prominentes y cuáles deben quedar subordinados, la jerarquía también contribuye a la funcionalidad del proyecto, asegurando que cada parte cumpla su propósito específico. Esto se consigue a través de la manipulación de diversos aspectos compositivos, tales como:
- La forma: Elementos que se distinguen del conjunto por su geometría.
- El tamaño: Recursos intuitivos donde los volúmenes mayores atraen más atención.
- El color: Uso de tonos vibrantes o contrastantes para romper con el entorno.
- La ubicación: Colocación estratégica en puntos de alta visibilidad.
Recursos para la jerarquía visual
Jerarquía a través de la forma
La forma es uno de los principales recursos para crear una jerarquía visual, ya que la percepción humana tiende a ser atraída por elementos que se distinguen del conjunto. Un ejemplo es la Mezquita Agha Bozorg, donde el contraste entre rectángulos y arcos crea un diálogo visual en el que ciertos elementos adquieren mayor peso debido a su diferenciación, permitiendo que el diseño sea a la vez coherente y dinámico. De igual forma, en la Villa Savoye, la estructura cilíndrica del «rincón de la máquina» se destaca sobre los volúmenes rectangulares, convirtiéndose en un punto focal.
Jerarquía a través del tamaño y el color
El tamaño es quizás el recurso más intuitivo para generar jerarquía visual. En la Piazza del Campo en Siena, la Torre del Mangia se erige sobre los edificios que rodean la plaza, destacándose claramente como el elemento dominante. Por otro lado, el color permite establecer jerarquías mediante la estratificación de tonos. En la Fachada de la Casa Batlló, el uso vibrante del azul rompe con el entorno de tonos neutros, estableciendo una jerarquía visual inmediata.
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Jerarquía a través de la ubicación
Los elementos que se encuentran en lugares estratégicos suelen adquirir mayor peso visual. En la Catedral de Notre Dame, el rosetón central se sitúa en el centro de la fachada principal, asegurando que el observador dirija su atención hacia este elemento icónico. Asimismo, en el Museo Guggenheim de Nueva York, la forma espiralada del edificio central actúa como el punto focal debido a su ubicación prominente y al contraste con la simplicidad de las formas adyacentes.
Importancia del programa y los conceptos
No hay arquitectura sin concepto, ya que una idea general o un diagrama dan coherencia e identidad a un edificio. El concepto es la forma en que los arquitectos responden a la situación de diseño; es el medio para traducir el problema no físico en un producto de construcción. Gran parte de esta organización nace del programa arquitectónico, el cual establece las necesidades espaciales y la jerarquización de los espacios desde las primeras etapas del proyecto.
| Concepto | Descripción |
|---|---|
| Programa | Lista de requerimientos y jerarquización de espacios necesarios. |
| Contexto | Entorno histórico, geográfico, cultural o político de la obra. |
| Forma | Recurso visual para diferenciar elementos mediante la geometría. |
En la arquitectura contemporánea, la jerarquía se sigue utilizando con propósitos simbólicos y comunicativos. Un ejemplo es la Ópera de Sídney, donde las formas dramáticas de las velas superpuestas no solo destacan por su jerarquía formal, sino que simbolizan la conexión entre la cultura y su entorno. En última instancia, sin la visión genérica que proporcionan los conceptos, ningún conocimiento objetivo sería posible, pero sin la especificidad de los contextos, la arquitectura perdería su identidad situada.
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