Durante Sus días entre nosotros, Jesús nunca rechazó a nadie, buscando la emancipación de los pre-juicios.
El Llamado de Mateo
Durante mucho tiempo se afirmó que el autor de la obra era Mateo, el recaudador de impuestos (Mt 9,9-13). Mc 2,13-17 y Lc 5,27-32 no lo llaman Mateo, sino Leví. Eso se explica, según (Schmid, 1981), porque Jesús le cambió el nombre, igual que hizo con Simón, a quien llamó Pedro. A Leví le llamó Matthaios, nombre griego que traduce la expresión hebrea mattai, forma abreviada de mattityahu = don de Dios (Guerra, 2008). Según Mc 2,14, el padre de Leví era Alfeo, y su hermano Santiago el Menor (3,18).
Sin embargo, en Mc 15,40 se dice que María era madre de Santiago, José y Salomé, pero no dice que lo sea de Mateo. Eso lleva a creer que Mateo y Santiago debieron ser parientes lejanos de Jesús. Por otro lado, si era recaudador, debió saber leer y escribir y tener habilidad para los números, lo que explicaría que el evangelio esté bien organizado. Con base a estos criterios, la Iglesia aceptó como autor a Mateo.
Pero los fariseos enseguida comenzaron a discriminar a Leví por su pasado y le cuestionaron a Jesús y a Sus discípulos por comer con él.
Jesús y Zaqueo: Un Encuentro Inesperado
Jesús, al darse cuenta del esfuerzo de Zaqueo para verlo, se ofreció a visitar la casa de aquel publicano. Fue la única vez que Jesús fue llevado a una casa involuntariamente.
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El Papa Francisco sigue recuperándose en Casa Vaticana, a pesar de estar convaleciente se mantiene activo y los Santa Sede ofreció la catequesis que preparó para la Audiencia General del miércoles 2 de abril de 2025 que retoma el encuentro de Jesús con Zaqueo -II apartados de encuentros- a quien Él insiste le aloje en su casa (Fuente: OPSS, Vatican Media y Dicasterio para la Comunicación). El Santo Padre destaca que el lugar que visitaba Jesús era de lo peor, casi un infierno en la tierra donde reinaba la pobreza, explica que Zaqueo quizás se sentía perdido, rechazado por ser publicano aún más por ser jefe de publicanos, el Papa incluso considera una forma de desquite de la personas el no permitirle ver a Jesús aprovechándose de su baja estatura. No obstante el amor de Jesús y su misericordia llegan a este cobrador de impuestos, y a pesar de las opiniones de la gente es perdonado y se le da la oportunidad de sentirse “libre”. El Papa Francisco nos invita a nunca perder la esperanza y buscar el amor de Dios al igual que lo hizo Zaqueo.
Impuestos en tiempos de Jesús
Desde el año 63 a.C., Palestina era colonia romana, aunque los judíos gozaban de cierta autonomía que les eximía, por ejemplo, del culto imperial, lo que significaba tener libertad religiosa, a cambio de la cual debían pagar los impuestos exigidos. Con todo, había reglas de las que no podían eximirse, aunque ofendiera su fe. Por ejemplo, el procurador tenía potestad para nombrar al Sumo Sacerdote o podía intervenir en asuntos internos de los judíos.
En la época del Nuevo Testamento, los impuestos se pagaban al Imperio Romano, que dominaba por aquel entonces. Los representantes de Roma comercializaban el derecho de cobrar tasas en una región donde le pagaran mejor. Ese cobrador de impuestos, que «compraba» el cargo, recogía el dinero del pueblo, dándole la mayor parte al Imperio; luego, se quedaba con un porcentaje. Esa persona contrataba algunos recolectores de impuestos -los llamados publicanos- que cubrían una determinada área. Los hebreos, obviamente, no simpatizaban bastante con los publicanos, poniéndolos al mismo nivel que los ladrones y prostitutas, ya que además de la extorsión, los consideraban traidores; porque servían al imperio que los tiranizaba.
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