Descubre la Verdadera Enseñanza de Jesús sobre los Impuestos en la Biblia ¡Impactante Revelación Cristiana!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Biblia tiene mucho que decir acerca de los tributos, acerca de los impuestos. En el tiempo de Jesús, como hemos visto acá, los impuestos era un tema tan importante como nuestros días. A través de toda la Biblia encontramos situaciones que nos hablan acerca de los impuestos. En el lenguaje popular usted habrá escuchado estas palabras, o frases, que se dice: hay dos cosas que son seguras en la vida: la muerte y los impuestos, y es cierto.

Los impuestos nos recuerdan que no trabajamos solamente para nosotros, sino también para el gobierno. Vamos a abrir nuestras biblias, por favor, en el evangelio de Mateo capítulo 9 y vamos a leer los versículos del 9 al 13. “Fiesta en casa de Mateo”. Tengo una lección para este mediodía y espero que todos pongamos atención, que abramos los ojos del entendimiento y que Dios nos hable al corazón.

Mateo trabajaba en la oficina de los impuestos, él cobraba impuestos (para Roma). Mateo, Marcos y Lucas nos presentan el llamamiento y la fiesta que se llevó a cabo en la casa de Mateo. Es decir: Hay personas que no conocen la misericordia de Dios o no la han entendido, y ese es mi mensaje para esta hora, sobre algo que sucedió precisamente en la casa de Mateo.

¿Qué es la Misericordia?

La misericordia es un atributo divino, y la mejor palabra que identifica la misericordia es compasión. Si usted busca la definición de misericordia, va a encontrar 4.5 millones de sinónimos y significados, pero de una manera sencilla podríamos decir que: “Misericordia es la manifestación del amor de Dios al no darnos el castigo que merecemos, sino que nos da la oportunidad de recibir su perdón, por medio del sacrificio de Cristo en la cruz del calvario.

Existe diferencia entre Gracia y Misericordia; y es bien fácil poder recordarlo. Misericordia: Es no recibir el castigo merecido. ¿Qué merecemos? La muerte, el castigo, la ira de Dios, el infierno. Gracia: Es recibir un regalo inmerecido. ¿Qué regalo? La Salvación. Voy a mencionar varios versículos que respaldan que Dios, por naturaleza, es un Dios de misericordia.

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  • Salmos 36: 5 (RV-60): Jehová hasta los cielos llega tu misericordia.
  • Salmos 86: 5 (RV-60): Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para todos los que te invocan.
  • Salmos 86: 15 (RV-60): Más tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.

Es decir que Dios es por naturaleza un Dios de misericordia. Ahora, si no hubiera sido por la misericordia de Dios ya hubiésemos sido consumidos.

Lamentaciones 3: 22 (RV-60): Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nehemías 9: 31 (RV-60): Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso. Entonces fíjate ya vimos que es la misericordia. La diferencia que hay entre la gracia y la misericordia. Vemos que Dios es un Dios misericordioso por naturaleza. Que si no fuera por la misericordia de Dios ya hubiéramos sido todos consumidos, eso enseña la palabra del Señor.

La Fiesta en Casa de Mateo

Lucas 5:27 (RV-60), este capítulo nos narra también lo que sucedió allá, dice: 27Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos y le dijo: Sígueme. 28 Y dejándolo todo, se levantó y le siguió. 29Y Leví (Mateo) le hizo gran banquete (una fiesta) en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Lindo que Jesús no hace acepción de personas porque los publicanos eran prácticamente conocidos en aquel tiempo como traicioneros como traidores de la patria porque recogían impuestos no para Israel sino para Roma entonces eran personas despreciables por el resto del mundo, pero no para Jesús. ¡Qué lindo! Acaban de hacerle el llamado: Sígueme, deja lo que estás haciendo, así le dice el Señor. Señor me encantaría hacerte una fiesta en mi casa, permíteme el privilegio. Aprobando la fiesta, el Señor le dice: vamos. Señores, había mucha gente en el banquete. ¿Compañeros de quién usted cree? Los compañeros de Mateo.

Lucas 5: 30 (RV-60) 30Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebés con publicanos y pecadores? 31Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino de los enfermos. 32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. En el capítulo 9 versículo 13 (9:13) Mateo agrega algo: 13Id pues y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. ¿Y quiénes son estas personas? Son personas que siempre están juzgando, ya sea a otras personas, juzgando situaciones, juzgando circunstancias.

El Señor nos da una advertencia en Santiago 2: 13 (RV-60) dice: 13Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. Y aquí Dios está diciendo que habrá juicio sin misericordia, ¿con quién? ¿Con quién va a ser ese juicio sin misericordia, sabe con quién? Con aquella persona que no tiene misericordia de otra persona.

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La Pregunta Sobre el Tributo a César

En Mateo 22: 15-21, nos damos cuenta de que aparecen dos grupos: fariseos y herodianos. Los fariseos se oponían a la ocupación romana, y los herodianos eran un partido político a favor de Herodes; sin embargo, cuando se trata de atacar el evangelio, cuando se trata de atacar a Jesús, se unen. Vinieron con palabras lisonjeras para atacar; pero a Dios no lo engaña nadie. La pregunta es fácil: ¿debemos pagar impuestos o no debemos pagar impuestos? Pero como Jesús conocía la maldad y la malicia de esta gente, el Señor les responde de una manera majestuosa, les dio una gran lección.

Hay una porción de la escritura muy interesante en Mateo 17. Mateo 17: 24-27 (NVI): 24Cuando llegaron a Capernaúm, los cobradores de impuesto del templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: - ¿Tu maestro no paga el impuesto del templo? Quiere decir que, Jesús pagó los impuestos. Sería lindo que nosotros hiciéramos lo mismo, ¿verdad? ¿Debemos los cristianos pagar impuestos o debemos buscar la manera de robarle al gobierno? Por eso le puse como título: Robando a César y robando a Dios.

Romanos 13: 6 (NTV): Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen. Esto significa que, esas autoridades las ha puesto Dios. No son autoridades espirituales, no son autoridades ministeriales como nosotros, no son autoridades evangélicas, no son autoridades cristianas; pero ¿sabe usted el caos y la anarquía que viviéramos si todo el mundo hace lo que quiere? Dios ha puesto las autoridades para que haya gente que ponga orden.

Hay que entender algo, vivimos en un mundo malo, vivimos en un mundo gobernado por Satanás el diablo. Dios ha puesto a las autoridades para proteger a la gente buena de la gente mala, simple y sencillamente. Este versículo Romanos 13: 6 (NTV) dice: Ellos sirven a Dios con lo que hacen, no es un servicio espiritual como el que usted recibe en una iglesia, pero Dios los ha puesto ahí, y el cristiano debe pagar sus impuestos.

Ojo con esto: No siempre van a ser los ángeles los que van a venir a cuidarte, a veces necesitas que la policía te cuide. Y para eso están ellos puestos ahí, para protegerle a usted de un montón de gente que le quiera causar daño. Romanos 13: 7 (NTV): Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad. ¿Por qué robando a César? Porque hacer trampa en los impuestos es robar. Este es un asunto de ética y conducta. Mentir para evitar pagar impuestos es: robar, y los cristianos no estamos llamados a mentir, ni a robar.

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Jesús dijo (Mateo 22:21): Dad, pues, a César lo que es de César. ¿De qué manera se le roba a César? No declarando todos los ingresos. Creando gastos falsos. Tomar dinero en efectivo debajo de la mesa. Montar un negocio falso para reclamar pérdidas y reducir impuestos. Empresas que no emiten las deducciones de fuentes adecuadas. Crear documentos o registros falsos, o engañosos.

Este es un asunto de dinero iglesia, y ¿qué dice la palabra del Señor? 1Timoteo 6:10 (RV-60). Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero. Hay un dato, que salió del Congreso de los Estados Unidos en el año 2023, con el que me quedé sorprendido: alrededor de 300 millones de personas, de ellos 20 millones son millonarios, y de esos más de 1000 millonarios no han pagado impuestos al gobierno, estamos hablando de 200 billones de dólares que le deben al gobierno (solo en impuestos). De eso se trata el amor al dinero, las personas buscan la manera de cómo robar, de cómo hacer cosas para tener mejores ganancias, para que le vaya bien a la empresa a mí también. Las personas hacen cualquier cosa por tal de ganar dinero y/o robar al gobierno; pero el problema es que se está poniendo en peligro a usted, por amante del dinero, y también a su familia. Es cuestión de carácter, es cuestión de convicciones.

El problema de muchas personas es que creen que evadiendo impuestos van a tener una mejor posición económica, la pregunta es: ¿Por cuánto tiempo? Porque, cuando alguien hace las cosas correctas, el Señor te va a guiar porque caminos de justicia; pero cuando usted es un ladrón, tarde o temprano lo pueden encontrar. Los cristianos evangélicos tenemos que entender que nos movemos en un mundo espiritual, esto significa que las consecuencias, de una o de otra manera, se terminan pagando. Por ejemplo: usted roba y tiene mucho dinero, pero tiene un matrimonio que es una desgracia. Nos movemos en un mundo espiritual, y esto es cuestión de integridad, es cuestión de principios, es cuestión de nuestra fe. Hay cristianos que no les molesta robar, que no les molesta hacer trampa en alguna cosa; déjeme decirle que: para nada le va a molestar hacer trampa en otra. Entonces, ¿en qué terminan? Robando a César y robando a Dios.

Robando a Dios: Diezmos y Ofrendas

Malaquías 3: 8-10 (RV-60): 8¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Mire hermano, yo conocí a Cristo a los 17 años y, desde los 17 años, ¡alabado sea mi Señor!, a mí esto me abrazó, esto me transformó. Yo a mi Señor le doy, así ha sido toda la vida.

Le puedo comprobar, Dios te bendice, Dios te abre puertas, el Señor te pone en gracia, el Señor te da. Mucha gente le tiene miedo a la abundancia, pero Dios te lo está diciendo hermano. Yo sé lo que es tener necesidad, pero debemos entender una cosa: para poder cosechar, hay que sembrar. Si usted no siembra, no cosecha. El evangelio es igual. Yo no le estoy pidiendo nada, lo que quiero es que aprenda, solo quiero que sea honesto con usted mismo. Todo lo que hago es para honrar a mi Señor, así es como lo veo yo.

1 Crónicas 16:29 (RV-60): Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él; Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad. Dice: debida, quiere decir que se la debemos. Dad a Dios lo que es de Dios. Todo lo que hay en la tierra pertenece a Dios. Job 41: 11 (RV-60): 11¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. Todo lo que hay debajo del cielo es de Dios. Salmos 50: 10-12 (RV-60): 10Porque mía es toda bestia del bosque. Y los millares de animales en los collados. 11Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. 12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud. ¡Aleluya! ¿Qué más quiere saber? Dios es el dueño de todo.

Hageo 2: 8 (RV-60): 8Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. 1 Crónicas 29: 11 (RV-60): 11Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Mi querida iglesia dele a César lo que es de César, y dele a Dios lo que es de Dios; ¿por qué? Porque Dios lo manda. No trate de robarle a uno, ni tampoco trate de robarle al otro; porque si le roba a uno se le va a hacer más fácil robarle al otro. El problema está en el corazón, el problema es el dinero.

Salmo 29: 2 (RV-60): Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Un día, esto, lo vamos a ver nosotros. Apocalipsis 5: 11-13 (RV-60): 11Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. ¡Él es digno, sí, Él es digno! Imagínate que algunos no le dieron a Dios las riquezas, ni las pusieron a sus pies.

Él es digno de toda alabanza, de toda adoración, Él es digno de mi vida, de mi alma, de mi adoración, de todo cuanto existe porque Él es el dueño de lo que está en el cielo y de lo que está en la tierra. ¡Bendito sea su nombre por los siglos de los siglos!

Los Impuestos en el Antiguo Testamento

Aun siendo un Estado soberano en formación, el pueblo israelita quería un rey. El profeta Samuel les advirtió de que eso generaría nuevos impuestos; pues mantener una corte con sus servidores era algo muy oneroso, por más simple que fuera, en cualquier Estado o Templo (1 Samuel 8). Sin embargo, el pueblo quiso un monarca que lo gobernara y lo representara en las guerras. Según las órdenes de Dios, Samuel ungió al primer rey de Israel, un joven bello en extremo, de la menor de todas las tribus, la de Benjamín (1 Samuel 9 y 10).

Dos generaciones después, el rey era Salomón. El gobernante de Israel entró a la historia por su sabiduría, concedida por Dios, pero también por la opulencia, por el lujo de su corte. Ese altísimo estándar tenía un precio igual de elevado (1 Reyes 4:20-28). Él nombró 12 intendentes, responsables de recolectar los tributos del Templo. Cada uno respondería por la tribu que le correspondiera al sustento de la corte un mes del año (1 Reyes 4:17-19). Obviamente, a los contribuyentes no les gustaban los tributos pesados, lo que provocó una gran revolución después de la muerte de Salomón (1 Reyes 12:1-20), la cual dividió el reino entre Israel y Judá.

Otro tipo de impuesto -informal y nada bien visto por los pueblos de la época- era la «tasa de protección». Reyes poderosos forzaban a sus vecinos de Estados menores a pagar una cuantía para que fueran «protegidos» por el reino mayor en caso de invasiones u otras amenazas. A quien se rehusaba se le consideraba «rebelde» y el Estado de mayor poder mandaba a sus tropas para que le dieran un castigo, con consecuencias graves (confiscación, destrucción e, incluso, muertes y estupros). Aunque Israel pagó este tributo a Asiria, durante el reinado de Manahem (2 Reyes 15:19-20). Judá también pagó el mismo tipo de tasa a Egipto, cuando reinó Joacim (2 Reyes 23:33-35).

Los Publicanos

En la época del Nuevo Testamento, los impuestos se pagaban al Imperio Romano, que dominaba por aquel entonces. Los representantes de Roma comercializaban el derecho de cobrar tasas en una región donde le pagaran mejor. Ese cobrador de impuestos, que «compraba» el cargo, recogía el dinero del pueblo, dándole la mayor parte al Imperio; luego, se quedaba con un porcentaje. Esa persona contrataba algunos recolectores de impuestos -los llamados publicanos- que cubrían una determinada área. Los hebreos, obviamente, no simpatizaban bastante con los publicanos, poniéndolos al mismo nivel que los ladrones y prostitutas, ya que además de la extorsión, los consideraban traidores; porque servían al imperio que los tiranizaba.

Conclusión

En resumen, las enseñanzas de Jesús sobre los impuestos nos llaman a la honestidad, la misericordia y el cumplimiento de nuestras obligaciones tanto con el gobierno como con Dios. Debemos dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios, viviendo una vida íntegra y honrando a Dios en todas nuestras acciones.

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