El concepto de enajenación es fundamental para comprender las complejidades de la relación entre el ser humano y el avance tecnológico. Concepto que caracteriza, en primer lugar, el proceso y los resultados de la transformación de los productos de la actividad humana (tanto práctica: productos del trabajo, dinero, relaciones sociales, &c., como teórica), así como de las propiedades y capacidades del hombre, en algo independiente de los individuos y que los domina; en segundo lugar, la transformación de cualesquiera fenómenos y relaciones en algo distinto de lo que son de por sí, la deformación y desvirtuación en la conciencia de los individuos de sus relaciones vitales reales.
Un Recorrido Filosófico por la Enajenación
Podemos encontrar las fuentes de la idea de la enajenación en las concepciones de la Ilustración francesa (Rousseau) y alemana (Goethe, Schiller). Esta idea expresaba objetivamente la protesta contra el carácter antihumanitario de las relaciones de propiedad privada. El problema de la enajenación continuó elaborándose en la filosofía clásica alemana. La interpretación idealista de la enajenación fue desarrollada con la mayor plenitud por Hegel, para el cual todo el mundo objetivo es el “espíritu enajenado”. Según Hegel, la tarea del desarrollo consiste en eliminar esta enajenación en el proceso del conocimiento. Al mismo tiempo, en la comprensión hegeliana de la enajenación figuran atisbos racionales sobre algunas peculiaridades del trabajo en la sociedad antagónica.
Feuerbach consideraba la religión como enajenación de la esencia humana, y el idealismo, como enajenación de la razón. Sin embargo, al reducir la enajenación únicamente a los fenómenos de la conciencia, Feuerbach no encontró las vías reales necesarias para superarla, pues las veía sólo en la crítica teórica. En la filosofía burguesa moderna, así como en la literatura revisionista, la enajenación se caracteriza como fenómeno fatalmente inevitable, engendrado o bien por el progreso técnico y científico, o bien por las peculiaridades extrahistóricas de la actividad humana. La base teórica de tal concepción consiste en identificar la enajenación con la objetivación, y, por su esencia social, dicha concepción desempeña funciones apologistas.
La Enajenación del Trabajo según Karl Marx
Marx, quien concedió gran atención al análisis de la enajenación, partía de que ésta expresa las contradicciones de una determinada etapa del desarrollo de la sociedad. La enajenación debe su origen a la división del trabajo y está enlazada con la propiedad privada. En tales circunstancias, las relaciones sociales se forman de modo espontáneo, se escapan al control por parte de los hombres, mientras que los resultados y productos de la actividad se enajenan de los individuos y grupos sociales y aparecen como impuestos por otros hombres o por fuerzas sobrenaturales.
Marx centra su atención en el análisis de la enajenación del trabajo. Con ayuda de este análisis caracteriza el sistema de relaciones capitalistas y la situación del proletariado. Marx extenderá el concepto de alienación en todos los alcances de la actividad humana, empezando por su actividad esencial: la producción de bienes para la satisfacción de sus necesidades. El reconocimiento de la enajenación del trabajo como base de las demás formas de enajenación, comprendidas las ideológicas, permitió concebir la conciencia desfigurada, falsa como resultado de las contradicciones de la vida social real. No es el obrero quien utiliza los instrumentos de producción, sino que de un modo opuesto, son los instrumentos los que ocupan al obrero: “el trabajo mecánico sobreexcita hasta el último grado el sistema nervioso, impide el ejercicio variado de los músculos y dificulta toda actividad libre del cuerpo y del espíritu”.
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Herbert Marcuse: La Irracionalidad de la Sociedad Tecnológica
Otro estudioso del tema es el filósofo y sociólogo alemán Herbert Marcuse. En El hombre unidimensional (1961), Marcuse denuncia el apogeo de la producción desmedida de las grandes fábricas. El autor señala el sentido de alienación que causan éstas, debido a su crecimiento sin control y a las necesidades que generan a gran escala, provocando el aprovechamiento y sumisión del hombre. Para Marcuse, los medios de comunicación y la industrialización están socializando los valores del sistema dominante y, a su vez, oprimiendo el pensamiento crítico. Lo anterior genera un ambiente cultural unidimensional que propicia un pensamiento único, esto limita la conducta del individuo en la sociedad bajo la traza de una conciencia feliz.
El carácter racional de su irracionalidad se hace evidente en su productividad y eficiencia, su capacidad de incrementar y difundir las comodidades, de convertir lo superfluo en necesidad y la destrucción en construcción. El grado en que esta civilización transforma el mundo-objeto en extensión de la mente y el cuerpo del hombre hace cuestionable hasta la noción misma de alienación. La sociedad industrial que hace suya la tecnología y la ciencia se organiza para el cada vez más efectivo dominio del hombre y la naturaleza, para la cada vez más efectiva utilización de sus recursos. El aparato tecnológico se muestra capaz de conseguir los logros del progreso y las nuevas formas de vida que promueve se convierten en adoctrinamiento. La racionalidad tecnológica revela su carácter político a medida que se convierte en el gran vehículo de una dominación más acabada, creando un universo verdaderamente totalitario.
La Crítica de Juan José Arreola en "Baby H.P.": Metáfora de la Enajenación
Dentro del Confabulario de Juan José Arreola, publicado originalmente en 1952, encontramos el cuento “Baby H.P”. La trama presenta, a manera de anuncio (televisivo o radiofónico), un artilugio tipo chaleco, el cual almacena la energía de los niños y la transforma en electricidad para el hogar: “Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso BABY H.P., llamado a revolucionar la economía hogareña”. Para el análisis y extensión de este artículo, nos centraremos únicamente en la relación existente entre la trama y el concepto de alienación presentado.
Con este cuento, Juan José Arreola critica con la intención de denunciar a la sociedad de consumo, representando un artefacto que funciona gracias a la energía de un niño: “Señora ama de casa, convierta en fuerza motriz la vitalidad de sus niños”. Arreola muestra asombro y animadversión hacia el fenómeno científico-tecnológico: por un lado, admira los hallazgos dentro del campo; por otro, critica vorazmente la maquinización del humano. Esta situación no solamente se expone en el cuento, sino en muchas de las charlas de “El último Juglar”, en La palabra educación (1967) dice: “los grandes desastres de la historia se deben a que el hombre sigue siendo el lobo del hombre después de haber creado a su servicio un instrumental grandioso para el progreso técnico”; además, el autor jalisciense añade: “La gente ahora se enriquece a costa de su pobreza espiritual en medio del apogeo de ciencias y tecnologías”.
La visión de Arreola con respecto al avance científico-tecnológico se aloja dentro de su narrativa, utiliza el absurdo como crítica mordaz hacia una declinación del hombre por preferir el progreso idílico, en lugar de acoger en su interior al humano. “Baby H.P.” forma parte de la literatura arreolina como crítica del avance sin sentido de la ciencia y la tecnología. Arreola, ante el desencanto de la época, mimetiza una situación futurista frente al capitalismo, en donde el sistema totalizante de prácticas culturales tiende al consumo de bienes materiales: “las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, transmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante”. Esta energía será transformada en energía “útil”, entonces el menor pasa de jugar a trabajar, puesto que está generando la energía para abastecer grandes edificios con electricidad. A mayor producción mayor ganancia, el auge científico se erige sobre la explotación del ser humano y el abuso de la tecnología permea en la calidad de vida, ahora la naturaleza humana se convierte en instrumentalización: “De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva”. El abuso inconsciente, el avance innovador que va contra la naturaleza, la alienación tumultuaria y la rendición de lo humano ante la maquina inagotable. El uso de la tecnología para facilitarse la vida se ha convertido en el objeto manipulable de la técnica, la herramienta del ser humano es el ser humano mismo y es impulsado por el consumo masivo de las tecnologías, dice en el cuento: “Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añaden a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico”.
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Análisis y Conexión entre Autores
El Dr. Pablo Brescia estudia el texto a través de diversas lecturas, enfocándolo a la condición tecnológica, no sin antes evidenciarlo como publicidad comercial, dice Brescia: “‘Baby H.P.’ puede verse como un gadget story, es decir, un relato que usa la ciencia para fundamentar la existencia de aparatos y de procesos técnicos”, así señala el tipo de audiencia y lo irracional que resultan las necesidades que atañen hoy en día. Brescia, en su trabajo Juan José Arreola ¿profeta o provocador? (2012), nos hace notar el tono irónico que emplea Arreola, puesto que se deja ver la inconciencia del oyente que, movido por el discurso de lo novedoso, no duda del producto que le ofrecen. Esta relación producto-consumo puede ser interpretada como abuso y aprovechamiento, al comercializar el dinamismo y la vivacidad de los niños, es decir, en cada persona que adquiera este artilugio se concebirá un empresario/explotador. El texto parece ser profético de nuestra condición tecnológica. La literatura se adelanta a la realidad y plantea una serie de interrogantes: sobre la identidad del niño batería, sobre las fricciones entre la naturaleza humana y la tecnología; sobre la cuestión de medios (niños) y fines (el avance de la sociedad); sobre el cuerpo como sitio de experimentación y sobre la ética.
Este señalamiento a la explotación es lo que une a Marcuse con Arreola, ya que ambos autores, en sus respectivos discursos, se basan en la pérdida paulatina del pensamiento crítico de la humanidad. Así, se presentan cuento y pensamiento, la alienación con la tecnología. El arte de Arreola de anunciar un producto de manera “absurda”, expone un problema potencialmente perdurable y angustiante, al cual Marcuse alude: “ésta es la tarea. Comienza con la educación de la conciencia, el saber, la observación y el sentimiento que aprehende lo que sucede: el crimen contra la humanidad”.
El Fenómeno de la Adicción Tecnológica: Manifestación Contemporánea de la Enajenación
La adicción a las tecnologías es un problema cada vez más frecuente, pero ¿cuáles son sus síntomas?, ¿y qué consecuencias tiene? En los últimos años, ha ido aumentando el protagonismo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la vida diaria de las personas. Actualmente gran porcentaje de la población tiene acceso a ellas y su uso cada vez se da en edades más tempranas. Si bien es cierto que estas han mejorado la vida diaria y están pensadas para facilitar ciertas situaciones, como la comunicación, apoyar el aprendizaje, ahorrar tiempo en gestiones habituales, etc. su uso indebido puede acarrear graves problemas.
Dentro de las adicciones que son frecuentes hoy en día podemos diferenciar las relacionadas con sustancias -como son las drogas- y las adicciones sin sustancias -a las compras, al trabajo, a los videojuegos- incluyéndose dentro de este segundo grupo las tecnologías. En la era de la hiperconectividad, las pantallas han tomado el control de la vida de muchas personas, una tendencia que va en aumento y que se ha acentuado con la pandemia del COVID-19. Una adicción es una conducta peligrosa de consumo de sustancias o productos de los que es complicado desprenderse, ya que producen dependencia. La adicción a las tecnologías hace referencia al uso inadecuado y desmesurado de internet, móviles, ordenadores, videojuegos… Se da cuando una persona utiliza cada vez más los dispositivos tecnológicos, perdiendo poco a poco el poder de gestionar el tiempo y modo de uso, así como creando un malestar (incluso ansiedad y estrés) en momentos en los que no pueden ser utilizados, generando supeditación hacia el uso de ese objeto. Frenética producción de información se notifica sin censura. El mensaje ya no existe; es el medio el que predomina con su dispersión. Ocurre que en el seno de la era informática, el saber es una cuestión de gobierno. Se impone a la comunicación, y comunicar son verbos distintos, de acción y de significado. Por ejemplo, uno puede comprar más de 500 canales para ver en su pantalla... y sólo ver tres, sin enterarse de los demás; es imposible enterarse de toda la programación.
Síntomas de la Adicción Tecnológica
El uso inapropiado y prolongado de las tecnologías, unido a sus avances y continuas mejoras y modificaciones, producen en algunas personas adicción a estos dispositivos y servicios. Existen diversos comportamientos que indican que una persona puede encontrarse en esta situación:
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- Aislamiento social directo: utilizan las tecnologías para relacionarse, pero se alejan del contacto directo con los demás.
- Desatender actividades diarias.
- Gran dependencia digital, llegando incluso a la incapacidad para realizar actividades y gestiones habituales sin el uso de las tecnologías.
- Aumento descontrolado del tiempo de uso.
- Sentimientos de tristeza e irritabilidad si no tienen acceso a las TIC.
- Reducción de las horas de sueño.
- Y en algunas ocasiones se puede dar:
- Fuerte sentimiento de necesidad de información, precisan de consultar internet de forma constante para conocer todo sobre temas de su interés.
- Deseo por tener lo último en nuevas tecnologías para sentirse bien.
- Dependencia de las interacciones y feedback en las redes sociales: malestar si no consiguen los “me gusta” esperados.
Consecuencias de la Adicción Tecnológica
La sintomatología que surge de una adicción a la tecnología acaba afectando a la vida diaria de quienes la padecen. Lo más habitual en esta situación es:
- Ruptura y desaparición de las relaciones sociales directas y reales debido al aislamiento que la persona adicta desarrolla.
- Destrucción del mundo real, siendo sustituido por el digital.
- Desarrollo de la nomofobia: miedo irracional a estar sin teléfono móvil o que este no esté operativo (cobertura, batería).
- Pérdida de la noción del tiempo.
- Sentimientos de enfado o estrés.
- Disminución de las horas de hábitos saludables diarios como dormir o comer, siendo ocupado ese tiempo por las tecnologías.
- Falta de concentración.
- La comunicación familiar y social se vuelve más complicada.
Apoyo Profesional para su Superación
Desde el ámbito psicológico se puede obtener ayuda para superar una adicción. Concretamente, la tecnológica puede ser tratada de dos formas -mediante psicoterapia con un profesional o si la causa de la ansiedad es orgánica, con medicación siempre y cuando sea recetada por un médico-. Además, se pueden seguir algunos puntos clave para su superación:
- Disminuir el tiempo de uso estableciendo unos horarios y actividades concretas a realizar con las tecnologías.
- Pedir ayuda.
- Hablar de la situación y sentimientos.
- Respetar el tiempo de actividades diarias habituales como dormir o comer.
- Dedicar tiempo cada día a las relaciones sociales en la vida real.
- Realizar actividades al aire libre.
En cuanto a la intervención terapéutica con psicólogos expertos en la materia, el número de sesiones y tipo de terapia dependerá del sujeto concreto, sus necesidades y situación a resolver. Lo que es importante remarcar es que, en casos de adicción, siempre es recomendable acudir a un profesional que ayude a superarlo de forma saludable y positiva.
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