La equidad de género es un concepto fundamental en la sociedad contemporánea que busca contrarrestar los comportamientos, decisiones y acciones que obstaculizan el desarrollo personal, los cuales han sido atribuidos históricamente a las diferencias biológicas entre los sexos, generando desigualdades. Para comprender este fenómeno, es necesario definir primero el género como las ideas, creencias y costumbres que las distintas sociedades y culturas construyen sobre lo que significa ser hombre o ser mujer. Estos patrones de conducta dictan un deber ser y han derivado, a lo largo de la historia, en roles y relaciones que han puesto en desventaja a las mujeres principalmente.
Definición y principios de la equidad de género
La equidad de género es la distribución justa de oportunidades, recursos y responsabilidades entre hombres y mujeres, de acuerdo a sus necesidades. Implica dar a cada una y uno lo que necesita, con la finalidad de que tengan las mismas condiciones de desarrollo. En este sentido, la equidad de género significa justicia: es dar a cada cual lo que le pertenece, reconociendo las condiciones o características específicas de cada persona o grupo humano.
Niveles de la igualdad en la teoría moral
La idea de igualdad, que sustenta la equidad, opera en distintos niveles del discurso moral:
- Reconocimiento: Afirmación de la igual valía moral de los individuos. Los seres humanos son, moralmente, iguales.
- Prescripción abstracta: Requiere que los individuos deban ser tratados como portadores de igual valor moral.
- Prescripción específica: Suministra normas concretas para la distribución de oportunidades, recursos y bienestar.
La moral y la educación en valores
La conducta de los seres humanos debe estar regida por principios o valores positivos para la interrelación con sus semejantes. Una sociedad donde los individuos son ricos en valores como la honestidad, el respeto, la integridad, la justicia y la solidaridad, es una sociedad donde hay más bienestar y seguridad. La enseñanza de estos valores debe empezar desde muy temprano en el hogar, ya que los niños aprenden, ante todo, con el ejemplo.
Es fundamental integrar la perspectiva de género para viabilizar la igualdad en las estructuras y acciones cotidianas. La reivindicación por la igualdad de género ha puesto en el punto de mira el papel de la escuela como agente educador. La coeducación, que es una educación basada en la igualdad y el respeto, debe comenzar desde que los alumnos son pequeños. Esto implica:
Lea también: Cómo obtener la e.firma
- Dar ejemplo como adultos de una convivencia basada en el respeto y el compartir tareas.
- Eliminar cualquier forma de discriminación en el trato entre niñas, niños y adolescentes.
- Promover el trabajo colaborativo para enriquecer habilidades y fomentar el respeto mutuo.
Hacia una sociedad sin discriminación
Evitar la desigualdad implica que tanto mujeres como hombres tengan las oportunidades y condiciones que requieren para su desarrollo personal. A pesar de los avances, aún existen situaciones que desfavorecen la equidad. Transformar la posición de desigualdad que las mujeres han vivenciado a lo largo de la historia, tanto en las esferas política, social, económica y cultural, es un reto fundamental para la comunidad internacional. Es necesario reconocer qué es la equidad de género y ejercerla en nuestras relaciones cotidianas, de modo que el trato entre las personas deje de ser desigual o discriminatorio, permitiendo que cada individuo sea una persona segura y feliz.
Lea también: Persona Moral en Hacienda
Lea también: Documentación RFC Empresas
