La relación entre la política fiscal (PF) y el crecimiento económico se ha abordado mediante el desarrollo de un cuerpo teórico-práctico denominado "modelos de crecimiento endógeno (MCE)", que asumen que la PF puede incidir en el crecimiento, siempre y cuando los instrumentos de aplicación de gasto y la captación de los recursos observen determinadas características.
Muchos de estos planteamientos se han cimentado en la teoría del crecimiento endógeno que, a diferencia de los modelos neoclásicos, le asigna un papel relevante a la política fiscal (PF). Para los modelos de crecimiento endógeno (MCE) la inversión en capital humano y la investigación y desarrollo resultan ser las piezas clave en el crecimiento económico, pues generan nuevos productos o ideas bajo las cuales se da el progreso tecnológico que dinamiza la economía y alienta el crecimiento.
Desde este planteamiento se ha incorporado la participación del sector gubernamental, al aducir que la tasa de crecimiento y ahorro se incrementan cuando lo hace la relación gasto de gobierno-PlB, pero esto sólo funciona hasta un límite y después declina.
Otros estudios han abordado tanto los gastos como los ingresos del gobierno, es decir, la PF en su conjunto. Los resultados han sido distintos y se puede encontrar evidencia tanto a favor como en contra.
Otro punto de discusión con base en la relación PF-crecimiento económico consiste en la duración de los efectos de la PF sobre el crecimiento, es decir, si es de corto o largo plazo. En este sentido, bajo la argumentación neoclásica la imposición de contribuciones y el gasto de gobierno no tienen impacto en el largo plazo y su efecto se limita sólo a los niveles del producto.
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En los MCE se consideran como detonadores del crecimiento económico algunas acciones del gobierno. Desde esta óptica se piensa que el crecimiento dependerá de los instrumentos de política económica que se utilicen, por tanto es necesario distinguir entre gastos productivos e improductivos, e impuestos distorsionadores y no distorsionadores.
Cuando los MCE asumen un equilibrio presupuestal limitan la posibilidad de los países para lograr incidir en el elemento de corto plazo del crecimiento económico, pues en cierto sentido el gasto de gobierno y la recaudación tributaria podrían tener un comportamiento pro-cíclico que acentuaría la volatilidad de la economía y podrían jugar en contra del crecimiento económico de largo plazo.
Desde la perspectiva de los MCE y el avance en la diferenciación del gasto gubernamental para alentar el crecimiento se pueden llegar a resultados importantes, pero en materia de tributos se genera una limitante teórica al asumirlos tan sólo como fuentes de financiamiento, dejando de lado la consideración de que pueden y deben cumplir con papeles económicos más amplios.
El objetivo de este documento se ubica en dos vertientes principales: por una parte la descripción teórica sobre el uso de los instrumentos de PF (gasto-ingreso) que es consistente con el planteamiento de los MCE; por la otra se intenta teorizar cómo los efectos de la PF de corto plazo denotados por el ciclo económico pueden poner en evidencia las perspectivas de largo plazo, sobre todo en aquellos casos en los que se parte de finanzas públicas sanas, capacidad excedente y se limita el papel de los impuestos a ser tan sólo instrumentos de financiamiento del gasto gubernamental.
Descripción de los Instrumentos de la Política Fiscal
Los MCE han tratado de establecer una égida en la conjugación que de sus instrumentos deben hacer la PF para lograr el crecimiento económico, tomando como principales conceptos el gasto gubernamental y la recaudación de impuestos. Para estas dos acciones principales se ha matizado un esquema de funcionamiento que se detalla a continuación.
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Gasto de Gobierno
En la literatura hay coincidencia entre diversos autores sobre el suministro de bienes públicos (non-market) como una actividad legítima en la que debe participar el gobierno, pero de manera adicional, bajo el planteamiento de los MCE. Se piensa que también debe propiciar la formación de capital humano, mediante la participación del Estado en el suministro de educación y salud. Además la inversión en capital físico jugará un papel importante en las expectativas de crecimiento de una economía.
En la perspectiva de Keynes era necesario realizar una distinción entre el gasto corriente y el gasto de capital para asegurar que la provisión de servicios del gobierno no fueran subsidiados con recursos impropios, previendo con ello el riesgo moral, mientras el segundo bien podría ser usado de forma contra-cíclica.
La Clasificación del Gasto
Para examinar los posibles efectos del gasto de gobierno en el crecimiento económico, es conveniente clasificarlo en dos grandes rubros que son el gasto corriente y de capital, como propone Keynes. El gasto corriente puede llegar a entorpecer el crecimiento económico, mientras que el gasto de capital lo propicia. La diferencia entre los dos tipos de gasto es la consideración de que el consumo implica una erogación inmediata, mientras que los gastos de capital proporcionan un retorno real con el tiempo; sin embargo, esta clasificación es insuficiente en virtud de sus complicaciones para determinar qué se considera como gasto corriente y qué se asume como gasto de capital.
Al abundar en los efectos explicativos de cierto tipo de gasto corriente en el crecimiento de la economía, se argumenta que hay dos canales por los cuales el gobierno puede incrementar la productividad: la acumulación de conocimientos y los cuidados a la salud.
Con la intención de solventar el inconveniente que presenta la clasificación corriente-capital, se propone dividir el gasto público en productivo e improductivo, donde el primero tiene una fuerte capacidad para lograr el crecimiento económico, mientras que el segundo se refiere puramente al consumo; la ventaja de esta propuesta consiste en la posibilidad de valorar el gasto del gobierno en su justa dimensión, teniendo en cuenta que en algunos casos el gasto productivo (educación) puede observar largos periodos para ofrecer rentabilidad.
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En el caso de los países con bajo nivel de ingreso (Low Income Countries: LIC) la importancia radica en que se ponga atención e identifique qué clase de gasto público es considerado como "productivo", pues en países que se recuperan de choques derivados de guerras o la reconstrucción de su capital humano puede ser que mucho de su gasto esté más relacionado con el gasto corriente que con el capital. Por tanto, para los LIC, una distinción entre la relación capital-corriente no debería ser asociada con una distinción entre la relación productividad-improductividad.
Al hablar un poco más en la distinción consumo-capital, es importante mencionar que el gasto asociado a programas sociales normalmente es tomado como gasto de consumo, que no aportan ventajas a la producción presente o futura y tiene la peculiaridad de ser puramente asistencial. No obstante, la desigualdad económica genera malestar social e inestabilidad política, lo que puede deprimir la inversión privada; por tanto, el gasto social lejos de desalentar el crecimiento puede ser su base en los LIC.
El gasto que el gobierno realiza en materia de infraestructura (inversión de capital) tiene un potencial diferente al que se lleva a cabo en materia de educación o salud; el gasto gubernamental en este rubro -construcción de calles, carreteras, medios masivos de transporte, alcantarillado, sistemas de provisión de agua, etcétera- tiene un alto poder de explicación para la productividad del conjunto de la economía. El gasto de inversión del gobierno en comunicaciones y transportes está consistentemente correlacionado con el crecimiento económico de un país.
La inversión del sector público, dedicada a proporcionar infraestructura a la economía, incrementa la acumulación de capital y aumenta el ingreso permanente.
Un incremento en el gasto de gobierno aumenta directamente la productividad marginal de la contribución de los factores privados que alientan su acumulación y, por tanto, puede inducir el crecimiento del producto.
Se tiene entonces evidencia que habla de cierto gasto de gobierno que resulta productivo y de gran valía para el crecimiento económico, pues permite elevar la rentabilidad de los agentes económicos privados mediante personal más capacitado y saludable, además de bienes de capital que les brinda ahorros en sus actividades diarias.
Política Fiscal en México: Un Ejemplo Reciente
El pasado mes de noviembre el Congreso de la Unión aprobó el paquete fiscal presentado por el ejecutivo federal, es decir, los Criterios Generales de Política Económica y con ello los presupuestos de Ingresos y Egresos para el presente ejercicio fiscal 2024.
La política impositiva o política fiscal cuenta con instrumentos tanto económicos como jurídicos para lograr el cumplimiento de su objetivo enmarcado en el artículo veinticinco constitucional. Son elementos de política fiscal: los impuestos, los derechos, los productos, los aprovechamientos, la deuda pública, el gasto público, las transferencias intergubernamentales, así como la distinta legislación en materia tributaria.
Existen dos tipos de política fiscal, una política fiscal expansiva y otra restrictiva.
Durante el presente sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Estado ha dado un buen manejo de las finanzas públicas, a saber, con la intención de mantener finanzas públicas sanas, el gobierno de México ha ejecutado una estrategia de política fiscal bajo un discurso de austeridad republicana a contracorriente del escenario global, en el país no se observan fuertes incrementos en el gasto y, en consecuencia, no se han requerido fuertes niveles de financiamiento (deuda).
Con respecto al gasto de capital o en infraestructura, se continúan con 61 proyectos de inversión, siendo los más representativos la refinería Olmeca-Dos Bocas, el corredor del Istmo de Tehuantepec, el Tren Interurbano México-Toluca y el Tren Maya, entre otros.
En materia de ingresos públicos, para el ejercicio fiscal 2024 se presupuestan ingresos por siete billones de pesos, así, se prevé que los ingresos tributarios se ubiquen en 4, 941 mil millones de pesos, esto con base en un incremento en el IEPS (impuesto especial sobre producción y servicios), al igual que una deuda en niveles sostenibles y el combate a la evasión y elusión fiscal, sin aumentar o crear nuevos impuestos.
