La discusión sobre la reforma tributaria en materia de bebidas alcohólicas es un tema crucial dada su relación con la salud pública en México. Un eventual rediseño de la política fiscal aplicada a estos productos, para fortalecer los recursos que se destinen a mitigar los problemas que generan el consumo de alcohol en el país, debe basarse en un análisis riguroso con datos actualizados.
Las bebidas con alcohol en México están sujetas a distintos gravámenes que impactan su precio, operación y competitividad. El mercado de bebidas con alcohol en México no aporta de forma proporcional a su volumen de consumo. Aunque algunas categorías concentran la mayor parte del volumen del mercado, la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) no se distribuye de la misma forma.
El pasado 8 de septiembre de 2025, el Ejecutivo Federal presentó a la Cámara de Diputados el Paquete Económico para el ejercicio fiscal 2026, el cual incluye propuestas de modificaciones a diversas leyes fiscales.
Transición Hacia un Esquema de Impuesto Específico (Ad Quantum)
Una propuesta presentada en el congreso en septiembre de 2024, junto con un análisis reciente de Tax Foundation, plantea modificar el esquema fiscal actual de un impuesto ad valorem a un esquema ad quantum (impuesto específico), basado en el contenido de alcohol puro en lugar del precio del producto. Este cambio representa un avance en la dirección correcta. Sin embargo, para maximizar su efectividad en términos de salud pública y recaudación, es necesario tener en cuenta ciertos aspectos clave.
La actualización del IEPS para bebidas alcohólicas en México permitiría que el impuesto se base en la cantidad de alcohol puro, tal como recomienda la OMS.
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Ventajas del Impuesto Basado en Contenido de Alcohol Puro
Establecer un impuesto en función del contenido de alcohol puro ofrece dos ventajas.
- Por un lado, se avanza en la modernización y equidad fiscal, pues al desvincular el impuesto del costo del producto, se eliminan distorsiones inherentes a un sistema ad valorem y la carga tributaria se relaciona más directamente con los daños que el consumo de alcohol genera en la salud.
- Por otro lado, puede reducirse el mercado ilícito, pues en teoría un esquema ad quantum, al establecer impuestos con base en parámetros objetivos y homogéneos, reduce el margen de maniobra para la informalidad y el contrabando, lo que fortalece la regulación y permite una mejor fiscalización del sector y mayor eficiencia recaudatoria.
Desafíos y Contexto Actual de la Recaudación
También debe considerarse que, aunque la recaudación por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas alcohólicas casi se ha duplicado en la última década, esto no ha sido resultado de un incremento en la tasa impositiva -que se ha mantenido sin cambios desde su aprobación en 2013-, sino de un aumento en los precios del sector.
La propuesta mencionada anteriormente representa un avance relevante en la modernización del esquema tributario para bebidas alcohólicas y se alinea con las mejores prácticas internacionales, sin embargo, establece una cuota fija de 140 pesos por litro de alcohol puro. Hace falta información para conocer cómo es que se llega a esa cifra y cuál sería el impacto en la recaudación y el consumo, lo cual nos permitiría evaluar su efectividad en términos de finanzas públicas y salud pública.
Propuestas Específicas para la Reforma del IEPS
Por su parte, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) desarrolló un modelo que, utilizando elasticidades-precio estimadas por distintos especialistas en análisis previos, propone cuotas diferenciadas por tipo de bebida alcohólica, con el objetivo de maximizar la recaudación y reducir los daños asociados con el consumo de estos productos.
En el documento Gasto para Salud 2025, presentado en el marco del Paquete económico 2025, el CIEP propone las siguientes cuotas por litro de alcohol puro (los cuales deberían actualizarse conforme a la inflación anual):
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| Tipo de Bebida Alcohólica | Cuota por litro de alcohol puro (pesos) |
|---|---|
| Cerveza | 294 |
| Vinos | 1117 |
| Destilados | 240 |
Esta propuesta generaría 31.6 mil millones de pesos adicionales en recaudación, lo que permitiría fortalecer el financiamiento del sistema de salud. Dichos cálculos se realizaron con un simulador disponible públicamente en la página del CIEP, lo cual garantiza transparencia en la metodología y permite evaluar distintos escenarios antes de definir una política definitiva.
Aumentar impuestos a las bebidas con contenido alcohólico también representa una oportunidad en términos de recaudación y de salud. Actualmente los impuestos que se cobran son ad valorem (a la primera enajenación o al precio de fábrica) dependiendo del grado de alcohol de la bebida: Cerveza (26.5%), Vinos y fermentados (30%) y Destilados (53.0%). Con el Simulador de Impuestos a las bebidas alcohólicas de CIEP y con este esquema propuesto, se tendría una recaudación extra por impuestos al alcohol de 30 mil 107 mdp, para alcanzar más de 105 mil 205 mdp.
Impuestos Saludables y Área de Oportunidad
Los impuestos saludables cumplen una doble función: por un lado, contribuyen a la recaudación tributaria; por otro, influyen en los patrones de consumo y fomentan hábitos de vida más saludables. Estos impuestos están contemplados en la LIEPS. Para 2026, se contemplan modificaciones en el esquema del cobro de algunos impuestos, con los cuales se plantea recaudar 142 mil 595.2 mdp, 39 mil 400.3 mdp (62.1%) más que en 2025.
Las bebidas alcohólicas representan un área de oportunidad en este contexto. A pesar de no formar parte de la iniciativa de reforma, deben tenerse en cuenta los efectos cruzados de la aplicación de impuestos a las bebidas saborizadas. Esto es, el aumento de impuestos a estas puede ocasionar una mayor demanda de bebidas alcohólicas, sobre todo cerveza.
Monitoreo y Fiscalización para la Modernización
Una reforma fiscal al esquema aplicado a las bebidas alcohólicas requiere una revisión exhaustiva de los datos, la actualización de las cuotas con base en evidencia reciente y, sobre todo, la implementación de mecanismos de monitoreo continuo que permitan ajustar la política conforme a la realidad económica y social del país. El reto es promover el bienestar social, garantizar ingresos fiscales sostenibles y contribuir de manera efectiva a la reducción de los daños asociados con consumo de alcohol.
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La articulación entre el control aduanero y el comportamiento del mercado interno supondría que, en la medida en que se refuerce el control sobre el ingreso de mercancías, se regularía con mayor precisión su circulación dentro del país. Esto favorecería a que disminuya la oferta informal de bienes sujetos a estos impuestos, lo cual permitiría que los efectos esperados sobre el consumo se fortalezcan.
Para la modernización de la información y una fiscalización más efectiva, se propone que una parte de la recaudación por la venta de marbetes para bebidas alcohólicas y otros precintos se destine directamente al SAT.
Sin embargo, mientras no exista un mecanismo claro que permita rastrear el destino de los recursos recaudados a través de estos impuestos, se limitaría su impacto esperado. Ya que, si no se puede confirmar que dichos recursos se orientan a mitigar los efectos atribuibles a su consumo, especialmente en salud pública, podría propiciar que prevalezca la percepción de que estos instrumentos fiscales funcionan únicamente como mecanismos de encarecimiento. A pesar de que se mencionó por parte del Gobierno Federal que los recursos recaudados por impuestos saludables financiarían un fondo para atender las enfermedades derivadas a su consumo, no se especifica a que rubro o partida de salud serán destinados.
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