Descubre la Verdad Oculta: Liberales y Conservadores en el Siglo XIX Entre Bancarrotas y Conflictos Nacionalespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Reconoce las diferencias entre las dos fuerzas políticas que marcaron la historia del periodo: liberales y conservadores. A mediados del siglo XIX dos fuerzas políticas querían gobernar México; ambos grupos tenían ideas opuestas, en la mayoría de los casos, acerca de las medidas que debían adoptarse para mejorar la situación del país. En el siglo XIX no pensaban así, porque hubo muchos problemas entre liberales y conservadores.

El Legado de Crisis en México

Liberales y conservadores defendían ideas opuestas acerca de lo que era y debía ser México, los liberales y los conservadores fueron dos partidos políticos rivales que surgieron en el contexto de la crisis que ocasionó la derrota de México durante la guerra contra Estados Unidos. México perdió más de la mitad de su territorio como consecuencia de esta guerra y se puso en duda su capacidad para gobernarse a sí mismo. Con un territorio mutilado, una economía en ruinas y una sociedad dividida, México transitaba por uno de los momentos más difíciles de su historia, porque lo que estaba en riesgo era su existencia misma como nación independiente. Tras la pérdida de los territorios del norte el país se encontraba desmoralizado, la indemnización que pagó Estados Unidos sirvió para pagar la deuda inglesa, sueldos de empleados del gobierno y pacificar el país.

En este contexto, las visiones de país eran antagónicas. El proyecto de los conservadores retomaba las propuestas de los centralistas de años atrás, mientras que el proyecto de los liberales se inspiraba en las ideas de los antiguos federalistas. Los conservadores estaban convencidos de que la religión católica era la esencia de la identidad mexicana y, por lo tanto, defender a la Iglesia era absolutamente necesario para inculcar en la población los valores del orden y el respeto a la autoridad. Por su parte, los liberales rechazaban el modelo monárquico, centralista y conservador porque mantiene el poder y la riqueza en manos de unos pocos e impide la libre circulación de las ideas. En esa época la mayoría de la población no tenía acceso a la educación y carecían de recursos.

En 1852 los conservadores se rebelaron contra el gobierno liberal del presidente Mariano Arista, de esta forma llevaron a Antonio López de Santa Anna a lo que sería su último período presidencial. Durante su gobierno ocurrió la venta de La Mesilla, se limitó la libertad de expresión, se clausuró el Congreso, se impusieron nuevos impuestos, se atentó contra la soberanía de los estados y se hizo nombrar “Alteza Serenísima”, ante esa situación y acumulación de poder la gente estaba descontenta; por eliminar derechos y libertades, su gobierno fue calificado como dictadura. Ahora, el siguiente paso era la constitución: redactar una constitución era definir las nuevas reglas del juego. La constitución era el proyecto de país que los liberales querían realizar. Contiene sus ideales y su propuesta de un método para lograr el orden y la prosperidad. Era definir de una nueva forma los derechos y las obligaciones de la sociedad. Una constitución es un acuerdo de reglas de convivencia, es decir, un pacto político y social. Es vital examinar las causas y consecuencias de la llamada Revolución de Ayutla, comprender en qué consistieron las Leyes de Reforma y la Constitución de 1857, y analizar el origen, desenlace e importancia de la Guerra de Reforma, eventos clave que marcaron esta disputa.

La Reacción Conservadora a las Reformas Liberales en Antioquia

El presente artículo expone cómo se produjo en Antioquia el proceso de reacción conservadora a las reformas liberales que se emprendieron en la Nueva Granada a mediados de siglo XIX. En el contexto histórico se referencia un discurso político que enfrentaba dos ideologías que comenzaban a consolidarse, a partir de la emergencia de los partidos políticos. El texto analiza los diferentes discursos que se emitieron a lo largo de la revolución conservadora, que en buena medida configuraron la conciencia política de Antioquia. Provincia que se convirtió en epicentro del accionar conservador en el país, ya que, después se crean las bases, no sólo para asegurar un discurso y una ideología política propiamente conservadora en esta provincia, sino también, una serie de estrategias electorales que favorecieron al conservatismo en esta parte del país.

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Antecedentes y Contexto de la División Provincial

En el marco de las reformas liberales, fuertemente vinculadas con la llegada de las ideas políticas francesas, el pensamiento revolucionario y el republicanismo radical, la Provincia de Antioquia fue objeto de intervención del Estado en materia de su reestructuración político-administrativa, lo cual desembocó en un proceso de división territorial de la provincia a partir del año 1851. En este contexto sociopolítico, Antioquia sufrió modificaciones importantes en cuanto a su configuración territorial; situación que provocó hechos de gran importancia en materia social y política. Luego de la aprobación legislativa de la división de la provincia de Antioquia en Antioquia (Santa Fe), Medellín y Córdova, los nuevos territorios provinciales también fueron escenarios de la llegada de referentes revolucionarios de la Francia de 1848. El proceso, de transformación de la Antigua Antioquia a la Nueva Antioquia, dividida en tres espacios territoriales diferentes, constituyó un elemento de amplia discusión a través del lenguaje político de la época, que de alguna manera también hizo referencia a los influjos ideológicos que se fueron consolidando en el ideario político de la época. Este fue uno de los tantos resultados de los procesos reformistas del gobierno liberal, que se utilizó como factor de discordia dentro de las prácticas discursivas a favor o en contra de los influjos provenientes desde Francia.

La Oposición Conservadora y los Argumentos Liberales

La más férrea oposición al proyecto de división de la provincia emprendida por los liberales, se manifiesta con la Revolución Conservadora de 1851 en cabeza de su principal caudillo, el general Eusebio Borrero: “Si los ilusos han pretendido en su maña feroz destruir nuestra verdadera i santa relijion, aboliendo el culto por medio de leyes inícuas para abrir el paso al detestable socialismo i sustituir el evangelio que civilizó al mundo con las infames doctrinas de Proudhon i Sainte-Simon que lo conducirían a la barbarie. Es, pues, la religión de nuestros padres la que vamos a defender unida a nuestros caros derechos sociales” (Borrero 1851, 3). En Antioquia el asunto de la separación de la provincia se articuló al discurso religioso que reivindicaba los derechos perdidos por la Iglesia precisamente durante el reformismo liberal, situación que se hizo manifiesta durante el proceso de rebelión conservadora, emprendido a partir del 1 de julio de 1851. Aunque el discurso revolucionario se sustentaba en el tema del federalismo y la defensa de la Iglesia Católica, es cierto que detrás de esta situación se escondían los temores conservadores a perder su caudal electoral ante la división de la provincia.

Los liberales por su parte, se encargaron de promocionar la división de la provincia con muchos meses de anticipación, acudiendo al discurso de la consolidación del progreso y del desarrollo sobre el estancamiento conservador. Los partidarios de la división pensaban muy diferente: “creemos que debe tratarse de estender sus habitantes en sus bellos, i desiertos campos donde á mas de la minería se encuentran otras mil ramos de industrias; creemos que la unidad de Antioquia es la causa que sus pueblos estén decrépitos; porque no son mas que proveedores de la renta que tienen al lado, i ellos no tienen ni un brazo que los proteja, ni un soplo siquiera de progreso, por que ¿qué mejoras podrá promover el Gobernador que está en Medellin en el canton de Salamina, por ejemplo. [...] No creemos que deba reputarse como una razon, que porque durante 40 años haya traido una marcha progresiva la provincia de Antioquia, deba seguir lo mismo. [...] somos verdaderamente liberales i creemos que si se puede variarse su órden de cosas de modo que en adelante siga una marcha mas rápida, positiva i jeneral de progreso [...]” (Anónimo 1850, 4).

Algunas publicaciones liberales se adelantaban al proceso de oficialización de la división de la provincia, argumentando la necesidad de consolidar la descentralización económica y política, que desde este discurso estaba enfocada hacia la consecución del proyecto federal en el país, pero como referente concreto, de la unidad y felicidad del país natal: “La suerte de Antioquia va á decidirse tal vez. Diputados á la Cámara Provincial de Antioquia va á fundarse: la suerte de Antioquia: la suerte de Antioquia va a decidirse tal vez. ¡Diputados de la Cámara Provincial de Antioquia! de vuestro patriostismo, de vuestras luces, de vuestra union sobre todo para acallar los gritos de las pasiones i dejar oir la voz dulce de la esperanza, está pendiente el porvenir de este país [...] vosotros vais á plantear el magnífico pensamiento de DESCENTRALIZACION FINANCIERA, que debe conducir un dia no lejano á la DESCENTRALIZACION en todos los ramos del Gobierno. Vosotros vais á crear la médula de este cuerpo naciente... ¿qué os importan en vuestras discusiones ecsijencias de partidos? vosotros no debeis tener mas que un designio común: la felicidad futura de vuestro país natal” (Véritas 1850, 8).

Cálculos Electorales y Ambivalencia Política

La división provincial se convirtió en un tema de gran importancia para el debate político. Tanto liberales como conservadores se mostraron a favor o en contra del proyecto, dependiendo del momento histórico en el cual se llevó a cabo. Fue así como los conservadores impulsaron el proyecto de división de la provincia ante el Congreso de la República en 1844 cuando detentaban el poder nacional, con la férrea oposición de los sectores liberales que finalmente torpedearon su consecución. Años después, durante la administración liberal de José Hilario López, cambiaron las posturas de ambos partidos, al asumir los liberales la promoción del proyecto de división y los conservadores la oposición al mismo. Luis Javier Ortiz lo afirma del siguiente modo: "Podría afirmarse que las localidades dominadas por liberales eran partidarias de la subdivisión de Antioquia, en cambio los jefes de las localidades conservadoras se oponían a ella. Estando el Gobierno Central en poder de los liberales, y así mismo el de la provincia, la ley de subdivisión se llevaría a cabo de todos modos" (Ortiz 1985, 17).

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Esta modificación de postura en los partidos, demuestra que en el fondo ambas colectividades estuvieron siempre de acuerdo con la división de la provincia y que más allá de consideraciones ideológicas, el cambio de actitud frente al tema se debió a cálculos electorales que tanto liberales como conservadores hacían de dicha separación. En el caso de los conservadores, se puede apreciar un cálculo electoral pues, en diversas publicaciones de la época es evidente el análisis de la intención de voto en cada cantón de las nuevas provincias y el supuesto sentimiento integracionista que favorecería los intereses de este partido (Anónimo1850, 5). Los liberales, durante la discusión de la reforma en 1844, argumentaron su desconfianza de separar la provincia de Medellín debido a que el influjo del catolicismo y de los conservadores en esta provincia atentaría con sus intereses electorales. Igualmente sucedería lo mismo con la provincia de Córdova, en donde el cantón de Marinilla se hacía de difícil acceso para éstos. Para sectores progresistas del liberalismo, la división en aquel entonces, significaba el debilitamiento del poder político de la oposición en las provincias centrales (Uribe y López 2006, 226).

Para los conservadores, la división producida en 1851 fue vista como un proceso de desintegración social e ideológica, producto de las ideas nefastas importadas desde Europa (Borrero 1851, 1); que atentaban contra la moralidad antioqueña y que causaban desconfianza en los conservadores en cuanto a los alcances políticos. Para los liberales, el tema de la división de la provincia, constituía una forma de lograr el dominio de Antioquia en razón del cálculo electoral, (Melo 1988, 118119) puesto que, la nueva organización territorial fortalecía el caudal político de localidades que se convertían en centros políticos de la región, como era el caso de Rionegro: “No es gratuito entonces que en la época Republicana las ciudades de Rionegro y de Medellín fueron rivales importantes y que Rionegro pretendiera convertirse en el centro de la provincia del oriente, lo cual lograría a partir de 1851 por un corto tiempo. Tampoco es casual que Rionegro, desde albores de la Independencia fuera un centro liberal en medio de una provincia dominada poco a poco por el conservatismo [...]” (Botero 2003, 137).

El proyecto de división de Antioquia debe entenderse como una estrategia política del liberalismo, en procura de garantizar el dominio electoral en una provincia tradicionalmente adversa a los intereses de dicha colectividad. Esta situación, aunada a otros asuntos de tipo ideológico, motivará el proceso de reacción conservadora a todo el proyecto de división y al reformismo liberal en Antioquia. La oposición conservadora se radicalizó al punto de emprender una revolución que se extendió por todo el país, pero que tuvo como epicentro a Antioquia un día antes de aplicarse la medida de escindir la provincia. En nombre de la defensa de los principios del orden, la libertad y la federación, (Borrero1851, 1) el general Eusebio Borrero se autoerige como caudillo de la Revolución Conservadora de 1851, que se justificó como consecuencia de la aprobación legislativa de la división de la provincia. El conservatismo se situaba ese año en la orilla de la oposición hacia el proyecto de división, contradiciendo su postura anterior a favor de la misma.

Los liberales por su parte no se quedaron atrás en esta postura ambivalente, puesto que fueron los artífices de un proceso que en nombre de la consolidación del federalismo y la descentralización, produjo un verdadero proceso de reacción de parte de los conservadores, no solo al proyecto mismo de división, sino a la aceptación definitiva de nuevas referencias políticas para la época. Lo que demuestran estas actitudes ambivalentes de ambos partidos sobre la división de la provincia, es un interés por mantener el control ideológico-político de la región de acuerdo a las condiciones de dominación que se vivían en cada momento de la historia y que se evidenció en el continuo cálculo electoral que hicieron ambas colectividades a lo largo de la mitad del siglo XIX. Mencionando nuevamente a Ortiz: “Se percibe pues una tendencia descentralizadora de parte de los liberales antioqueños apoyados por el Gobierno Central, lo que les facilitaría un mayor poder político y electoral en Antioquia. De otro lado habría una defensa de la integridad de toda la provincia por parte de los conservadores para mantener y consolidar en ella su poder. Estos dos modos de entender la federación eran contradictorios y enfrentarán a sus respectivos partidarios” (Ortiz 1985, 19).

El cálculo electoral fue fundamental para entender esta disputa, pero también, el mantenimiento de unos referentes ideológicos que se utilizaron por ambos partidos, a través de consignas de batalla para atacar a su adversario. Igualmente, se debe considerar el tema de la división de Antioquia como un asunto que representaba ideológicamente la aceptación o el rechazo de los cambios sociopolíticos implementados en la época, no sólo con respecto a las reformas de los liberales en términos económicos y administrativos, -iniciadas con el conservador Tomás Cipriano de Mosquera-, sino también con el asunto de la consolidación o no de las ideas provenientes desde Europa, que planteaban un cambio hacía los procesos de modernización del Estado y de la política, en el marco de la ruptura con los referentes coloniales del pasado. Es frecuente encontrarse en este momento histórico, con una constante pugna discursiva de la utilización de la designación de la Antigua (Anónimo1851a, 1) o la Nueva (Herrera 1851, 1) Antioquia, para hacer referencia, no sólo a la nueva estructuración político-administrativa de las provincias, sino también para mencionar las modificaciones que en materia ideológica y en las relaciones del poder se estaban dando en la región. Esta simbología que se expresó en el uso de lo antiguo y de lo nuevo para referirse a Antioquia, (Un antioqueño 1851, 1) va a ser otro referente importante de la pugna ideológica que se vivió a mediados de siglo, con la evidente influencia francesa. Esta diferenciación llegó a afectar a una región tradicionalmente conservadora como es el caso de Antioquia y sus referentes se materializaron en símbolos, que hacían presencia en la sociedad antioqueña a través del lenguaje y las prácticas políticas de aquel entonces.

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