Quiero y creo recordar el efecto que nos producía el juicio del jugador de fútbol americano O. J. Simpson cuando veíamos las crónicas de la CNN en 1995. Nada menos que 134 días en los que aunque tan solo fuera por el espacio que ocupaba el asunto en los medios de comunicación estadounidenses daba la sensación de ser un circo. Lo fue. Un circo en directo, así lo definió la fiscal, Marcia Clark, encargada de demostrar que el jugador, uno de los hombres más venerados de América, había asesinado brutalmente a su esposa y a un amigo de esta.
Los Inicios de Marcia Clark y su Compromiso con la Justicia
Marcia Rachel Kleks nació en Alameda, California, en 1953. Debido a que su padre trabajaba como químico para la FDA, las mudanzas de la familia de una ciudad a otra de los Estados Unidos eran constantes siendo Marcia una niña. Con diecisiete años, fue víctima de una violación que la impulsó a abandonar su sueño de ser actriz y dedicarse al derecho: quería velar por las víctimas. Se graduó en Ciencias Políticas por la UCLA y posteriormente se doctoró en Derecho por la Southwestern University School of Law. En 1991, Marcia Clark destacó en el ámbito legal por conseguir que procesaran a Robert John Bardo por el asesinato de la actriz estadounidense Rebecca Schaeffer. Sin embargo, fue en 1995 cuando su nombre dio la vuelta al mundo por ser la fiscal del caso O. J. Simpson.
El Juicio Contra O. J. Simpson
Marcia no había oído hablar sobre la estrella del futbol americano O. J. Simpson cuando le asignaron su caso. La ex mujer del jugador, Nicole Brown Simpson, y un amigo de esta, Ronald Goldman, habían aparecido brutalmente asesinados. Todas las evidencias encontradas señalaban la culpabilidad de Simpson: sus huellas y uno de sus guantes ensangrentados aparecieron en la escena del crimen, había sangre en su coche, tenía una lesión en la mano derecha sobre la que mintió, y acumulaba una condena por violencia doméstica de su ex esposa más otras tantas denuncias de similar índole interpuestas por otras mujeres. A pesar de la evidencia de las pruebas que señalaban su culpabilidad, Simpson fue declarado inocente por un jurado absolutamente encandilado con los argumentos tramposos de la defensa. El juicio se alargó 11 meses y estuvo completamente mediatizado. El juicio duró once meses hasta octubre de 1995 cuando O. J. fue declarado inocente.
La Estrategia de la Defensa y el Factor Racial
Lo irónico del asunto es que cuando el asesinato de Nicole, su esposa, lo llevó ante un tribunal, el abogado negro que lo defendió, Johnnie Cochran, popular por apoyar a víctimas de la desigualdad racial pero también por su fascinación por las celebridades, tuvo la astucia de usar el argumento de la raza para conseguir, aunque fuera marrulleramente, la absolución de su defendido. El juicio de Simpson se celebró tres años después de que se difundiera el vídeo de la tremenda paliza que la policía propinó a Rodney King. La defensa decidió engatusar a la población negra del país, indignada legítimamente, haciéndoles creer que Simpson estaba ante un juez en su condición de afroamericano y no de asesino. O. J. Simpson era una celebridad intocable a ojos de la ciudadanía.
Otros atletas negros, aprovechando su posición, sí comprometieron su carrera por denunciar la brutalidad policial; en cambio, Simpson se negó a admitir que el color fuera determinante en la vida de un ciudadano americano y vivió una existencia de blanco rico, afirmando siempre que él no era negro: él era, sencillamente, O. J. Simpson. Clark sostiene que había evidencias de sobra para condenar a Simpson, pero como era quien era, se cuestionó la validez de pruebas clave como las del ADN, y se le dio más importancia a otros hechos como por ejemplo que nunca se llegara a encontrar el arma homicida.
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Marcia Clark: El Blanco de la Misoginia y los Medios
En medio de toda esta farsa se encontraba Clark, que sufrió a fondo el azote de la misoginia. Desde un juez que la trató como ciudadana de segunda categoría, a unos medios de comunicación que hablaban de su peinado más que de su habilidad profesional. Marcia Clark tuvo que enfrentarse a la misoginia de la época, unos tabloides que analizaban su peinado y su vestuario en los juzgados, lo que hizo que sus jefes le sugirieran dejarse de hacer la permanente, y la filtración de fotografías de Clark desnuda durante unas vacaciones románticas, por no hablar del tenso clima racial que vivía la ciudad de Los Ángeles después de ponerse de manifiesto la agresividad hacia la población negra por parte de la policía con el caso de Rodney King.
O. J. Simpson era una celebridad intocable a ojos de la ciudadanía, y el hecho de que Marcia Clark remase a contracorriente de la opinión pública, la convirtió en diana de insultos, humillaciones y por encima de todo, hizo que sufriera una durísima discriminación sexista dentro y fuera del estrado. Se burlaban de ella por su peinado, el juez llegó a amonestarla por llevar una falda demasiado corta, la tachaban de excesivamente emocional, la que fuera su suegra filtró fotos privadas suyas a la prensa, y su ex marido, con el que se encontraba en proceso de divorcio en la época del juicio, quiso quitarle la custodia de sus hijos aludiendo que al estar metida de lleno en el caso, no tenía tiempo para cuidar de ellos. En la radio se abrieron los micrófonos para que los oyentes dijeran si les parecía una zorra o una buena chica. En los periódicos, su nuevo corte de pelo produjo titulares como, “Los rizos del horror”, o “Veredicto al pelo de Marcia: culpable”.
La abogada contaba que un día, al pagar una caja de tampones en el supermercado, el dependiente le dijo: “Vaya, le esperan unos días difíciles a la defensa”. Dispuestos a denostarla, tanto la defensa de Simpson como la prensa encontraron el mejor argumento: el marido de la señora Clark le disputaba la custodia de sus hijos porque Marcia era una mala madre y no pensaba más que en el juicio del siglo. Para colmo, la exsuegra vendió unas fotos de la nuera en topless y Clark tuvo que soportar la humillación de verse desnuda en manos de sus enemigos. Ella confesó que ver la miniserie fue muy doloroso, porque, si bien no pudieron reconstruir muchas cosas de la misma manera, condensaron algunas.
La Indignación de Marcia Clark
"Para mí, entrar en la sala significaba enfrentarme con la injusticia, porque sabía que apenas pudiera se iba a entrometer. Así que nunca olvidaré cuando fuimos a las transcripciones para buscar algo que decía un testigo y cuando levanto la mirada veo que a cada objeción decía "a lugar" y que cada uno de esos testigos tendría que haberse mantenido. La defensa no tenía sentido. Todos sabían que eran boludeces, cosas irrelevantes, pero a nosotros nos decía "a lugar" todo el tiempo. Cuando permitís que al jurado se le muestren esas tonterías, lo confundís y empieza a dudar y distraerse de la realidad. Tenés que enfocarte en lo que es el caso real. Sabíamos que enfrentaríamos a un juez que nos iba a tratar como mierdas, porque decía "Señor Shapiro…, Marcia". Ese tipo, que hacía comentarios sobre mi pelo y mi falda, era al que tenía que ver todos los días, así que eso no me predisponía con el mejor humor."
"El peor fue que las noticias, lo que veía la gente, eran los primeros minutos. Y hay muchos minutos en un día, ¿me entendés? Nunca se me ve sonreír, cosa que uno hace si tiene una vida, que yo tenía pero no ahí."
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A todo esto, la que menos parecía importar era Nicole, la mujer que antes de ser asesinada había llamado a la policía otras muchas noches. Escuchamos su voz entrecortada: “Va a matarme, va a matarme y no le pasará nada, porque es O. J. Simpson”. Esas palabras resonaron siempre en la conciencia de Marcia Clark.
Después del Veredicto
Finalmente, el 3 de octubre de 1995, la fama de O. J. Simpson. Resignada y decepcionada por un juicio perdido que la había hecho pasar por un infierno, Marcia Clark abandonó la fiscalía para siempre. Dos años después, en 1997, publicó un libro titulado Without a Doubt (Sin Ninguna Duda) en el que hablaba sobre el caso O. J. Simpson. A día de hoy sigue creyendo en su culpabilidad, aunque reconoce que las circunstancias que rodearon al juicio lo convirtieron en un caso imposible de ganar.
Cuando terminó el juicio, Clark renunció a su cargo, escribió un libro sobre el caso, Without a Doubt (Sin duda), por el cual recibió más de 4 millones de dólares, y se dedicó a escribir novelas sobre una abogada llamada Rachel Knight y comentar casos de alto perfil en la televisión cada vez que la requirieran. Desengañada del sistema judicial comenzó a escribir convirtiéndose en autora de novelas negras de éxito.
La Reivindicación a Través de la Ficción y el Documental
Han pasado 22 años desde entonces y el tiempo ha convertido a la fiscal que quiso meter entre rejas al deportista en una suerte de heroína. Si el sistema judicial americano mostró lo peor de sí mismo en aquella sentencia absolutoria, con Marcia, la gran perdedora entonces, ha funcionado una especie de justicia poética. Merecía esta mujer que el tiempo la recompensara por todos los sinsabores que le acarreó un juicio que destrozó la vida de aquellos que lucharon por esclarecer la verdad y no jugaron la carta del racismo, que en este caso dejó en libertad a un tipo que le había arrancado la cabeza a su mujer.
A colocarla en el lugar que se merece han contribuido dos series, una de ficción y una documental, O. J.: Made in America, que podemos ver en España (Movistar). Todos los implicados en el juicio se convirtieron en personajes de una tragicomedia que, por fortuna, ha inspirado dos grandes productos televisivos. La serie de The People vs O. J. Simpson: American Crime Story sirvió para recordar uno de los casos más mediáticos de los noventa en Estados Unidos y, de paso, reivindicó el trabajo de Marcia Clark, la fiscal que debía meter al ex deportista entre rejas por el asesinato de su ex mujer Nicole Brown y Ron Goldman.
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Lo interesante de la serie es que simultanea dos asuntos: el ascenso de este negro que jamás se comprometió con la causa de los derechos civiles con los disturbios raciales de los años 60 en Los Ángeles. La miniserie del creador de Glee y American Horror Story cuenta el juicio del asesinato en 1994 de Ron Goldman y su amiga Nichole Brown, quien fuera la esposa del exjugador de fútbol americano O. J. Simpson. El documental tiene la virtud de mostrarnos cómo en este juicio está contenido todo el abanico de miserias patrias: la fascinación por el éxito y el dinero, la desigualdad racial, la arbitrariedad de la justicia, la misoginia, la violencia de los deportistas de élite hacia las mujeres.
El Éxito de "American Crime Story" y Sarah Paulson
"Ni en un millón de años luz se me hubiera ocurrido que pasara algo así", exclama con alegría Marcia Clark. La abogada, exfiscal y actual novelista de thrillers responde sobre el éxito de crítica y público de la miniserie El Pueblo contra O. J.: American Crime Story, ganadora de nueve premios Emmy, entre los cuales estaban Mejor Miniserie, Mejor Actor de Reparto (Sterling K. Brown), y mejor Actriz (Sarah Paulson). "Jamás me imaginé que Ryan Murphy decidiera volver a contar esta historia, dando a conocer el sexismo y la misoginia que existía en ese momento", continúa.
"No esperaba que la gente la mirara y mucho menos que la genia de Sarah Paulson me interpretara. Sarah hizo un gran trabajo; no sé cómo lo hizo, porque no nos encontramos nunca ni me consultaron. Pero aún más sorpresivo fue el impacto que causó en la opinión de la gente, que logró cambiar la historia y su actitud hacia mí, lo cual estoy eternamente agradecida. Sarah Paulson personificó a Clark en la celebradísima serie sobre el caso O. J. Simpson de "America Crime Story". La actriz Sarah Paulson, que tuvo que meterse en la piel de Clark delante de las cámaras, recibió todos y cada uno de los premios por su interpretación. “Lo siento”, le dijo al recoger el Emmy, en nombre de Hollywood y de la sociedad que le había impedido centrarse en su trabajo por el pelo, por su actitud, por su vestuario, elementos que nunca se habrían destacado en un hombre abogado.
Marcia Clark en la Actualidad y su Búsqueda de la Verdad
Marcia Clark se ha convertido en una experta en sacar rendimiento de las situaciones adversas y, aprovechando su nueva popularidad, prepara una serie que recuerda muchísimo a su propia vida. El proyecto se está desarrollando para el canal ABC, y se trata de un drama criminal sobre juicios especialmente mediáticos. Clark trabaja con las guionistas Elizabeth Craft y Sarah Fain (The 100) y la protagonista será una fiscal destrozada por los medios de comunicación tras haber perdido “el caso del siglo”. Podríamos decir, por lo tanto, que se trata de la realidad alternativa de Clark, que después de perder el caso contra O. J. Simpson abandonó los juzgados.
En esta serie de ficción, sin embargo, el personaje tiene otra oportunidad cuando el asesino que dejó escapar asesina otra vez y se enfrenta a otro proceso judicial. En Vulture informan que están vendiendo la serie como una mezcla entre thriller legal y fantasía de la venganza, y que hará especial hincapié en cómo estos procesos afectan los trabajadores del ámbito legal.
Tras el éxito de American Crime Story, A+E la convocó para la serie Marcia Clark Investiga, documentales episódicos de dos horas de duración, en los cuales la abogada busca pistas en las primeras 48 horas de casos policiales resonantes de los últimos años, como la muerte de Caylee Anthony, una niña de 2 años, de la cual fue acusada su madre; el asesinato de Bonny Lee Bakley, la esposa del actor Robert Blake, que actuó en la película A sangre fría; la muerte de Jam Master Jay, del grupo de rap RUN-D.M.C. y otros más. En la serie Marcia Clark y las Primeras 48 Horas, la experta fiscal y antigua abogada defensora se centra en algunos de los crímenes que han permanecido sin resolver o cuyos resultados han sido controvertidos en Estados Unidos. Se convirtió en una celebridad en el caso O. J. Simpson y cuando terminó el juicio, renunció a su cargo y escribió un millonario libro. Hoy es la protagonista de la serie "Marcia Clark Investiga", que se emite los martes a las 20 por AELOS ÁNGELES.
"Estuve en ambos lados de la Justicia: defensora y abogado litigante. Mi parte favorita era investigar, salir con detectives, golpear en todas las puertas. Eso es lo que hago, más que ir al juzgado. Ahora tuve que volver a investigar, analizar la evidencia, hablar con los abogados sobre hipótesis. Es un privilegio estar en esta posición, como un detective, para buscar la verdad y mostrarte las pruebas."
El Enfoque en las Primeras 48 Horas
El programa ha estado emitiéndose en A+E por muchos años y eligieron ese número porque es un axioma de que si en una investigación el caso no se resuelve en las primeras 48 horas, las posibilidades bajan al 50%. El nuestro es un derivado de ese programa original.
En cuanto al caso Simpson, Clark recuerda: "Oh, Dios mío. Pasó de todo. Las 48 horas se empiezan a contar desde que se encuentran a las víctimas. Con el caso Simpson, no recuerdo todos los detalles, pero habíamos encontrado pruebas como para condenarlo quince veces: la sangre que iba de la habitación a su coche. Encontraron el guante ensangrentado en su patio, cabellos que eran consistentes con los suyos, huellas de su tamaño de calzado, ¿qué más quieren?". "En el caso Simpson habíamos encontrado pruebas como para condenarlo quince veces", recuerda Clark.
Marcia Clark afirma: "Tengo una adicción por hacer justicia cuando veo un crimen. Eso me pasó desde chiquita. Como podés ver: aquí estoy. Es la que soy yo. La batalla contra la injusticia es muy importante, es personal. ¿Qué es lo que más amás en la vida? La justicia, eso es para mí."
