Descubre la Fascinante Vida y Legado de Margarito Ramírez en la Política de Jaliscopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Margarito Ramírez Miranda, una figura de notable influencia en la política mexicana del siglo XX, nació en Atotonilco el Alto el 22 de febrero de 1891. De extracción ferrocarrilera, ingresó a este sector como garrotero en 1908, a los 17 años. Fue, sin duda, otro patriarca jalisciense, cuya carrera política se caracterizó por su pragmatismo y capacidad para adaptarse a los diferentes regímenes.

Orígenes y Ascenso Político

Su carrera política se inició formalmente en 1927, cuando fue elegido gobernador interino de Jalisco, un puesto que ocupó hasta 1929, gracias al apoyo fundamental de Álvaro Obregón. La voz popular sostiene que Obregón lo seleccionó para el cargo como retribución por haberle salvado la vida en un episodio crucial de la Revolución Mexicana.

Se cuenta que Margarito Ramírez fue convencido para transportar a Obregón cuando este tuvo que huir de la Ciudad de México tras una disputa con Carranza. A pesar de no conocer a Obregón previamente, el encuentro fue decisivo, con una frase memorable de Obregón a Margarito: “estoy en sus manos, pero también su vida está en mis manos”.

Al atotonilquense Margarito Ramírez le correspondió estar al frente de la gubernatura de Jalisco entre los años 1927 y 1929, una época crucial para la entidad y el país. A nivel local, este periodo estuvo marcado por la pugna entre el poder estatal y el central, manifestada en el enfrentamiento entre Zuno y los zunistas contra Calles, y la contienda entre el movimiento obrero “rojo” independiente contra la CROM de Morones. A nivel regional, la situación se encontraba en plena ebullición debido a la Guerra Cristera.

La trayectoria política de Margarito Ramírez Miranda refleja su versatilidad, siendo obregonista, callista, portesgilista, ortizrubista, abelardista, cardenista, ruizcortinista y alemanista, adaptándose a todo lo que conviniera a su carrera. Posteriormente, y hasta 1940, fue diputado en cinco ocasiones y senador de la república en la 36 Legislatura, correspondiente al periodo 1932-36.

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Redes de Poder y Control Político

Margarito Ramírez Miranda encabezó una de las corrientes más polémicas y poderosas en la política de Jalisco, ejerciendo una fuerza considerable durante el siglo pasado. En su entorno se crearon y desarrollaron liderazgos que influyeron prácticamente durante todo el siglo veinte. Su grupo ejerció el control de la Universidad de Guadalajara y de importantes espacios dentro del PRI, incluyendo un distrito para diputado federal en Guadalajara, un distrito para diputado local en la zona de Atotonilco y varios municipios donde imponían autoridades.

A pesar de haber sido una persona muy allegada a José Guadalupe Zuno, con quien refundó el Partido Revolucionario Jalisciense en 1927 y del cual fue nombrado jefe nato, obligando al propio Zuno a afiliarse, la relación entre ambos se tornaría antagónica. En Jalisco, el gobierno de Ramírez Miranda se interpreta como la antítesis de Guadalupe Zuno, cuyas familias vivieron enfrentadas y se disputaron los espacios de poder durante prácticamente todo el siglo. De entre estos conflictos, destacan los de la década de los cincuenta y la lucha de finales de los sesenta por el control estudiantil.

Ramírez también mantuvo conflictos con la corriente de José de Jesús González Gallo, quien le disputó el control de la Universidad a través de su hijo Jesús González Cortázar. Su influencia no se limitaba a Jalisco; por ejemplo, en la época en que fue gobernador de Quintana Roo, en la región de Atotonilco, don Hilario Muñiz era quien lo representaba y ejecutaba las órdenes de don Margarito. La política regional no se movía sin el consentimiento del antiguo ferrocarrilero.

Controversias y Acusaciones en su Carrera

La figura de Margarito Ramírez estuvo rodeada de diversas controversias a lo largo de su carrera. En 1927, Margarito Ramírez Miranda desmanteló la Confederación de Partidos Revolucionarios de Jalisco, y luego, en una maniobra política, fue una persona muy allegada a José Guadalupe Zuno, con quien refundó el Partido Revolucionario Jalisciense, del cual fue nombrado su jefe nato, al que tuvo que afiliarse el propio Zuno. A principios de 1929, su gobierno en Jalisco remarcó su filiación callista al patrocinar la agresión a un grupo de partidarios de la candidatura presidencial de José Vasconcelos, quienes esperaban el arribo de este a Guadalajara. Estos hechos contribuyeron a su caída, y el 8 de agosto de 1929, cedió la gubernatura a José María Cuéllar.

En el ámbito laboral, Margarito Ramírez también enfrentó dificultades. El 18 de febrero de 1944, tuvo que presentar su renuncia a la gerencia general de Ferrocarriles, dado que no logró apaciguar los ánimos ni entenderse con el sindicato ferrocarrilero. Las tácticas políticas de la época en México podían ser particularmente duras, como se resume en el dicho popular: "el que mata a puñaladas no espera morir a besos. Así pacificaron a México, medios carambas los medios por los fines. Creo que una forma de aplacarlos era esa". Este contexto de pacificación a ultranza ilustra el ambiente político en el que Margarito Ramírez forjó su carrera.

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La influencia de Margarito Ramírez se extendió a través de sus hijos. De sus dos hijos, Carlos Ramírez se destacó al apoderarse del órgano estudiantil de la Universidad para sustituir al Frente Estudiantil Socialista de Occidente (FESO) a principios de la década de los cincuenta. En el Consejo General Universitario, el consejero Carlos Ramírez Ladewig propuso candidatos y manifestó su descontento con la unificación de criterios de los consejeros maestros, señalando que "habían coaccionado a los demás con una coacción moral". Las luchas estudiantiles de esa década, como los conflictos de la década de los cincuenta y la lucha de finales de los sesenta por el control estudiantil, fueron un reflejo de las disputas de poder que involucraban a la familia Ramírez y a la de Guadalupe Zuno.

La complejidad de la política universitaria durante este periodo es evidente en eventos como la renuncia de un rector en 1953, quien, conminado por el gobernador a aplicar el principio de autoridad, respondió que "ni había principios ni había autoridad", y luego mencionaba entrevistas que tuvo con el gobernador Yáñez, Margarito Ramírez y él mismo. Las luchas en el terreno estudiantil fueron acompañadas de violencia pandilleril, incluyendo el enfrentamiento con el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), atribuido a la familia de Guadalupe Zuno, en torno a la candidatura de Luis Echeverría a la Presidencia de la República.

Legado e Impacto en Atotonilco el Alto

El legado de Margarito Ramírez también se manifestó en su tierra natal, Atotonilco el Alto. Durante la administración de Don Crescencio Romero Díaz (1947-1949), se inauguró el “Teatro Cine Atotonilco”, cuya construcción fue dispuesta por Don Margarito Ramírez Miranda. Décadas más tarde, su nombre continuaría siendo honrado, como en la reconstrucción de la Unidad Deportiva Margarito Ramírez Miranda, con oficinas y espacios acordes a las actividades deportivas y un gimnasio municipal, realizada en la administración del ING. J. JOSÉ ANTONIO LEDESMA GONZÁLEZ (2012-2015), lo que demuestra un reconocimiento póstumo a su figura.

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