El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que nos enfrentamos los seres humanos. La temperatura media global ya ha aumentado 1,1 °C desde la época preindustrial y, de no cumplir el objetivo del Acuerdo de París -mantener el aumento por debajo de los 2 °C y tratar de limitarlo a 1,5 °C-, las consecuencias podrían ser catastróficas. Una realidad que a todos nos atañe es el grave daño al medio ambiente que se ha forjado durante años de malas prácticas ambientales. En años recientes, con temas como la escasez de agua, la extinción de diversas especies y la contaminación del aire, entre otros, el riesgo de un desastre ambiental se ha vuelto más latente.
En la era actual, la sostenibilidad se ha convertido en un aspecto fundamental de la gestión empresarial. Las empresas mexicanas no son ajenas a esta tendencia global y están adoptando prácticas sostenibles en sus operaciones. Sin embargo, es esencial comprender las implicaciones fiscales de estas prácticas para aprovechar al máximo los beneficios económicos y medioambientales.
La Fiscalidad Ambiental: Impuestos Verdes
Es importante resaltar qué son los impuestos ambientales, esto es lo que en economía se conoce como externalidad. La finalidad de los impuestos verdes es obligar a pagar una tasa a los contaminadores bajo el principio de quién contamina paga, de tal forma que el precio refleje también el coste de estas externalidades. En un escenario sin regulaciones, una empresa podría fabricar un producto de manera contaminante sin considerar su impacto sobre la salud del planeta o del medio ambiente.
Los impuestos ambientales pueden ser diferentes del resto de los impuestos, debido a que su implementación puede realizarse con fines distintos a los recaudatorios, como lo puede ser: modificar el comportamiento de los consumidores o incentivar diferentes tecnologías o productos. Muchos de ellos se caracterizan en que su finalidad principal no es recaudatoria, sino que busca corregir una externalidad negativa. A este tipo de impuestos se le llaman pigouvianos. El clásico ejemplo de esto es el de una fábrica de jabón a las orillas de un río, en donde en la producción se contamina el río y afecta a un ganadero que usa el agua del río para dar de beber a su ganado.
Los impuestos verdes pueden ser útiles para la generación de ingresos propios de un gobierno y la adopción de tecnologías por parte de las empresas para reducir contaminantes. Para que este tipo de impuestos tengan un beneficio más directo, es deseable que los ingresos obtenidos estén “etiquetados”. Es decir, que los ingresos obtenidos se usen con un fin en particular.
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Panorama de los Impuestos Verdes en México
En México, la maestra en Economía, Karina Caballero Güendulain, explica que aún no existe un etiquetado y trazabilidad de los impuestos verdes. Aunque "cuando lo hablamos en la teoría económica, vemos que sí ayudan (los impuestos verdes)", en México aún no se han generado los resultados esperados de mejora en el medio ambiente.
En términos federales, la recaudación se puede ir conociendo mes a mes en la Secretaría de Hacienda. Sin embargo, en la Ley de Ingresos de la Federación de México, existe un concepto llamado impuestos ecológicos, en el que se muestra una recaudación de cero pesos. En 2022, los ingresos de IEPS por compra de combustibles fueron negativos.
En México también existen impuestos verdes a nivel estatal. Comparándolo con el impuesto a nivel subnacional es diferente, por lo general en la Ley de Ingresos de cada estado aparece solamente como impuestos verdes. En algunas entidades ni siquiera está clara la actividad que contamina y por la cual están cobrando un gravamen.
Para 2025, 29 entidades contemplan en sus leyes de ingresos impuestos verdes, principalmente por:
- la extracción de materiales del suelo, subsuelo, pétreos y minerales;
- emisión de gases a la atmósfera;
- emisión de contaminantes al suelo, subsuelo y agua;
- el depósito o almacenamiento de residuos.
Cada entidad decide cómo implementar estos impuestos verdes. Sin embargo, al menos para 2025, 14 estados no contemplan recaudar impuestos verdes aunque los mencionen en sus leyes de ingresos.
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Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada al respecto y se comprometió a que Alicia Bárcena, titular de la Sermanat, haga una revisión sobre este tipo de gravámenes. En la Ciudad de México, desde el mes de abril el Congreso ya busca la creación de una legislación en fiscalización ambiental. Karina Caballero Güendulain propone una visión no sólo estatal, sino que también se haga un análisis a nivel municipal.
Comparativa Internacional y Efectividad de los Impuestos Verdes
Cada país cuenta con su propio diseño en materia de fiscalidad verde. El FMI ha propuesto que los países que más gases de efecto invernadero emiten establezcan un impuesto sobre las emisiones de CO2. Según esta organización, esa tasa tendría que ser de 75 dólares/68 euros por tonelada en 2030, y sostienen que impactará, principalmente, en el uso del carbón para generar electricidad. En cuanto a los sectores, el más afectado por la fiscalidad ambiental es el energético.
Para medir la calidad ambiental, se utiliza el Environmental Performance Index (EPI), elaborado por el Yale Center for Environmental Law and Policy, de la Universidad de Yale. Este índice clasifica, en una escala de 0 a 100, cuán bien los países se desempeñan en cuestiones ambientales de alta prioridad, donde el 100 es aquél con mejor desempeño.
La siguiente tabla resume el panorama de impuestos ambientales y su correlación con la calidad ambiental en una muestra de países:
| País | Categorías de Impuestos Ambientales Gravadas | Recaudación (% del PIB) | Environmental Performance Index (EPI) |
|---|---|---|---|
| Australia | 6 | 1.9 | 82.4 |
| Alemania | 6 | 1.9 | 80.47 |
| Chile | 5 | ||
| Estados Unidos | 4 | ||
| México | 3 |
La tabla muestra que Australia y Alemania son los países que presentan impuestos en más categorías, con 6 cada uno. Le sigue Chile, con 5 categorías, Estados Unidos con 4 y, finalmente, México, con 3. Los impuestos ambientales más comunes son los relacionados al manejo de tierra, suelo y recursos naturales y los impuestos a los productos petroleros, donde los 5 países analizados tienen gravámenes de este tipo.
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Como se mencionó anteriormente, muchas veces los impuestos ambientales tienen como fin mejorar el ambiente y no necesariamente recaudar. Los resultados coinciden con lo esperado, en donde los países que gravan más categorías (Australia y Alemania) son los que recaudan más por este concepto y, a su vez, los que presentan un mayor EPI. Utilizando una pequeña muestra de países, se observa que, al gravar una mayor cantidad de cuestiones ambientales, la recaudación por este concepto incrementa y el país obtiene una mejor calidad ambiental, medida a través del EPI.
En diversos países, existen ejemplos de impuestos ambientales etiquetados. Los beneficios de etiquetar un impuesto es que facilita la toma de decisiones en cuanto al ingreso y gasto necesario para una actividad en particular. Los impuestos ambientales pueden tener fines diferentes a los recaudatorios, aunque una mayor recaudación siempre es un incentivo adicional.
Incentivos Fiscales para Empresas Sostenibles en México
Las empresas mexicanas que adoptan prácticas sostenibles obtienen ventajas fiscales. El gobierno ha comenzado a darse cuenta de la gran utilidad en la energía limpia, por ello han decidido promover su uso con incentivos fiscales para personas y empresas.
Según la Ley del impuesto sobre la renta (ISR) en su artículo 34 fracción XIII, toda la inversión realizada en maquinaria y equipo destinado para la generación de energías sustentables son 100% deducibles. Para aprovechar estos incentivos, las empresas deben comprometerse con la sostenibilidad y mantener registros precisos de sus actividades sostenibles.
Requisitos para las Reducciones Fiscales
Para efectos de las reducciones, las empresas o instituciones deberán obtener una constancia expedida por la Secretaría del Medio Ambiente, en la que se precise, dependiendo el caso:
- el resultado de la acreditación de su Programa de Autorregulación y Auditoría Ambiental, en la que se señale el porcentaje de residuos sólidos que reprocesen o reciclen y el monto total de la inversión efectuada para llevar a cabo las actividades motivo de la reducción;
- el tipo de dispositivos con que cuentan y los beneficios que representan para el ahorro de energía eléctrica y/o agua;
- el resultado de la acreditación de su programa de autorregulación y auditoría ambiental, el tipo de programas que realizan y los beneficios que representan para mejorar el medio ambiente, así como la tecnología que aplican para fomentar la preservación, restablecimiento y mejoramiento ambiental de la Ciudad de México.
Restricciones en la Aplicación de Incentivos
Las reducciones se harán efectivas en las Administraciones Tributarias o a través de los medios que establezca la Secretaría de Administración y Finanzas, en su caso, ante el Sistema de Aguas, y se aplicarán sobre las contribuciones, en su caso, sobre el crédito fiscal actualizado, siempre que las contribuciones respectivas aún no hayan sido pagadas, ya que no procederá la devolución o compensación respecto de cantidades que se hayan pagado. Asimismo, se aplicarán durante el ejercicio fiscal vigente, y por los créditos fiscales generados en dicho ejercicio, de lo contrario, caducará su derecho para hacerlo valer con posterioridad.
Las certificaciones de sostenibilidad, como LEED o ISO 14001, son sellos de aprobación que indican el compromiso de una empresa con la responsabilidad ambiental. Acciones como tener un calentador solar te ayuda a reducir lo que gastas en gas. Una azotea verde tiene cientos de beneficios, pero que tengas uno en casa u oficina también te ayuda a reducir tus impuestos.
Beneficios Adicionales de la Sostenibilidad Empresarial
Con el creciente reconocimiento de la importancia de la sostenibilidad en el panorama empresarial mexicano, se evidencia una tendencia económica que respalda la implementación de prácticas sostenibles. Este incremento en los ingresos no es simplemente una coincidencia, sino el reflejo de un cambio de paradigma en el que la sostenibilidad no solo es vista como una responsabilidad social, sino también como una estrategia empresarial inteligente.
Además de los incentivos fiscales directos, las prácticas sustentables ofrecen una serie de ventajas:
- Las prácticas sustentables pueden ayudar a las empresas a reducir costos a largo plazo.
- Las empresas que adoptan prácticas sustentables pueden mejorar su reputación ante sus clientes y la sociedad en general.
- Las empresas que adoptan prácticas sustentables también pueden atraer y retener a empleados talentosos y comprometidos.
- La sostenibilidad puede aumentar los costos de producción, lo que podría reflejarse en precios más altos para productos y servicios, lo que puede afectar la demanda (pero al mismo tiempo ayuda a incrementar las ventas al verse más como una empresa socialmente responsable).
