Se califica como misceláneo a aquello que presenta elementos de diferentes características o tipos. Los orígenes del término misceláneo se encuentran en el vocablo miscellaneus, que es la forma femenina del latín tardío miscellanea. El concepto puede emplearse como adjetivo o como sustantivo de acuerdo al contexto. Como adjetivo, misceláneo califica a aquello que está formado por elementos diferentes entre sí o que pertenecen a distintos géneros o tipos. Una miscelánea incluye secciones o fragmentos heterogéneos que, por lo general, combinan instrucción, entretenimiento y opinión. En el presente artículo se aborda la problemática del desarrollo personal en la era digital desde una perspectiva filosófico-educativa, ofreciendo una visión miscelánea de los retos y oportunidades que presenta.
El Desafío del Desarrollo Humano en la Era Digital
Con la mirada ya puesta en el metaverso -la “zona oscura” sobre la que nos advierte el filósofo Simone Arcagni (2023)- la era digital todavía es un reto tanto a nivel individual como colectivo. La hipótesis de partida es que la digitalización, al redefinir los espacios que habitamos, afecta también al desarrollo personal. Una cuestión que ya introduce la socióloga Sherry Turkle en Life on the Screen (1997), al señalar que la exposición constante a pantallas desdibuja nuestro cuerpo y que es inevitable que nuestra identidad se vea afectada. Turkle denuncia esta situación antes del cambio de milenio, el boom de internet y la proliferación de pantallas que implicó la telefonía móvil.
Esta nueva condición presenta una paradoja fundamental. Con la promesa de facilitar y optimizar todas las dimensiones de la experiencia humana, la era digital elimina las resistencias físicas esenciales a las que debe hacer frente una persona. En la infosfera, que es como refiere Floridi (2015) el espacio de la onlife, las coordenadas espaciotemporales se reorganizan según lógicas algorítmicas que privilegian la inmediatez, la simultaneidad y la eliminación de distancias. Este fenómeno genera un problema pedagógico y antropológico de primer orden, ya que cuestiona los fundamentos mismos del desarrollo humano en sociedades cada vez más digitales.
La importancia del tema radica en que las nuevas generaciones están creciendo en entornos que carecen de las resistencias naturales que tradicionalmente han fomentado la apropiación del cuerpo y del medio para desarrollar una personalidad autónoma. Se da lo que se caracteriza en este artículo como una ausencia de fricción en los medios digitales. La actualidad de este tema se ve reflejada en los estudios recientes sobre la influencia de los entornos digitales en la juventud.
La Fricción como Concepto Clave para el Desarrollo
La posición que se presenta en este trabajo toma como punto de partida el concepto “educación negativa” propuesto por Jean-Jacques Rousseau, que se utiliza para defender la necesidad de fricción en el mundo digital. Fricción será por tanto el concepto clave. Se entiende esta como las dificultades que impone un medio. Dificultades que complican la existencia, pero, a su vez, fuerzan la apropiación de sus límites y la toma de consciencia del medio. En el mundo físico, la fricción la impone un medio que está fuera de nuestro control. En el caso del mundo digital, que es un producto humano, estas dificultades son opcionales y resulta contraintuitivo pensar en introducir fricciones si no es por motivos lúdicos. Como se ha discutido en una investigación previa (Ramos & Fuentes, 2020), el desarrollo tecnológico tiende a construir aparatos transparentes, que se mimetizan con nuestras vidas y se vuelven indispensables para sus usuarios sin llamar su atención.
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Pero, si la fricción es fundamental para el desarrollo de personas autónomas y activas, será necesario replantearse incluso una intervención política. Esta posición se defiende a partir de un uso concreto del término fricción en diálogo con la teoría antropológica de Rousseau. La idea de fondo es que la resistencia del medio es condición necesaria para el desarrollo humano, algo que ha sido objeto de análisis en diversas tradiciones filosóficas y pedagógicas.
Por ejemplo, la tradición fenomenológica se construye sobre la oposición sujeto-medio. Autores como Maurice Merleau-Ponty han señalado que la corporalidad y su confrontación con el mundo constituyen la base de toda experiencia y conocimiento. La resistencia del mundo ante nuestro cuerpo es lo que nos permite desarrollar un esquema corporal y, posteriormente, una consciencia de nosotros mismos como seres situados. En este artículo se conceptualiza esta resistencia como el problema de la fricción. En el ámbito pedagógico, la importancia de los obstáculos y desafíos ha sido reconocida por teóricos constructivistas como Jean Piaget, quien identificó el desequilibrio cognitivo como motor del aprendizaje. Más recientemente, podemos señalar los estudios de Elizabeth y Robert Bjork en psicología educativa sobre cómo las “dificultades deseables” mejoran el aprendizaje (Bjork & Bjork, 2011).
La Educación Negativa de Rousseau: Fundamento Antropológico
En primer lugar, se analiza la teoría antropológica de Rousseau, donde la fricción tiene un rol fundamental en la educación negativa. Es común referir Emilio o de la educación de Jean-Jacques Rousseau como el texto fundador de la pedagogía moderna. Para el historiador de la educación Lorenzo Luzuriaga (1959, p. 16), es el primer texto moderno entre los libros fundamentales de pedagogía. Históricamente, sí se puede afirmar que Emilio inicia una nueva forma de mirar hacia la pedagogía, por el diálogo que establecen con la teoría antropológica de Rousseau autores como Johann Friedrich Pestalozzi, quien sí se reconoce como pedagogo e intenta transformar las ideas educativas que se discuten en Emilio, en prácticas pedagógicas, tal como propone Michel Soëtard (2012).
El propio Rousseau (2010a) tiene claro que se trata de una reflexión antropológica y que el objetivo del texto es el “estudio de la condición humana” (p. 252). Se puede añadir que, más concretamente, es un estudio de nuestra condición material, porque Emilio es un texto materialista, comparable y en diálogo con otros ensayos materialistas de la época como Tratado de las sensaciones de Condillac, que también parte de la idea de que el sujeto emerge del cuerpo y de su interacción con el medio.
La cuestión de la educación para los pensadores ilustrados va más allá del cómo enseñar, la educación refiere al proceso de desarrollo de la persona. La Encyclopédie define la educación como: "Término abstracto y metafísico; es el cuidado que se toma para alimentar, criar e instruir a los niños; así la educación tiene por objeto, 1° la salud y la buena conformación del cuerpo; 2° lo que concierne a la rectitud y la instrucción del espíritu; 3° las costumbres, es decir la conducta de la vida, y las cualidades sociales" (Diderot & d’Alambert, 1751, T-V, p. 415). Esta definición integral de la educación ilustra perfectamente el concepto amplio con que trabajan los pensadores del siglo XVIII.
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Distinción entre Educación Negativa y Positiva
La apropiación del cuerpo es fundamental para el desarrollo de la persona activa y autónoma en la propuesta rousseauniana. Rousseau establece una distinción clara: "Llamo educación positiva a la que tiende a formar el espíritu prematuramente y enseñar al niño los deberes del hombre. Llamo educación negativa a la que intenta perfeccionar los órganos, los instrumentos de nuestros conocimientos, antes de darnos conocimientos y que nos prepara para la razón ejercitando los sentidos" (p. 323). La distinción fundamental que se establece confirma que son dos procesos diferentes que deben complementarse.
Lo que requiere la educación negativa para efectuarse correctamente es el espacio y el tiempo necesario para desarrollar actividades que nos permitan apropiarnos de nuestro cuerpo. Se puede decir que, en la teoría antropológica de Rousseau, se plantea la condición altricial de la especie humana -es decir que al nacer somos dependientes, incapaces de sobrevivir por nosotros mismos- como el proceso en el que emerge la subjetividad. El ser humano se concreta como individuo a través del dominio de un cuerpo enfrentado a un medio. A partir de esta concreción de un sujeto es como podemos alcanzar la “mayoría de edad”. La educación positiva es la que produce ciudadanos a partir de sujetos, pero sin una autonomía física previa no se puede completar exitosamente la educación como desarrollo integral de la persona (Ramos, 2014, p. 178).
Cabe señalar que Rousseau no está planteando este proceso como una mejora. En la erudición rousseauniana y en algunos manuales se tiende a articular su proyecto educativo sobre la idea de “perfectibilidad” porque utiliza dicho término en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres. Es importante saber que Rousseau solo lo usa en ese texto como sugerencia de Grimm y que luego evita el concepto (Binoche, 2004, p. 8). Rousseau, por ejemplo, en Emilio, no plantea el proceso de apropiación de nuestro cuerpo como un perfeccionamiento, sino como una concreción de nuestra existencia en una vida corpórea (Ramos, 2014, pp. 49-50).
La educación negativa se complementará con una educación positiva, que Rousseau también llama “educación de las cosas”. Durante el proceso negativo, el niño centra su actividad en lo sensible, pasando de la mera aceptación o rechazo de sensaciones, a la interconexión de sensaciones para construir un sujeto capaz de discernir el mundo exterior. El proceso positivo supone afrontar productos humanos, objetos sociales y conocimientos abstractos. Este mundo social es más complejo y menos evidente. Por eso dice Rousseau (2010a) que el niño debe tener una madurez que le permita dejar de ser “una unidad numérica, el entero absoluto” (p. 249) sin perder su identidad antes de enfrentarse al “mundo de las cosas”.
John Dewey (1916) resume el planteamiento de Rousseau en Educación y democracia, señalando que los elementos que sustentan el desarrollo educativo “son (a) la estructura original de nuestros órganos y sus funciones activas; (b) los usos a los que se somete la actividad de estos órganos bajo la influencia de otras personas; (c) su interacción directa con el entorno” (p. 146). Luego, insiste en que es indispensable que estos elementos se desarrollen de manera coherente y cooperativa para completar el proceso educativo exitosamente, y que solo así logramos un desarrollo personal integral. Lo que puede desequilibrar este proceso, según Rousseau (2010a, p. 283), es la confusión que generan los objetos sociales -que pueden tener, por ejemplo, un sentido afectivo- a los individuos que carecen de una subjetividad autónoma capaz de apropiar estos objetos sin diluir su propia identidad. A través de sensaciones inmediatas de dolor o placer, o con efectos a la larga como el hambre o el frío, es como se forma una subjetividad consciente de sus límites y estable. Por ello, la antropología rousseauniana defiende que estos elementos deben estar presentes siempre en la educación y evitar que el infante identifique las comodidades de la civilización como elementos de su existencia individual.
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El Impacto de las Tecnologías Digitales en las Nuevas Generaciones
La preocupación por cómo afecta a las nuevas generaciones una exposición constante a lo digital empieza a ser cada vez más evidente en la opinión pública. Los padres se plantean proteger a sus hijos, limitar el “tiempo de pantalla” como han hecho los creadores de este nuevo contexto desde hace años. El periodista Chris Weller (2018) cuenta, en un artículo para Business Insider, que los ejecutivos de las grandes empresas tecnológicas lo hacen prohibiendo el uso de dispositivos smart en el hogar y escogiendo escuelas en las que no hay pantallas. Paradójicamente, estos exclusivos colegios privados se costean con los beneficios obtenidos por empresas que tienen estrategias comerciales centradas en la digitalización de las escuelas, porque creen que es la manera de mejorar la educación.
El debate sobre el impacto del mundo digital en las nuevas generaciones lleva abierto más de dos décadas. Desde antes de la llegada de los teléfonos móviles, cuando las funciones que hoy realiza un solo dispositivo se dividían entre computadoras personales, videoconsolas, reproductores MP3, etc. Porque la cuestión del mundo digital se traduce en realidad en una ubicuidad de la información que nos genera un consumo descontrolado de la misma. Teniendo esto en cuenta, se puede considerar que el primer gran estudio de referencia sobre el impacto de las pantallas es Generation M (Roberts et al., 2005). Este reporte finaliza denunciando que, a pesar de que padres y madres muestran preocupación por el constante consumo de contenidos multimedia por parte de la juventud, sus descendientes revelan que no toman medidas para controlar sus hábitos de consumo (p. 60).
Las conclusiones a las que llegaba este reporte pionero son las mismas que veinte años después alcanzan estudios recientes. Estos trabajos reinciden en la recomendación de limitar la exposición al mundo digital y fomentar actividades deportivas y sociales (Muppalla et al., 2023; Swider-Cios et al., 2023). Aunque también hay análisis contextuales que discuten si hay una causalidad demostrable entre los problemas de salud mental o emocional y el uso abusivo de medios digitales (Guellai et al., 2022) e incluso hay trabajos que refutan la posibilidad de esta causalidad (Ferguson, 2024).
Un aspecto común de los estudios que analizan la sobreexposición al mundo digital es que se centran en el uso de los dispositivos y muy pocas veces discuten los contenidos más allá de evaluar si tienen un carácter educativo, violento, persuasivo, etc. Por ejemplo, cuando se habla de cómo afectan las redes sociales a los jóvenes, es cierto que el factor más determinante es la correlación entre la exposición a las redes sociales y alteraciones generales en su comportamiento o salud mental (Braghieri et al., 2022; Elsayed, 2021).
Estudios Recientes sobre el Impacto Digital en el Desarrollo Humano
| Estudio/Autor | Enfoque/Hallazgo Principal |
|---|---|
| Nagata et al. (2024) | Asociaciones entre prácticas parentales mediáticas y uso temprano de pantallas en adolescentes. |
| Muppalla et al. (2023) | Efectos del tiempo excesivo de pantalla en el desarrollo infantil y estrategias de manejo. |
| Swider-Cios et al. (2023) | Impacto de los medios basados en pantallas en niños pequeños en el desarrollo cognitivo y socioemocional. |
| Guellai et al. (2022) | Efectos de la exposición a pantallas en el desarrollo cognitivo de niños pequeños. |
| Ferguson (2024) | Revisión metodológica y meta-analítica sobre la causalidad entre redes sociales y salud mental. |
| Braghieri et al. (2022) | Estudio sobre redes sociales y salud mental. |
| Elsayed (2021) | Efectos negativos de las redes sociales en la identidad social de adolescentes desde la perspectiva del trabajo social. |
Los datos muestran una preocupación creciente por el impacto de las tecnologías digitales en el desarrollo cognitivo y emocional de infantes y adolescentes. Estudios como los de Nagata et al. (2024) o Muppalla et al. (2023) evidencian la necesidad urgente de repensar nuestra relación con los entornos digitales. Algo que motivó el manifiesto para la vida online de Floridi (2015).
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