En primer lugar, tenemos un enfoque sociológico: el primero en hablar de los elementos sociales que componen a la nacionalidad fue Jean Jacques Rousseau (1762) quien se refirió al concepto de nación y aportó elementos que se pueden considerar básicos para la definición de la nacionalidad. Podemos distinguir en esta idea a los elementos externos: una comunidad lo suficientemente grande para acometer tareas y esfuerzos colectivos, que los llevan a crear conciencia de sus objetivos comunes. Así tenemos los elementos externos: la raza, el idioma y yo agregaría un elemento implícito más: el territorio que es en donde el grupo se encuentra. En cuanto a los elementos internos, según Rousseau, los más importantes son la historia, la comunidad y el ánimo de permanecer juntos y alcanzar objetivos comunes.
Jurídicamente, al concepto de Nacionalidad lo definió el profesor Henri Batiffol a mediados del siglo pasado como: “La pertenencia jurídica de una persona a la población constitutiva de un Estado”. Antropológicamente la nacionalidad tiene su origen en el grupo, la etnia y más tarde la sociedad, que se formaron preponderantemente con individuos de una misma área geográfica con rasgos raciales comunes y su incorporación al grupo fue una forma de sobrevivencia frente a depredadores y para proveerse alimentos mediante la recolección y la caza. La satisfacción de esas necesidades provocó que el grupo se comunicara al interior y se creara la lengua y símbolos comunes. Las actividades agrícolas y de caza del grupo se desarrollaron dentro de un área geográfica determinada lo que fue delimitando su territorio frente a otros grupos. Esa necesidad de permanecer juntos creó una historia común a través de su vida diaria, una identidad. Cuando el grupo creció fue necesario designar autoridades para ocuparse de los diferentes servicios, y de esta manera crearon las simientes del Estado como forma de transcendencia del grupo. Se requirieron entonces las reglas que se debían cumplir; así, la comunidad creció a lo largo de su historia, siempre influida por otras culturas y con frecuencia, con mezcla de razas; en este proceso la comunidad busca sus objetivos como nación y una identificación para de esta manera poder construir un Estado. Aunque este proceso es quizá demasiado esquemático, es también como único lo puedo explicar en pocas palabras.
Desde otra perspectiva, la histórica, la nacionalidad nace con los estados nacionales que se formaron en el siglo XVI, Inglaterra, España y Portugal y a partir de ese momento Sociedad, “Nación, Etnicidad y Religión son cuatro elementos determinantes de la historia europea y mundial.” Se requirieron dichos conceptos para identificar a las personas que serían los integrantes de la sociedad en cada Estado. Sin embargo, el proceso de construcción del Estado no fue fácil, se debió luchar en contra de las estructuras medievales y especialmente negociar y convencer a los señores feudales para integrarse al nuevo proyecto nacional. Francia, Alemania e Italia tuvieron un avance más lento en la construcción del Estado. La primera República francesa se constituyó en 1792 como prolegómeno a la Revolución Francesa. En Italia la unificación se dio en 1861 con la proclamación del Reino de Cerdeña por el Rey Vittorio Emanuel y a partir de ese momento se constituyó Italia como un nuevo Estado Nacional; los nacionalistas que llevaron al Rey al poder fueron principalmente Giusseppe Garibaldi y Camillo Benso, conde de Cavour, quienes eran admiradores de Benito Juárez en su lucha contra la invasión a México del imperio francés y esa fue la razón por la cual adoptaron los colores de la bandera mexicana para la bandera de la unificación italiana y que aún siguen vigentes. Garibaldi en los tres exilios que tuvo vino a América y la recorrió. Un eje que cruzó a todos los movimientos europeos hacia la nacionalidad, es el vínculo que mantiene unida a una comunidad que en un primer momento encuentra intereses comunes y esa coincidencia formará la conciencia nacional, cuando esto sucede se crea un sentimiento de nación; a partir de ese momento se busca la construcción de un Estado, como instrumento para hacer trascender a la comunidad y alcanzar los fines que ya como nación se han fijado, expresados normalmente en una Constitución o Carta Magna. “Una nación es una comunidad mucho más consciente de sí misma que una etnia y normalmente identificada por un corpus propio de textos escritos, posee o reclama el derecho a la identidad y a la autonomía política como pueblo, junto con el control de un territorio específico”.
Sin embargo, en pueblos conquistados, como México, el proceso de formación de la nacionalidad fue diferente y más complejo. La sociedad colonial estaba fuertemente estratificada entre conquistadores y conquistados y estos a su vez, divididos en una amplia gama de castas. Los conquistadores impusieron una esquema social que en realidad era una estructura medioeval medianamente funcional en España, cultura que estaba dirigida a una sociedad uní racial, o casi como lo era la sociedad española del siglo XVI; sin embargo, aquí ese mismo esquema social fue aplicado a una sociedad multirracial que además debía ser reeducada en las creencias del conquistador: la estructura de la sociedad de la Nueva España quedó estratificada en una serie de grupos sociales por su raza y su nivel económico; éstos a su vez se dividieron en criollos, mestizos, indios y las castas con mixtura racial de razas negras y chinas traídas por el conquistador; la mezcla propició un proceso interracial; la pareja de negra con blanco, criollo con mestizo, y muchas otras, fueron mezclas que hicieron de la sociedad mexicana una sociedad mestiza, multirracial, como lo es hoy la sociedad mexicana. Al existir tal variedad racial y proceder los individuos de distintos orígenes e incluso civilizaciones; el castellano no se hablaba en todo lugar y de esta forma resultó muy difícil encontrar elementos de vinculación que pudieran llevar a esa sociedad colonial variopinta a alcanzar objetivos comunes, sobre todo cuando, además, millones de personas estaban y siguen estando, excluidos del proceso social por la pobreza y la miseria en que viven. Ciertamente se formó un grupo social sumamente distinto y solo no homogéneo económicamente, sino sumamente desnivelado lo que hizo difícil que esa sociedad pudiera constituir una nación, sobre las bases de igualdad, que se intentó de muchas maneras y en casi doscientos años, aún no lo ha logrado.
Episodios Históricos de la Nacionalidad Mexicana
Históricamente el tema de la nacionalidad mexicana, es muy amplio, pero intentaré reducirlo a cuatro episodios nacionales que por ejemplificativos nos ayudarán a tener una idea de su importancia. No nos interesa sustituir el papel del historiador, sino aprender de lo que los historiadores han descubierto y a partir de ahí poder formular generalizaciones válidas para entender mejor los principales aspectos y las condiciones en las que se desarrolló la Nacionalidad Mexicana objeto de nuestro estudio.
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Primer episodio: Los Jesuitas Humanistas del Siglo XVIII
Los jesuitas humanistas del siglo XVIII pueden considerarse como los precursores de la formación de la conciencia nacional mexicana, para lo cual se señalan los aspectos más significativos de la ideología que prendió en la mente de los discípulos de estos religiosos como resultado de sus enseñanzas. Con estas ideas se fue dando la penetración de su ideología en todas las clases, especialmente en la de los criollos que fue decisiva para crear esa conciencia nacional. No obstante, el sentimiento penetró, poco a poco en los círculos criollos que luego se extendió hacia grupos de la sociedad más numerosos como fueron los mestizos. Tan es así que en el Reglamento provisional político que emitió Agustín de Iturbide en 1822, quedó establecido que, “son mexicanos, sin distinción de su origen, a todos los habitantes del Imperio que, en consecuencia, del glorioso grito de Iguala, han reconocido la independencia”. De esta forma el sentimiento de la existente de nacionalidad mexicana brotó con fuerza durante el proceso de la independencia como un grito de guerra en contra de los españoles y más tarde, de forma plena en la Guerra de 1846-47, contra la invasión estadounidense y el consecuente despojo de la mitad del territorio nacional. Los nacidos en América y particularmente en la Nueva España fueron adquiriendo conciencia que tenían derechos sobre esta tierra, en tanto naturales de ella.
Segundo episodio: La Independencia
De esta manera con Hidalgo, se inició un movimiento de libertad que fue permeando a todas las capas sociales con el simbolismo de la creación de una nación autóctona frente al colonialismo español. Los motivos lentamente acumulados de esa nación pueden resumirse en cuatro rasgos: la exaltación del pasado azteca, la denigración de la conquista, el resentimiento contra los gachupines [españoles] y la devoción por la Virgen de Guadalupe. En los documentos libertarios por primera vez se manifiesta amplia y claramente el sentimiento hacia una nación mexicana, así López Rayón en sus Elementos Constitucionales (1811) esboza la formación de una nacionalidad mexicana; En los Sentimientos de la Nación, de Morelos (1813) en el punto noveno se refiere a los “Nuevos nacionales de la nueva Patria” sin plantear dogmáticamente la propuesta, abre posibilidades conforme al: art. 9: a que «los empleos los obtengan sólo los americanos», y en el caso de los extranjeros propone, art. 10: «Que no se admitan extranjeros si no son artesanos capaces de instruir y libres de toda sospecha». Como puede observarse, la referencia a “Americanos” viene de la exclamación de Morelos la “América Mexicana” y que al mismo tiempo deslinda a un continente del otro, la América conquistada por un lado y allá, la España conquistadora de quien, como suele acontecer, se le culpa de todo lo negativo que tuvo sin mirar las partes positivas de la conquista, de esta manera el punto 9 hace por primera vez la distinción fundamental en el proceso de creación de la nacionalidad se da en términos pre lacanianos de alteridad: la eterna distinción entre nosotros los que habitamos los territorios antes de viniese España y los otros, los extranjeros. «Se reputan ciudadanos de esta América Mexicana a todos los nacidos en ella”. Es importante destacar en este documento cómo por primera vez, se habla del Jus Soli, uno de los fundamentos clásicos de la nacionalidad en general, principio que sigue vigente hoy en día; en México y varios países que aceptan ese principio; es decir, que los nacidos dentro del territorio, por ese solo hecho adquieren la Nacionalidad Mexicana.
Ya con una sociedad salida de la lucha de independencia, en la que confluyeron los sentimientos en pro de una nacionalidad mexicana, en la Constitución de 1824 se definió en qué consistía la nacionalidad mexicana y cuya estructura todavía ha estado vigente, al establecer las distinciones entre nacidos en territorio nacional (Jus Soli), los nacidos en el extranjero de padres mexicanos (Jus Sanguinis) y los “Avecindados” en México; es decir, los residentes extranjeros que puedan cumplir con las temporalidades y requisitos, para obtener la nacionalidad mexicana. Estos mismos elementos se repitieron en varios ordenamientos posteriores como lo fueron el Proyecto de Reformas constitucionales de 1840, artículos 7° y 8°; los proyectos de Constitución de 1842, en el primer proyecto los artículos del 8° al 14°, y en el segundo proyecto los artículos del 4° al 8°; las Bases orgánicas de 12 de octubre de 1843, artículos de 11 al 13; Leyes Constitucionales de 1836, artículo 1°; y la Ley Vallarta de 1886. La permanencia del concepto de la nacionalidad en todos documentos constitucionales, significa que durante el siglo XIX se trató de la expresión de los constituyentes en los que ya había penetrado el sentimiento nacionalista.
Tercer episodio: La Constitución de 1857
Edmundo O‘Gorman se refiere a “Las corrientes nativas del liberalismo mexicano” que se conjugaron en el tema de la nacionalidad desembocaron con toda nitidez en la Constitución de 1857, como respuesta a las invasiones Francesas de 1838 a 1839, conocida como “Guerra de los Pasteles”, posteriormente la invasión de 1846 por tropas estadounidenses y el despojo de la mitad del territorio nacional y diez años después nuevamente otra invasión, ahora, francesa con el propósito de sentar en la conducción de un imperio armado en la imaginación de Gutiérrez Estrada y quienes fueron con él a rogarle a Napoleón III traer a un emperador de la sociedad mexicana, noble europeo desorientado y sin conocimiento de las costumbres mexicanas, afortunadamente duró poco tiempo, casi tres años de guerra continua por parte del mermado pero heroico ejército mexicano luchando con un ejército moderno, profesional con cuyas tácticas y estrategias había conquistado una buena parte de Europa al mando del gran Napoleón. El ejército mexicano en cambio, siempre estuvo integrado por un ejército regular pequeño y, sobre todo, por tropas irregulares de patriotas mexicanos a los que el sentimiento de la nacionalidad los empujó a jugarse la vida por su patria invadida. Todos estos combatientes siempre estuvieron bajo el mando del Presidente de la Republica, Benito Juárez durante su vida itinerante por todo el país.
Después de la derrota que sufrieron las tropas francesas, nuevamente el Presidente empezó a despachar en el Palacio Nacional y volvió a tener mando del país con la mayoría de la sociedad mexicana en su favor. Benito Juárez, Melchor Ocampo, Ignacio Manuel Altamirano e Ignacio Ramírez, Calzada participaron en la redacción la Constitución de 1857, vivieron y fueron sensibles a las amenazas del presidente estadounidense James N. Hay que recordar que durante la invasión trabajó el Congreso Nacional, sitiado con las tropas invasoras para que no quedara otra alternativa que dejarse arrancar esa mitad del territorio nacional, así el Tratado Guadalupe - Hidalgo fue aprobado y firmado sin tener México defensa posible frente una guerra de conquista a todas luces contraria al derecho internacional; y no se diga, en 1862, la otra invasión, ya mencionada, la invasión francesa con su emperador de opereta. Así “las corrientes nativas del liberalismo mexicano” a que se refiere O’Gorman se fundieron en la causa común de la conquista de la nacionalidad que fue esencial para la lucha en contra las invasiones extranjeras. Gracias al liberalismo, el nacionalismo mexicano permeó así, no solo entre criollos y mestizos, sino se extendió a otras capas sociales en donde el sentimiento nacional se extendió y amalgamó.
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Conceptos Fundamentales y Marco Legal de la Nacionalidad
Para comprender la nacionalidad, se distinguen varios elementos clave:
- El Estado otorgante: Constituye el elemento activo del concepto ya que es el Estado quien de manera unilateral y discrecional le otorga la nacionalidad a los individuos, creando en consecuencia el vínculo jurídico entre el Estado mismo y el individuo.
- El individuo: Es el elemento pasivo del concepto, ya que actúa como receptor de la nacionalidad que unilateral y discrecionalmente le concede el Estado; asimismo, el Estado concede a los individuos el derecho de optar por la nacionalidad que le convenga, el cambiar de nacionalidad o bien, el adquirir otra en lo sucesivo. Una vez que le es otorgada la nacionalidad, le son reconocidos los derechos y obligaciones inherentes a ésta.
- Las Personas Morales: Cabe señalar que al reconocérsele personalidad jurídica a las personas morales, éstas también adquieren una nacionalidad.
- El vínculo jurídico: Es el nexo que une jurídicamente al individuo con el Estado.
- Ius sanguinis: En este caso, la nacionalidad se determina por los vínculos de sangre, es decir, desde el nacimiento se atribuye al individuo la nacionalidad de sus padres, con quien existe ese vínculo sanguíneo.
- Ius soli: El otorgamiento de la nacionalidad se determina por el lugar de nacimiento del individuo.
Existen dos tipos principales de nacionalidad:
- Originaria o por nacimiento: Es otorgada en el momento del nacimiento sin necesidad de consentimiento de la persona que la recibe.
- Derivada o por naturalización: La naturalización es una institución jurídica en virtud de la cual, se le otorga a una persona el atributo jurídico de nacional, por el Estado al que la solicitó, culminando el procedimiento de solicitud con una carta de naturalización.
Disposiciones Legales Clave
El Artículo 4 de la Ley de Nacionalidad establece que independientemente de lo dispuesto en el artículo 3 de esa Ley la Secretaría de Relaciones Exteriores podrá exigir al interesado las pruebas adicionales necesarias para comprobar su nacionalidad mexicana, cuando encuentre irregularidades en la documentación presentada. Por su parte, el Artículo 33 de la Ley de Nacionalidad establece que las infracciones administrativas previstas en la presente Ley, se sancionarán con lo siguiente: I.
En cuanto a la migración, el Artículo 36 de la Ley de Migración establece que los mexicanos no podrán ser privados del derecho a ingresar a territorio nacional. En los casos en que el Instituto cuente con elementos suficientes para presumir la falta de autenticidad de los documentos o de veracidad de los elementos aportados para acreditar la nacionalidad mexicana, determinará el ingreso o rechazo de la persona de que se trate, después de realizar la investigación respectiva.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos también aborda la pérdida de nacionalidad. El Apartado B) del Artículo 37 Constitucional establece que la nacionalidad mexicana por naturalización se perderá en los siguientes casos:
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- Por adquisición voluntaria de una nacionalidad extranjera, por hacerse pasar en cualquier instrumento público como extranjero, por usar un pasaporte extranjero, o por aceptar o usar títulos nobiliarios que impliquen sumisión a un Estado extranjero, y
- Por otras razones específicas no detalladas en este extracto.
Finalmente, el Artículo 28.- Las autoridades y fedatarios públicos están obligados a comunicar a la Secretaría aquellos casos en que tengan conocimiento de que un mexicano por naturalización se encuentre en alguno de los supuestos del artículo 37, apartado B, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El Artículo 30 establece que la adopción no entraña para el adoptado ni para el adoptante la adquisición o pérdida de la nacionalidad.
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