Este artículo pretende concientizar a los CFO de las empresas privadas de la importancia de reportar datos y razones en los resultados de una empresa con índole social. Como bien sabemos la contabilidad, lejos de conceptualizarse como una ciencia aplicada solamente hacia una empresa, es una herramienta que nos permite tener una amplia visualización de la organización respecto de la economía de un ente ya sea pequeño, mediano o grande.
Lo anterior es de gran utilidad y provecho, ya que de acuerdo con los datos y resultados que se obtengan, encontramos la manera para tomar las decisiones pertinentes que hagan frente a cada evento futuro. Dicho esto, no es descabellado mencionar que muchos de nosotros interactuamos o convivimos con la contabilidad de una manera cotidiana y que, además, en ocasiones este hecho pasa desapercibido puesto que se encuentra presente en las actividades ordinarias sin la necesidad de ser contadores y por eso, no nos damos cuenta de la interacción que tenemos con ella.
La diferencia entre la contabilidad de una empresa y la que realizamos en nuestra vida personal sería el flujo de transacciones en un momento dado, sin embargo, su alcance busca ser el mismo, puesto que muchas circunstancias giran en torno al dinero y a la economía con la que contemos.
¿Cómo todos ejercemos de cierta forma algún ejercicio de contabilidad?
Como adultos fungimos como nuestros propios administradores porque requerimos estructurar y organizar nuestras finanzas, es decir, llevar un control de los gastos y responsabilidades que tenemos respecto de los ingresos que recibimos, ya que de esta manera sabremos con qué recursos contamos para cubrir dichas necesidades. En este sentido, una persona soltera, con o sin hijos, al contar con una o más fuentes de ingreso requiere llevar a cabo cálculos y estimaciones para saber qué necesidades puede cubrir sin que se vean afectadas las esenciales (vivienda, salud, alimentación, educación y vestimenta).
Por lo regular estamos al tanto de cuáles son los egresos o gastos fijos que debemos encarar, como transporte, servicios básicos, alquiler, alimentación, entre otros; así como qué gastos extras o variables se pueden llegar a presentar, relacionados a reparaciones o averías que llegan a suceder. Al elaborar nuestros registros y anotaciones estamos interactuando con una de las características de la contabilidad, asimismo, cotejarlos promueve que busquemos ser lo más exactos posible al momento de efectuar nuestras cuentas.
Lea también: Contabilidad: Importancia y necesidad
Al observar los datos de los países miembros de la OCDE, encontramos que México ocupa el noveno lugar en población y en Producto Interno Bruto, y somos de los últimos lugares en el ingreso per cápita, ¿cuál podría ser la causa de que estando en el top ten de los países con mayor Producto Interno Bruto en esta organización, seamos de los últimos en los ingresos per cápita?
La explicación puede ser que el ingreso está concentrado en una parte muy pequeña de nuestra población; no es que se trate de que los dueños y accionistas de las empresas tengan menos rendimientos, sino que las empresas, como uno de los principales impulsores de la economía nacional, sean promotoras del bienestar social.
Contabilidad Social: Un Nuevo Enfoque
Dentro de esta corriente ideológica, se ha determinado la necesidad por parte de la empresa de medir e informar el impacto que tiene en la sociedad, de tal forma que la administración busque que tal impacto sea positivo. Por lo anterior, surgió la contabilidad social como un sistema de información que busca medir y reportar impactos en la sociedad para mejorar la toma de decisiones.
La necesidad de establecer una Contabilidad Social, procedente de la Contabilidad Financiera, recaba ideas provenientes de organismos empresariales y de institutos de profesionistas, como el IMEF (www.imef.org.mx), que sugieren incorporar en la información monetaria de la empresa reportes relacionados con el impacto social y ecológico, respecto a la economía, al sector gubernamental, a la comunidad y a los trabajadores; relaciona así la excelencia administrativa con la generación de valor agregado y por tanto muestra el estado financiero, reportando el impacto positivo que tenga una empresa con respecto a su responsabilidad social.
Cabe aclarar que el modelo descrito es más completo al considerar la inclusión del gobierno que tiene una repercusión directa en la empresa mediante el cumplimiento de obligaciones legales y fiscales a cambio de bienes y servicios públicos.
Lea también: Usos de la información contable
Informes Específicos y Razones Financieras Sociales
Los informes específicos deben de estar enfocados al interior de la empresa con el fin de medir las relaciones en diversos rubros, por enunciar algunos ejemplos, con su personal: salarios, prestaciones y capacitación; con la comunidad: pagos a instituciones, colegios; con el gobierno: impuestos y derechos; con la economía: contribuir a solucionar problemas y necesidades de inflación y empleo; se debe concluir enunciando con estados de contabilidad social los cuales calculan: el estado del valor agregado, el estado de impactos, el balance social y sus respectivas razones financieras.
Así como obtenemos rendimientos, como el margen de ventas, la rotación de activos y apalancamiento, podemos obtener determinadas razones, entre algunos ejemplos: ventas sobre prestaciones y capacitación a los empleados, utilidad entre pago a sociedades, instituciones y colegios; así podremos medir el comportamiento de estas razones para tomar decisiones correctas por parte de los directores y dueños de las empresas con el fin de que ésta aumente su impacto en la sociedad.
El Modelo de Triple Resultado y la Contabilidad Social Monetaria
En este contexto aparece el modelo de triple resultado (Triple Bottom Line, TBL) que plantea que las organizaciones tienen, además de objetivos económicos, objetivos sociales y medioambientales. Además, se impone la teoría de las partes interesadas (los stakeholders), que exige que las organizaciones generen valor de forma equilibrada para todos sus grupos de interés (empleados, accionistas, clientes, proveedores, gobiernos, comunidades).
La contabilidad social monetaria (stakeholder accounting) pretende calcular en unidades monetarias el valor que una organización transfiere al conjunto de sus grupos de interés.
- El valor transferido a través de actividades de mercado, entendidas como aquellas que conllevan una contraprestación de precio.
- Las transferencias de valor de no mercado o de carácter gratuito, entendidas como aquellas externalidades -directas o indirectas- que afectan de forma real a los miembros de los diferentes grupos de interés, pero que no están sujetas a una contraprestación de precio, o que este precio resulta claramente subvencionado.
- Las transferencias de valor emocional, entendido este como el superávit o déficit de valor percibido por los sujetos en relación al precio de transferencia abonado.
El impacto de la actividad de mercado se obtiene calculando el valor agregado (EVA) y analizando cómo se distribuye entre los stakeholders. El índice de satisfacción medio en relación a cada variable de valor para cada grupo de interés. La multiplicación del indicador por la distancia nos muestra el valor emocional generado por cada variable a cada grupo de interés. Finalmente, se integra en una tabla el valor transferido a cada grupo de interés a través de actividades de mercado, de transferencias de no mercado y de transferencias de valor emocional.
Lea también: Auditoría Administrativa: Un Imperativo
