La política económica ha experimentado tres etapas distintas en el periodo capitalista moderno. La reorganización del modelo de producción capitalista a raíz de la globalización, a fines del siglo XX, profundiza las relaciones financieras complejas del modo de producción capitalista.
Evolución de la Política Económica
- Primera etapa: Antes de la década de 1930, dominada por la política monetaria. El objetivo principal era controlar los precios a través de la manipulación de la tasa de interés por parte del banco central.
- Segunda etapa: Inicia con la Crisis Financiera de 1929 y se consolida después de la Segunda Guerra Mundial. La política fiscal toma el protagonismo, con una política de dinero barato, buscando el pleno empleo de los factores productivos, donde la inversión juega un papel central.
- Tercera etapa: Comienza en la década de 1970, marcada por la "revancha de los rentistas". La política monetaria domina la política económica y recupera su objetivo de controlar los precios, para restaurar el poder adquisitivo de los rentistas, afectados por los procesos inflacionarios de las décadas de 1960 y 1970.
Política Monetaria y Tasas de Interés
Desde esta perspectiva, se postula que el banco central determina la tasa de interés que opera como la tasa de mercado, y su objetivo es igualarla a la tasa de interés natural. El proceso de igualación entre la tasa de interés de mercado y natural tiene lugar a través de un proceso de tanteo, porque no se conoce la tasa de interés natural. Si la tasa de mercado es menor a la tasa de interés natural, los créditos bancarios se expanden, la inversión aumenta, y puede lograr niveles por encima de su nivel natural (pleno empleo) con el resultado de generar una presión inflacionaria.
Las variaciones de la tasa de interés determinada por el banco central reaccionan a procesos inflacionarios acumulativos y la pérdida de reservas áureas del banco central. Ello provoca que el banco central incremente la tasa de interés y, como desconoce cuál es la tasa de interés natural, genera un proceso de ciclos de negocios.
Keynes y la Política Monetaria
Es interesante añadir que Keynes introduce una variable adicional para controlar el ciclo monetario. La tasa de interés determinada por la banca central es acompañada por operaciones de mercado abierto, cuya acción fortalece la estructura de la tasa de interés, específicamente busca reforzar la tasa oficial del banco central. De manera específica, Keynes (1930, Tomo II, capítulo 37) supone que el banco central influye sobre el funcionamiento del sistema bancario y monetario, con el doble objetivo de controlar precios y garantizar recursos financieros para la actividad económica (ibid, pp. 309-310).
Se admite que el banco central puede influir de manera directa sobre la tasa de interés de corto plazo, pero el gasto de la inversión está definido por la tasa de interés de largo plazo (ibid, p. 315). Y, concluye que es razonable suponer que la tasa de interés de largo plazo tiene una relación definida con las perspectivas de la tasa de interés de corto plazo, e incluso supone que la tasa de interés fija de corto plazo tiene un efecto notorio sobre los términos de las tasas de préstamos de largo plazo (ibid, p. 316), lo cual avala con las estadísticas de Riefler, para Estados Unidos, entre 1919-1928, que replicó para Inglaterra.
Lea también: Importancia de los Libros Contables
Un segundo planteamiento de la política monetaria se abrió a partir de la crisis de 1929 estadounidense que modifico la postura de Keynes. A partir de ello construyo una nueva explicación sobre la tasa de interés, postulando la teoría de la preferencia de la liquidez. Desde esta perspectiva la especulación del mercado de capitales modifica la distribución del ingreso, pudiendo fortalecer a los rentistas. Se rompe el vínculo ex-ante entre el ahorro y la inversión, se empodera la política fiscal, asumiendo la autoridad pública (gobierno) la responsabilidad de garantizar un gasto de capital fijo de pleno empleo y una política de reducidas tasas de interés.
Desde su perspectiva, una política rígida de contención de precios favorece a la clase rentista porque mantiene constante (o incluso aumenta) el valor de la riqueza, afectando negativamente a la clase empresarial y los asalariados, porque sus deudas se mantienen constantes (o pueden incrementar) y sus perspectivas sobre ingresos se mantienen estancadas.
El Tercer Momento de la Política Monetaria
El tercer momento de la política monetaria se incuba a fines de la década de 1960, en el contexto de un sistema económico con relaciones monetarias complejas y gran movimiento de capital. Bajo estas condiciones se desarrollaron los experimentos monetarios de control de los agregados monetarios e iniciativas de inflación cero, que fueron fallidos, porque no lograron sus objetivos, en tanto el banco central debe asumir las funciones de prestamista de última instancia y garantizar la liquidez del sistema financiero.
En otras palabras, regresó la concepción de dinero neutral en la determinación de la tasa de interés, fijada por el banco central, en términos nominales, cuya función de reacción se construye a partir de la inflación observada (para que se calcule en términos reales) y se consideran las brechas entre inflación deseada y observada y entre el ingreso potencial y observado (Taylor, 1993). Después de la crisis de 2008, se abre la “Era del Pesimismo”, resaltándose que las políticas monetarias no han podido lograr una recuperación económica porque se requiere tasas de interés nominales negativas, porque la tasa de ganancia está en ese rango.
Reglas para la Determinación de la Tasa de Interés
La discusión sobre las reglas de la tasa de interés se realiza sobre la base, primero, que el dinero es estructuralmente endógeno, resultado de la creación de dinero bancario cuyo objetivo es acomodar la demanda de créditos solventes, bajo el dominio de un sistema crediticio donde la masa monetaria no está bajo el control del banco central. En este planteamiento la tasa de interés determinado por la banca central, aparece como la variable clave, dejando atrás los agregados monetarios.
Lea también: Entendiendo los Objetivos de la Contabilidad de Costos
En este contexto se desarrolla una discusión sobre la Reglas de determinación de la tasa de interés. Se plantean tres propuestas para “estacionar” la tasa de interés y lograr una tasa “justa” de distribución del ingreso, sin alcanzar consenso en torno al valor de la tasa de interés.
La Regla de Pasinetti (1980, 1980-1981) está basada en una tasa de interés que, inicialmente denominó natural y después “justa”. Los agentes no rentistas determinan su ingreso, sobre la base de una productividad media para cada industria, que se edifica a partir de un sistema de precios compuestos por costos y un margen. El ingreso rentista se construye sobre la base que cada proceso productivo tiene como punto inicial el crédito, lo cual provoca que cada sector tiene su propia tasa de retorno, que debe ser igual a los activos que retiene la clase rentistas.
La regla de Smithin es más sencilla. Este autor postula que la tasa de interés justa se garantiza a través una de tasa de interés positiva, aunque cercana a cero, en términos reales. Estas circunstancias generan condiciones de crecimientos estables, con ausencia de inflación, lo cual permite incrementar la participación de los salarios en el ingreso.
Políticas Fiscal y Monetaria Óptimas en una Economía Pequeña y Abierta
Esta investigación desarrolla un modelo de una economía pequeña y abierta, con perfecta movilidad de capital, que permite examinar las acciones del gobierno en materia fiscal y monetaria que son compatibles con los planes óptimos del sector privado. El modelo propuesto considera a un individuo representativo con previsión perfecta. Uno de los principales resultados es que las políticas fiscal y monetaria que son consistentes con los planes óptimos de consumidores y firmas racionales no deben generar distorsiones de liquidez en los agentes.
Lea también: Programa de auditoría de inventarios: ejemplos prácticos y recomendaciones.
