Te explicamos qué es un cuento de terror, cuál es su origen y cuáles son sus características. Un cuento de terror o relato de terror es un tipo de narración breve que intenta despertar en el lector sensaciones de miedo, angustia y desasosiego. El cuento de terror forma parte de la tradición narrativa del cuento o relato breve, uno de los principales subgéneros de la narrativa literaria.
No puedes simplemente escoger un género y ponerte a escribir sobre ello, antes hay que conocerlo. Lo más normal, si no tienes una base bien asentada, es que no consigas tus objetivos. El objetivo es que continúes descubriendo las herramientas para escribir y revisar un cuento de terror, que explores diferentes posibilidades para escribir relatos con mucho suspenso. Has podido identificar todos estos elementos y has aprendido cómo puedes incorporarlos a un texto escrito.
Orígenes y evolución del género de terror
El cuento de terror se conecta con una antigua tradición de fábulas y relatos orales que eran empleados a modo de advertencias para ayudar a la crianza de los niños. El monstruo, así, cumplía una función pedagógica, ya que encarnaba una advertencia respecto de un peligro real y existente. Las raíces del cuento de terror se remontan al relato tradicional y popular, así como al imaginario religioso, mitológico y social de distintas culturas.
Mucho de este legado popular resurgió en el imaginario literario de la mano del Romanticismo, a finales del siglo XVIII, y en especial en la tradición literaria anglosajona. Fue en Gran Bretaña, de hecho, donde surgió la llamada novela gótica, que abordaba temas escabrosos y perturbadores. La historia del terror en la literatura contemporánea empieza con El castillo de Otranto (1764), de Horace Walpole. Esta fue la primera novela gótica, en la que aparte del castillo que da nombre al libro, tenemos un linaje maldito, elementos sobrenaturales y un ambiente siniestro. Tras la novela de Walpole, llegarían otras tantas como Vathek, Los misterios de Udolfo, El monje o Melmoth el errabundo, y en todas ellas tendríamos esos mismos elementos románticos, así como catacumbas, ruinas, bosques, jardines… y demás lugares tenebrosos en los que se escondía un fantasma (que siempre solía ser un noble disfrazado).
El surgimiento del cuento de terror, sin embargo, estuvo estrechamente vinculado con el cuento policial o detectivesco, en el que crímenes grotescos e inexplicables eran resueltos por un detective. Un pionero en este tipo de relatos fue el estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849), considerado como el padre fundador del género del terror. También fueron notables otros precursores de distintas nacionalidades, como el francés Charles Nodier (1780-1844), el prusiano E. T. A. La obra de Poe llevó al relato de terror a convertirse en un género reconocible, alejado de la novela de terror y sus largas descripciones.
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Del cuento de fantasmas al horror cósmico
Con el declive de la novela gótica llegó la ghost story inglesa (y el cuento de fantasmas europeo), entre cuyos autores podemos destacar a Elizabeth Gaskell, Sheridan Le Fanu y M. R. James. Aunque los fantasmas siempre han estado presentes en la literatura inglesa (¿alguien recuerda al fantasma de Hamlet?), ahora hay una especie de afición u obsesión por ellos, quizás debido, entre otros factores, al auge del espiritismo. El elemento terrorífico de la ghost story tiene su origen en la novela gótica. Si en aquella la apariencia fantasmagórica no era más que un burdo truco, aquí el fantasma es real, y la amenaza adquiere un cariz sobrenatural. Aunque el elemento terrorífico sigue siendo un ser humano, ahora se trata de un ser humano que ha trascendido; su mundo nos resulta extraño e incomprensible, pero a él no le resulta del todo extraño el mundo de los vivos. Este fantasma representa el terror inmaterial; otra realidad irrumpiendo en nuestra realidad, lo insólito manifestándose en lo cotidiano. Un elemento, en definitiva, que no debería estar ahí, y eso es lo que causa el miedo.
La evolución del terror gótico se dio en Nueva Inglaterra, donde Edgar Allan Poe desarrolló su carrera. Poe coge el testigo de la ghost story pero la hace evolucionar, aportándole una serie de elementos que configurarán el terror materialista. Poe, teórico de la composición literaria, convierte los inocentes relatos de fantasmas del Londres victoriano y la campiña inglesa en obras malsanas de atmósfera asfixiante y personajes perturbados. Aquí el fantasma, el vampiro o cualquier ser etéreo se truncan en terrores físicos y seguros, y por ello mucho más peligrosos.
La evolución lógica del terror materialista sucede nuevamente en Nueva Inglaterra, el mayor acervo del terror literario. Y viene de manos de alguien que ni siquiera se consideraba escritor: Howard Phillips Lovecraft, ese extraño caballero anacrónico que gustaba pasear con nocturnidad por las calles de Providence. En el horror cósmico el elemento terrorífico viene del espacio exterior, y este no es ni bueno ni malo, sino caótico e indiferente al destino del ser humano, insignificante en la inmensidad del universo. Este tipo de terror también está asociado al nihilismo y al terror filosófico de autores posteriores como Thomas Ligotti.
Comprendiendo el terror y sus diversas formas
El terror es diferente para cada psique, para cada individuo, pero si tuviera que hacer una definición universal del terror, diría que es lo desconocido, lo inaprensible, lo incomprensible. Y, por supuesto, todo aquello que está grabado en nuestro subconsciente en forma de trauma, y todo aquello que identificamos como un peligro. El terror tiene muchas formas. Las bases para historias de terror pueden estar en muchos lugares. Existen distintos tipos de miedo: psicológico, mórbido, gore, gótico, etc. Dependiendo de por cuál te decidas, hará que tu historia coja un rumbo u otro.
La mayoría de los lectores, cuando piensan en una historia de terror, creen que todo está basado en poltergeist, fantasmas o payasos psicópatas que te persiguen con una motosierra durante toda la noche. Con esto queremos decir que no vayas a lo simple; indaga, busca ayuda si la necesitas y comprueba cómo unos pocos detalles bien incluidos en la historia pueden inculcar miedo a los lectores sin la necesidad de que exista un asesino.
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Para crear una historia de terror, siempre hay que entender la dimensión de la amenaza. ¿Qué le puede ocurrir a los personajes? ¿Cómo de horrible puede ser?…
Tipos y modelos de narrativa de terror
Existen dos modelos de narrativa de terror: el terror «acción» y el terror «espesamiento».
A continuación, se presenta una tabla con algunos tipos de terror:
| Tipo de Terror | Características Clave | Ejemplos o Representantes |
|---|---|---|
| Cuentos de terror con alegoría moral | La situación terrorífica es una advertencia respecto de un peligro real y existente. | Antiguas tradiciones de fábulas y relatos orales. |
| Cuentos de terror con metáfora psicológica | La situación terrorífica es en realidad una alegoría de un contenido psicológico o emocional más profundo, que le genera malestar al protagonista y, por lo tanto, también al lector. | Charlotte Perkins (El papel de pared amarillo). |
| Cuentos de terror fantástico | Son del orden de lo fantástico. | General. |
| Cuentos de terror urbano | Historias ambientadas en entornos de la ciudad. | General. |
| Cuentos de terror y ciencia ficción | Combinación de elementos de terror con escenarios o conceptos científicos. | “El horror de Dunwich” y “El color que cayó del cielo”, de H. P. Lovecraft. |
El terror no tiene que ceñirse necesariamente a estos modelos. Hay autores que se han hecho un hueco en la historia del terror por su particular manera de tratarlo. William Hope Hodgson, con su terror materialista en alta mar; Arthur Machen, que sustituye a los fantasmas por elementales y seres mitológicos, o Charlotte Perkins, que en El papel de pared amarillo (1892) utilizó una experiencia personal y el trastorno mental que le provocó para crear uno de los mejores relatos de terror jamás escrito.
Elementos clave para la escritura de un cuento de terror
Los cuentos de terror son relatos breves que buscan causar miedo o angustia. Abordan temas siniestros o perturbadores. Utilizan recursos literarios. Suelen tener un final sorprendente. Su estructura es más o menos convencional.
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Construyendo atmósfera y personajes
Establece el objetivo principal que tendrá tu historia de terror: puede basarse en sucesos paranomarles o ceñirse a formatos narrativos cercanos a figuras como vampiros, alienígenas, zombies, etc. Para generar un buen contexto, la atmósfera y los personajes deben estar en un escenario adecuado. No todos tienen por qué ser valientes, de hecho, una buena fórmula, es que exista un poco de todo, si te centras en un grupo de personajes. Este género no se caracteriza por tener un final feliz, aunque a veces sí puede ser abierto.
Para generar impacto en el lector, se requiere la descripción de los personajes y escenarios; cuidando la definición de los personajes tanto en lo físico, como en su comportamiento, así como la selección de los verbos, adjetivos y adverbios necesarios para producir una atmósfera que provoque miedo o tensión sobre un acontecimiento que se narra. Además, el ambiente cambia si escribes en primera o en tercera persona, lo que te permite conocer las diferentes técnicas que emplean los escritores para producir en el lector tantas emociones vinculadas con el temor o el miedo. Personajes convencionales. Personajes siniestros o misteriosos. Personajes monstruosos. Por lo general, son del orden de lo fantástico.
El monstruo como recurso y motor del relato. Monstruo y monstruosidad. Orden y caos. El monstruo: ¿represión o sublimación? Si nuestro monstruo aparece a las primeras de cambio, tendremos que ser narradores expertos y saber mantener la tensión y el interés del lector, ejemplos de esto serían Frankenstein y Drácula. Si queremos que nuestro monstruo no aparezca hasta bien entrada la historia, tendremos que crear la atmósfera adecuada y hacerlo plausible a través de sus actos, las consecuencias de estos, o aquello que inspira entre los otros personajes de la narración. Pero el terror no siempre tiene forma de monstruo, ya que puede tratarse de una enfermedad, un desastre natural, una sugestión o incluso una persona «normal».
Las bases para historias de terror son infinitas. El límite, como siempre, está en la imaginación, y lo más importante será jugar con el lector para ser capaces de transmitirle esa inquietud que es la esencia del terror.
Recursos literarios y estructura narrativa
Uno de los recursos que se tienen al escribir historias de terror, son las metáforas y símiles. Se trata de figuras retóricas que pueden utilizarse para enriquecer las descripciones que se integran a la narración. Los textos y las descripciones que se hacen sobre los personajes o escenarios se fortalecen si incorporamos estas figuras retóricas. El símil es un recurso literario que utilizamos para comparar o manifestar semejanza entre dos cosas.
Hay que seguir trabajando con los verbos: Cuando relatas una historia también puedes describir acciones que suceden al mismo tiempo; es decir, dos acciones que se realizan al mismo tiempo. También puedes utilizar otros verbos para describir acciones que suceden una detrás de la otra. Fíjate muy bien en el uso de los verbos en pasado, a veces se combina el copretérito, como en “colocaban” y el pretérito simple como en “colocaron”, a veces ambos están en pretérito simple, a veces, ambos verbos aparecen en copretérito. Las palabras resaltadas se conocen como conectores. Hay muchos de donde elegir, son conectores temporales que indican simultaneidad; es decir, dos cosas a la vez.
La estructura; sin miedo a la fórmula. El planteamiento, el nudo y desenlace en el terror. Para Rubén Sánchez Trigos, el horror se basa en la expectación y en la confirmación. Se plantea que algo puede suceder y en el resto del relato sucede de vez en cuando o sucede al final. Asegúrate que tu cuento tiene un planteamiento, nudo y desenlace, o sea, un principio, desarrollo y cierre.
El proceso de escritura y revisión
Después de esta introducción, ¿cómo escribir una historia de terror? Ahora que conocemos los diferentes tipos de terror, lo primero que tenemos que hacer es identificar el elemento terrorífico de nuestra historia. ¿Es un terror tangible, intangible, cósmico, filosófico? Dependiendo de su consistencia y de la manera en que lo queramos presentar, tendremos que adecuar la atmósfera a su aparición, planteándonos si queremos mostrarlo abiertamente o solo sugerirlo, y dotándolo de identidad para que tenga sus propias motivaciones, porque el terror siempre quiere algo.
El proceso creativo abarca la idea, el story line y la sinopsis. Es importante entender la diferencia entre idea y premisa, así como la escaleta y el guion, y definir el estilo. La tradición del género, las fórmulas y los arquetipos no son enemigos a superar. En realidad, el género tiene una larga historia de la que podemos aprender y que nos puede ayudar a conseguir una base sólida desde la que construir algo nuevo.
Si ya concluiste la versión de tu cuento y no sabes qué hacer para mejorarlo: Revisa el borrador de tu cuento, fíjate en la ortografía y la puntuación; es decir, verifica que sus acentos, comas, puntos y mayúsculas están correctos. Si tienes duda, pregunta o trata de conseguir un diccionario. Acuérdate de revisar si los elementos que provocan tensión están presentes, si hay misterio, si sucede algo inexplicable. Vuelve a la descripción de tus personajes y sus escenarios para que te asegures de que tienen las características necesarias que los hacen formar parte de un cuento de terror. Es útil organizar una puesta en común, donde se discuta sobre los elementos que crean el efecto de misterio, de suspenso o de miedo en los lectores.
La importancia de la lectura
Una manera de seguir descubriendo técnicas y obtener referentes es a través de la lectura; leer es la mejor escuela, sin duda alguna y, lo mejor de todo, es que hay mucha literatura de misterio y terror; hay una gran cantidad de cuentos y también novelas, e incluso muchos cómics. Así podemos conocer a autores importantísimos de la literatura universal y también local. Imagínate leer a los clásicos como Edgar Allan Poe o Lovecraft o Bram Stoker o la increíble Mary Shelly, o también conocer los relatos de misterio que se cuentan en muchas comunidades. Si en tu casa hay libros relacionados con el tema, consúltalos. Así podrás saber más. Si no cuentas con estos materiales no te preocupes.
