¿Te han dicho alguna vez “te vamos a pagar por asimilados”? Suena técnico, pero en realidad es más simple de lo que parece. No estás en nómina, pero tampoco facturas como freelance. Estás en medio. Los asimilados a salarios son personas que trabajan de forma independiente, ya sea para una empresa o para otra persona física, pero sin ser empleados formales.
Este régimen está diseñado para quienes dan un servicio ocasional sin firmar contrato fijo. Es decir, no hay relación laboral directa como tal. El régimen de ingresos asimiladores al salario es una opción fiscal para Personas Físicas que ofrecen sus servicios profesionales a empresas o a otras personas de forma esporádica o temporal. Asimilados a salarios son uno de los esquemas de pago que se pueden hacer a los trabajadores de una empresa.
Características Clave de los Asimilados a Salarios
Este esquema tiene varias características que lo hacen diferente al trabajo tradicional. Los asimilados a salarios son perfiles profesionales que no poseen ni un lugar ni un horario para asumir sus responsabilidades y en estos casos no existe ningún tipo de subordinación. No se consideran como trabajadores de la empresa y, por lo tanto, a diferencia de estos, no reciben las prestaciones de ley ni las proporcionales a la Seguridad Social. Suelen trabajar por proyectos o por temporadas y no reciben prestaciones de ley como aguinaldo, vacaciones o seguro social.
Para el trabajador, las ventajas incluyen la capacidad de organizar su tiempo como quiera, trabajar con varias empresas a la vez y tener más control de su trabajo. Para la empresa, se evita la afiliación al IMSS y el pago de cuotas obrero patronales, además de las obligaciones laborales al terminar el contrato, como liquidaciones o finiquitos.
Otras características importantes son:
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- Son personas que trabajan de forma independiente, sin estar en nómina.
- No emiten factura ni pagan IVA, a diferencia de los que están por honorarios.
- La empresa les retiene el ISR (30%), así que no tienen que hacer declaración mensual.
- No hay relación laboral como tal, o sea, no hay subordinación.
- El pago se hace como si fuera nómina, pero sin prestaciones.
- El trabajador debe estar registrado en el SAT y tener su RFC.
Marco Legal y Requisitos
Los asimilados a salarios sí tienen base legal. Este esquema está contemplado en la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), principalmente en el artículo 94 y el 150, donde se regula cómo se consideran estos ingresos y su cálculo.
Si trabajas bajo el esquema de asimilados a salarios, hay algunas cosas que debes tener en regla para que el SAT no te ande buscando con lupa. Esto incluye:
- RFC en regla: Lo primero es que debes estar dado de alta en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC).
- Pago del ISR: Quien se encarga de hacer la retención del Impuesto Sobre la Renta (ISR) suele ser quien te contrata. Este impuesto debe verse reflejado en el CFDI, o sea, en el comprobante fiscal que te entregan.
- Declaración anual: Si estás en este esquema, toca hacer la declaración anual. A veces, la puede presentar directamente la empresa o persona que te contrata, pero si no lo hacen ellos, te toca a ti.
- Aviso por escrito: Solo necesitas avisar por escrito que quieres que te paguen bajo ese esquema.
Para las empresas que contratan bajo este esquema, es clave que el patrón retenga y pague el ISR como se debe, no afilie al IMSS ni otorgue prestaciones si no hay relación laboral y, sobre todo, tenga todo bien documentado, por si en algún momento llega una revisión.
¿Cuándo Aplicar y Cuándo Evitar el Esquema de Asimilados a Salarios?
Aplicabilidad y Ventajas
Este esquema puede ser útil para personas físicas que buscan flexibilidad y para empresas que quieren evitar cargas laborales sin meterse en problemas legales. Permite contratar sin generar una relación laboral directa, mantener agilidad administrativa y responder a picos de operación sin comprometer plantilla fija.
El esquema de asimilados a salarios puede ser una muy buena opción cuando necesitas sumar a un profesional independiente por un tiempo limitado, siendo ideal para proyectos específicos donde se requiere experiencia, autonomía y cero supervisión. Para una empresa, significa simplificar la contratación de personal temporal sin generar compromisos laborales a largo plazo, lo que le permite prescindir del pago de seguridad social y/o cuotas al IMSS; eso reduce costos operativos.
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En un entorno donde muchas empresas mexicanas están optando por esquemas más flexibles (especialmente en proyectos temporales, perfiles especializados o colaboraciones externas), la figura de asimilados a salarios ha ganado espacio como alternativa viable. Muchas empresas que están empezando contratan parte de su personal bajo este régimen, ya que facilita las operaciones y la carga fiscal.
Riesgos y Situaciones a Evitar
Aunque los asimilados a salarios pueden ofrecer cierta flexibilidad en contrataciones por proyecto, hay situaciones donde su uso se vuelve riesgoso e incluso improcedente. Estas son señales claras de que no se debe aplicar esta figura:
- Existe supervisión directa y continua por parte de un jefe inmediato o del equipo de gestión.
- La persona cumple un horario fijo, definido por la empresa, no por acuerdo entre partes.
- Realiza funciones permanentes, no tareas puntuales ni proyectos con fecha de cierre.
- Tiene dependencia económica total de la empresa, sin otros ingresos ni autonomía profesional.
Cuando se presentan estas condiciones, el vínculo laboral es evidente. Aplicar esquemas no adecuados en estos casos puede derivar en fiscalizaciones, sanciones o reclamaciones por parte del trabajador. No es recomendado en contratos de larga duración, pues el SAT puede detectar la falta de seguridad social y generar problemas legales para la compañía. Si un trabajador labora de manera continua en la empresa y cumple con un horario fijo, tareas recurrentes y subordinación, no debería estar bajo este esquema.
Es vital no usar este esquema para maquillar sueldos, ya que no es una forma de evitar impuestos o cuotas. Con las revisiones actuales en la reforma del outsourcing, usarlo de forma incorrecta puede generar problemas. Si no hay evidencia clara, el SAT o el IMSS pueden decir que sí hay relación laboral y ahí es donde vienen las multas, recargos y cuotas que nadie quiere pagar.
Diferencias con Asalariados y Otros Regímenes
La clave está en la relación que tienen con la empresa. Un trabajador asalariado tiene un contrato formal, recibe prestaciones como aguinaldo, vacaciones, seguro social y todo lo que marca la ley. Es parte de la nómina y tiene derechos laborales completos. En cambio, los asimilados a salarios trabajan de forma independiente. No hay contrato laboral como tal, ni prestaciones, ni seguridad social. Es una relación más flexible y temporal. Eso sí, pagan ISR igual que un empleado formal, porque la empresa les retiene ese impuesto.
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Menos obligaciones para el empleador, pero también menos derechos para el trabajador. Por eso es importante entender bien este esquema antes de usarlo. Los asimilados a salarios no tienen acceso a IMSS, Infonavit o Afore, lo que puede ser un problema si requieren atención médica o desean cotizar para su retiro.
A diferencia del esquema de honorarios, donde el profesional es completamente independiente, debe emitir facturas ante el SAT con IVA y realizar declaraciones periódicas, el asimilado a salarios no necesita emitir facturas ni realizar declaraciones mensuales de impuestos; además, solo tiene la obligación de presentar su declaración anual si supera la cantidad anual de ingresos que estipula el SAT.
Implicaciones Legales y Fiscales
Los asimilados a salarios no son novedad, pero siguen ganando terreno. Es una forma legal de pagar por servicios sin generar una relación laboral directa. Si eres empleador, debes retener el ISR correctamente y a tiempo. No estás obligado a dar prestaciones ni afiliar al IMSS, pero sí debes cumplir con tus obligaciones fiscales. Si no lo haces bien, el SAT te puede buscar.
Y si tú cobras como asimilado, no te confíes. Aunque no des facturas ni pagues IVA, sí debes revisar tus pagos, pedir tu CFDI y hacer tu declaración anual, sobre todo si trabajas con más de una empresa.
Cálculo del ISR para Asimilados a Salarios
Para el cálculo del ISR se utiliza la misma tarifa de la Ley del ISR que se emplea para sueldos y salarios.
Un ejemplo de cálculo para un honorario asimilado a salarios de $15,000 MXN sería el siguiente:
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Honorario asimilado | $15,000.00 |
| (-) Límite inferior | $14,644.65 |
| (=) Excedente | $355.35 |
| (x) % sobre excedente | 17.92% |
| (=) ISR marginal | $63.66 |
| (+) Cuota fija | $1,339.14 |
| (=) ISR Neto | $1,402.80 |
El resumen del pago se vería así:
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Honorario asimilado | $15,000.00 |
| (-) ISR | $1,402.80 |
| (=) Neto Asimilado | $13,597.20 |
Novedades y Gestión Correcta
Cambios en 2026
En 2026, el régimen de asimilados a salarios no tuvo cambios de fondo. El límite anual se mantiene en 75 millones de pesos, por lo que sigue siendo una opción viable incluso para ingresos elevados. La principal actualización vino por el lado de las tablas de ISR, que se ajustaron por inflación. Esto puede traducirse en una ligera disminución en el impuesto retenido mes a mes. Eso sí, si en algún ejercicio rebasas el tope permitido, ya no podrás tributar bajo este esquema en el siguiente año y tendrás que migrar a un régimen que implique emitir facturas, llevar contabilidad y presentar declaraciones periódicas.
Consejos para una Gestión Adecuada
Llevar bien el control de los pagos bajo el esquema de asimilados a salarios no solo evita dolores de cabeza, también te libra de problemas con el SAT. Aquí van algunos consejos:
- Conoce las reglas del juego: Antes de aplicar este esquema, asegúrate de entender bien lo que permite (y lo que no) la ley. No se trata solo de pagar, sino de hacerlo bien.
- Evalúa caso por caso: No todos los servicios aplican como asimilados. Antes de usar este régimen, revisa si realmente encaja con la naturaleza del trabajo que estás contratando.
- Registra todo con lupa: Fechas, montos, retenciones, contratos, avisos. Tener todo bien documentado te salva en caso de una revisión. El SAT no perdona “se me olvidó”.
- Capacita a tu equipo: Asegúrate de que tu área de nómina y contabilidad entiendan bien cómo manejar este esquema.
- Pide ayuda cuando lo necesites: Si algo no te queda claro, acude con un fiscalista o un experto en nómina.
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