Descubre los Países con los Impuestos Más Altos del Mundo: ¡Te Sorprenderán!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La recaudación tributaria en México, medida como porcentaje del PIB, es la más baja dentro de los países de la OCDE. Al observar la recaudación total de impuestos, sin incluir las contribuciones a la seguridad social, México es el país con la recaudación más baja, con 14.1% del PIB en 2017.

En este documento se muestra un comparativo de recaudación de los principales impuestos entre México, 7 países y el promedio de la OCDE. En el análisis se muestra tanto la recaudación federal, como la realizada por gobiernos locales; es decir, estados y municipios. Al desagregar la recaudación en federal y local, se observa que México tiene una dependencia mayor en la recaudación federal que el resto de los países. La recaudación federal en México es mayor que la de Alemania y Estados Unidos; sin embargo, en el ámbito local es la menor por una diferencia considerable.

La situación actual de las finanzas públicas mexicanas es precaria, en donde queda un espacio fiscal reducido para la realización de políticas públicas. La probable reforma fiscal de los próximos años debe de buscar cambios que faciliten y promuevan la recaudación de los gobiernos locales. En donde presenta mayor rezago es en la recaudación de gobiernos locales y los impuestos al capital, como impuestos sobre la propiedad e impuestos sobre la riqueza. El impuesto en donde la recaudación está mejor posicionada con respecto a los demás países de la OCDE es el de impuestos al ingreso de las personas morales.

Comparación de Impuestos en México con Otros Países

Dentro de los ocho países que se analizaron, México presenta la segunda recaudación más baja en impuestos al capital, con 5.9% del PIB, solo por encima de Estados Unidos, con 4.3% del PIB, mientras que el país que más recauda es Argentina, con 14.5% del PIB. La recaudación por este concepto proviene en la mayoría de los países del gobierno federal, solo en el caso de Brasil y Estados Unidos la recaudación local es mayor.

La recaudación sobre el ingreso de personas físicas incluye los ingresos por sueldo o salarios, ganancias por actividad empresarial y ganancias de capital. En México, este rubro representa 3.5% del PIB, cifra mayor que en Argentina (2.2), Chile (1.9) y Brasil (2.7). El promedio de la OCDE es de 8.1% del PIB, en donde 2.5% proviene de gobiernos locales y 5.6% del gobierno federal.

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Tal como en los impuestos al ingreso de personas físicas, el de personas morales incluye las ganancias tanto por su actividad comercial como ganancias de capital. En este concepto, México es de los países que más recaudan, con 3.5% del PIB, solo por debajo de Chile (4.3%) y Noruega (4.6%). A diferencia de los impuestos a los ingresos de personas físicas, en el caso de las morales, la mayor parte de la recaudación proviene del gobierno federal, teniendo recaudación local solamente Alemania, España y Estados Unidos.

Países con Altas Tasas Impositivas

Entre las economías que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hay algunas que cobran a sus habitantes tasas de impuestos por ingresos que duplican lo que se cobra en México. En ese caso están Dinamarca con 54%, Islandia 43%, Australia con un cobro de 40%, mientras que Nueva Zelanda grava a los ingresos de sus habitantes con 38%. También los países socios de América del Norte tienen una mayor tasa que México, tal es el caso de Estados Unidos con 40% y Canadá 36%. Lo que contrasta con la tasa de impuestos que se cobra a los mexicanos de 21%.

Dinamarca (55,9%), Austria (55%), Portugal (53%), Suecia (52,3%) y Bélgica (50%) son algunos de los países con los tipos más altos del impuesto sobre la renta de las personas físicas. Finlandia también tiene uno de los impuestos más altos sobre las plusvalías, con un tipo impositivo marginal máximo del 56,95%. Los habitantes de Costa de Marfil ceden al Estado la friolera del 60% de sus ingresos.

En 2024 los trabajadores con un salario medio pagaban alrededor de un tercio de su sueldo en impuestos. Un aumento de los impuestos podría provocar una reducción de estas dos actividades y eliminar sus beneficios para la sociedad. Sin embargo, no todos los ciudadanos están descontentos con el aumento de los impuestos, incluso en Dinamarca, donde los impuestos pueden alcanzar un exorbitante 55,9%. En este caso, muchos ciudadanos consideran el pago como una inversión en el futuro colectivo del país y de la sociedad, o como la compra de una cierta calidad de vida. Esto permite a todos los segmentos de la sociedad, independientemente de su sexo, posición sociopolítica o económica, aprovechar las mismas oportunidades, lo que reduce considerablemente las cargas económicas y sociales.

El Sistema Tributario Mexicano

México tiene una de las tasas de impuestos sobre la renta más competitivas entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de América Latina, sin embargo, es uno de los que menos ingresos tributarios reporta. La tasa máxima de Impuesto sobre la Renta (ISR) en México es de 35%, frente a un promedio de los 34 países de la OCDE de 42.5 por ciento. En América Latina únicamente es superada por las de Chile (40%), Colombia (39%), Ecuador (37%) y Uruguay (36 por ciento).

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Los países de la OCDE con las mayores tasas son Japón y Dinamarca, ambos con una tasa máxima de ISR de 55.90 por ciento. Mientras que la tasa más baja se cobra en Hungría y es de apenas 15 por ciento.

Víctor Gómez Ayala, jefe de analítica de datos en el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), dijo que las tasas de impuestos de México son bastante competitivas si se comparan con las del resto de los países de la OCDE. Sin embargo, señaló que la recaudación tributaria en términos del Producto Interno Bruto (PIB) es una de las más rezagadas.

En el 2022, los ingresos tributarios en México representaron 16.9% del PIB mexicano, con lo que fue el país de los 34 de la OCDE que menos recaudó en términos relativos. El promedio de ingresos tributarios respecto al PIB en toda la OCDE fue de 34 por ciento. El país con la tasa más alta fue Francia, con una recaudación que representó 46.1% de su PIB.

Pedro Cannabal, socio de Comercio Exterior e Impuestos de la firma de consultoría Baker Tilly, dijo que la baja recaudación en México respecto al PIB se debe a la baja eficiencia recaudatoria en los niveles municipal y estatal, con impuestos como el Predial.

De acuerdo con el SAT, durante el 2023 los ingresos tributarios crecieron 12.3% en términos reales respecto al año pasado, al totalizar 4 billones 517,730 millones de pesos. El impuesto que más recursos le da al fisco mexicano es el ISR.

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Sistemas Tributarios Eficientes

Aquel catalogado como el mejor sistema tributario debe ser el que fomente el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes, a través de mecanismos sencillos y eficientes, promoviendo el desarrollo y crecimiento económico del país, así como las inversiones; teniendo como finalidad cumplir con los proyectos y prioridades de cada gobierno, en virtud de las necesidades de sus gobernados.

Tal y como lo detalla el Índice de Competitividad Fiscal (ICF), emitido por Tax Foundation, ONG fundada en el año de 1937 en Washington, que analiza y compara las legislaciones fiscales de los 37 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los países mejor calificados en el ámbito tributario pertenecen a Europa. El ICF busca medir que los sistemas tributarios de las naciones cumplan con dos aspectos fundamentales: competitividad y neutralidad.

Los 10 países calificados como mejores sistemas tributarios son: Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza, Luxemburgo, Lituania, República Checa, Suecia, Australia y Noruega. Por su parte, México, que por cuatro años consecutivos ocupó el lugar 32, el año pasado cayó un lugar, llegando a la posición 33 de 37.

Dentro de las debilidades del sistema tributario de nuestro país se encuentran la tasa del 30% de ISR para empresas, superior al promedio de la OCDE que es del 22.9%; así como los mecanismos complejos para que los contribuyentes puedan cumplir con sus obligaciones fiscales y la base estrecha en materia de IVA, ya que únicamente representa un tercio del consumo final gravado.

Impacto de la Política Fiscal en la Desigualdad

Desde fines de la década de 1970, pero principalmente durante la década de 1980 como parte del nuevo modelo económico, la política fiscal dio un giro radical hacia una fuerte reducción de la carga tributaria de las personas con mayores ingresos. Sin embargo, esta hipótesis es y ha sido muy difícil de probar empíricamente. Por lo tanto, dado que la creciente concentración de la riqueza y la participación en el ingreso del 1 por ciento más rico ha puesto el foco de nuevo en la desigualdad, y aunado a la poca eficiencia del gasto público, el papel redistributivo de los impuestos ha sido discutido y considerado nuevamente en los últimos años.

A pesar de estos avances, aún no existe un consenso general sobre el alcance de la política tributaria y sus implicaciones redistributivas. Por ejemplo, en años recientes algunos países como Hungría aumentaron los impuestos al consumo como parte de una estrategia fiscal, provocando un deterioro de la desigualdad y la calidad de vida. Por el contrario, Mozdzierz (2015) encontró que desde 2004 Eslovaquia redujo los impuestos al consumo.

Existen varios trabajos que sugieren una relación negativa entre la tasa promedio de impuesto a la renta y la desigualdad. Asimismo, Bargain et al., (2015) observan que la reducción de impuestos en Estados Unidos durante la década de 1980 provocó un aumento notable de la desigualdad, siendo el 1 por ciento más rico el sector más beneficiado. Hayes y Medina (2015) sugieren que tanto las políticas de gasto como las tributarias son efectivas para combatir la desigualdad, pero el mayor efecto se observa en los impuestos corporativos. Sáez (2017) coincide con estos autores en que las altas tasas del impuesto a las ganancias corporativas reducen la brecha de ingresos.

En resumen, estos estudios sugieren que los impuestos a la renta (principalmente a la renta corporativa) corrigen adecuadamente el problema de la desigualdad en el siglo 21. Sin embargo, los impuestos progresivos sobre la renta (tanto personales como corporativos) se han visto limitados debido a 2 razones: la deficiente coordinación de la política tributaria y la fragilidad institucional que facilita la evasión y manipulación fiscal.

La escasa evidencia de la relación entre los impuestos y la distribución limita el conocimiento de las distorsiones económicas y sociales derivadas de la política tributaria. Sosnowski (2015) sugiere que un sistema tributario eficiente es aquel que se construye racionalmente, haciendo deseable el comportamiento de los agentes económicos y evitando que las distorsiones causen perturbaciones excesivas y negativas en los mercados. Por ello, una política tributaria eficiente tiene la capacidad de reducir los fenómenos social y económicamente nocivos, como la excesiva concentración del ingreso, sin afectar negativamente el crecimiento económico.

Estas limitantes han ocasionado que a pesar de las estrategias tributarias redistributivas implementadas, como los impuestos progresivos a la renta, la desigualdad ha ido en ascenso en las últimas décadas. Los sistemas tributarios actuales no han podido influir significativamente en el rendimiento (flujo) de los activos más destacados. Sáez (2017) coincide en que la concentración de la riqueza ha evolucionado rápidamente desde 1980.

Impuestos al Capital y la Concentración del Ingreso

En los últimos años ha surgido una ola de trabajos que sostienen que los impuestos a la riqueza pueden cumplir con el objetivo de combatir la desigualdad del siglo 21. Por ejemplo Ireland (2019) concluye que los impuestos progresivos al capital propuestos por Marx1 (herencias, valor de la tierra, transacciones financieras) podrían reducir la desigualdad en nuestra era. Trabajos como los de Yunker (2010), Farhi et al., (2012) y Glomm y Jung (2013) también concluyen que un impuesto al capital es la política más adecuada contra la concentración de ingresos y riqueza en el presente siglo.

El modelo sugiere una relación en forma de U invertida entre los impuestos al capital y la concentración del ingreso, con el punto de inflexión entre 2.5 y 3.5 por ciento de recaudación. Por otro lado, además de la función redistributiva, estos impuestos podrían promover el equilibrio fiscal al reducir la presión del endeudamiento contraído por muchos países para reactivar sus economías después de la crisis económica derivada del Covid-19.

Análisis Empírico de la Política Tributaria

Se construyó una base de datos de 26 países de la OECD para el período 1995-2017. Se realizaron pruebas de dependencia de sección cruzada, raíz unitaria y cointegración para determinar que las variables fueran estacionarias de orden 1; es decir, que fueran I (1) y que estuvieran cointegradas.

El análisis descriptivo sugiere que se incrementó la concentración de los ingresos en la parte alta, sobre todo en el 1 por ciento más rico: 18 países (70 por ciento de la muestra) muestran un aumento en la participación en el ingreso del percentil 99, destacando casos como Polonia (52 por ciento), Estados Unidos (24 por ciento) y Alemania (23 por ciento). También se observa un aumento importante en los impuestos al capital, aunque con una relevancia económica muy inferior al resto de instrumentos tributarios.

La evidencia sugiere una relación inversa entre los impuestos al capital y la concentración del ingreso en el 65 por ciento de la muestra. A pesar de esto, un análisis entre países sugiere que no hay un consenso claro sobre este instrumento: solo 14 países de la OECD (54 por ciento de la muestra) aumentaron su recaudación en el siglo 21.

Con respecto a la política tributaria, los resultados sugieren que los impuestos a la renta y los impuestos indirectos tuvieron un impacto leve en la concentración. Este fenómeno se debe a: 1) la incapacidad del gobierno para asignar recursos a las familias de menores ingresos, y 2) la falta de accesibilidad y pluralidad de oportunidades. También se observa que el gasto en protección social tuvo un impacto negativo y significativo sobre la concentración, tanto en el corto como en el largo plazo.

Los modelos que miden la parte alta de la distribución (top1, top10 y gini) mostraron una relación en forma de U invertida entre los impuestos al capital y la concentración del ingreso.

Este hallazgo es una aproximación a una tasa impositiva promedio mínima, la cual seguramente variará en el caso particular de cada país. Además, hay que recordar que el punto de inflexión sugerido es un límite a partir del cual se verticaliza la pendiente negativa.

Tabla Comparativa de Tasas Impositivas Máximas en Países Seleccionados de la OCDE

País Tasa Máxima de ISR (%)
Japón 55.90
Dinamarca 55.90
Chile 40
Colombia 39
Ecuador 37
Uruguay 36
México 35
Hungría 15

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