La relación entre la política fiscal y el crecimiento económico ha sido ampliamente debatida. Los modelos de crecimiento endógeno (MCE) asignan un papel relevante a la política fiscal, considerando la inversión en capital humano y la investigación y desarrollo como claves para el crecimiento económico.
Los dos conjuntos de medidas están relacionados, desde luego, pero sus objetivos y sus instrumentos son distintos. Esa historia resumida nos lleva a considerar dos tipos de políticas económicas relevantes: las referentes al ritmo del desarrollo en largo plazo; y, las correspondientes a la estabilización de las fluctuaciones de la actividad económica en el corto plazo.
Política Fiscal Anticíclica y Estabilización
En el corto plazo, una economía sufre de vez en cuando el impacto de varios tipos de "choques", que desvían el curso de la producción de su tendencia "normal". Los "choques" en cuestión pueden ser de origen natural, como un terremoto o una pandemia, o pueden ser causados por cambios en la conducta de los consumidores, los inversionistas o el gobierno.
Frente a dicho tipo de sucesos, las autoridades financieras tienen a su disposición algunas herramientas fiscales y monetarias, con las cuales intentan contrarrestar el descenso referido: aumentar el gasto público; reducir los impuestos; incrementar el flujo de crédito y reducir su costo; etc. A este grupo de medidas se le conoce como "políticas económicas anticíclicas o estabilizadoras".
Por supuesto, muchas veces el origen de las fluctuaciones es el propio gobierno. A manera de ilustración, en muchos países está bien documentado el caso de expansiones extraordinarias del gasto público en época de elecciones. Esto se traduce en un impulso temporal de la demanda, que reanima la actividad económica - -y, de paso, que típicamente acarrea presiones inflacionarias- -.
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En el caso de 1995, la crisis se originó en errores de política internos. En 2002, la mini-recesión fue, por así decirlo, importada de Estados Unidos, y motivó un gasto público expansivo. En total, no es aventurado concluir que la política fiscal se ha apegado, más o menos con éxito, al canon anticíclico (keynesiano).
La Perspectiva de Keynes sobre la Política Fiscal
Keynes dedicó gran parte de su obra a explicar las características monetarias del sistema capitalista y su análisis se concentró en la política monetaria, volviendo explícitos sus mecanismos, sin obviar sus limitaciones en la dinamización de la actividad económica bajo determinadas circunstancias. Se advierte que en la Teoría General no hay muchas referencias sobre la política fiscal, resumiéndose sus planteamientos en los siguientes temas: primero, la intervención gubernamental directa en la economía debe estar dirigida a potenciar las actividades privadas; segundo, aboga por una intervención gubernamental prolongado en la economía y otorga particular importancia al gasto de capital fijo, por consiguiente la política fiscal debe promover el gasto de inversión pública, la cual, a su vez dinamiza el gasto privado de la acumulación.
El argumento fundamental para avalar la intervención estatal directa en la economía es que el gasto privado no puede garantizar el pleno empleo de las fuerzas productivas, porque los mecanismos de mercados no son funcionales para emplear el conjunto de los factores productivos disponibles en la economía.
Keynes plantea tres diferentes formas de intervención gubernamental directa en la economía donde señala que la intervención pública se debe a faltas de coordinación del sector privado y la generación de ganancias financieras por operaciones del mercado de valores. Dichas propuestas se condensan, primero, en la "socialización de la inversión" en combinación con la "eutanasia de los rentistas"; segundo en el 'fondo nacional de la inversión' (national investment board); y, finalmente argumenta que el gasto público debe operar con constantes déficit en la cuenta de capital y superávit en la cuenta corriente del sector público, en tanto la mayor inversión genera un crecimiento más que proporcional del ingreso y suficientes recursos para equilibrar el gasto publico.
La propuesta de la "socialización de la inversión" aparece en la Teoría General en los capítulos XII y XXIV, con importantes planteamientos en los Memorandos de la Tesorería, 1943-44 (Moggridge, 1980, Vol. XVII) y el artículo "The end of Laissez Faire, Moggridge, Vol. IX, pp. 272-94). Las bases de la argumentación de Keynes (coincidentes con Kalecki) es que la intervención pública es necesaria por la falta de coordinación del sector privado para generar un volumen de inversión productiva que garantiza la plena utilización de los factores productivos; y de manera relevante, desde la perspectiva de Keynes, porque los dueños de capital pueden obtener crecientes ganancias a través de maximizar el valor de sus acciones en el mercado financiero, vía el comercio de los títulos financieros, con fines especulativos, dominados por los 'inversionistas profesionales' que buscan ganancias rápidas y de corto plazo.
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Política Fiscal en México: Un Caso de Estudio
Considerando lo anterior este trabajo tiene varios propósitos. Primero, discutir el concepto de política fiscal propuesto por los teóricos de la demanda efectiva, especialmente Keynes, que pone en el centro de la discusión la composición del gasto, relegando a segundo plano el monto del déficit público. Segundo, mostrar que las políticas fiscales y los déficit del periodo de industrialización en América Latina estuvieron acompañadas por grandes las fugas del multiplicador del ingreso, lo cual provoco grandes escollos a la intervención pública en la economía, especialmente después que Estados Unidos incrementó su tasa de interés. Tercero, en el periodo neoliberal, dominado por una profunda contrarrevolución teórica que repudió las políticas de intervención gubernamental en la economía, no se desmontó el andamiaje de las grandes estructuras gubernamentales (Minsky, 1986), aunque se modificó la composición del gasto público, reduciéndose su impacto en el crecimiento económico.
En este trabajo seguimos la hipótesis de Keynes, quien señaló que aunque el déficit fiscal es fundamental para recuperar el crecimiento económico en periodos de recesión económica, la intervención fundamental de la política pública debe centrarse en la estabilización de la acumulación en el largo plazo, especialmente en países en desarrollo que no han logrado el pleno desarrollo de las relaciones capitalistas de producción. El propósito de la política fiscal debe ser la estabilidad de la demanda, mediante la ampliación de la oferta, a través de la inversión productiva, ya sea directamente por el gasto público o por políticas que dinamizan el gasto privado de la inversión.
Nuestra hipótesis es que el gasto público debe mantener el espíritu de Keynes, o sea debe dirigirse a fortalecer el sector de acumulación, el cual, empero, para ser exitoso debe ir acompañado de consensos políticos con el sector privado para que potenciar el gasto privado y el crecimiento económico.
A partir de un análisis detallado de los componentes del gasto público mexicano a lo largo de las últimas cinco décadas, se muestra que el gasto público en un periodo muy corto tuvo como objetivo fortalecer el sector de bienes de capital, sin comprometer al sector privado en ese proceso, lo cual, tuvo efecto de corto plazo. Segundo, en el periodo de acumulación neoliberal el volumen del gasto público continuó siendo alto como proporción del producto, el cual, sin embargo, impactó de manera indirecta e ineficiente en la economía, porque las tasas de crecimiento económicas fueron muy reducidas y no estuvieron atadas a ninguna exigencia de estabilizar el empleo.
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