Descubre Hacienda Real Tepotzotlán: Un Tesoro Histórico que No Puedes Perderpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Tepotzotlán, cuyo nombre significa «Entre jorobas», en referencia a su ubicación entre cerros, es un lugar lleno de historia y leyendas que atrae a numerosos visitantes.

Orígenes y Construcción Religiosa

Tras la caída de México Tenochtitlán y el avance español, en 1525 se inicia la construcción de las edificaciones religiosas en Tepotzotlán, primero con una ermita por parte de frailes franciscanos, la cual fue levantada sobre antiguas construcciones indígenas.

Posteriormente, con la llegada de los jesuitas en 1580, la actividad constructiva se manifestará con toda la grandiosidad que se les reconoce a lo largo del Camino Real. Desde la segunda mitad del siglo XVI, el área de lo que hoy es el Estado de México estuvo destinada principalmente a la evangelización y la educación de indígenas e hijos de españoles, por lo que al llegar a Tepotzotlán los jesuitas establecieron un colegio de lenguas indígenas.

La excelente administración de sus recursos, obtenidos a través de diversos medios, entre ellos las donaciones y la administración de sus haciendas, le permitió a la orden jesuita no sólo cumplir con su trabajo evangélico y didáctico, sino que también les facilitaba la construcción de edificios majestuosos, por lo general colegios o seminarios amplios y cómodos.

Colegio Noviciado de San Francisco Javier

Uno de estos edificios fue el Colegio Noviciado de San Francisco Javier, el cual, además de contar con espacios de culto, comprendía un conjunto de edificios que formaban el Seminario y Casa de Población de la Compañía.

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El complejo tiene dos épocas artísticas muy claras y diferentes:

  • La primera, la obra del siglo XVII (1610-1640), a la que pertenecen la iglesia (con excepción de la torre y la fachada), el colegio, la planta baja de los Aljibes, la Capilla Doméstica, el Patio de Naranjos y dependencias anexas.
  • La segunda, la obra del siglo XVIII (1730-1770), a la que pertenecen el Camarín, la Capilla de Loreto, el Relicario de San José, la torre y la fachada churrigueresca de la iglesia.

Esta última, la fachada de la iglesia de San Francisco Javier es uno de los mejores ejemplos del arte novohispano del siglo XVIII, fabricada por el arquitecto Ildefonso Iniesta Durán en un diseño que representa el barroco estípite o churrigueresco mexicano.

Contribuciones de los Jesuitas al Desarrollo Económico

Los jesuitas también se caracterizaron por ser fervientes impulsores de la agricultura y la ganadería, así como a la implementación de técnicas hidráulicas y carreteras, lo que convirtió al colegio en engranaje fundamental para el desarrollo económico de la zona, lo que lo llevaría a ser un punto muy importante del Camino Real de Tierra Adentro en el tramo de la Ciudad de México a Jilotepec (también en el Estado de México), Tepeji del Río, Hidalgo, y San Juan del Río, Querétaro, por el que transitaban religiosos cargados de un bagaje cultural que sembrarían a lo largo del Camino.

La fructífera labor de los jesuitas se vio truncada en 1767 cuando el rey Carlos III expulsó a la orden de todos los reinos españoles y el inmueble quedó abandonado hasta 1774, aunque siguió siendo administrado por la junta de temporalidades. En 1777, el antiguo Colegio jesuita se convirtió en Seminario Conciliar para el clero secular.

Con las Leyes de Reforma, el complejo arquitectónico pasó a ser propiedad de la Nación.

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Leyendas y Anécdotas de Tepotzotlán

Entre el montón de atractivos que tiene hay uno que llama poderosamente la atención: Tepotzotlán es muy rico en cuanto a leyendas y anécdotas. Si lo visitas, encontrarás un par de recorridos turísticos que sin duda te dejarán con un agradable sabor de boca, además de la idea de que este pueblo mágico merece mucho más turismo del que suelen atraerle los paseos en globos aerostáticos: el Recorrido de leyendas sobre ruedas, a bordo de un pintoresco turibús bautizado como “El Ciclón” en el que podrás disfrutar la amena narración de María Arriera, y el paseo con Alberto Picos caracterizado como el simpático Monje de Tepotzotlán.

Leyenda de El Ánima del Mechal

Entre las leyendas más interesantes está la de El ánima del mechal, que habla sobre los tlachiqueros, hombres dedicados durante la época colonial a extraer de los magueyes el aguamiel y otras materias primas como el mechal, un bagazo fibroso que las amas de casa de antaño mezclaban con la masa de las tortillas para darles un sabor diferente y muy rico.

Las señoras mandaban a sus hijos o esposos por el mechal antes de que amaneciera porque todo mundo quería y se acababa rapidísimo. Debido a esto, los tlachiquieros salían en grupos a a raspar el maguey y sacar el aguamiel, pero no contaban con las brujas, que se convertían en fuegos fatuos y andaban volando entre los árboles y los matorrales del lugar.

Tenían pavor porque a varios de sus compañeros las brujas se los llevaban, abandonándolos después en terrenos lejanos a la zona, encima de las nopaleras o metidos en los ríos, aunque las historias sobre brujas no quedan ahí; desde la época prehispánica se dice que adquieren el aspecto de serpientes, guajolotes o perros para hacer el mal.

En el pueblo es muy conocida la historia de una mujer que, mientras estaba amamantando a su bebé, escuchó caer algo en el techo de su casa, que estaba a mitad del campo.

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La Llorona de Tepotzotlán

Por supuesto, en el imaginario colectivo de este bello pueblo no podía faltar nuestra entrañable Llorona, de la que cada región tiene su propia versión. En Tepotzotlán cuentan que se aparece en el río seco la que era conocida como Madre Cihuacóatl, quien incluso desde antes de que llegaran los españoles ya se lamentaba por sus hijos mexicas.

La versión mestiza, en un tenor muy diferente, habla sobre una indígena que se enamoró de un español, quien la abandonó con todo e hijos y ella, presa del dolor y el despecho, los mató.

Personajes Célebres de Tepotzotlán

Sin embargo, no todos sus personajes célebres pertenecieron siempre a ultratumba. En 1954 llegó a vivir ahí un señor llamado Ernesto Guevara De la Serna. ¡Sí! Ni más ni menos que el bienamado (y convertido en cliché pop por sus fans) Che Guevara. Otro de sus residentes distinguidos fue José Joaquín Fernández de Lizardi, autor de El periquillo sarniento y del periódico El pensador mexicano.

El Robin Hood de Tepotzotlán

Tepotzotlán tenía su propio Robín Hood, quien no le pedía nada al original habitante de los bosques de Sherwood. Don Ángel Vega, el carnicero del pueblo, no tenía siquiera un local para ofrecer su mercancía, así que se acomodaba debajo de los arcos, sacaba una mesa de madera y una báscula antes de ponerse a filetear carne para las mujeres del pueblo. ¿Por qué se le conocía como «El Robin Hood de Tepotzotlán»? Sencillo: a las ricas les vendía la carne carísima, mientras a las más necesitadas les daba precio amigo.

Lugares Mágicos de Tepotzotlán

Además de las leyendas y personajes ilustres, sus propios lugares se encargan de incrementar la magia de Tepotzotlán. Otro lugar histórico es la Farmacia de Picas, fundada por el primer boticario del pueblo a principios del siglo pasado y que al día de hoy aún da servicio; pero definitivamente la joya de la corona es el Museo Nacional del Virreinato, inaugurado en 1964 y que, dentro de su historia, cuenta con el nada honroso honor de haber sido contemplado originalmente para alojar la cárcel del Palacio de Lecumberri, cosa con la que los pobladores del lugar no estuvieron de acuerdo y lograron impedir.

Existió también en el pueblo una tienda llamada La golondrina; tenía un muy buen surtido de productos: arroz, frijoles, telas, especias, chile y también vendía pulque. Entre las amas de casa que aprovechaban para echarse sus pegues cuando iban al mandado estaba Doña Gertrudis, a quien un día se le pasaron las cucharadas y ya estando en la calle, al encontrar a su marido, se asustó tanto que se cayó. Este, muy molesto, la agredió. Envalentonada por el pulque, Doña Gertrudis respondió y se hicieron de golpes hasta que llegó a separarlos un gendarme, dejando ir al marido y llevando a la mujer a la cárcel.

Refranes y Dichos Populares

Tepotzotlán también acuña refranes y dichos populares. Por otro lado, tenemos esta otra frase clásica de nuestro vocabulario, «Se lo chupó la bruja», que tiene su origen en lo que platicaba unos párrafos arriba sobre el gusto que tenían estas señoras por robarse a los niños pequeños y alimentarse de ellos.

Otros Sitios de Interés en Tepotzotlán

El Museo Nacional del Virreinato ocupa el inmueble del antiguo noviciado jesuita de Tepotzotlán por el que pasaron hombres tan ilustres como Francisco Javier Clavijero, Carlos de Sigüenza y Góngora, Andrés Cavo y Francisco Javier Alegre, por mencionar sólo algunos. Ahora el ex Colegio Noviciado de San Francisco Javier hoy Museo Nacional del Virreinato fue declarado el 1º.

La ex Hacienda de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, fue propiedad de la Compañía de Jesús. Se dedicaba a la cría de toros de lidia y a la producción de carbón vegetal. la ex Hacienda ha tenido varios propietarios que han realizado trabajos de restauración en el inmueble, lo cual nos permite observar su magnífico patio interior, arcadas y amplísimos jardines.

La cuenca hidrológica conocida como la presa La Concepción, es un importante recurso del municipio, ya que tiene una capacidad de 12 500 000 m³, de la cual sé derivan el Río Hondo de Tepotzotlán y el Canal de Zanja Real. Ambos representan la principal fuente de irrigación de los pueblos aledaños. convivir con la naturaleza a través de la contemplación de sus paisajes y la tranquilidad de la zona. Se encuentra ubicada a la altura del km.

El Acueducto de Xalpa, conocido también como Arcos del sitio, es una obra arquitectónica construida por los jesuitas a principios del siglo XVIII para llevar agua del río del Oro hasta su Hacienda de Xalpa. La obra estuvo dirigida por los Padres Pedro Berinstáin, Pedro Sobrino y Santiago Castaño, aunque quedó inconclusa debido a la expulsión de los jesuitas en 1767. de Don Manuel Romero de Terreros, tercer conde de Regla y quien heredó la hacienda. La belleza de este acueducto la podemos encontrar en su arquería, con un total de 43 arcos repartidos en cuatro niveles, alcanzando una altura de 61 metros y una longitud de 438 metros aproximadamente, considerándose en su época como el más alto del mundo y una imprescindible obra arquitectónica hidráulica de los siglos XVIII y XIX.

La ex Hacienda de San Nicolás Tolentino de Lanzarote perteneció a la Hacienda de San Pedro Cuamatla, propiedad de Don Antonio Gómez de Escontria. En él inmueble todavía es posible observar sus grandes muros y bellos torreones de la época virreinal. A un costado de la ex hacienda, se encuentra una maravilla de la naturaleza: el Ahuehuete milenario de Lanzarote, ciprés de Ayactlacatzin y Moctezuma ó sabino. Es una especie de árbol cuyo nombre proviene de la palabra en náhuatl ahuehuetl, donde “a” proviene de “atl” que significa agua y “huehuetl” significa viejo, es decir, el viejo del agua. Se encuentra ubicado a 16 km. donde abundan las flores.

En la época prehispánica, el terreno que hoy ocupa Xochitla era parte de la ribera del lago de Zumpango. Xochitla se encuentra situado al noroeste de la ciudad de México, a 2 km. de la cabecera municipal de Tepotzotlán, la principal vía de accesoes la carretera México-Querétaro, que entronca en el km.

¿Ya conocías Tepotzotlán y el montón de historias que guarda para sus visitantes?

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