El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) es un impuesto indirecto que el gobierno mexicano aplica a ciertos productos y servicios para recaudar ingresos y, en algunos casos, desalentar su consumo. Este impuesto es administrado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y su monto se ajusta anualmente de acuerdo con la inflación. El IEPS es un componente clave del precio final del combustible, lo que significa que cuando el IEPS sube, el precio que pagamos en la gasolinera también tiende a subir.
A diferencia de un precio fijo, la carga fiscal sobre los combustibles se ajusta mediante el denominado “estímulo fiscal”. En la práctica, este estímulo es un descuento que reduce temporalmente la cuota del IEPS que se cobra por litro. Hacienda lo actualiza con periodicidad semanal para reaccionar a condiciones de mercado, como el precio del petróleo y el tipo de cambio, además de perseguir objetivos de recaudación.
La lógica detrás del ajuste semanal
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha explicado que estos estímulos se usan para amortiguar alzas abruptas en combustibles ante choques externos. Cuando el gobierno retira el estímulo, deja que el IEPS se cobre completo y, con ello, recupera recaudación.
¿Qué sucede cuando se elimina el estímulo?
- Aumento de la carga fiscal: Al eliminar el subsidio, el consumidor -y, por extensión, la empresa que carga combustible para su flota o para traslados- paga la cuota completa del IEPS.
- Recuperación de ingresos: Para el gobierno, retirar estímulos permite cobrar más IEPS por litro y recomponer ingresos cuando el entorno se estabiliza.
- Impacto operativo: Para una empresa, la diferencia entre tener un estímulo y no tenerlo es un cambio directo en el costo fiscal por litro consumido.
Cabe resaltar que el presidente Peña Nieto eliminó el subsidio al IEPS unas semanas antes de entregar la administración al presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que demuestra que los cambios en la política fiscal de los combustibles son normales en las etapas de transición gubernamental. Durante 2026, tanto el diésel como las gasolineras se mantendrán sin estímulos fiscales, según lo planteado por la SHCP en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Impacto en las empresas y la economía
Para las empresas, esto significa que una parte considerable de sus gastos en gasolina no solo depende del precio internacional del crudo, sino también de la política fiscal mexicana. Dado que el estímulo se mueve en función de episodios de volatilidad, para las áreas de tesorería y control presupuestal el aprendizaje es que el “costo fiscal por litro” no es fijo.
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Tabla: Comparativa del impacto fiscal (ejemplo operativo)
| Concepto | Gasolina Magna | Diésel |
|---|---|---|
| Rol del estímulo | Amortiguador de precios | Impacto en logística/fletes |
| Mecanismo | Reducción de cuota IEPS | Reducción de cuota IEPS |
| Consecuencia de retiro | Sube precio final al consumidor | Aumenta costo de distribución |
Desde la óptica empresarial, el diésel tiene un canal de transmisión más directo hacia costos de flete y, por ende, hacia precios al productor o márgenes. Aun cuando Premium sea más visible en titulares, el ajuste en diésel suele ser el que más rápido se filtra a las cadenas de suministro. El propósito del IEPS, según la argumentación de Hacienda, es gravar un combustible fósil contaminante, siendo este impuesto un componente explícito que el gobierno mueve para suavizar el impacto de las variables internacionales.
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