Pocas emociones llegan a ser tan complejas como los celos. El mensaje es muy claro: tenemos miedo a que otra persona ocupe nuestro lugar, debiendo mejorar las inseguridades que nos rodean. Hay frases que todos hemos escuchado en algún momento de nuestra vida, frases como: “Si es celoso es porque te quiere” o “soy celoso porque te amo”. A partir de estos errores se disparan sentimientos diversos y profundos. Pero tenemos que saber que los celos no demuestran amor en ningún momento.
La Verdadera Naturaleza de los Celos
Los celos son una respuesta emocional al miedo de perder algo, algo que asumimos que es de nuestra propiedad, una idea, al fin y al cabo, sumamente nociva. Son una alarma que nos alertan de la existencia de un peligro. Esto no es otra cosa que el pánico a perder el cariño de nuestro ser querido. Por lo menos alguna vez, toda persona ha sentido celos, ya sea de niños con los hermanos o amigos, o más tarde con la pareja.
El origen de los celos no se da solo con la pareja, sino también entre hermanos, amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. De inicio, los celos tuvieron una función adaptativa: proteger la descendencia y asegurar la continuidad genética. Sin embargo, cuando los celos son constantes, obsesivos o generan violencia, se trata de celos patológicos, un trastorno reconocido en psiquiatría.
Raíces Psicológicas detrás de los Celos y las Acusaciones
Los celos se sienten cuando creemos que alguien puede darle a nuestra pareja aquello que no obtiene de nosotros y, como consecuencia, perderemos su cariño. Cuando otro tiene algo que nosotros no tenemos, o eso es lo que creemos, y se acerca a nuestra pareja, comienza el resquemor, la rumiación. Sin embargo, cuando este resquemor resulta insoportable, nos encontramos mal y la relación comienza a verse deteriorada.
Es muy habitual experimentar esta sensación cuando vemos a personas más calificadas que nosotros, y cuando tememos perder ese vínculo con nuestras parejas afectivas. En la mayoría de los casos, los celos parten de miedos infundados e inseguridades, dimensiones psicológicas que deberemos tratar en nosotros mismos. En numerosas ocasiones, detrás de una conducta celosa se pueden esconder trastornos emocionales o de personalidad que es necesario trabajar. No dejemos para mañana la infelicidad que los celos nos hacen sentir hoy.
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La Inseguridad como Fuente Primaria
Sin lugar a dudas, la inseguridad es la fuente más común de celos. La gente a menudo lanza el término "complejo de inferioridad", que no es un término clínico, sino que se refiere a un ego empobrecido subyacente o baja autoestima: un hombre celoso que se siente inseguro en sus relaciones románticas, por ejemplo, no se siente seguro de que es lo suficientemente bueno y valioso como para mantener a otra persona interesada en él a lo largo del tiempo. Es importante tener en cuenta que la inseguridad generalmente no es absoluta en hombres y mujeres.
En otras palabras, una mujer puede ser brillante y altamente efectiva en el trabajo como por ejemplo ser una abogada muy exitosa, aunque su psicopatología (ponerse celosa) aparezca en sus relaciones románticas. Se pueden sentir celos por múltiples cosas, pero sobre todo están relacionados con aquellos temas en las que la persona se siente más insegura. Repasa los motivos que te dicen que eres inferior a los demás, y reconoce que son antiguas ideas sobre ti mismo que te han acompañado durante toda la vida, impidiéndote realizar lo que deseas. Son estas ideas las que fomentan los celos.
El Papel del Pensamiento Obsesivo y la Paranoia
Para los tipos obsesivos, lo más difícil en el mundo de manejar es la incertidumbre, también conocido como Lo Desconocido. Cuando se sienten inciertos acerca de dónde está su pareja, su mente llena los espacios en blanco y genera respuestas, muchas de las cuales son negativas. Muy a menudo, se les ocurren hechos creados de la nada sobre la probable infidelidad de su pareja, y luego se sienten extremadamente ansiosos y celosos.
Muchos hombres y mujeres sienten celos, pero sus celos en realidad se derivan de un enfoque paranoico general de muchas cosas en la vida. Los hombres y las mujeres con paranoia leve o moderada tienen grandes dificultades para confiar en los demás y, a menudo, infieren intenciones maliciosas a los motivos de los demás. Con frecuencia tienen un tipo de personalidad que los lleva a sentirse víctimas y perseguidos, sintiendo con frecuencia que otros quieren burlarse de ellos. A menudo sienten que otros están tratando de sabotearlos, sus objetivos o su carrera. También a menudo perciben que otros los han dejado, los han rechazado o han sido condescendientes, incluso cuando los testigos les dicen lo contrario. Finalmente, los hombres y las mujeres con un estilo de personalidad paranoica "culpadores", asignan la culpa a los demás en lugar de mirar hacia adentro y aceptar la responsabilidad por sus propios defectos o errores.
Comportamientos Asociados a los Celos
- Critican, humillan, regañan y desvalorizan constantemente a sus parejas.
- Suelen tener una actitud grosera y altiva.
La Acusación de "Celosa": ¿Patrón o Malinterpretación?
Si le preguntas a una persona celosa si él o ella tenían razones para sentir celos, probablemente citarían varios ejemplos donde los celos en realidad se estaban bien fundamentados. En otras palabras, un compañero ¡realmente estaba siendo infiel, o realmente lo traicionó! La pregunta es: ¿Hay un patrón de celos, o es un incidente aislado? Una persona puede ser etiquetada con precisión como una persona celosa si ella (o él) tiene un historial de celos con múltiples parejas, muchos o todos los cuales en realidad no hicieron nada para justificarlo.
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Si no tienes un historial de celos, lo más probable es que tus sentimientos de celos en tu relación actual no sean en realidad un problema. De hecho, podría ser que tus instintos están indicando que estás en una relación con alguien que podría no ser confiable. En esta situación, no te estás convirtiendo en "el tipo celoso"; sientes más bien preocupación y desconfianza. Tener una pareja que te ponga la etiqueta de celoso (a) cuando no tienes historial de celos es una señal de que tus sentimientos están siendo mal etiquetados. La próxima vez que tu pareja te cele, recuerda poner los comportamientos y sentimientos en contexto al considerar si los celos son nuevos, o si refleja un patrón de larga data.
Si estás en una relación con alguien que tiene un historial de ponerse celoso, entiende que la raíz de este tipo de comportamiento, inseguridad, obsesión o una personalidad paranoide, no desaparecerá pronto. Trabajar a través de temas tan profundamente arraigados lleva mucho tiempo y con frecuencia requiere psicoterapia intensiva.
Los Celos en la Dinámica de Pareja
Cuando hablamos de “celos” nos referimos al miedo a que nuestra pareja nos engañe o nos sustituya por otra persona. Se trata de un problema relativamente frecuente en las relaciones de pareja que hace sufrir tanto a quien cela como a quien es celado. A veces los celos comienzan de forma sutil, con pequeños gestos, comentarios… que a primera vista parecen inofensivos e incluso “cariñosos” pero que poco a poco van haciéndose más molestos, dolorosos o limitantes para ambas partes. Y llegado a este punto resulta más difícil cortarlos o reconducirlos; es más, parece que todo lo que hacemos solo sirve para alimentarlos.
Los celos no son signo de amor: la profecía autocumplida. Está claro que cuando algo nos importa, tomaremos medidas activas para mantenerlo y cuidarlo. Esta premisa es la que lleva a muchas personas celosas a justificar su comportamiento, diciendo que si actúan así es porque les importamos. Además, muchas personas interpretan los celos de su pareja como halagadores, signo de que la otra persona no quiere perderlas. Y esto es un problema, ya que pensar de este modo hará que seamos más permisivos con los celos propios y ajenos e incluso puede llevarnos a alimentarlos para sentirnos importantes para el otro.
Por el contrario, mostrar desconfianza hacia el otro, enfadarnos, vigilarle, limitar sus relaciones sociales o su ocio… solo contribuirán a deteriorar la relación y a hacer más infeliz a la otra persona. Y por este motivo, podríamos decir que los celos son una profecía autocumplida: mi miedo de perder al otro o a que me engañe acaba provocando precisamente que la otra persona esté infeliz a mi lado y, por tanto, que se aleje o busque otras opciones.
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La pareja necesita independencia de cada uno de sus miembros, poder decidir, y crecimiento personal y profesional. Crear un vínculo pleno con el ser amado implica saber crecer en la relación construyendo lazos fuertes, pero también soltando para que tanto el uno como el otro se vean capacitados de alcanzar metas personales. Como podemos comprobar los miedos excesivos y falta de desarrollo emocional y personal genera, a largo plazo, una elevada tasa de infelicidad.
Cuidar del otro y de nuestra relación no implica controlar, vigilar, interrogar, limitar. Si dejáramos de lado la idea de que el otro es de nuestra propiedad, los celos no existirían, es así de simple. Por naturaleza, el ser humano se ha criado en un ámbito donde se apropia de todo lo que tiene a su alrededor. En el caso concreto de la pareja, donde hay más casos de celos, deberían importar las opiniones y los sentimientos de ambos, tiene que haber un equilibrio. No podemos pretender manipular al otro con lo que queremos, cuándo y cómo. Un poco de celos en una relación romántica es sin duda algo natural. Ciertamente, cada uno de nosotros ha sentido una incómoda punzada de celos en algún momento de una relación.
Sentimos celos en esos momentos debido a nuestra sensación de que una conexión preciada que tenemos con otra persona está amenazada, y por nuestro temor a que un ser querido puede encontrar a alguien más que nos reemplace. Si bien la mayoría de las personas experimenta celos de forma muy ocasional y leve, otros los sienten en un grado patológico. “Los celos surgen muchas veces como una forma de poseer o controlar al otro”, explica la especialista.
Una relación de pareja se llena de espacios propios y compartidos. Los límites entre “lo aceptable” y “lo inaceptable siempre será tema de eterna discusión. Lógicamente, no es lo mismo aceptar que charle amigablemente con una compañera de trabajo que salga con ella por la noche. También hay que esforzarse para aceptar que no puedes serlo todo para el otro, de la misma manera que el otro no puede serlo todo para ti.
Diferencias de Género en la Manifestación de los Celos
La diferencia entre los celos de hombres y mujeres inspiró a numerosas investigaciones así como teorías diversas. La más "evolucionista" nos diferenciaba diciendo que las mujeres celábamos porque estaríamos programadas genéticamente para tener familia, mientras que los hombres eran controladores porque necesitaban asegurarse que el progenitor fuese de ellos y no otros. Demasiado cavernícola el asunto, ¿no?
La nueva teoría propone una mirada más flexible que tiene que ver con las particularidades individuales de cada persona. Sin embargo, no es indiferente a la hora de agrupar supuestas diferencias entre géneros en cuanto a razones para celar y no excluye la vieja teoría evolucionista de los celos entre hombres y mujeres. De esta manera, la historia de vida particular de cada uno y con su pareja puede dar matices en las causas y también en qué se cela y en qué perdonamos y qué no.
En las investigaciones realizadas en la Universidad Estatal de Pennsylvania se puso en jaque la vieja teoría, ya que no se reflejaba en lo que le pasaba realmente a las personas. Hombres y mujeres muchas veces tenían las mismas razones para celar, a contramano de lo que los evolucionistas profesaban. Los investigadores, entonces, comenzaron a tener en cuenta al apego emocional y la inseguridad personal como posibles desencadenantes de los celos en hombres y mujeres.
Cuando se habla de celos entre hombres y mujeres se refiere a dos manifestaciones: una que tiene que ver con los celos en el nivel de apego emocional (se cela que el otro esté vinculado sentimentalmente a otra mujer/hombre), o se cela desde el punto de vista de las relaciones sexuales. Esta explicación basta para ambas teorías, si la mujer cela emocionalmente sería porque no quiere perder la posibilidad de armar una familia, mientras que el hombre tradicionalmente celaría desde el lado sexual, porque no quiere ser engañado en cuanto a paternidad.
Pero las nuevas investigaciones que realizó la Universidad de Pennsylvania tiraron un poco por la borda estas cuestiones de maternidad y paternidad. Aparentemente, quienes tienen menos apego emocional y que buscan relaciones más libres se molestan más por la infidelidad sexual que por la infidelidad emocional. En contraposición, quienes eran más inseguros y mantenían relaciones de mucho apego, sentían que la infidelidad se traducía en una traición de tipo moral. De esta manera, se amplía el horizonte de la vieja teoría. Ahora, las causas psicológicas individuales pueden ser más determinantes que el género sexual.
Cómo Manejar los Celos en una Relación
Es una buena solución aceptar los sentimientos e intentar comprenderlos y hablarlos con nuestra pareja. Deberíamos evitar que los celos dañen nuestras relaciones. Analiza de qué manera tu pareja “te pone” celoso. A veces se trata de una persona, otras de actividades o situaciones. Deja que el nivel de los celos se tranquilice y, en soledad, pregúntate: “¿Qué tiene esa persona que no tenga yo?”.
¿Qué podemos hacer? Lo importante es dirigirse directamente al foco que los produce. Es necesario por tanto que nos cuidemos, que potenciemos nuestra autoestima, nuestra imagen personal y nuestro autoconcepto. Si tienes una pareja dispuesta a ir a terapia para hacer ver estos problemas de frente, puede valer la pena mantener la relación; si no, tienes que ser claro acerca de lo que puedes y no puedes soportar en el futuro.
A veces, pese a comprobar que la relación de pareja no es buena y nos hace sufrir, nos mantenemos en ella sintiéndonos cada vez más desbordados o ahogados. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a una ruptura solemos comprobar que estos miedos eran infundados.
Pautas para Abordar los Celos
- Escúchala y ponte en su lugar: En ocasiones, detrás de los celos de nuestra pareja hay alguna circunstancia que la lleva a sentirse más insegura o a sufrir más ante ciertas cosas, como por ejemplo una infidelidad de alguna pareja anterior, algún tipo de complejo sobre su físico o su capacidad para gustarte, un miedo excesivo a la ruptura de la relación. Si este es el caso, encontrad un momento tranquilo en el que podáis hablar abiertamente de este tema, sin juzgaros, con el fin de poder entender mejor los motivos del miedo de la otra persona y poder transmitirle tu cariño y tu comprensión. Pero cuidado, este no debe convertirse en un tema de conversación recurrente: hay que mirar al presente y al futuro.
- Hablad claro sobre las condiciones de vuestra relación: Solemos tener una idea preconcebida sobre cómo “debe” ser una relación de pareja. Sin embargo, en cuanto miremos un poco a nuestro alrededor y hablemos con otras personas nos daremos cuenta de que hay distintas maneras de concebir las relaciones y las parejas y que lo que para unos es natural para otros no lo es tanto. En vez de confiar en que ambos tenéis las mismas expectativas, es mejor ponerlas sobre la mesa. ¿Qué consideráis una infidelidad? ¿Qué esperáis de la otra persona? ¿Tenéis una relación abierta o cerrada? A veces evitamos estos temas porque no queremos oír la respuesta o fingimos que estamos contentos con un tipo de relación cuando realmente no es así. A la larga será mejor ser honestos y enfrentar esta conversación para intentar llegar a acuerdos o, si no es posible, buscar a otra persona más compatible.
- Respeta los compromisos a los que hayáis llegado: Si mi pareja es celosa y yo la traiciono o la miento, estaré confirmando sus miedos y perpetuando su actitud celosa. Por eso, es importante tener una conversación sincera y clara y ser consecuentes con las decisiones tomadas. Si un día decides que ya no estás a gusto con estos compromisos, volved a hablarlo tranquila pero sinceramente, pero no cambies las reglas del juego a espaldas de tu pareja.
- Mantén tus relaciones, tu estilo de vida y tus prioridades: Cuando comenzamos una relación es natural que algunos aspectos de nuestra vida cambien y nos adaptemos a la otra persona, dedicándole cierto tiempo, buscando formas compatibles de ocio, etc. El problema es cuando el “hueco” que hacemos a esa persona en nuestra vida acaba inundándolo todo y nos obliga a sacar a otras actividades o personas que son importantes para nosotros. No renuncies a tus amistades, familia, aficiones, espacio personal… por la otra persona. Tener pareja no significa compartirlo todo, y mantener partes de vuestra vida independientes contribuirá a nutrir la relación y a hacerte menos vulnerable ante las dificultades.
- No cedas a sus presiones para tranquilizarla: Cuando vemos a nuestra pareja sufrir, es natural que tengamos una tendencia a querer protegerla y calmarla. El problema es que así, a la larga, solo contribuiremos a alimentar sus celos y sus inseguridades, ya que nuestra pareja aprenderá a presionarnos, controlarnos o interrogarnos como una forma de quedarse tranquila. Estar en pareja implica enfrentarse a la incertidumbre y dar un salto de confianza en la otra persona, ya que las certezas absolutas no existen. Tu pareja tendrá que aprender a tolerar esa incertidumbre y a confiar en ti cuando no existen garantías. La mejor forma de ayudarla es seguir haciendo tu vida para que se enfrente a sus inseguridades y aprenda a tolerarlas.
- Mantén tu intimidad: Aunque nuestra pareja suele ser la persona con la que compartimos más aspectos de nuestra intimidad, esto no significa que debamos renunciar por completo a ella. Distintas personas se sentirán cómodas compartiendo más o menos aspectos de su vida personal y tenemos derecho a que nuestra privacidad sea respetada. Tener privacidad no es lo mismo que engañar u ocultar y es importante que si algo no te hace sentir cómodo, lo transmitas con firmeza. Tampoco tienes obligación de dar todo tipo de justificaciones o explicaciones a tu pareja de todos tus actos, conversaciones, etc.
- Sé claro y sincero, aunque cueste: Un error frecuente que cometen las parejas de personas celosas es comenzar a ocultar información, muchas veces trivial, para evitar el conflicto o las sospechas de su pareja. Lo que a corto plazo parece una buena idea, a la larga acaba haciéndolo todo mucho más difícil, ya que antes o después nuestra pareja verá cosas que “no le encajan” y llegará a conclusiones del tipo “¿Por qué me ha mentido en esta tontería si no es porque hay algo más importante detrás?”, “¿Si me miente en esto, cómo voy a confiar en que no me miente en cosas más importantes?”, etc. Como consecuencia, se volverá más suspicaz y desconfiada y nosotros tenderemos a mentir u ocultar más para no desatar la discusión. La mejor forma de romper este círculo vicioso es ser sinceros y claros incluso aunque eso nos genere algunas situaciones desagradables en el corto plazo.
- No estéis conectados las 24 horas: Las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de estar conectados con todo el mundo siempre que queremos. Como consecuencia, muchas veces permanecemos en contacto continuo con nuestra pareja y la mantenemos informada de todos nuestros movimientos. Esto impide que aprenda a tolerar la incertidumbre y el no saber qué estamos haciendo, lo cual implica que cuando no podamos estar en contacto por cualquier motivo se angustiará más y cada vez tendremos más presión para informar de nuestros movimientos continuamente. Es sano, para nosotros y para la relación, tener tiempos de desconexión de nuestra pareja. Además, si esto es un problema, no dudes en desactivar las notificaciones que informan de las horas a las que te conectas o los mensajes que has leído.
- Sé asertivo y defiende tus derechos: Aunque como decíamos en el primer punto es positivo ser comprensivos y ponernos en el lugar de nuestra pareja, esto no significa que debamos renunciar a nuestros derechos o permitir que la otra persona nos limite o nos haga sentir mal. Pon claro que hay ciertas barreras de respeto que no estás dispuesto a permitir que se traspasen en vuestra relación. Asimismo, no permitas que tu pareja te haga culpable de sus celos, pues es responsabilidad suya gestionarlos. Tener tu vida, tu intimidad o tus amistades al margen de la pareja no es algo malo.
- No te responsabilices o culpes del comportamiento de los demás: Una situación difícil se produce cuando hay terceras personas con quienes tuvimos alguna relación en el pasado o que sí muestran interés sexual por nosotros o intentan interferir en nuestra relación. Esto puede disparar los celos de nuestra pareja y llevarla a culparnos por ello o a utilizarlo como excusa para justificar sus conductas celosas o invalidar nuestro criterio ("Eres muy ingenuo y por eso no lo ves"). Recuerda que solo eres responsable de tu propio comportamiento y tus decisiones en el presente. El pasado no se puede cambiar ni tampoco podemos impedir que otras personas actúan como lo hacen. Nuestra pareja debe aprender a confiar en nosotros a día de hoy y a aceptar que tenemos derecho a nuestra vida y a nuestra libertad igualmente.
- Expresa cariño y demuestra que te importa de otras formas: No permitáis que los celos invadan toda la relación. Una buena relación debe incorporar muchos más momentos de cariño, complicidad, cuidado mutuo, comunicación y apoyo que de discusiones o reproches. Aunque estéis teniendo dificultades, o precisamente por ello, es esencial que ambos hagáis un esfuerzo por daros cuenta de las cosas que os gustan del otro, de sus buenos gestos o comportamientos, y por encontrar formas de expresaros cariño y de demostraros que os importáis y os queréis, más allá de los celos.
- Sugiere que pida ayuda profesional: Si pese a todo lo anterior tu pareja continúa siendo celosa y esto os hace sufrir, puede ser el momento de pedir ayuda profesional, ya que los celos a veces son difíciles de gestionar por uno mismo. Aprender a confiar en el otro y a tolerar la incertidumbre que toda relación conlleva puede ser clave para la satisfacción en esta o en futuras relaciones, así como ayudar a la persona a lidiar con otras facetas de su vida que también requieren confianza en uno mismo o en los demás.
- La ruptura puede ser una buena opción: A veces, pese a comprobar que la relación de pareja no es buena y nos hace sufrir, nos mantenemos en ella sintiéndonos cada vez más desbordados o ahogados. Y muchas veces lo hacemos porque tenemos un miedo atroz a la alternativa: quedarnos “solos”, “fracasar”, no volver a encontrar a otra persona. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a una ruptura solemos comprobar que estos miedos eran infundados.
