Los sistemas de producción ovina demandan una mayor eficacia productiva, lo que obliga a optimizar los recursos genéticos, ambientales y de espacio. El uso de sistemas intensivos de apareamiento puede mejorar la eficacia productiva de un rebaño, siendo una de las grandes condicionantes para establecer exitosamente este sistema la raza de las ovejas. Existen diferencias importantes entre razas para obtener más de una parición anual, y aunque algunas razas son capaces de parir regularmente a intervalos de seis a ocho meses, otras no.
Evaluación de sistemas de apareamiento y prolificidad
Los resultados de estudios comparativos entre sistemas intensivos (partos cada ocho meses) y sistemas anuales muestran diferencias significativas en el comportamiento reproductivo. En un estudio realizado con la raza Columbia, se observó que la prolificidad -definida como el número de corderos nacidos por oveja parida- fue de 1.12 en el sistema intensivo frente a 1.32 en el sistema anual (P < 0.05). Independientemente del sistema, las ovejas adultas fueron superiores a las jóvenes en todos los parámetros evaluados.
Comparativa de parámetros de producción
A continuación, se presentan los indicadores biológicos obtenidos al comparar ambos sistemas de manejo:
- Fertilidad media: 83.9% (intensivo) vs 88.3% (anual).
- Prolificidad (corderos por parto): 1.12 vs 1.32.
- Tasa de destete: 0.89 vs 1.09.
- Corderos destetados por oveja en dos años: 2.5 vs 2.0.
Factores que determinan el doble parto
La capacidad de una oveja para presentar partos múltiples depende de una combinación de factores genéticos y de manejo. Si bien la heredabilidad de la prolificidad es baja, el semental transmite esta característica a sus descendientes. Por ello, es recomendable seleccionar vientres y sementales provenientes de partos múltiples para mejorar el potencial del hato a largo plazo.
No obstante, la genética no es el único determinante. La alimentación juega un papel fundamental, especialmente a través del flushing, un sistema de manejo que consiste en proporcionar una dieta alta en energía y proteínas de 2 a 4 semanas antes de la reproducción. Este proceso aumenta la tasa de ovulación y, por ende, la probabilidad de partos gemelares. Es vital considerar que la condición corporal al momento del empadre debe estar entre 3 y 3.5 en una escala de cinco puntos para maximizar el éxito reproductivo.
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Consideraciones sobre el manejo reproductivo
- Condición Corporal: Los animales deben tener suficientes reservas para satisfacer las demandas de la reproducción, el parto y la lactación.
- Manejo Nutricional: Los cambios en las tasas de ovulación pueden no ser notables en ovejas que ya tienen una puntuación de condición corporal superior a la media.
- Efecto Macho: Las ovejas pueden sincronizarse de forma natural a través del efecto macho, introduciendo sementales tras un periodo de aislamiento.
- Selección: Retirar del grupo de cría a los animales con defectos de conformación, fenotipo desfavorable o antecedentes de problemas reproductivos es esencial para la salud del rebaño.
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