El principio de la ventaja comparativa explica por qué los países se benefician del comercio internacional. Este modelo y concepto, utilizado en el comercio exterior, toma como determinantes los costes de producción en lugar de los absolutos. Fue desarrollado por el economista David Ricardo para mejorar la teoría de la ventaja absoluta planteada originalmente por Adam Smith.
La ventaja comparativa se define como la capacidad de producir bienes y servicios a un menor coste de oportunidad. La clave reside en el hecho de que cada país debería especializarse en la producción de aquel bien donde posea la mayor ventaja comparativa, importando aquellos productos en los que sea más ineficaz. Aunque un país no tenga ventaja absoluta al producir un determinado bien, puede especializarse en la mercancía en la que encuentre una ventaja comparativa mayor, lo que le permite participar en el comercio y en actividades donde tenga cierta ventaja.
Diferencias entre ventaja absoluta y comparativa
La diferencia fundamental entre ambos conceptos es la reducción de costes de oportunidad. Mientras que la ventaja absoluta se enfoca en la producción de más o mejores bienes que otra empresa o país, la ventaja comparativa deriva del coste de oportunidad al que se enfrenta dicha producción. Es pertinente aclarar que el hecho de que un país tenga una ventaja absoluta en una industria no significa que será su ventaja comparativa.
Ejemplos de aplicación
Como venimos diciendo, la ventaja comparativa forma un concepto clave en el mundo de la economía, ya que explica cómo los países, empresas e individuos se aprovechan del comercio y de la especialización. Para medir la ventaja comparativa entre un país y otro o entre diferentes empresas, primero debes conocer cuál es la ventaja absoluta de cada elemento y determinar el coste de oportunidad más bajo.
Podemos observar este principio en diversos ámbitos:
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- Nivel nacional: Estados Unidos es más eficiente produciendo automóviles y México es más eficiente produciendo maíz. Aunque Estados Unidos podría producir ambos, se beneficiaría más si se especializa en el sector automóvil e importa el maíz de México.
- Nivel empresarial: Una empresa que desarrolla software de manera eficiente podría dar soporte técnico, pero si compara el coste de oportunidad, es mucho más eficiente centrándose exclusivamente en el desarrollo de software.
- Nivel profesional: Un doctor es bueno tanto en tareas médicas como administrativas, pero como la actividad médica le reporta más beneficios, decide centrarse en ella y delegar las tareas administrativas.
La ventaja comparativa como guía de política económica
La teoría de las ventajas comparativas tiene dos acepciones: una positiva, que explica los flujos de comercio, y una normativa, que funciona como guía para orientar la política nacional y mejorar el bienestar social. En la actualidad, el comercio internacional efectuado por empresas, guiadas por su rentabilidad privada, no necesariamente se corresponde con lo que le conviene a las naciones según su rentabilidad social.
Mediante una política dirigida por el gobierno, que se guía por la ventaja comparativa, será posible estimular a las empresas a trasladarse a la producción de bienes con mayor ventaja relativa. Para un país que tiene desventajas absolutas en todos los bienes, una política económica orientada por las ventajas comparativas ayudará a especializarlo en la producción de aquellos bienes en los que su desventaja sea menor.
En el caso de México, el director general de Bancomext ha manifestado que el país puede aprovechar ventajas comparativas como su ubicación geográfica estratégica, su estabilidad macroeconómica y su economía abierta. Asimismo, la ventaja comparativa aplicada a una empresa es la capacidad que tiene para producir un bien o servicio de manera más eficiente que sus competidores, permitiendo incrementar la producción y el patrimonio de las mismas.
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