Descubre Qué Es la Presión Tributaria, Cómo Se Calcula y Su Influencia en la Economíapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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¿Qué es la Presión Tributaria?

La presión fiscal, también conocida como presión impositiva o presión tributaria, es un concepto fundamental en la economía y las finanzas públicas. Entendemos por presión fiscal el dinero que pagan los tributarios de un territorio en concepto de tributos (impuestos, tasas y otros gravámenes) en comparación con el Producto Interno Bruto (PIB) de ese territorio. En definitiva, la presión fiscal es el porcentaje del PIB que los ciudadanos de una región dedican a pagar impuestos.

La presión fiscal es el total de los impuestos recaudados por el sector público de un país respecto al PIB, por lo que viene expresada como un porcentaje respecto al PIB. Se refiere a todos los impuestos, tanto los directos como los indirectos, pagados tanto por las empresas como por los particulares. Dentro del término tributario comprendemos tanto a las personas físicas como a las jurídicas.

Según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (2016), la presión tributaria (pt) está definida por el total de impuestos directos e indirectos que recauda el Estado en relación al Producto Interno Bruto Nominal. Este indicador permite cuantificar la capacidad que tiene un país para generar ingresos de la actividad económica y de esta manera lograr una asignación de recursos.

La pt expresa una relación porcentual entre las recaudaciones, en términos corrientes, y el Producto Interno Bruto, también a precios corrientes o de mercado. Muestra básicamente qué porcentaje del PIB es producto del proceso de recaudación de impuestos y la aplicación del sistema tributario, aspectos que se relacionan directamente con el tipo y el número de impuestos que se administran, las tasas o alícuotas que se cobran y el esfuerzo fiscal que se realiza (Fundación Jubileo, 2015).

La presión tributaria es un indicador que se utiliza para evaluar la intensidad con la que un país grava a sus contribuyentes a través de tasas impositivas y que puede tener un efecto importante en la producción de un país.

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Cálculo de la Presión Tributaria

Para calcular la presión fiscal, únicamente necesitamos dos datos: primero, los ingresos totales tributarios del territorio, y después, el PIB de dicho territorio. Por lo tanto, la fórmula de la presión fiscal es la división de la recaudación fiscal total entre el PIB, multiplicando el resultado por 100 para obtener un porcentaje.

PF = (RF / PIB) x 100

  • PF: Presión fiscal
  • RF: Recaudación fiscal = Ingresos fiscales
  • PIB: Producto Interno Bruto

La presión fiscal se mide con la recaudación real, es decir, no se tienen en cuenta las cantidades que no se hayan conseguido recaudar, debido, por ejemplo, a la evasión fiscal. Lo importante para su cálculo es lo que se paga, no lo que se debería pagar (aquí entra en juego la evasión fiscal). Por eso, se dice que a mayor evasión impositiva y fiscal, menor presión fiscal.

Al multiplicar por 100 al final estaremos obteniendo el porcentaje que servirá como referencia para comparar la presión impositiva de un país con otro o entre comunidades autónomas. La PT, a nivel internacional, se calcula mediante un indicador cuantitativo que relaciona los ingresos tributarios de impuestos (directos e indirectos) y el PIB de un país. Este indicador refleja la capacidad que tiene un régimen impositivo de capturar ingresos fiscales producto de la actividad económica, dado un determinado sistema tributario.

El cálculo de la pt, de acuerdo a la metodología aplicada por los organismos internacionales (Banco Interamericano de Desarrollo, Centro Interamericano de Administraciones Tributarias, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), debe contemplar toda la recaudación por concepto de impuestos del nivel nacional y subnacional y otros ingresos del Gobierno General.

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Función e Influencia de la Política Tributaria

A la vista de lo expuesto, es inevitable aludir al papel de la política tributaria, no es otro que, por una parte, generar los ingresos para hacer efectivas las políticas públicas, y por otra, disuadir determinados consumos o actuaciones por generar efectos perjudiciales o no deseados. Tras explicar el concepto de presión fiscal, como puedes comprender, se trata de una herramienta fundamental para cualquier administración.

La presión fiscal de un país, evidentemente puede crecer porque haya un incremento de los impuestos existentes o porque se creen nuevos impuestos. Pero también puede darse un incremento de la presión fiscal como resultado de una subida de la inflación en una situación de estancamiento del PIB. Las recaudaciones tributarias son una fuente de financiamiento para los ingresos nacionales y estos se relacionan con los ciclos económicos de las economías. Las contribuciones dependen de los tipos de impuestos; a mayor carga y presión tributaria, mayores serán los ingresos nacionales y del Estado. Sin embargo, para los contribuyentes pueden tener efectos positivos o negativos relacionados con los ingresos, la rentabilidad y la inversión empresarial (Quispe Fernández & Ayaviri Nina, 2021).

Inmersos en una nueva crisis económica, como la que vivimos a nivel mundial tras la COVID-19, y ante panoramas financieros complejos como este, los gobiernos buscan soluciones para que el impacto de la recesión sea lo más leve posible. En momentos como el actual, la presión fiscal es un concepto que suele ganar protagonismo, ya sea porque se endurece o, por el contrario, se relaja. Todo dependerá de cada administración.

Las administraciones tributarias implementan y hacen cumplir las leyes tributarias, diseñadas para lograr metas nacionales. Estas leyes están principalmente dirigidas a gravar a las personas y objetos nacionales con el objetivo de obtener ingresos para los gastos públicos nacionales. La tributación se ha convertido en un tema global; en este contexto, la administración tributaria debe colaborar para aumentar la efectividad y eficiencia de sus enfoques y operaciones. Una buena cooperación requiere confianza y comprensión, en base al conocimiento sobre la legislación, las etapas de desarrollo económico social del país y la cultura. Todas las administraciones tributarias operan en contextos diferentes, según las características específicas del país en que se encuentran, y todas enfrentan desafíos similares para lograr sus metas (Centro Interamericano de Administraciones Tributarias, 2011).

Perspectivas Regionales sobre la Presión Tributaria

La Presión Tributaria en Europa y España

La evolución de la presión fiscal en Europa ha estado marcada por diversos eventos. En la primera etapa, España pasó de un elevado nivel de recaudación tributaria, sustentada en un crecimiento atípico del mercado inmobiliario, a una crisis extrema. Esta crisis, cuyo detonante se identifica con la crisis de Lehman Brothers, concretó sus efectos en significativas caídas de las bases imponibles.

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En Europa, tuvo particular impacto en los países del sur, identificados con el acrónimo PIGS, crisis que se prolongó durante un número significativo de años, con unas consecuencias directas en la recaudación tributaria, en el marco de una débil evolución del PIB. El saneamiento se gestionó al amparo de un control directo por los Servicios de la Comisión Europea, con una férrea disciplina presupuestaria en los países afectados y ajustes de profundo calado.

Posteriormente, la COVID planteó un escenario de fuerte exigencia social y financiera, abordado bajo el liderazgo de las instituciones de la UE, con un planteamiento sustancialmente distinto al de la crisis inmobiliaria. Esto fue posibilitado por afectar a la totalidad de los Estados Miembros, lo que facilitó la gestión de un endeudamiento sustentado en emisiones del Banco Central Europeo y con ello una dilución en el tiempo para gestionar el «agujero presupuestario». Desde el punto de vista financiero, esto conllevó una carga en tipos de interés sustancialmente más benévola que la obtenida por los estados afectados en la crisis inmobiliaria. Estos diferimientos en los ajustes subyacen en la evolución del valor “presión fiscal” de cada uno de los años.

En cuanto a si España es un país con una fuerte presión fiscal, la respuesta depende de la comparación. La media de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) se situó en 2021 en 33,9%. No obstante, las principales potencias europeas ejercen una mayor presión impositiva, como por ejemplo Alemania (41,3%), Francia (47,3%) o los países nórdicos (todos por encima del 40%).

Volviendo a la presión fiscal en España, debemos tener en cuenta la importancia que tiene el hecho de ser un país en el que las autonomías tienen muchísima independencia en ciertas competencias, entre otras, ciertas competencias tributarias. En la comparativa por comunidades autónomas, se observa que donde el PIB es más alto, los niveles de presión también son más elevados. Buenos ejemplos de ello son Baleares (38,3%), Cataluña (34%) o Madrid (33,7%).

La Presión Tributaria en América Latina

El sistema tributario en América Latina se basa en un principio orientador que consiste en privilegiar impuestos que no distorsionen los precios relativos que determina el mercado, en desmedro de aquellos que inciden progresivamente sobre la distribución de los ingresos. Así, entre otras cuestiones, se extendieron las bases imponibles y se elevaron las tasas de los impuestos que gravan el consumo, y se redujeron las alícuotas de los que alcanzan a las ganancias, en particular, de las personas jurídicas.

La composición del sistema tributario en América Latina no garantizó la redistribución progresiva del ingreso. En América Latina, con las excepciones de Uruguay y Ecuador, no se observan cambios significativos en la política impositiva. La CEPAL afirma que el exceso de impuestos directos y de contribuciones sociales puede ser apropiado para la redistribución del ingreso, pero perjudicial para el crecimiento económico y el empleo, aseverando que en América Latina el problema es inverso: no se ha dado el suficiente papel a los sistemas tributarios en su rol redistributivo y, por tanto, pueden representar un obstáculo para el crecimiento (Comisión Económica para América Latina, 2017).

En este contexto, de siete países (Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Chile), cinco lograron un crecimiento significativo de la presión tributaria total, definida como la relación entre la recaudación de los impuestos y el PIB. Los saltos más relevantes fueron los de Argentina y Bolivia, con cerca de 13 puntos porcentuales adicionales entre 2000 y 2015; en un segundo escalón está Ecuador, que aumentó su presión tributaria en más de nueve puntos porcentuales en esos años, y le siguen Brasil y Uruguay, con un alza de aproximadamente cinco puntos porcentuales del PIB (Iñiguez, 2015).

En las estructuras tributarias de la región existe un progresivo aumento de la tasa general del IVA en casi todos los países de América Latina; la recaudación promedio del IVA aumentó sustancialmente entre 1990 y 2015. No obstante, la participación del tributo en las estructuras tributarias es ampliamente mayor en los países latinoamericanos que en sus pares desarrollados, lo cual se debe principalmente al muy desigual peso relativo de la imposición directa en los sistemas tributarios de estos países (Siñani & Cárdenas, 2012).

Actualmente, Brasil y Argentina son los países con la mayor carga tributaria de la región, sin embargo, se observa una situación heterogénea en los niveles de presión tributaria del continente y marcadas diferencias en los sistemas y las estructuras recaudatorias (Sánchez, Perez, & Rojas, 2018). En el otro extremo, países del sudeste asiático o africanos ni siquiera alcanzan una presión impositiva del 10%.

Caso Específico: Bolivia

En Bolivia, el sistema tributario ha sufrido cambios significativos, cobrando mayor relevancia con la crisis de los años 1980 y la posterior implementación de la Ley 843 de Reforma Tributaria en 1986. Esta ley tenía como objetivos crear una base tributaria amplia y una estructura de tributos de fácil administración. La reforma coadyuvó a contrarrestar los efectos de la crisis, a partir de una estructura tributaria simple y una ampliación del universo contribuyente. Sin embargo, aquella política fiscal llevada adelante desde mediados de los 80 hasta los inicios del siglo XXI, no pudo cumplir con el objetivo fundamental de incrementar las recaudaciones de manera sustancial ni mostrar una redistribución de los ingresos.

Posteriormente, en el año 2000, se promulgó la Ley 2166 que definió la Reforma de la Administración Tributaria con creación del Servicio de Impuestos Nacionales, y la Ley 2492 del año 2003, que estableció el nuevo Código Tributario. En el año 2005 se emitió la Ley de Hidrocarburos y se creó el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) (Servicio de Impuestos Nacionales, 2014).

El sistema tributario boliviano data del año 1985, con la modificación del Código Tributario Boliviano Ley 2492, el cual debe ajustarse en torno a los cambios económicos, financieros y tecnológicos, entre otros, de la economía del país. La legislación boliviana tributaria se desarrolla en el marco de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, el Código Tributario, además de leyes, decretos y resoluciones relacionadas. Las disposiciones legales tributarias, vigentes en Bolivia a diciembre de 2020, establecen la vigencia de numerosos impuestos, incluyendo:

  • Impuesto al Valor Agregado
  • Régimen Complementario al Impuesto al Valor Agregado
  • Impuesto Sobre las Utilidades de las Empresas
  • Impuesto a las Transacciones
  • Impuesto Municipal a las Transferencias
  • Impuesto a las Transacciones Financieras
  • Impuesto a los Consumos Específicos
  • Impuesto a la Propiedad de Bienes Inmuebles y Vehículos Automotores
  • Impuesto a las Transmisiones Gratuitas de Bienes
  • Impuestos a las Salidas Aéreas al Exterior
  • Impuesto al Juego
  • Impuesto a la Participación en Juegos
  • Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados
  • Impuesto Directo a los Hidrocarburos
  • Impuesto a la Venta de Moneda Extranjera
  • Régimen Regalitario e Impositivo Minero Regalía Minera

La Administración Tributaria, conforme al Código Tributario Boliviano (Impuestos Nacionales, 2020), dicta normas administrativas de carácter general a los efectos de la aplicación de las normativas tributarias. En este contexto, se realiza una clasificación en dos grandes grupos de contribuyentes inscritos al padrón tributario: Régimen General y Regímenes Especiales. El Régimen General se encuentra subdividido en: a) Principales Contribuyentes, b) Grandes Contribuyentes y c) el Resto de Contribuyentes.

La recaudación tributaria en Bolivia está centrada solo en un 30% de la economía, lo que sugiere la necesidad de incorporar otros actores para diversificarla. Los índices de presión tributaria están relacionados con la recaudación tributaria nacional, denotando mayores instrumentos de control a las actividades económicas formales del país por parte de la administración tributaria.

Las entidades de intermediación financiera en Bolivia están alcanzadas por varios impuestos, evidenciando una carga tributaria excesiva. Entre estos se incluyen el Impuesto al Valor Agregado, el Impuesto a las Transacciones, los Impuestos a las Utilidades de las Empresas y la Alícuota Adicional del Impuestos a las Utilidades de las Empresas, entre otros.

Comparativa de Presión Tributaria en Sudamérica (2019)

La presión tributaria en Bolivia, en la gestión 2019, llegó a registrar un 17.7% sobre el Producto Interno Bruto; mientras que en la región de Sudamérica el promedio general es de 17.3%. A continuación, se presenta una comparativa de la presión tributaria de algunos países de la región:

País Presión Tributaria (% del PIB)
Brasil 22.9%
Venezuela 21%
Uruguay 20.9%
Trinidad y Tobago 19.1%
Chile 17.9%
Bolivia 17.7%
Promedio Sudamérica 17.3%

En este contexto, se determina que la presión tributaria en Bolivia está por encima del promedio regional de Sudamérica (compuesto por 14 países), encontrándose después de los cinco países que registran mayor presión tributaria (Servicios de Impuestos Nacionales, 2019).

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