La creación de los signos y símbolos es el elemento básico del cambio social y cultural, funcionando como un modelo cognitivo superior de percepción de control ante la incertidumbre y la aleatoriedad de los eventos naturales y sociales. El ser humano, inmerso en un entorno cambiante, desarrolla esta capacidad para establecer relaciones entre elementos abstractos, buscando una adecuada congruencia cognitiva que facilite la supervivencia frente al eterno enfrentamiento entre el caos y el orden.
El proceso de asimilación de simbolismos no es un hecho aislado, sino el continuo de un mismo proceso mental de creación simbólica. Ante los acontecimientos imprevistos, el individuo intenta transformar lo negativo, caracterizado por la incertidumbre o el desorden, en algo positivo mediante la creación de una percepción de control. Cuando el sujeto siente que un resultado es independiente de sus respuestas, puede experimentar indefensión, pero es precisamente la capacidad de simbolizar la que permite estructurar la realidad y proyectar relaciones que otorgan sentido a la existencia.
Funciones del símbolo en la hermenéutica y la cultura
El símbolo significa a la lengua, al mito, al arte, a la ciencia y a la filosofía. Puesto que aparece dentro de las obras y significa por medio de un contexto cultural, se encuentra rodeado de otros signos lingüísticos, jugando en un proceso de significación e interpretación interminable. La metáfora, como predecesora sígnica del símbolo, concentra la carga semántica para generar un concepto más grande de la realidad; adquiere significado y funciona como símbolo cuando se encuentra en medio de un sistema retórico.
Para comprender cómo se estructura este proceso, podemos observar las funciones clave que permiten la interpretación de los símbolos:
- Función semántica: Consiste en la acción intencional de significar internamente, como un vocablo formado por elementos esenciales.
- Función adquisitiva: Permite que el símbolo crezca en significado al nutrirse de nuevas experiencias y contextos.
- Funciones intraestructural y retórica: Relacionan al símbolo con otros significados internos de la obra y figuras del lenguaje.
- Funciones interestructural, comunicativa y cultural: Conectan el objeto simbólico con el mundo que lo rodea, integrándolo en la semiósfera cultural.
El arte y la psicología de la representación
El proceso creativo no está encerrado en la consciencia, sino que el inconsciente actúa de forma productiva y autónoma. Para C. G. Jung, el arte es un reactivador del vínculo entre la consciencia y el inconsciente, permitiendo conectar con imágenes arquetípicas y símbolos que surgen de capas profundas de la psique. Esta visión se refleja en el desarrollo infantil, donde los niños, a través del juego y la fantasía, conectan con una multiplicidad de arquetipos, como los de carácter ascensional (la escalera, el árbol, el arco iris).
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La siguiente tabla resume elementos recurrentes en la simbología de ascensión:
| Símbolo | Significado principal |
|---|---|
| Escalera | Ascensión, gradación y comunicación entre niveles. |
| Arco iris | Puente hacia la trascendencia y el conocimiento. |
| Cruz | Unión de los contrarios y eje del mundo. |
| Árbol | Símbolo de la vida y conexión entre los tres mundos. |
En última instancia, el símbolo funciona como una composición del mundo que surge de la mente y debe medirse dentro de su marco cultural. Al igual que el niño que interioriza un objeto para proyectarlo en su creación, el ser humano utiliza los símbolos para domesticar la aleatoriedad, transformando el caos del entorno en un orden comprensible que permite la evolución del pensamiento y la cultura.
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