Descubre si Puedes Pagar una Factura a Nombre de Otro y Cómo Hacerlo Fácilmentepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En diversos establecimientos es común que quienes atienden pregunten a los consumidores si necesitan que se les expida una factura. Suena familiar, ¿no? En primer lugar, el pago a nombre de terceros es la acción de pagar un gasto y pedir la factura a nombre de alguien más, un tercero, no importando si es persona o empresa. Esta dinámica cada vez es más común, sobre todo en las personas morales, ya que el uso de tarjetas de crédito y pagos en línea son más constantes y no siempre se cuenta con ellas a nombre del contribuyente, es decir, de la persona o empresa que hará deducible el gasto.

Hay algunas personas que se preguntan si es legal facturar a nombre de otra persona. Desde una perspectiva general, facturar a nombre de terceros es un delito. Sin embargo, hay que diferenciar los casos en que no representa un acto ilegal. Frecuentemente, se generan facturas a nombre de una persona física o moral sin que esto represente una irregularidad, siempre y cuando se trate de facturación por concepto de insumos o gastos de viáticos.

Condiciones para la validez de los pagos a terceros

Para que una persona solicite una factura a nombre de un tercero de forma legal, debe cumplir con ciertas reglas específicas:

  • Que en caso de ser efectuada la compra o el gasto en efectivo, no supere los 2 mil pesos si es persona física con actividad empresarial o persona moral, o 5 mil pesos si es RIF (Persona en el Régimen de Incorporación Fiscal).
  • Que al momento de reembolsar el gasto al tercero que pagó la factura, se le reembolse la cantidad exacta por medio de transferencia electrónica directo a la cuenta o tarjeta de la cual se hizo el pago.
  • Proporcionar los datos fiscales del interesado en recibir el documento a cambio de un reembolso del monto que haya gastado.

Riesgos de las prácticas fiscales irregulares

De lo contrario, las autoridades fiscales podrían tomar en consideración estas prácticas bajo la categoría de evasión fiscal, ya que encuentran que estas acciones son parecidas a las llevadas a cabo por parte de las llamadas “factureras”, propiedades empresariales que se dedican a simular operaciones y expedir facturas que otras compañías o entidades aprovechan con el fin de hacer deducciones de impuestos al momento de realizar su declaración ante hacienda.

El SAT precisó que las empresas factureras no solo inventan consumos, también emiten facturas para encubrir o disfrazar gastos y pagos ilícitos, además cometen el delito de defraudación fiscal. De este modo, si un contribuyente pide a otro sacar facturas de las compras que realizó, pero a nombre de ellos y, si el fisco lo detecta, puede aplicar sanciones económicas como multas o incluso prisión por hasta 9 años.

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Tabla de riesgos y consideraciones legales

Práctica Implicación fiscal
Facturación de gastos de terceros Legal solo con comprobante y reembolso electrónico.
Simulación de actividades Delito grave, sanciones económicas y prisión.
Facturar sin estar dado de alta Práctica no legal que afecta la carga impositiva.

Recomendaciones para evitar problemas con el SAT

Para evitar esta situación, se recomienda pedir facturas a nombre de la empresa en la que se está laborando y utilizar la tarjeta empresarial del empleador para que se usen los fondos de la misma compañía y puedan deducirse los impuestos de forma directa. La respuesta a si es legal que otra persona facture en tu lugar es claramente no, ya que quien tiene la obligación de facturar por la prestación de un servicio o venta de un producto es claramente el prestador de servicios o vendedor.

Si te piden que hagas esto, tendrás que asumir el coste de la retención del IRPF y aumentará el volumen de tu facturación, aunque luego tú o tu empresa no obtendrá ningún beneficio. Antes de caer en este tipo de prácticas, lo más conveniente es informarse sobre las posibilidades que existen de cara a poder facturar de manera legal. Recuerda que, con la reciente aprobación de la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, tienes la oportunidad de cotizar por días trabajados y aprovechar bonificaciones al darte de alta de manera formal.

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