Descubre Todo Sobre el Acoso Sexual: Definición, Riesgos y Cómo Protegertepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Últimamente se ha producido un incremento notorio en el número de denuncias públicas de acoso sexual, vinculado a diversos ámbitos, incluyendo el laboral, por parte de distintas personas conocidas. Asimismo, en las últimas semanas se ha despertado una nueva alarma en relación a esta problemática como consecuencia de la proliferación de diversas denuncias en diferentes medios de comunicación por parte de personajes públicos. A esta iniciativa se han unido figuras reconocidas, quienes han contribuido en la constatación de una realidad alarmante que requiere de una intervención y prevención adecuadas.

El acoso sexual es definido como un fenómeno social multifactorial donde es posible distinguir diversas dimensiones que inciden en su origen y mantenimiento. Se trata de una problemática cuya existencia ha sido constatada por numerosas investigaciones debido a las graves repercusiones que genera sobre las víctimas y la organización.

¿Qué es el Acoso Sexual?

El acoso sexual consiste en una modalidad de acoso desarrollado a través de distintas manifestaciones de índole sexual. Como los demás tipos de acoso, engloba cualquier comentario, gesto, acto o atención de carácter sexual cuyo objetivo consiste en hacer daño, ofender o intimidar a otra persona. El acoso sexual se centra en cosas como el aspecto de la persona, las partes de su cuerpo o su orientación sexual y también abarca la difusión de rumores o cotilleos de carácter sexual sobre otros individuos.

Se trata, por tanto, de una modalidad de violencia que atenta contra los derechos de las personas, generando graves repercusiones de distinta naturaleza. Dicha violencia puede ser desplegada por medio de diferentes modalidades conductuales:

  • Físicas: Pueden manifestarse a través de diversas formas de contacto como tocamientos, roces o palmaditas, llegando en casos más extremos hasta la violación o la coacción.
  • Verbales: Aparecen principalmente en forma de insinuaciones sexuales, comentarios obscenos, flirteos, etc.
  • No verbales: Algunos ejemplos serían la exhibición de material (fotografías, videos, escritos) de carácter sexual, gestos, miradas, etc.

Esta gran variedad en las manifestaciones de acoso sexual ha dificultado la delimitación de aquellas conductas que podrían incluirse dentro de esta denominación, lo que ha podido influir en la constatación y denuncia de las mismas debido a que el contexto socio-cultural puede haber incidido en la “normalización” de algunos de estos comportamientos. El acoso sexual puede ser de tipo verbal, pero no tiene necesariamente que decirse de palabra; los acosadores pueden utilizar aparatos tecnológicos para acosar sexualmente a alguien, como enviarles mensajes de texto o videos inapropiados.

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Marco Legal y Distinciones

El numeral 6, inciso u), del Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual, define al hostigamiento sexual como “el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva”.

Para resumir, el hostigamiento sexual y el acoso sexual son actos de violencia sexual, consistentes en que una persona agreda a otra mediante señas sexuales, tocamientos, agresiones, espionaje, chantajes, emita represalias, condicione, solicite favores sexuales, exprese piropos o bromas, insinúe, denigre, pregunte aspectos sexuales, difame, humille, exhiba alguna de sus partes íntimas y/o difunda imágenes, fotografías o vídeos.

Es importante distinguir que forzar a otra persona a hacer cosas que no quiere hacer, como besar, practicar el sexo oral o el coito, va mucho más allá del acoso sexual. Forzar a alguien a realizar conductas de carácter sexual se considera abuso sexual o violación, y es un delito.

Mitos y Prevalencia del Acoso Sexual

Debido al desconocimiento de esta problemática social, se han extendido diversos mitos sobre la misma. Uno de los más frecuentes es su consideración como un hecho aislado, característico de empresas pequeñas y con trabajadores en situación de precariedad laboral. Sin embargo, gracias a las investigaciones realizadas se ha podido constatar que no se trata de una conducta aislada o extraordinaria, sino que su frecuencia es reiterada.

Como consecuencia, resulta complicado determinar la prevalencia de este problema debido a que, en muchas ocasiones, se ve enmascarado dentro de comportamientos legítimos o la denuncia se ve entorpecida por factores como el temor a la falta de credibilidad del entorno o a la pérdida del empleo.

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No obstante, una encuesta realizada por la Secretaría de la Mujer de Comisiones Obreras indicó que cerca del 14,5% de los trabajadores ha experimentado alguna situación de acoso sexual a lo largo de su vida profesional.

Estadísticas de Delitos Sexuales en México (2020)

Delito Sexual Porcentaje del Total de Delitos
Acoso sexual 2.0%
Abuso sexual 8.4%
Hostigamiento sexual 0.7%
Violación simple/equiparada 6.6%

En marzo de 2022, a través del comunicado de prensa 143/22, emitido por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se reveló que los delitos contra las mujeres, entre los que se incluyen los sexuales, representaron el 14.8% del total de delitos registrados en las investigaciones y carpetas de investigación abiertas y averiguaciones previas iniciadas en 2020. Aunque es evidente que la problemática de violencia sexual la enfrentan mayoritariamente las mujeres, esto también es una realidad en la Administración Pública Federal.

Factores de Riesgo del Acoso Sexual

A través de los distintos estudios, el acoso sexual en el ámbito laboral ha sido relacionado con factores de diversa naturaleza. Inicialmente, esta modalidad de violencia fue asociada únicamente a cuestiones de género dada la mayor prevalencia, al menos en el número de denuncias, en las mujeres.

Aspectos como la discriminación sexual, la proporción de hombres y mujeres dentro de las empresas, el tipo de cargos o tareas que desempeñan y la sexualización del entorno laboral ha fomentado el mantenimiento de esta creencia.

No obstante, el mayor número de investigaciones y de casos documentados ha permitido romper este molde y constatar que se trata de un problema que también afecta a los hombres, aunque en una menor proporción.

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Características de las Víctimas y Relaciones de Poder

Se han observado otras variables presentes en muchas de las personas que sufren este tipo de violencia: individuos jóvenes, de reciente incorporación a la empresa, inmigrantes o pertenecientes a minorías étnicas, con bajos ingresos y con estudios básicos o medios. Asimismo, la consolidación y perpetuación de la misma se ha visto correlacionada con personas que han sido asediadas durante un largo periodo de tiempo y que, por diversos motivos, recurren a la denuncia como último recurso.

Años más tarde, se produce un cambio en torno a la naturaleza de este tipo de violencia, pasando a ser considerada una consecuencia de relaciones de poder en el ámbito del trabajo. Dentro de esta postura, se encontraba una mayor proporción de casos entre personas de diferente posición jerárquica de una misma compañía donde el superior ejerce su poder para que la otra persona acceda a determinadas demandas y, de esta forma, no perder algún beneficio correspondiente a su puesto de trabajo.

Como consecuencia, el temor a la pérdida de uno de estos beneficios o al despido definitivo es uno de los principales factores que dificultan la denuncia de este tipo de problemáticas. No obstante, es preciso señalar que se ha observado un gran número de casos entre personas que se encuentran en una posición similar dentro de su trabajo.

Por ello, debemos tener en cuenta que se trata de un proceso multifactorial en el que resulta imposible reducir la causa de este problema a explicaciones simplistas como las relaciones de poder o cuestiones de género. Esta problemática social, a pesar de llevarse a cabo dentro de una determinada institución, se basa en relaciones interpersonales. Por este motivo, además de las características de naturaleza corporativa de la compañía, es necesario tener en cuenta las características intra e intersubjetivas de los implicados como la reproducción de esquemas de acción y vinculación, conscientes o inconscientes, inscritos a partir de las interacciones previas mantenidas con otras figuras significativas.

Acoso Sexual en el Ámbito Escolar y Adolescente

En la enseñanza secundaria, algunos acosadores utilizan mensajes o actos de carácter sexual para que otra persona se sienta intimidada, poca cosa o incómoda. Este tipo de acoso se denomina acoso sexual.

El acoso sexual no solo les puede ocurrir a las chicas. Los chicos pueden acosar sexualmente a las chicas, pero las chicas también pueden acosar sexualmente a los chicos, del mismo que pueden acosar a otras chicas y aquellos a otros chicos. El acoso sexual tampoco se limita a gente de la misma edad. Los adultos a veces acosan sexualmente a gente joven (y, en algunas ocasiones, los adolescentes acosan a los adultos, aunque se trata de algo bastante infrecuente). La mayor parte del tiempo, el acoso sexual que reciben los adolescentes procede de personas de su mismo grupo de edad.

El acoso sexual entre adolescentes se considera un problema de salud pública internacional. Los resultados de un estudio realizado con 1.026 adolescentes indican que la prevalencia del acoso sexual se sitúa entre el 1,6% y el 28,4%, aunque hay comportamientos específicos que prácticamente alcanzan el 70%. El acoso sexual visual/verbal es la forma de acoso más frecuente, seguida del acoso sexual en línea y, a más distancia, del físico. Los comentarios, bromas e insultos sexuales son los tipos de acoso sexual más frecuentes entre la población adolescente. Las solicitudes sexuales por internet, como intentar hablar de sexo o pedir una foto íntima, fueron las agresiones sexuales en línea más prevalentes. Dos de cada 10 chicas recibieron acoso sexual físico y casi 3 de cada 10 fueron agredidas en línea.

¿Coqueteo o Acoso?

A veces las personas que hacen bromas, comentarios o insinuaciones de carácter sexual, consideran que su comportamiento es una forma de coquetear o flirtear con los demás. Hay cosas que, aunque puedan resultarles violentas o embarazosas a otras personas, no se consideran formas de acoso sexual. Por ejemplo, un chico que hace un comentario de contenido sexual cuando se le cae la bandeja de la comida no está acosando a nadie.

Pero, si alguien te dice o hace deliberadamente cosas de contenido sexual que te hacen sentir violento o incómodo, lo más probable es que te esté acosando sexualmente. Si un comportamiento o interacción que te dirige otra persona te incomoda o te violenta, habla con un adulto de confianza. Si te sientes violento o incómodo, explícaselo a uno de tus padres, a un profesor, al orientador de tu centro de estudios o a alguien en quien confíes.

Este es uno de los motivos de por qué enviar mensajes de contenido claro sexual no es una buena idea, incluso aunque se envíen en el seno de una relación sentimental. En algunos casos, este tipo de mensajes se puede considerar una forma de acoso sexual y puede acarrear graves consecuencias. Asimismo, los mensajes o imágenes de carácter íntimo pueden caer en malas manos y utilizarse con malos propósitos, para avergonzar, intimidar o humillar al implicado.

Consecuencias del Acoso Sexual

Son diversas las dificultades con las que se encuentra una persona que ha sufrido o sufre acoso sexual en su trabajo. La afectación es evidente, sobre todo, en el terreno psicológico. Las principales consecuencias son las siguientes:

  • Baja autoestima: La integridad de la persona se ve afectada a raíz de las agresiones y las humillaciones. Son frecuentes los sentimientos de ira, frustración y rabia.
  • Descenso de la motivación: Contribuye, ineludiblemente, con un descenso en las ganas de acudir a trabajar, lo que puede desembocar en absentismo laboral.
  • Cambios a nivel relacional: Los vínculos que la persona mantiene se ven alterados, no solo en la relación acosador-acosado sino también con el resto de compañeros, y puede afectar a otras relaciones significativas (familia, pareja, amigos).
  • Menor rendimiento laboral y mayor accidentalidad: El embotamiento mental deriva en dificultades cognitivas como disminución de la concentración, dificultades de memoria, de atención, en el procesamiento de la información, elevando los índices de accidentalidad.
  • Repercusiones en la salud mental: Estrés, ansiedad, fobias, ataques de pánico o depresión, son las patologías psicológicas más frecuentes.
  • Trastornos de sueño: Dificultad para conciliar el sueño o la calidad del mismo debido al miedo y/o la agitación mental. Las pesadillas son muy frecuentes.
  • Modificación en el comportamiento: Dejar de llevar a cabo determinadas acciones que antes eran habituales; el aislamiento es un cambio principal.
  • Perjuicio en la situación laboral: Deterioro en su situación laboral (cambio de rango, de tareas, de departamento) o, en el peor de los casos, el despido.
  • Enfermedades físicas: Las somatizaciones son frecuentes, como cefaleas, dolores estomacales, cutáneos, fatiga o molestias en la garganta.
  • Pérdida de confianza: Se produce un deterioro de la confianza en sí mismo y en los demás.
  • Suicidio: Para algunas personas, la situación puede resultar insostenible, llevando a la víctima a decidir acabar con su propia vida.

Además de todas las consecuencias que sufre la víctima, también su entorno se ve afectado por la situación de acoso. Esto incluye a la familia y amigos, y también a los compañeros de trabajo, quienes pueden sentir desamparo y desmotivación, provocando un mayor absentismo y deterioros en las relaciones laborales. Asimismo, la empresa se verá perjudicada debido a los mayores costes que puede conllevar la denuncia de la situación, además del descenso de la productividad.

Cómo Responder ante el Acoso Sexual

Si crees que estás siendo objeto de acoso sexual, no te eches las culpas. Los acosadores pueden ser sumamente manipuladores, y suelen ser buenos en culpar a la víctima, e incluso en hacer que esta se sienta culpable. Pero nadie tiene derecho a acosar sexualmente a otra persona, pase lo que pase. No existe nada parecido a "buscarse el acoso sexual".

No hay una forma universal de responder de forma adecuada al acoso sexual. Cada situación es diferente. Suele ser útil empezar diciéndole al acosador que pare. Hazle saber a esa persona que ese comportamiento no es adecuado para relacionarse contigo. A veces, con eso bastará, pero no siempre; es posible que el acosador continúe, se ría de tu petición, se burle o te moleste todavía más.

Por eso es tan importante que compartas lo que te ocurre con un adulto de confianza. ¿Hay alguna persona: uno de tus padres, un pariente, un profesor o tutor con quien puedas hablar al respecto? Cada vez hay más centros de estudios que han designado a una persona para hablar sobre cuestiones de acoso (escolar y/o sexual), de modo que averigua si hay alguien en tu centro que tenga esa finalidad.

La mayoría de centros de enseñanza disponen de una política contra el acoso (escolar y/o sexual) para proteger a sus alumnos. Consulta a tu orientador escolar o al director del centro sobre esta política. Si constatas que el adulto con quien hablas no se toma tus quejas en serio al principio, es posible que tengas que repetírselas otra vez o que buscar a otra persona que te escuche con más atención.

Es indudable que hablar sobre el acoso sexual es algo que puede resultar bastante embarazoso al principio. Pero esta sensación de vergüenza suele remitir al cabo de uno o varios minutos de conversación. En la mayoría de los casos, el hecho de informar a otra persona lo antes posible permite obtener resultados más rápidos y tener menos problemas a posteriori, de modo que merece la pena.

Puede ayudarte llevar un registro de los episodios de acoso sexual de que seas objeto. Anota en un diario las fechas y una breve descripción de esos episodios. Y conserva como pruebas cualquier imagen, vídeo, texto o mensaje de móvil ofensivos que hayas recibido. De este modo, dispondrás de pruebas en el caso de que tu centro escolar o tu familia quieran iniciar acciones legales. Para evitar tener que experimentar sensaciones desagradables de forma repetida, conserva esas pruebas en un lugar que no tengas que ver día tras día.

El Papel de los Testigos: Si Ves Algo, Di Algo

Los testigos pueden desempeñar un papel importante para detener el acoso, incluso el de tipo sexual. Si ves que alguien está recibiendo este tipo de acoso, actúa. Si te sientes seguro y tranquilo hablando claro, dile a esa persona: "Venga, vámonos de aquí". No es necesario que hables con el acosador. No merece la pena malgastar la energía y a veces es mejor no darle pie para que participe.

Si no te sientes capaz de decir nada en el momento del incidente, informa sobre el suceso a un profesor o al director de tu centro de estudios. Eso no es chivarse. Es dar la cara por lo que es justo. Nadie se merece ser víctima del acoso. También puedes hablar con la víctima después del episodio y ofrecerle tu apoyo. Dile que consideras que lo que ha ocurrido no está bien y dale algunas ideas sobre cómo reaccionar ante el acoso.

Identificando Posibles Señales de Acoso

No siempre presenciarás episodios de acoso sexual mientras están ocurriendo. Y es posible que un amigo tuyo que está recibiendo este tipo de acoso no te lo explique. A veces la gente da muestras de que algo va mal incluso aunque no hable sobre ello.

Tal vez un amigo que habitualmente es de lo más optimista parece triste, preocupado o distraído. O es posible que haya perdido el interés por salir o hacer cosas con los demás. Quizás una persona que conoces ha empezado a evitar ir al centro de estudios o a sacar malas notas. Cambios como estos son indicadores de que hay algo que va mal. Es posible que no se trate del acoso sexual (aspectos como los cambios en el estado de ánimo o en los hábitos alimentarios pueden ser signos de muchas cosas diferentes).

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