Amortización vs Depreciación: Descubre las Diferencias Clave que Todo Contador Debe Saberpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La mayor parte de los activos fijos materiales de una empresa, como el mobiliario, las máquinas, las propiedades y todos aquellos bienes que permanecen en manos de la empresa durante más de un año, pueden utilizarse durante un período determinado, puesto que con el paso del tiempo se van deteriorando.

Otros elementos de carácter inmaterial, que también contribuyen a generar ingresos, conforman el llamado activo intangible y en él se incluyen los softwares, las licencias, las patentes o los planes de construcción; activos que pueden perder valor si envejecen, se quedan obsoletos o baja su precio en el mercado.

Todas estas devaluaciones rebajan el activo de una empresa y, por ende, se reflejan en una reducción de sus beneficios, razón por la que deben ser recogidas en su contabilidad y en el balance anual.

A este proceso por el que se cuantifica el deterioro de los bienes se le denomina amortización si tiene como objeto los activos fijos intangibles y los gastos diferidos, o depreciación para los activos fijos tangibles.

Al ofrecer un retrato más fiel de las cuentas de una sociedad, el papel de la amortización, tanto en la contabilidad como en el derecho tributario, deviene crucial, si bien acostumbra a ser víctima de una incomprensión generalizada, sobre todo entre los empresarios con menos experiencia, que no acaban de entender los diversos métodos de amortización o de ver claro qué bienes pueden amortizarse y cómo, y cuáles no.

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Cuando el día a día de un negocio requiere utilizar ordenadores, mobiliario de oficina, maquinaria, automóviles o incluso propiedades inmobiliarias, lo normal es que se vayan desgastando por el uso.

El deterioro de los bienes puede tener un origen físico, determinado por el paso del tiempo (independiente de su uso); funcional, condicionado por su utilización, o económico, propiciado por la innovación tecnológica o la obsolescencia.

Pero hay otros activos que, aunque no pueden “tocarse”, también hacen posible que la empresa genere ingresos. Nos referimos a las licencias, las patentes o el patrimonio intelectual de una sociedad, bienes que, a la vez que participan de su éxito, también se van devaluando con el tiempo.

La contribución de estos activos intangibles al patrimonio de la empresa, que condiciona su desgaste, se reconoce por medio de la amortización, equilibrando así la entrada de un ingreso con un gasto en base a la contabilidad de partida doble.

La amortización es esencial para determinar los gastos operativos y calcular los ingresos netos de una empresa de manera más precisa. En el ámbito de la contabilidad, la amortización se refiere al proceso de distribuir el costo de un activo intangible o tangible a lo largo de su vida útil estimada. Es especialmente relevante para activos de larga duración, como maquinaria, edificios, vehículos, patentes y otros activos intangibles.

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Nota Los activos son todos los bienes propiedad de una empresa de los que se espera obtener un beneficio o un rendimiento económico en el futuro: un ordenador, una furgoneta de reparto, una patente o una materia prima.

Estos activos pueden ser fijos (inmovilizados o no corrientes), aquellos destinados a servir de forma duradera a la empresa que no se van a vender en menos de un año, o circulantes (corrientes), que tienen una vida duradera en la empresa (materias primas).

Cuando se habla de depreciación y amortización se hace referencia a la pérdida de valor del activo fijo. La amortización y la depreciación, que en lo más básico obedecen al mismo concepto, son relevantes tanto desde el punto de vista mercantil como tributario.

Teniendo en cuenta el derecho mercantil, reconocer la pérdida de valor en los libros permite representar el activo de una empresa de forma veraz (en el balance, por ejemplo).

La cuantificación de la amortización o la depreciación se realiza por medio de diversos métodos que resultan en las llamadas cuotas de amortización, que pueden responder a un patrón lineal (amortización lineal), creciente (amortización creciente), o decreciente (amortización decreciente).

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Esto quiere decir que, en función del método utilizado, las cuotas de amortización pueden ser regulares y homogéneas a lo largo de la vida útil del activo, más bajas al principio y más altas al final (creciente) o a la inversa (decreciente).

Métodos de Amortización y Depreciación

En la anotación contable de la amortización pueden seguirse dos metodologías: la directa y la indirecta:

  • Método directo de amortización: consiste en reflejar en una cuenta de gastos la depreciación sistemática anual del activo y, paralelamente, hacer disminuir este valor en la cuenta misma del elemento. Suele seguir un plan de cuotas de depreciación establecido que se reparte de forma sistemática a lo largo de los años de vida útil del activo.
  • Método indirecto de amortización: aquí, el gasto se representa como en el directo y las cuotas de amortización se abonan en una nueva cuenta, “Amortización acumulada del inmovilizado”, que en el balance de situación figurará como activo negativo. Se trata de una cuenta de compensación que corrige el valor de adquisición representado en el balance.

Siguiendo este principio, hay diversas formas de contabilizar la depreciación de un bien, que oscilan entre los diversos métodos de amortización lineal, decreciente, progresiva, variable, etc.

Los criterios más habituales resultan en una cuota constante (lineal) o en una variable (creciente o decreciente) y pueden tomar como referencia el desgaste en el tiempo o por producción. El método más común y más simple es el lineal basado en el tiempo.

Los métodos que tienen en cuenta el rendimiento del inmovilizado miden las horas de trabajo, los quilómetros, las unidades producidas, etc.

La Ley de Sociedades (LIS) aprueba los siguientes:

  • Lineal o de cuotas fijas (art. 12, 1, a)
  • Decreciente con porcentaje constante sobre el valor pendiente de amortizar (art. 12, 1, b)
  • Decreciente por el método de los números dígitos (art. 12, 1, c)
  • Plan formulado por el contribuyente y aceptado por la Administración tributaria. (art. 12, 1, d)

Amortización Lineal o de Cuotas Fijas

Esta es la forma más simple de amortización y consiste en depreciar los activos en cuotas fijas anuales partiendo de la premisa de que el inmovilizado se desgasta regularmente en el tiempo.

Esto permite reflejar en los libros el gasto por amortización y el valor neto del activo en el balance. Se calcula asignando un porcentaje anual fijo de amortización al coste histórico del activo o la vida útil.

Amortización Decreciente

En la amortización decreciente, muy utilizada, las cuotas iniciales son muy elevadas y van disminuyendo año tras año. Este método se utiliza sobre todo como medio para favorecer la inversión -durante la crisis económica de 2008 se utilizó temporalmente con este fin.

Las amortizaciones decrecientes con una cuota fija (un 20 por ciento, por ejemplo) sobre el valor contable del activo se conocen como amortizaciones por el método del porcentaje fijo aplicado a una base amortizable decreciente.

Al aplicar un porcentaje constante sobre el valor contable del inmovilizado al principio de cada periodo, se obtienen cuotas decrecientes.

La LIS española recoge estos dos métodos decrecientes en su artículo 12 como los oficialmente aceptados, si bien el empresario también está autorizado a definir planes específicos, ajustados a las particularidades de la empresa y el activo, que deben ser aprobados por el Ministerio de Hacienda (art.

En México la Ley del Impuesto de la Renta (LISR) define en los artículos 39-41 los porcentajes de amortización y depreciación aplicables a cada industria.

Hay varios tipos de amortización utilizados en contabilidad y finanzas. El más común es la amortización lineal, que distribuye el costo de manera uniforme a lo largo del tiempo.

La amortización de suma de dígitos y la amortización por unidades de producción son métodos más especializados que consideran el uso real del activo.

La amortización decreciente es un método de depreciación utilizado en contabilidad y finanzas para calcular la disminución del valor de un activo a lo largo del tiempo.

Esto significa que en los primeros períodos de vida útil del activo, la cantidad de depreciación es mayor, y a medida que pasa el tiempo, disminuye.

La fórmula de amortización creciente es un método de pago de préstamos en el cual los pagos periódicos son mayores al principio y disminuyen gradualmente a lo largo del tiempo.

Este tipo de fórmula puede ser especialmente útil cuando se espera que los ingresos del prestatario aumenten con el tiempo, lo que permitiría manejar pagos más altos en el futuro.

La amortización se utiliza para distribuir el costo de activos, como maquinaria y equipos, a lo largo de su vida amortizable. Business Central puede calcular la amortización diaria, lo que le permitirá calcular la amortización de cualquier periodo.

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