Cualquier persona tiene una idea de lo que es la rentabilidad, pero una definición precisa puede resultar difícil. Muchos manuales evitan dar una definición concreta de este concepto, limitándose a presentar fórmulas.
Entenderemos por Rentabilidad “la remuneración que una empresa (en sentido amplio de la palabra) es capaz de dar a los distintos elementos puestos a su disposición para desarrollar su actividad económica. Es una medida de la eficacia y eficiencia en el uso de esos elementos tanto financieros, como productivos como humanos.
La rentabilidad se refiere a la capacidad de una inversión para generar ganancias o beneficios en relación con su costo o inversión inicial. Imagina que la rentabilidad es como la receta de tus galletas favoritas: mide qué tan deliciosas son tus ganancias en comparación con los ingredientes que usaste.
Si tus ganancias son altas en relación con lo que invertiste, tu negocio o inversión es rentable. Es como calcular cuánto dinero extra has ganado por cada peso que pusiste en tu proyecto o inversión.
Por ejemplo, si inviertes $100 en un negocio y al final del año obtienes $120 de ganancia, tu rentabilidad sería del 20% ($20 de ganancia divididos por $100 de inversión, multiplicado por 100).
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Los inversores a menudo comparan la rentabilidad de diferentes opciones de inversión para decidir en cuál invertirán su dinero. En otro caso, consideremos dos cuentas de ahorro. La primera ofrece un interés del 1% anual, mientras que la segunda ofrece un 2%.
Desde la perspectiva de un banco, la rentabilidad es esencial para evaluar el rendimiento de los productos financieros que ofrecen, como préstamos y cuentas de ahorro. Por ejemplo, al ofrecer préstamos, el banco evalúa la rentabilidad calculando la diferencia entre las tasas de interés que cobra a los prestatarios y las tasas de interés que paga a los depositantes.
Rentabilidad Financiera (ROE)
La rentabilidad financiera es uno de los indicadores principales para valorar el rendimiento de una empresa, pues permite conocer su capacidad para generar valor para sus accionistas.
La rentabilidad financiera o ROE (Return on Equity) es un indicador que mide el beneficio que obtiene una empresa en relación a los recursos propios, sin contabilizar recursos de terceros (como endeudamiento). El ROE es una ratio que indica la ganancia que obtienen los accionistas por el capital que han invertido en la empresa.
El ROE se expresa como porcentaje y se calcula dividiendo el beneficio neto entre los fondos propios:
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ROE = Beneficio neto / Fondos propios
En esta fórmula se utiliza el beneficio obtenido al final de un periodo y los recursos propios a principios de ese mismo intervalo, porque lo que interesa saber es la rentabilidad que se ha obtenido por esos fondos propios invertidos.
Por ejemplo, si en un ejercicio determinado, una sociedad tiene unos fondos propios que ascienden a 1.000.000 dólares, y obtiene un beneficio de 200.000 dólares, su ROE será del 20 por ciento. Si el ejercicio siguiente la misma sociedad realiza una ampliación de capital hasta 1.500.000 dólares y los beneficios suben a 250.000 dólares, su rentabilidad financiera habrá bajado al 16 %.
La rentabilidad financiera es diferente a la rentabilidad económica. Esta última, también denominada ROA (Return on Assets), mide la rentabilidad que proporciona cada activo invertido en la empresa, dividiendo el beneficio entre el valor de todos los activos, mientras que el ROE solo valora los recursos propios utilizados.
Otra diferencia entre ambos conceptos es que en la fórmula para calcular la rentabilidad financiera se utiliza el beneficio neto, esto es, tras deducir intereses, impuestos y gastos financieros, mientras que en la de la rentabilidad económica se emplea la cifra de beneficios antes de impuestos e intereses.
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La Rentabilidad a Través de la Fórmula Dupont
Para analizar en detalle qué es lo que genera rentabilidad en una compañía se utiliza la fórmula Dupont, que descompone el ROE en tres variables:
- El margen neto: esta ratio indica la capacidad de la empresa para convertir los ingresos que obtiene en beneficios y si está siendo eficiente en su control de costes. Se calcula dividiendo el beneficio neto (o utilidad neta) entre las ventas.
- La rotación de activos: este indicador mide la eficacia de la empresa gestionando sus activos para generar ingresos por ventas.
- El multiplicador del capital: refleja el apalancamiento financiero, esto es, en qué grado la empresa financia sus inversiones recurriendo a deuda. Se calcula dividiendo el total de activos entre los recursos propios.
La ventaja de la descomposición del ROE mediante la fórmula Dupont es que permite identificar cuáles son los motores de la rentabilidad en la empresa y su evolución en el tiempo, proporcionando información muy útil para la toma de decisiones, por ejemplo, ante una caída de la rentabilidad.
De sus tres componentes, los dos primeros (margen y rotación) tienen que ver con la operativa de negocio, mientras que el último (el multiplicador del capital) se relaciona con el nivel de apalancamiento.
Así, un ROE que aumenta por crecimiento del margen o de la rotación es un ROE que crece por razones de negocio, mientras que si este crecimiento se debe al incremento del apalancamiento habría que tener en cuenta que también se está incrementando el riesgo financiero. Analizando todos los factores, se podrá saber dónde debe mejorar la empresa para aumentar su rentabilidad financiera.
Cálculo de la Rentabilidad
Y el primer aspecto que debemos desarrollar es determinar claramente lo que vamos a poner en el dividendo y en el divisor, y su cuantificación o valoración. La primera es definir el margen, ó los márgenes.
El Margen Neto se debe calcular después de afrontar todo tipo de gastos. Y cuando decimos TODO, decimos todo. Y ahí deberíamos incluir como gasto, entre otros elementos, el coste de reposición del inmovilizado en condiciones de competitividad, necesidad para la empresa y estado de la tecnología.
También la periodificación de compromisos, remuneraciones futuras y acuerdos a medio y largo plazo del consejo de administración. Como señalábamos en el apartado 4.1 la rentabilidad depende de un margen adecuadamente calculado y de los diferentes elementos económicos y financieros puestos a disposición de la empresa para el desarrollo de su actividad.
Con lo cual estaríamos hablando de beneficios financieros, beneficios económicos, beneficios de gestión, beneficios de personal, … Los primeros tienen relación con las fuentes financieras de la empresa, esto es con su patrimonio neto, con el pasivo a largo plazo y con el pasivo a corto plazo.
Los segundos con la estructura económica, es decir con el activo y sus distintos apartados. Los de gestión hacen referencia a los ingresos y a los diferentes gastos de la compañía. Los de personal constatan la eficiencia de los trabajadores en función de su número, remuneraciones y valoración.
Calcularemos la Rentabilidad a partir de diferentes elementos. El primero y principal es el beneficio en sus distintas acepciones (antes y después de impuestos, antes y después de intereses). Además los márgenes respecto a las principales magnitudes (Compras, personal, …).
Consideramos importante relacionar el Beneficio con los elementos que propician ese beneficio (Activo: total, productivo, inmovilizado,…; Financiación: Pasivo a corto, pasivo a largo, fondos propios, patrimonio neto). Igualmente estimamos relevante, y que aporta información del máximo interés, vincular el beneficio con aspectos como la liquidez y la solvencia.
Y ello es así porque existe una relación directa y temporal de los beneficios con la liquidez y con la solvencia. El primer indicador propuesto nos puede recordar al conocido ROA, pero alcanzará toda su utilidad cuando lo relacionemos con otros, en especial con los cuatros siguientes, para comprobar la eficiencia real del activo, o los componentes menos productivos del mismo.
No usaremos el concepto de Beneficio que se usa en el ROA (Beneficios antes de Impuestos y de Intereses), porque los intereses constituyen un gasto muy vinculado a los activos en especial al de largo plazo. Además es el fruto y la consecuencia de las inversiones, del inmovilizado a largo plazo y de la gestión de la compañía.
Si no lo tenemos en cuenta daremos una visión falsa de la rentabilidad de un activo más costoso por la financiación. No es lo mismo la rentabilidad sobre un activo adquirido sin préstamos que con algún tipo de financiación. El ROA convencional no distingue.
La relación tercera complementa la anterior pues el divisor sólo engloba aquella parte del inmovilizado dedicada expresamente a la producción. La comparación entre éste y el anterior es una medida del grado de utilidad del inmovilizado.
El cuarto evalúa lo que indicábamos en el párrafo anterior sin necesidad de comparar dos índices porque los fundimos en uno sólo. Lo conseguimos al colocar en el numerador el inmovilizado productivo y en el denominador el improductivo.
Este indicador y el siguiente nos darán una idea global de la rentabilidad del activo. El índice quinto es un indicador que aúna la rentabilidad del inmovilizado productivo y las del total del activo. Con este indicador y utilizando varios ejercicios podemos ver si el crecimiento del Activo eleva la rentabilidad de al empresa.
Completa al anterior y proporciona más información. Con nuestra sexta propuesta abandonamos la rentabilidad sobre el activo, y pasamos a la rentabilidad sobre las distintas fuentes financieras. Estamos ante otro indicador tradicional en el análisis contable.
Cabría distinguir entre fondos propios y patrimonio neto. De la comparación entre ambos cocientes podemos extraer conclusiones para la rentabilidad exclusiva de los accionistas y para la de la empresa. Esto tiene mayor relevancia ahora en que con el nuevo PGC tenemos un Patrimonio Neto que es superior a los Fondos Propios.
El indicador número siete es también típico y habitual en el análisis de los estados contables cara al accionista. Es el beneficio por acción. Sería conveniente compararlo con el dividendo por acción.
En cuanto al octavo puede ofrecer diferentes lecturas. Una puede ser las posibilidades de la empresa para hacer frente y devolver sus deudas. Otra se podría entender como una medida de la solvencia en términos de rentabilidades.
E incluso podríamos ver la capacidad de crecimiento que tiene una empresa, en términos de lo que dispone una vez afrontadas las deudas. Este índice se puede desglosar entre endeudamiento a corto (Liquidez) y a la largo plazo (Solvencia).
Beneficios sobre ventas es otra herramienta típica del análisis de rentabilidad. Ganaría interés si en la venta deducimos los gastos de ventas imputables al equipo de ventas. Posibilita medir la eficacia de la fuerza de venta y contribuiría a la fijación de las remuneraciones de los mismos.
El anterior cociente hay que completarlo con un análisis porcentual y escalar de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias y muy especialmente relacionar las ventas con los distintos componentes de los gastos (compras, personal, suministros, …).
En el onceavo lugar ponemos relación entre dos partidas que deben ir parejas el beneficio y el cash flow. Si se cobrara todo en efectivo y no hubiera, amortizaciones,…., ambas magnitudes coincidirían.
El indicador número doce permite conocer las posibilidades de inversión a medio plazo, ya que se entiende que una parte de los beneficios hoy pueden destinarse a inversiones en periodos sucesivos. Cuanto mas elevado sea el cociente, mas posibilidades existe de invertir y más capacidad para ello tiene la empresa.
Igualmente Inversiones elevadas hoy pueden suponer menores inversiones en el futuro. Los siguientes, trece y catorce, son dos de los típicos de la rentabilidad y la gestión. Aportamos el cociente de beneficios sobre la valoración del personal.
Añadimos dos índices más que pretenden relacionar los conceptos de rentabilidad, liquidez y solvencia. En última instancia los tres están íntimamente relacionados, pero además nos ofrecen el conocimiento del equilibrio entre las tres magnitudes y en qué medida la liquidez va por delante de la solvencia o de la rentabilidad.
Igualmente es un termómetro y un barómetro de la situación presente de las tres magnitudes y su probable evolución. También llama la atención sobre ciertas alarmas, coberturas o precauciones en la gestión empresarial en los mencionados parámetros.
Así la relación de los índices de rentabilidad y Liquidez informan del ritmo de crecimiento de ambos en una secuencia plurianual y de una posible contribución a la liquidez en el siguiente ejercicio.
Consideraciones similares cabría hacerse del último. Queremos recordar y resaltar que además de las evaluaciones parciales de cada indicador hay que hacerlas de todos los de Rentabilidad y de los de Liquidez, Solvencia y Rentabilidad de forma conjunta y en series plurianuales.
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