Descubre Todo Sobre el Vasallaje y sus Implicaciones Tributarias en el Feudalismopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El vasallaje fue una relación fundamental que se desarrolló durante el feudalismo, un sistema social y político predominante entre los siglos X y XI. Esta relación se establecía entre un vasallo, usualmente un noble o caballero, y su señor feudal, que con frecuencia era un monarca. Era un contrato sinalagmático, con obligaciones para ambas partes, que se establecía entre dos hombres libres. Las dos partes se comprometían a guardarse lealtad y no traicionar el vínculo que se establecía entre ellos.

En el marco de este acuerdo, el vasallo juraba fidelidad a su señor y se comprometía a cumplir determinadas servidumbres, principalmente de apoyo político y militar, conocidas como auxilium et consilium. A cambio, el vasallo recibía como contraprestación un beneficio, habitualmente el control y la jurisdicción sobre la tierra y la población de su feudo o señorío.

Las Obligaciones Tributarias y Servicios del Vasallo

Los vasallos, a cambio de la protección del señor, debían prestar a éste numerosos servicios, sobre todo el de combatir a su lado en las frecuentes guerras contra belicosos vecinos, y tenían que pagarle cuantiosas rentas. Estas rentas podían manifestarse de diversas formas, constituyendo el aspecto tributario de la relación vasallática.

Además de los servicios militares y el consejo, las obligaciones incluían entregas en especie y pagos. Por ejemplo, en el último escalón de la jerarquía humana estaban los siervos de la gleba, adscritos a la tierra. Estos colonos llevaban al castillo del señor sacos de grano, toneles de vino, tinajas de aceite, gallinas, cerdos, ovejas, lo que ilustra el tipo de tributos en especie que sostenían el sistema.

Los derechos y prerrogativas de los señores feudales, incluido el rey, alcanzaban a las exacciones o gravámenes que se percibían por las explotaciones de minas, molinos, hornos, fraguas, bosques, pastos, ríos navegables, por la caza y la pesca. Dentro del dominio eminente del señor o soberano estaban incluidas las personas. Dedicarse al comercio o a la industria y ejercer un oficio eran tareas que pertenecían al señor feudal, por lo que era necesario su permiso o su licencia para poder realizar tales actividades. Este permiso o licencia llevaba consigo el pago de una cantidad. Cuando esta clase de ingresos, y los obtenidos mediante la venta de bienes patrimoniales no bastaron para atender a los gastos públicos y privados del rey, fue necesario acudir a los subsidios o auxilios de los súbditos. En algunos casos, las obligaciones del auxilium se eludían o cambiaban por pagos en dinero, conocidos como scutagium.

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La Pirámide Feudal y la Red de Vasallaje

La posibilidad de que un vasallo tomara bajo su protección a su vez a otros hombres, que pasaban a ser sus vasallos y él a ser su señor, estableció una red piramidal de relaciones vasalláticas o feudo-vasalláticas que en la historiografía se denomina como pirámide feudal o pirámide del vasallaje.

Esta estructura jerárquica se organizaba de la siguiente manera:

Categoría Posición en la Pirámide Características y Ejemplos
Emperador Cúspide Máxima autoridad nominal.
Reyes Bajo el Emperador Soberanos en sus reinos, pero podían ser vasallos de otros.
Altos Nobles Bajo los Reyes Duques, Condes y Marqueses; sus feudos eran ducados, condados y marcas (del tamaño de regiones enteras).
Nobleza Intermedia Bajo los Altos Nobles Señores de grandes feudos (del tamaño de comarcas) que no dependían directamente del rey, sino de su propio señor.
Baja Nobleza Parte inferior de la nobleza Vizcondes, Barones, Infanzones, Caballeros, Escuderos, Hidalgos.
Siervos de la Gleba Último escalón de la jerarquía humana Adscritos a la tierra, eran colonos que debían servicios y tributos.

La situación podía llegar a ser muy retorcida, con relaciones de vasallaje cruzadas. Por ejemplo, el rey de Inglaterra, soberano en su isla, era vasallo del rey de Francia en sus feudos continentales. Asimismo, el margrave de Brandeburgo, vasallo del Emperador en las tierras del Sacro Imperio, era vasallo del rey de Polonia en sus dominios de Prusia. Entre los Estados vasallos del papado estuvieron el reino de Aragón e incluso efímeramente el reino de Inglaterra en tiempo de Juan sin Tierra. Vasallos pontificios se consideraban los caballeros teutónicos en las tierras que conquistaron en Europa oriental.

Transformación y Disolución del Sistema de Vasallaje

La disolución de la pirámide feudal comenzó por su cúspide, con la ruptura del Imperio carolingio por enfrentamientos internos de sus herederos en el mismo siglo IX. Precisamente en el periodo en el que el feudalismo entró en su momento culminante, que implicaba la máxima descentralización del poder político: el verdadero poder estaba en manos del vasallo, no del señor. Con el tiempo, los señores perdieron la potestad de quitar a los vasallos de sus feudos, que se hicieron hereditarios.

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