El bullying, o acoso escolar, es un término que define los comportamientos agresivos y reiterados hacia una víctima por parte de un acosador, es decir, una persona que lleva a cabo actos de violencia física o psicológica con agresividad y de forma sistemática. El acoso es un comportamiento agresivo repetido que puede ser físico, verbal o relacional, y puede ocurrir en persona o en línea, en la escuela, el trabajo, el vecindario o incluso en el hogar. Los acosadores se meten con las personas que ellos creen que no encajan en un grupo de referencia y suelen ser implacables, intimidando una y otra vez durante largos periodos de tiempo.
Características del Bullying y el Rol del Acosador
Para entender quién es el acosador o agresor y cómo se lleva a cabo el bullying, es importante observar sus características principales. La intencionalidad determina los comportamientos del acosador, que quiere controlar a los demás, provocar un daño físico o psicológico a la víctima, y por último, conseguir una posición dominante dentro del grupo. La repetición del acoso implica que los actos agresivos se reiteran en el tiempo, lo cual provoca una tendencia a la sedimentación y a la cristalización de los roles de acosador y víctima. Una marcada asimetría relacional entre el acosador y la víctima es clave; el acosador tiende a elegir como víctima a alguien que tenga menos poder e influencia en el grupo o menor fuerza física que él, para que no pueda defenderse. De esta manera, el agresor tiene más posibilidades de tener éxito e imponerse dentro del grupo de coetáneos como el elemento dominante.
Factores Psicológicos y Emocionales que Impulsan el Acoso
Algunas personas acosan a los demás para afrontar su propio estrés, su propia rabia y su propia frustración. Quien asume actitudes agresivas o violentas a menudo lleva consigo necesidades no expresadas, traumas psicológicos dolorosos o formas de relacionarse con los otros que derivan del tipo de educación recibida. El miedo al rechazo, por ejemplo, puede manifestarse con un sentimiento de rabia que se expresa a través de los actos de bullying. Los acosadores quieren saber que controlan las emociones de sus víctimas, por lo que su comportamiento busca obtener una reacción. A menudo el bullying es resultado de una falta de empatía o de inseguridades de quien lo lleva a cabo. Por eso molesta a la gente que es distinta a él/ella. Algunos acosadores no entienden emociones sociales normales como la culpa, la empatía, la compasión o el remordimiento. Estas personas necesitan ayuda de un profesional de la salud mental, como un terapeuta, un trabajador social, un psiquiatra o un psicólogo.
Experiencias de Vida y Entorno Familiar
Las experiencias de abandono y de violencia doméstica también pueden estar presentes en la historia de vida de quien acosa. A veces los bullies tienen una motivación más profunda, como problemas en el hogar. Un ejemplo de esto se vio en el caso de Judith, quien ayudó a su hija Bryony a confrontar a su acosadora. "La niña le dijo a mi hija que lo hacía porque Bryony tenía dos padres y un buen hogar", dice Judith, reconociendo que esto se debía "claramente a una cuestión de envidia". Esto demuestra que algunos acosadores aprenden el comportamiento agresivo de sus experiencias en casa. O su propio estrés, ansiedad o preocupación pueden estar creando un ambiente inestable en casa. El acoso de un hijo puede ser un intento de aliviar el estrés que siente.
La Búsqueda de Poder y Control
Hay acosadores que han sido acosados previamente y ahora quieren mostrar su poder acosando a otras personas. Su deseo de controlar a los demás, provocar un daño y conseguir una posición dominante dentro del grupo es una motivación central. Los acosadores tienden a meterse con las personas que son «diferentes» o que no encajan en la cultura dominante. Aunque el individualismo es algo que se celebra más adelante en la vida, puede parecer una maldición cuando se es joven y se intenta encajar. Tal vez la víctima tiene una forma diferente de vestir o actuar, o quizá su raza, religión u orientación sexual la diferencian. La marcada asimetría relacional entre el acosador y la víctima permite al agresor tener más posibilidades de éxito e imponerse.
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Tipos de Acosadores
Existen diferentes perfiles de acosadores, tanto chicos como chicas pueden hacer bullying. Algunos son extravertidos y agresivos; este tipo de acosadores pueden burlarse o hacer daño físicamente. Otros son callados y escurridizos, tratando de manipular en secreto o iniciar anónimamente rumores hirientes. También están los amistosos y falsos, que simulan ser amigos para obtener información y luego actuar de forma dañina a espaldas de la víctima.
El bullying no se basa solo en las motivaciones de dominación del acosador o en la fragilidad de la víctima, sino también en la deferencia de los espectadores que no pueden o no quieren verse involucrados y optan por la pasividad. Reconocer por qué se acosa puede ayudar a poner los comentarios del bully en perspectiva y es fundamental para abordar el problema. Los niños que acosan necesitan ayuda para cambiar su comportamiento. Educar a los hijos sobre el acoso, fomentar la empatía y la conciencia animándolos a mirar sus acciones desde la perspectiva de la víctima son pasos importantes. Enseñarles formas positivas de controlar el estrés también puede ser crucial.
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