La Revolución Industrial marcó un antes y un después en la economía y la forma de operar de las empresas. Se inicia en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y se difundió por Europa y Norteamérica durante el siguiente siglo. Durante este tiempo se produjeron transformaciones socioeconómicas tan importantes que hicieron que a los cambios producidos en este periodo se denominaran revolución. La Revolución Industrial produjo el cambio más importante desde la revolución neolítica, en la que el hombre empezó a cultivar la tierra, transformando la producción de bienes. Supuso el paso de una economía agraria a una economía liderada por la industria, en la que la producción de bienes se realizaba de manera mecanizada. La revolución industrial representa una transformación de gran importancia para el desarrollo del capitalismo, implementada por cambios en las condiciones técnicas y sociales de la producción.
Orígenes y Avances Tecnológicos
Hasta fines del siglo XVIII, la economía europea se había basado casi exclusivamente en la agricultura y el comercio. Esta forma de producción se modificó notablemente entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX. El país en el que comenzaron los cambios fue en Inglaterra. Para abordar el tema de la Revolución Industrial es conveniente señalar algunos cambios económicos y sociales, así como las innovaciones y descubrimientos que anteceden su génesis, por ejemplo, en la agricultura, en la minería, en la industria, las nuevas fuentes de energía, la mentalidad emprendedora y las llamadas leyes de pobres, todos ellos fueron necesarios para que se desarrollara la Revolución Industrial. La AUTOMATIZACIÓN también se aplicó a la agricultura, lo que produjo un cambio e impulso en las labores agrícolas, incrementando su producción.
La nueva industria se basaba en la AUTOMATIZACIÓN de la producción y la aplicación de innovaciones técnicas; la más impactante fue la invención de la máquina de vapor pero otros muchos avances técnicos fueron fundamentales, junto con el uso de nuevas fuentes de energía (primero carbón posteriormente petróleo frente a la fuerza humana, animal o hidráulica usada anteriormente). Una tarde de 1776 al escocés James Watt, un mecánico de la Universidad de Glasgow, mientras preparaba su té como todos los días, se le ocurrió tapar el pico de la pava y notó que saltaba la tapa. Watt no se quedó tranquilo mirando su pava, comenzó a experimentar y logró desarrollar el primer motor a vapor que pronto pudo ser aplicado a la industria. Hasta ese momento se usaban molinos de agua para mover los engranajes de las maquinarias, lo que determinaba que las fábricas sólo podían instalarse a las orillas de los ríos caudalosos que no siempre quedaban cerca de los centros de distribución y consumo. A partir de la aplicación del vapor las fábricas comenzaron a instalarse en las grandes ciudades como Londres o Liverpool. Gracias a los avances científicos, tecnológicos y a la introducción de las máquinas, la producción dejó de ser manual como se hacía en los pequeños talleres artesanales para convertirse, en una producción industrial acelerada y a gran escala. Las primeras fábricas que se instalaron fueron las de la industria textil algodonera, que producía a gran velocidad el hilado y tejido de prendas de algodón, transformando a esta industria en una de las mejores del mundo, pues sus productos eran distribuidos en todos los continentes, requiriendo grandes cantidades de carbón.
Cambios Clave de la Primera Revolución Industrial
| Aspecto | Antes de la Revolución Industrial | Durante la Primera Revolución Industrial |
|---|---|---|
| Economía | Agraria y comercial | Liderada por la industria |
| Producción | Manual, en pequeños talleres artesanales | Mecanizada, acelerada y a gran escala en fábricas |
| Fuentes de Energía | Fuerza humana, animal o hidráulica | Carbón, máquina de vapor |
| Asentamientos | Principalmente rurales, cerca de molinos de agua | Grandes ciudades, centros urbanos |
| Estructura Social | Vestigios feudales, artesanos, campesinos | Burguesía industrial y proletariado industrial |
| Condiciones Laborales | Trabajo artesanal con cierta autonomía | Largas jornadas, salarios bajos, explotación (incluido infantil), sin derechos laborales |
Impacto Social y la Nueva Estructura de Clases
La Revolución Industrial supuso un cambio en la sociedad. Con la revolución industrial se modifica el sistema productivo: desarrolla la producción mecanizada que aprovecha las nuevas fuentes de energía y la fuerza de trabajo desocupada, hasta llegar a ser una relación dominante en distintos sectores de la producción: textil, metalurgia y minería principalmente. Las ciudades comenzaron a llenarse de establecimientos industriales y estas fábricas demandaban cada vez más mano de obra. Muchos campesinos comenzaron a trasladarse hacia los centros urbanos en busca de trabajo. Familias enteras migran del campo a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida. La mayoría de los obreros eran artesanos y campesinos que, al perder su trabajo en el campo, por la Revolución agraria, se vieron obligados a emigrar a las ciudades en busca de mejores oportunidades. Los campesinos tenían muchos hijos, porque en el campo significaban más brazos para trabajar, pero en las ciudades las familias numerosas se veían en serias dificultades porque siempre la cantidad de puestos de trabajo era menor a la cantidad de gente que lo necesitaba. El crecimiento de la población en las ciudades y el ritmo acelerado de la producción, provocaron una sobre explotación de los recursos y la contaminación del aire, el suelo y la tierra. La migración masiva de las zonas rurales a las ciudades en busca de empleo generó un rápido proceso de urbanización. Este proceso de urbanización trajo consigo importantes cambios sociales. Se formaron nuevos estratos sociales y se produjo una segmentación del mercado laboral, con una creciente demanda de mano de obra cualificada. La transformación social no se limitó solo a las ciudades, sino que también se extendió a las áreas rurales que se vieron afectadas por los cambios tecnológicos y económicos.
El maquinismo exigió una importante inversión de capitales. Hasta ese momento la burguesía lo destinaba a los bancos y al comercio, pero notó el importante negocio que significaba producir a bajo costo y en grandes cantidades. Así nació la burguesía industrial, los dueños de las grandes fábricas, que pondrán fin a los pequeños talleres artesanales. A los artesanos, que trabajaban por su cuenta, no les quedará otra opción que trabajar para estas fábricas y cerrar sus talleres. La revolución industrial determinará entonces la aparición de dos nuevas clases sociales la burguesía industrial (los dueños de las fábricas) y el proletariado industrial (los trabajadores). El capitalismo instauró la división entre el capital y el trabajo, lo que marcó la nueva sociedad de clases. El capital lo poseía la burguesía, propietaria de las fábricas, entidades financieras y de las empresas comerciales. La revolución industrial le permitió a Inglaterra transformarse rápidamente en una gran potencia.
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Condiciones Laborales y la Cuestión de la Enajenación
La Primera Revolución Industrial ilustra la vida cotidiana de la época, donde es posible reconocer las condiciones laborales de hombres, mujeres y niños. En esa época, los trabajadores no gozaban de ningún derecho laboral, por ejemplo, no tenían un día de descanso, seguridad social o vacaciones, y no existía una ley que estableciera un salario mínimo por lo que los dueños de las fábricas les pagaban lo que querían. Los nuevos inventos de las máquinas textiles a finales del siglo XVIII y principios del XIX, empeoraron las condiciones laborales de los trabajadores. A muchos capitalistas no les importaba que sus trabajadores, a veces niños de siete años, trabajaran 12 o 14 horas por día en condiciones insalubres con graves riesgos físicos. Su única preocupación era aumentar la producción al menor costo posible, es decir pagando el salario más bajo que se pudiera, aprovechándose de la gran cantidad de desocupados que había. La conversión de la fuerza de trabajo en mercancía genera la ilusión de que la explotación no existe, en la medida en que las mercancías se intercambian a sus valores -y la mercancía, fuerza de trabajo no es la excepción-, deja claro que en el capitalismo la apariencia de los fenómenos no coincide con su esencia, y por ello, para su estudio es necesaria la ciencia.
Imaginar a niños de 4 o 5 años trabajando largas jornadas en esas grandes fábricas. Louis tiene cinco años y trabaja en una fábrica, y tiene una labor importante dentro de la fábrica: quitar el hollín de las chimeneas; debido a que las máquinas nunca se apagan. Ni ella ni su familia lo saben; pero el hacinamiento y la insalubridad en la que vivían ocasionó que Ángela enfermara y muriera en cuestión de horas. Así era la vida de los niños durante la Primera Revolución Industrial; tuvieron que pasar varios siglos antes de que los gobiernos establecieran leyes para proteger a las niñas, niños y adolescentes de la explotación y el trabajo infantil.
El Liberalismo Económico y el Capitalismo Industrial
Las ideas del liberalismo económico de Adam Smith se vieron reflejadas a medida que avanzaba la Revolución Industrial. El aprendizaje esperado es comprender el impacto de la Revolución Industrial y cómo las ideas liberales influyeron en ella, así como el papel que tuvo la burguesía en este proceso. Se destaca de los economistas liberales (tanto de los fisiócratas como de Adam Smith), el esfuerzo por explicar los determinantes y las limitaciones de esta sociedad, y la construcción de categorías explicativas de la realidad económica -como la determinación del valor y la construcción del precio natural en Smith-, reconociendo al mismo tiempo que, en palabras del autor: "...pese a las críticas que se les pueden hacer a estos apóstoles del libre cambio [...] el papel que les tocó desempeñar fue revolucionario, en la medida en que dieron argumentos científicos e ideológicos necesarios para luchar en contra de los vestigios feudales que aún persistían."
La crítica se hace desde lo más profundo, es decir, señalando cómo estas teorías formularon leyes de relaciones de intercambio y producción -esto es, de relaciones sociales- como si de leyes naturales se tratase, estableciéndolas como inmutables y transhistóricas, lo cual no sólo significaba la inevitabilidad de su operación (hablamos de leyes que rigen las relaciones sociales) sino también la imposibilidad de su transformación. Después se enuncia críticamente cómo el liberalismo -de ser una teoría revolucionaria que sirvió para romper definitivamente con los vestigios de las instituciones tradicionales feudales- adopta una función ideológica y pragmática al servir para exigirle al resto del mundo que abriera sus fronteras a los productos industriales ingleses, pues el mercado representaba "el mejor de los mundos posibles". El impulso de la educación y la ciencia como política de Estado es -de acuerdo con el autor- un elemento que permite explicar el avance en la carrera tecnológica de estos países (Estados Unidos y Europa occidental) frente a Gran Bretaña, quien durante todo el siglo XIX continuó siendo potencia mundial.
Respuestas Sociales y Medioambientales
Con la revolución industrial también crecen los conflictos sociales. Esta situación de injusticia llevó a la aparición de los primeros sindicatos de trabajadores y las primeras huelgas en demandas de aumentos de sueldo y mejoras en las condiciones de trabajo. De ahí el surgimiento de uno de los primeros movimientos obreros conocido con el nombre de Ludismo, por el que los trabajadores enviaban comunicados a los dueños de las fábricas, amenazando con destruir las máquinas. En 1834, el Parlamento inglés creó la llamada “Ley fabril de 1833”. Al dueño de la fábrica no le gustó la nueva ley, por lo que amenazó con reducir el pago a los niños que estuvieran menos horas al día en el trabajo.
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La Primera Revolución Industrial, significó una gran cantidad de cambios ambientales, pues, las fábricas requerían materias primas como el carbón y el hierro, lo que provocó un cambio en el paisaje, donde antes había bosques, valles y ríos surgieron las ciudades y sus grandes chimeneas: las industrias.
La Segunda Revolución Industrial: Continuidad y Expansión
La Segunda Revolución Industrial, que tuvo lugar desde 1870 hasta 1914, fue un periodo de transformaciones económicas y avances técnicos. Durante esta época se produjeron cambios significativos en la fabricación y se introdujeron nuevas fuentes de energía. Además, se desarrollaron industrias como la energía eléctrica, la petroquímica y la automotriz. Estos avances tuvieron un impacto en el crecimiento económico, la demanda de mano de obra y la urbanización. La segunda revolución industrial fue un período de transformaciones sin precedentes que tuvo lugar aproximadamente entre 1870 y 1914. Se caracterizó por un acelerado crecimiento económico y una expansión significativa de la industrialización. Durante este contexto histórico, se produjeron cambios extraordinarios que marcaron un hito en la evolución de la sociedad y la economía.
Una de las principales características de este periodo fue la sustitución de la energía hidráulica por la energía de vapor y la electricidad. Otro aspecto importante fue el desarrollo de nuevas industrias, impulsadas por los avances tecnológicos y la creciente demanda de productos. Surgieron sectores como la industria de energía eléctrica, la industria petroquímica, la industria automotriz y la producción de acero, entre otros. Es importante destacar que este periodo de la segunda revolución industrial fue testigo de una expansión geográfica sin precedentes. Si bien la primera revolución industrial se concentró principalmente en Gran Bretaña, durante la segunda revolución industrial se extendió a varios países, especialmente Alemania, Estados Unidos y Japón. La agricultura experimentó una modernización, con la introducción de maquinaria agrícola y nuevos métodos de producción.
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