Comparativa Fiscal Definitiva: Descubre Qué Sociedad Mercantil Paga Menos Impuestospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Si estás a punto de emprender tu propio negocio, seguramente te estés preguntando cómo quieres montar tu negocio: si te conviene más actuar de forma independiente, como persona física con actividad empresarial; o si es mejor constituirte como persona jurídica a través de la creación de una sociedad mercantil. Para ayudarte a tomar esta decisión, en este artículo abordaremos los puntos más importantes a tener en cuenta y las ventajas de constituir sociedades mercantiles, así como los trámites y pagos que tendrás que cubrir si eliges esta opción.

En el momento de emprender un negocio, una de las primeras decisiones que se debe tomar es la forma jurídica de la nueva empresa. Elegir la figura jurídica correcta impacta en tu responsabilidad, en cómo atraes inversión, en tu gobierno corporativo y hasta en los impuestos que pagarás.

¿Qué es una Sociedad Mercantil?

Las sociedades mercantiles son personas jurídicas que representan a una o varias personas físicas o jurídicas que intervienen en la creación, administración y funcionamiento de una organización mercantil; y se rigen por un contrato de trabajo social para obtener beneficios económicos de sus actividades. Es común pensar que una sociedad debe estar formada por dos o más personas físicas, pero estas personas jurídicas solo pueden estar formadas por una persona, ya sea persona física o persona moral.

Al constituirse como tales, las sociedades mercantiles adquieren una figura independiente del grupo de socios que la integran, y por tanto tienen nombre y patrimonio propios, así como derechos laborales y obligaciones fiscales. Una sociedad mercantil es una persona moral creada por dos o más personas (en algunos casos por una sola) para realizar actos de comercio con fines de lucro. Tiene personalidad jurídica propia, es decir, derechos y obligaciones distintos a los de sus socios.

Tipos de Sociedades Mercantiles

En México, la Ley General de Sociedades Mercantiles reconoce 7 tipos de sociedades mercantiles:

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  • Sociedad de Nombre Colectivo (SNC)
  • Sociedad en Comandita Simple (S. en CS)
  • Sociedad de Responsabilidad Limitada (S. de RL)
  • Sociedad Anónima (SA)
  • Sociedad en Comandita por Acciones (SCA)
  • Sociedad Cooperativa (SC)
  • Sociedad por Acciones Simplificada (SAS)

Cada tipo de sociedad tiene características diferentes e implica distintas obligaciones y derechos para los socios. Los primeros seis tipos de sociedades que hemos enlistado deben constituirse ante notario público, mediante la presentación de una escritura o póliza en la que consten los estatutos de la sociedad mercantil. Una vez realizado este trámite, podrá operar como sociedad y los socios comenzarán a recibir sus utilidades conforme a las acciones o aportaciones que hayan realizado para su constitución. Por el contrario, las Sociedades por Acciones Simplificadas se distinguen por estar conformadas por una sola persona física y pueden constituirse a través del sistema electrónico de la Secretaría de Economía.

Tipos de Sociedades Mercantiles en España y sus Características

Para una perspectiva comparativa, a continuación se presentan características de algunos tipos de sociedades en España:

Tipo de Sociedad Nº mínimo socios Capital mínimo Max % de capital de 1 socio Responsabilidad Tipo de socios
Sociedad de Responsabil. Limitada S.L. 1 1 € 100% desembolsado No existe límite limitada al capital aportado Capitalistas y/o trabajadores
Sociedad Anónima S.A. 1 60.000 € 25% desembolsado. Resto en 5 años No existe límite limitada al capital aportado Capitalistas y/o trabajadores
Sociedad Cooperativa Coop. 3 Según estatutos. En algunas CCAA hay un mínimo 1/3 limitada al capital aportado Trabajadores
Sociedad limitada laboral S.L.L. 3 3.000 € 100% desembolsado 1/3 limitada al capital aportado 51% trabajadores
Sociedad Anónima Laboral S.A.L. 3 60.000 € 25% desembolsado.

Es importante destacar que las Sociedades Limitadas pueden constituirse con un solo socio y 3.000 euros de capital social.

Ventajas de Constituir una Sociedad Mercantil

Las sociedades mercantiles comparten algunas ventajas económicas, financieras y fiscales comunes:

  • El patrimonio privado de los socios no forma parte del patrimonio de la sociedad, por lo que en caso de endeudamiento, su patrimonio o capital no se ve comprometido.
  • Permite la creación de sociedades con mayores recursos, gracias a la aportación de más de un socio.
  • Pueden crearse con recursos provenientes en su totalidad de capital extranjero.
  • Algunos tipos de sociedades mercantiles no requieren de una gran inversión para su constitución.
  • Existe gran libertad en la estipulación de convenios colectivos y estatutos.
  • Algunas sociedades permiten a los socios derecho a voto de administración, mientras que otras solo tienen capacidad para aportar económicamente.
  • En caso de disolución, el patrimonio se reparte entre los socios y accionistas, no se pierde.
  • Ahorro en el pago de impuestos.
  • Imagen de empresa. De cara al exterior una sociedad tiene una imagen más solida a nivel empresarial que la de un autónomo.
  • Facilitar la captación de clientes. Muchas empresas prefieren contratar con sociedades que con trabajadores autónomos.
  • Mejorar el acceso a la financiación. Las sociedades cuentan con un mayor abanico de créditos bancarios y tienen más fácil acceder a mejores condiciones de financiación.
  • Acceso a licitaciones y concursos públicos. Si se quiere acceder a determinadas licitaciones y concursos públicos, es necesario constituir una sociedad.
  • Captar inversores. Si se busca la captación de inversores, puede ser necesario constituir una sociedad para poder darles entrada en el capital de la empresa.

Trámites y Pagos de Impuestos como Sociedad Mercantil

Una vez autorizada la sociedad, es necesario inscribirse en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC). Este paso es indispensable para iniciar tus operaciones, ya que de lo contrario no podrás cumplir con tus obligaciones fiscales. Para comenzar a realizar operaciones comerciales, también debes tramitar el Certificado de Sello Digital, que te habilitará para generar un Certificado Fiscal Digital en línea (CFDI).

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El pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) es obligatorio para todas las empresas comerciales, excepto en su primer año de operaciones. Asimismo, la empresa debe cumplir con el pago de las tasas e impuestos derivados de su función como patrón, como la retención del ISR a sus trabajadores, el pago de la inscripción al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Impuesto Sobre Nóminas (ISN). Además, todas las empresas (excepto las SAS) están obligadas a crear un fondo de reserva con el 5% de las utilidades netas anuales.

Comparativa Fiscal en España: Autónomo vs. Sociedad Limitada

En España existe un amplio abanico de posibilidades en relación con la forma jurídica que pueden elegir las empresas. De forma habitual, se suele elegir entre darse de alta como autónomo o constituir una sociedad limitada por dos comodidades principales: Capital inicial a disponer e Impuestos a los que están sujetos. Profundicemos un poco más en cada una de ellas, para determinar quién paga más y quién paga menos entre un autónomo y una SL.

Capital Inicial para Emprender: Autónomo o Sociedad Limitada

Los costes a los que el emprendedor tiene que hacer frente para darse de alta como autónomo o para constituir una sociedad limitada varían en función de la forma jurídica que elija:

Como emprendedor, darse de alta como autónomo no supone coste alguno de capital. En otras palabras, es gratis. Eso sí, aunque el alta como trabajador por cuenta ajena sea gratuito, el primer mes deberá pagar la primera cuota de autónomo.

Como Sociedad Limitada, se deberá hacer frente a varios gastos iniciales derivados de la inscripción de la sociedad en el Registro mercantil, la reserva de la denominación, o el registro los estatutos entre otros. Además, el mayor coste al que se debe hacer frente en el momento de constituir una sociedad limitada es la escritura pública de constitución ante notario. Esta implica la aportación del capital social inicial que, en el caso de las sociedades limitadas debe ser de un mínimo de 3.000 euros. Una vez la Sociedad Limitada ha hecho frente a los costes iniciales de constitución, solo restará obtener el NIF definitivo, darse de alta en el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) ambos trámites gratuitos.

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Impuestos: Autónomo vs. Sociedad Limitada

Los autónomos y sociedades se rigen por estructuras impositivas diferentes, por lo que un mismo negocio tributaría de manera diferente según sea su forma jurídica. Un autónomo está sujeto a costes que varían en función de sus ingresos; el IRPF por ejemplo, se debe liquidar de forma trimestral, y la retención puede ser del 7% durante los 3 primeros años para los autónomos profesionales, del 15% los años siguientes, y el 20% para los autónomos no profesionales. Además, un autónomo debe presentar también la declaración de la renta, en la que los tipos pueden variar entre el 19% y el 45%.

Una Sociedad Limitada esta sujeta a costes fiscales como el Impuesto de Sociedades (IS), que es un tipo general del 25%. Además, como los propietarios de una SL actúan como personas jurídicas, los ingresos de la sociedad no afectan a su declaración del IRPF. De este modo, la diferencia principal entre tributar por el IRPF (autónomos) o por el IS (Sociedades Limitadas) es muy significativa; el autónomo está sujeto a un impuesto progresivo y, por consecuente, cuanto más facture más deberá pagar. La Sociedad Limitada, por el contrario, tributa por un tipo fijo independiente de sus ingresos. Pese a todas estas diferencias fiscales entre autónomos y SL, ambas formas comparten impuestos como el Impuesto sobre Actividades Económicas, y la obligación de liquidar el IVA de forma trimestral.

Al constituir una sociedad los autónomos dejan de tributar por el IRPF y pasan a tributar por el impuesto sobre sociedades. El IRPF es un impuesto progresivo, de forma que para bases imponibles altas interesa constituir una sociedad, ya que el tipo general del impuesto sobre sociedades se sitúa en el 25 %. Si el rendimiento íntegro de un autónomo supera los 41.400 euros anuales, optar por una Sociedad Limitada podría ser más ventajoso fiscalmente, ya que tributaría a un tipo fijo del 25% frente a los tipos progresivos del IRPF. Por poner un ejemplo, un autónomo con una base liquidable superior a 300.000 euros podría tener una carga fiscal de casi el doble en el IRPF, en comparación con lo que pagaría si constituyese una sociedad. En general, los asesores fiscales suelen recomendar la constitución de sociedades a partir de una base imponible que se encuentre entre los 40.000 y los 50.000 euros.

No obstante, los socios deben tener en cuenta que la retirada de los beneficios de una Sociedad Limitada se considera un dividendo y tributa al 18% (19% es superior a los 6.000 euros), lo que implica que la distribución de las ganancias puede tener una carga fiscal adicional. La situación ideal es que la sociedad pague un sueldo anual que no exceda de 41.000 euros.

La Agencia Tributaria vigila de cerca la utilización improcedente de empresas para reducir la tributación de determinadas personas físicas. Lo que no puede hacer el contribuyente es utilizar de forma improcedente o fraudulenta empresas para reducir la tributación de las personas físicas. Esta práctica está muy vigilada por la Agencia Tributaria, sobre todo en el caso de artistas y deportistas famosos con elevados ingresos, o en casos de simulación de una actividad y realización de operaciones vinculadas por debajo del precio de mercado, donde se cobra menos que lo que se facturaría a otra empresa sin vinculación.

Comparativa Fiscal en EE.UU.: Sociedad de Responsabilidad Limitada (LLC) vs. Sociedad Tipo C

La decisión entre constituir una sociedad de responsabilidad limitada o una sociedad tipo C es una elección estratégica que puede influir significativamente en la eficacia operativa, la salud fiscal y el potencial de crecimiento de una empresa.

¿Qué es una Sociedad Tipo C?

Una sociedad tipo C es un tipo de entidad empresarial jurídicamente independiente de sus propietarios. Esto significa que la propia sociedad, y no los accionistas propietarios de la empresa, es legalmente responsable de las acciones y deudas en que incurra.

¿Qué es una Sociedad de Responsabilidad Limitada (LLC)?

Una sociedad de responsabilidad limitada (LLC) es un tipo de estructura empresarial en Estados Unidos en la que los propietarios tienen una responsabilidad personal limitada por las deudas y acciones de la empresa.

Diferencias en Tributación

Una de las principales diferencias entre una sociedad de responsabilidad limitada y una sociedad tipo C es cómo tributan. Una sociedad de responsabilidad limitada es una entidad fiscal directa, lo que significa que la propia empresa no paga ningún impuesto sobre la renta. En cambio, los beneficios se transfieren a los propietarios, que los declaran en sus declaraciones de impuestos sobre la renta.

Por otro lado, una sociedad tipo C está sujeta a “doble imposición” y paga impuestos sobre sus beneficios a nivel corporativo, y luego los accionistas vuelven a pagar impuestos sobre los dividendos que reciben. Sin embargo, las sociedades tipo C tienen la ventaja de poder deducir el costo de las prestaciones de los empleados.

Si tu principal objetivo es simplificar las cosas y protegerte de la responsabilidad personal, una sociedad de responsabilidad limitada puede ser la opción más adecuada. Por lo tanto, si mantener una situación fiscal sencilla es una prioridad, deberías optar por una sociedad de responsabilidad limitada. Ahora bien, si piensas reinvertir los beneficios en la empresa en lugar de distribuirlos, la doble imposición de la sociedad tipo C puede no ser un inconveniente importante.

Oportunidades de Inversión y Gestión

Si buscas inversión de capital de riesgo o si pretendes salir a la bolsa en el futuro, una sociedad tipo C suele ser la opción preferida. Esto se debe a que las sociedades tipo C pueden tener un número ilimitado de accionistas y son más familiares para los inversores. Una sociedad de responsabilidad limitada suele ser menos atractiva para los inversores porque tiene una estructura empresarial menos estandarizada.

En una sociedad tipo C, la estructura de gestión se divide en accionistas, administradores y directivos, lo que puede aportar claridad a las funciones, pero también puede introducir problemas administrativos. En cambio, las sociedades de responsabilidad limitada tienen una estructura más flexible. Pueden estar gestionadas por sus miembros (propietarios) o por gestores, que pueden ser miembros o personas ajenas a la empresa.

Las sociedades tipo C suelen requerir más tareas administrativas, como la celebración de reuniones anuales, el registro de las actas de las reuniones y la creación de estatutos. Estos requisitos pueden crear más estructura en las operaciones empresariales, pero también pueden dar lugar a más trámites. Las sociedades de responsabilidad limitada suelen tener menos tareas administrativas, lo que puede significar menos trámites y menos gastos jurídicos y contables.

Las sociedades tipo C distribuyen beneficios a los accionistas en función del número de acciones que poseen. Las sociedades de responsabilidad limitada tienen más flexibilidad en la distribución de beneficios: pueden distribuir los beneficios como consideren oportuno, siempre que esté recogido en el acuerdo de explotación de la sociedad de responsabilidad limitada.

Sociedades con Particularidades Fiscales

Las Sociedades Civiles brindan una mezcla efectiva de formalidad, control fiscal, reducción de impuestos y operativa sencilla. Aparte de sus beneficios en cuanto a organización, las S.C. brindan importantes ventajas fiscales que pueden resultar en ahorros y mayor eficiencia en el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Las S.C. no están obligadas a distribuir las utilidades (PTU), puesto que no se clasifican como empresas comerciales y no poseen empleados en relación de subordinación. En vez de ofrecer salarios, las S.C. reparten las ganancias directamente entre los socios de acuerdo a su porcentaje de participación. Si estás pensando en formalizar tu actividad o establecer un despacho, habla con tu contador o asesor legal acerca de los procedimientos necesarios para constituir una S.C.

Por otro lado, en España, existen formas especiales de S.L. o S.A. en las que la mayoría del capital pertenece a los trabajadores, por lo que se consideran economía social. Los socios trabajadores de una S.L.L. pueden optar entre cotizar por el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos o por el Régimen General, pero todos en el mismo régimen.

Claves para Elegir la Mejor Estructura Societaria

La pregunta “qué tipo de sociedad mercantil me conviene” se responde mejor mirando dos años hacia adelante. Comprende tus objetivos empresariales. Por ejemplo, si tu plan de negocio incluye salir a la bolsa o buscar inversiones de capital de riesgo, una sociedad tipo C suele ser la mejor opción. Los distintos negocios conllevan diferentes niveles de riesgo y responsabilidad, lo que puede influir en tu elección. Si tu negocio conlleva un alto riesgo de responsabilidad, tener la protección añadida de una estructura de sociedad tipo C puede ser más beneficioso.

Además, debes tener en cuenta el tamaño de tu empresa. Las empresas más grandes con muchos empleados y accionistas pueden beneficiarse de la jerarquía estructurada de una sociedad tipo C. Considera tus necesidades de inversión. Si atraer inversores es una parte clave de tu estrategia empresarial, quizá tenga más sentido constituir una sociedad tipo C. Piensa en la estructura de gestión. Dependiendo de tu estilo de gestión y tus preferencias, una estructura puede ser más atractiva que la otra. Incluye requisitos administrativos. Las exigencias formales de una sociedad tipo C pueden ayudar a garantizar que se siguen buenas prácticas empresariales.

Busca asesoramiento externo. Una vez evaluados todos los factores anteriores, consulta a un asesor empresarial o a un experto jurídico para que te guíe en tu decisión. Pueden ofrecerte asesoramiento adaptado a tu situación y objetivos específicos y ayudarte a comprender los requisitos y procesos específicos de cada estado para constituir una sociedad de responsabilidad limitada o una sociedad tipo C.

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