No es para nada raro que las bandas musicales tengan conflictos internos entre sus miembros. A veces por cuestiones laborales o distintos pensamientos acerca de un proyecto conjunto, o a veces por temas personales o relaciones que se desarrollan dentro del grupo.
Un caso parecido fue el que ocurrió con Freddie Mercury y su manager, quien luego terminó siendo su amante o pareja de relación sentimental: Paul Prenter.
Este último era locutor e inició trato con el cantante de Queen en 1977. Poco se sabe de la juventud de Prenter, originario de Belfast, pero sí que su vida profesional empezó en la cadena Downtown Radio, donde en 1976 entró a trabajar como locutor de dos espacios: uno rendía homenaje a la música soul y otro a éxitos del pasado. Pese a que la película sugiere que conoció a Mercury en 1975, no fue hasta 1977 cuando el pinchadiscos comenzó a trabajar para Queen y un poco más tarde cuando se convirtió en asistente personal de Freddie Mercury y, con el tiempo, también en su amante.
Es que en 1977 ambos iniciaron una relación íntima. Con el tiempo Prenter iba a ir ganando un lugar decisivo en la vida de Mercury. Era íntimo con Freddie Mercury y se lo acusa de quebrar a la banda y de aislar al cantante. Fue amante del cantante y usó su relación sentimental para chantajearlo. Conocido como el Yoko Ono de Queen.
La influencia de Prenter en Freddie Mercury y Queen
Prenter además estuvo de manager de 1977 hasta 1985. El representante logró que el cantante se sintiera superior que el resto del grupo e inició un largo camino de disputas. Pero Prenter era mirado con malos ojos por la banda, ya que los integrantes percibían que influenciaba negativamente a Freddie y que salían mucho de fiesta. Además, afirmaban en ese entonces que lo incitaba a componer canciones que lo alejaban de la esencia del grupo musical.
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Brian May siempre ha culpado a Prenter de las malas decisiones del grupo a principios de los ochenta. Bohemian Rhapsody sugiere que fue Prenter quien introdujo a Freddie en el mundo de las drogas y el sexo. Figuras cercanas al cantante, diversas biografías y medios británicos como The Guardian han dejado claro que Mercury no era una de esas personas que necesitase ser manipulado ni presionado para disfrutar de ciertos placeres.
Pero su influencia llegaría a lo musical también a principios de los ochenta. Es bajo el consejo de Prenter cuando se publica el que es considerado unánimemente el álbum más flojo de la banda, Hot Space. En este contexto salió el disco Hot Space (1982), acusado de ser uno de los peores de la banda donde sólo se luce el tema Under Pressure, con David Bowie. Este disco de 1982 fue la experiencia de Queen más alejado del rock. Recordemos que este álbum contiene uno de los grandes éxitos del grupo, Under Pressure, junto a David Bowie. Tanto Brian May, como Roger Taylor e incluso John Deacon culpan de ese fracaso a Prenter y a su pésima influencia en Mercury.
Dos años pasaron y el cantante comenzó a grabar como solista, gracias a un acuerdo logrado por Prenter. Sin embargo, Freddie adoraba la música disco y, con Paul Prenter mediante, lo demostró en su primer álbum en solitario en 1984. El título no podía ser más oportuno para el mánager: Mr. Bad Guy ("Don Mal Tipo"). El acuerdo millonario con la multinacional CBS (un contrato de 3,5 millones de dolares, que al cambio serían hoy unos ocho millones de euros) fue gestionado por Prenter. De nuevo, la sombra de Prenter, que además había desaconsejado a su representado dar entrevistas, afectaba a Mercury y lo aislaba del resto del grupo.
El distanciamiento y la traición de Paul Prenter
Mercury se alejó de Paul luego del show histórico “Live Aid” de 1985 y decidió dedicarse a componer y hacer música plenamente concentrado en la banda, dejando de lado las fiestas, las salidas sin sentido y las “falsas” amistades. Lo que vino luego fue la completa traición de quien supo ser su pareja, manager y confidente. Las motivaciones de Prenter eran venganzas pasionales. Se puso así, porque Freddie le había repudiado en una típica pelea de parejas.
El 4 de mayo de 1987 fue uno de los peores en la vida de Freddie Mercury. Esa mañana supo que el que consideraba uno de sus hombres de confianza, su amigo, asistente personal y amante Paul Prenter, le había vendido por 32.000 libras (al cambio, unos 100.000 euros de hoy). Prenter había contado los secretos de la estrella del rock al tabloide británico The Sun, que los había publicado con su habitual falta de escrúpulos. El titular era: "El sida mata a dos amantes de Freddie". Según contó Jim Hutton (la pareja de Freddie cuando este falleció) en sus memorias de 2005 (Mercury y yo), “descubrimos que le pagaron a Prenter cerca de 32.000 libras [al cambio unos 100.000 euros de hoy] por la historia”.
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“En los siguientes días siguieron saliendo noticias en The Sun, y con cada episodio de la historia contada por Prenter, Freddie se cabreaba más", recordaba Hutton en el libro. Prenter vendió al periódico varias fotografías de Freddie con amantes que fueron publicadas a doble página, con el título: “All The Queen’s Men”. Traducido se lee como: “Todos los hombres de la reina”, un titular con un tono inequívocamente homófobo. Esta entrevista con Paul Prenter se grabó en Múnich en 1984, donde Mercury registró su disco en solitario 'Mr. Bad Guy'.
Pero Paul se la pasó hablando sobre la vida del cantante, entre ellos que había tenido relaciones con muchos hombres, que no quería dormir solo y que temía contraer sida. “Es más fácil que Freddie camine sobre las aguas que verlo ir con mujeres”. Respecto de sus muchas relaciones, el manager mencionó: "Me dijo que su primera relación homosexual fue cuando estaba en la escuela en India, cuando tenía 14 años. Cuando estábamos de gira había un hombre distinto cada noche, probablemente se iba a la cama a las 6 -7 am, pero rara vez solo".
Reacción de Freddie y el destino de Prenter
Fue en este momento cuando Freddie decidió cortar toda comunicación con Prenter. Freddy no le perdonó jamás, a pesar de los intentos de Prenter por congraciarse con él. Prenter sí intentó contactar con Mercury después de aquello. Alegaba que había hablado presionado por el tabloide. Según contó Hutton, el exrepresentante se acercó varias veces a Garden Lodge (la mansión de Mercury en Londres, que heredó Mary Austin y en la que hoy aún vive ella), pero Freddie nunca lo recibió.
"Prenter trató de excusar su espantoso comportamiento diciendo que la prensa lo había estado acosando durante tantas semanas que finalmente se había quebrado bajo la presión”, escribió Hutton. “Freddie no estaba interesado en escuchar las excusas de Prenter; se sentía imperdonablemente decepcionado”, añadió.
En pareja con Hutton, alejado definitivamente de Prenter, ya con el diagnóstico de la enfermedad, que en ese momento era una certera sentencia de muerte, Freddie se refugió en el trabajo y en su grupo. Los últimos años grabaron canciones frenéticamente. El deterioro físico de Mercury era evidente. Perdía peso y energías y sus apariciones públicas eran cada vez más escasas. Freddie contrajo HIV y murió en 1991.
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Como si se tratase de un caso de justicia cósmica (aunque la muerte nunca es justa), Prenter falleció en agosto de 1991, tres meses antes que Mercury y a causa de complicaciones de la misma enfermedad que él aireó de su examante en la prensa. En agosto de 1991, mientras los periodistas buscaban que alguna enfermera les diera información sobre la salud de Mercury, se les pasó una noticia que hubiera ocupado la primera plana de los diarios sensacionalistas por varios días. Paul Prenter había fallecido como consecuencia del sida.
Paul Prenter en la película Bohemian Rhapsody
Prenter es, sin lugar a dudas, el villano oficial de Bohemian Rhapsody, la película dramática más taquillera de la historia. En la biopic Bohemian Rhapsody se lo muestra cerca del cantante antes de estas fechas. En el film “Bohemian Rhapsody” Prenter apenas es nombrado por su apellido. Como si hubiera sido un Judas o engendro del demonio. Cada vez que aparece alguno de esos dos apelativos, todos saben a quién se están refiriendo.
La película se revela como un recorrido amable por la vida de Freddie y los suyos; de hecho, demasiado amable según algunas críticas, que consideran que se blanquea y simplifica la vida y la creatividad de Mercury. La historia termina en lo más alto y justo antes de que la vida del líder de Queen empiece a marchitarse (el final es el glorioso concierto en Live Aid). Eso sí, deja una semilla de la traición de Prenter.
En la película, Freddie despide a Prenter antes del Live Aid de 1985 y él deposita una especie de amenaza sobre él: “¡Sé quién eres, Freddie Mercury!”. La amenaza se cumplió, pero no como lo vimos en la película (una entrevista televisada), sino en una escrita y publicada en el tabloide The Sun en 1987.
