Brasil, una nación con una rica historia y una vasta extensión geográfica, posee un sistema político complejo y dinámico que ha sido objeto de estudio y debate continuo. Para comprender los temas de actualidad que suceden en el mundo, es muy importante analizar este régimen. Brasil es una República Presidencial Federal, formada por la unión de los estados, el Distrito Federal y los municipios.
Desde el retorno a la democracia en la década de los 80, Brasil ha buscado mejorar las responsabilidades y garantizar una separación estricta de los poderes entre ejecutivo, legislativo y judicial. La democracia brasileña es una democracia consolidada, basada en instituciones sólidas, con un ambiente político estable que garantiza los derechos individuales. Durante los últimos 20 años, la estabilidad democrática ha prevalecido, y el país ha pasado por seis elecciones presidenciales regulares. La estructura gubernamental de Brasil no es tan difícil de entender, y se basa en la división de poderes.
Los Tres Poderes de la Unión
El Sistema Político de Brasil se divide en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Estos poderes, a su vez, se dividen en esferas federal, estatal y municipal, lo que refleja el carácter federalista de la nación. A continuación, se detalla cada uno de ellos:
Poder Legislativo
El Poder Legislativo se ocupa directamente de las leyes. Es la rama que básicamente tiene que crear nuevas leyes y también cambiar las antiguas si es necesario. Ambas tareas deben someterse a una votación exhaustiva. Además, sus miembros se encargan de supervisar al Poder Ejecutivo y señalar si hay algo que no funciona en la administración pública.
Poder Ejecutivo
El Poder Ejecutivo es el administrador de más alto nivel del país. Este poder aplica las leyes aprobadas por el Poder Legislativo y hace que la gente obedezca las leyes. A nivel federal, está representado por el Presidente, quien es el jefe de Estado y tiene el poder de ejecutar o vetar leyes y también de administrar el país. En la esfera estatal, el gobernador es la figura principal, y en la esfera municipal, el alcalde (Prefeito) es el encargado.
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Poder Judicial
El Poder Judicial es el encargado de juzgar las posibles infracciones a la ley existentes en el país. Este poder juzga cada caso, comprendiendo la situación y buscando el mejor juicio, justo y equilibrado. El Poder Judicial presenta algunas diferencias con los demás poderes, ya que no está separado en esferas, sino en algo que se denomina “materias”, que son diferentes ámbitos en los que actúa la justicia. Se dividen en 3 niveles, siendo el más alto el tribunal supremo de cada área, y todos estos tribunales supremos están bajo la supervisión general del Supremo Tribunal Federal. El Poder Judicial de Brasil es independiente de los poderes ejecutivo y legislativo y está formado por el Tribunal Superior de Justicia, Supremo Tribunal Federal, Tribunales Regionales Federales y Jueces Federales, Justicia del Trabajo, Justicia Militar, y Tribunales y Jueces de los Estados y del Distrito Federal.
Sistema Electoral y Voto Obligatorio
Brasil es una República Federal Presidencialista, y elegimos al presidente cada cuatro años. El Poder Ejecutivo es ejercido por el Presidente de la República, que es elegido por voto popular directo en un sistema de dos turnos, por un período de cuatro años, con derecho a una reelección. Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta de los votos válidos, se realiza un segundo turno sólo con los dos candidatos más votados.
Votar es una obligación legal en Brasil, lo que significa que todo ciudadano de 18 a 65 años DEBE votar. Las consecuencias de no votar pueden ser muy graves, incluyendo multas, la imposibilidad de obtener un pasaporte, un préstamo bancario o incluso solicitar un trabajo en una institución pública. De acuerdo con el sistema político brasileño, hay dos períodos diferentes para las elecciones en Brasil. Un período es para votar presidente, gobernadores, senadores y diputados y el otro para elegir alcaldes y concejales, lo que significa que cada dos años los brasileños tienen que votar algo.
Es importante destacar que todo el proceso de votación es electrónico desde 1996, a diferencia de muchos países que utilizan la papeleta de papel. Este sistema se considera una forma práctica y más rápida de votar y de conocer los resultados.
Sistema Multipartidista y Evolución Histórica
Los partidos políticos existen en Brasil desde la primera mitad del siglo XIX, aunque ninguno ha perdurado por mucho tiempo, resultando en la ausencia de partidos centenarios. Brasil tiene un sistema multipartidista con una gran variedad de agrupaciones políticas de centro, centro-derecha, centro-izquierda, derecha, extrema derecha, izquierda y extrema izquierda. Estos partidos pueden organizarse como quieran, y pueden recibir o no apoyo parlamentario o popular.
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La política brasileña ha estado marcada por importantes periodos históricos. Brasil pasó por un largo período dictatorial, que comenzó el 1 de abril de 1964 y terminó el 15 de marzo de 1985, bajo el mando de sucesivos gobiernos militares. La dictadura tuvo una fuerte vertiente autoritaria y nacionalista, y comenzó con la expulsión de João Goulart, quien había sido elegido democráticamente. En este periodo, muchas personas fueron detenidas y asesinadas por protestar contra la dictadura y pedir el retorno de la democracia. El régimen terminó cuando José Sarney asumió la presidencia y restableció de nuevo un sistema electoral en Brasil. Por ello, muchos creen en la importancia del voto obligatorio para mantener la estabilidad política, aunque también ha habido muchos debates recientes sobre si el voto debe seguir siendo obligatorio o no.
Crisis Políticas e Inestabilidad Reciente
La política de Brasil ha experimentado periodos de gran inestabilidad y crisis. Podríamos decir que la crisis actual comenzó en 2013, en São Paulo, cuando se produjeron muchas protestas callejeras debido a la desconfianza de la población brasileña en las instituciones públicas, el gobierno y los partidos políticos. Este descontento con el aumento del coste de la vida alcanzó su punto álgido con un nuevo aumento de las tarifas del transporte público, lo que desencadenó grandes manifestaciones públicas en miles de ciudades. Estas manifestaciones también acabaron llamando la atención sobre otros ámbitos de mala gestión, como la educación, la sanidad y la seguridad.
Además, en 2014 comenzó la Operación Lava Jato, una serie de acciones llevadas a cabo por la Policía Federal para denunciar tramas de corrupción, que condujeron a la detención de algunos grandes políticos. Muchos de los aliados de la presidenta Dilma Rousseff, entre muchos otros políticos de todo el espectro, estaban implicados en estas tramas, lo que contribuyó a su proceso de destitución en 2016, poniendo fin a trece años de Gobierno de izquierdas. Estos momentos confirmaron el fuerte sentimiento de polarización y oposición ideológica existente en Brasil.
Michel Temer, el vicepresidente, sustituyó a Dilma en 2017. Su gobierno fue desaprobado por la población y tuvo procesos penales que acabaron con su detención, agravando la crisis política. Las cuestiones políticas en 2018 continuaron intensas, con el arresto del expresidente Lula por la Operación Lava Jato, quien era el favorito para las elecciones. En el mismo año, el opositor de derechas Jair Bolsonaro fue apuñalado durante su campaña electoral, y su gobierno, iniciado en 2019, también se ha visto empañado por muchas crisis y polémicas, incluyendo el cuestionamiento del sistema de votación. Tras perder su intento de reelección en 2022, Bolsonaro y sus partidarios intentaron anular los resultados, en lo que muchos han calificado de intento fallido de golpe de Estado.
La situación política de Brasil en 2020 y 2021 se volvió aún más compleja con la pandemia del Covid-19, y muchas personas han acusado al gobierno de ser responsable de las muertes y la falta de inversión en salud, lo que llevó a la creación de la CPI del Covid. La situación política actual de Brasil se caracteriza por una fuerte polarización y muchas disputas en Internet y en la televisión.
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Federalismo y Regionalismos
Brasil es una república federal con 26 estados y un Distrito Federal que tiene estatuto de Estado, sin regiones autónomas. El federalismo no se formó de abajo hacia arriba, sino que sus estados fueron diseñados desde las administraciones durante la Colonia, el Imperio y los períodos republicanos. Los diferentes estados asumieron sus perfiles y ganaron protagonismo a medida que se consolidaban como lugares de determinados ciclos económicos. Existen cinco regiones diferenciables, aunque sin estatuto jurídico:
| Región | Población (aprox.) | Características Destacadas |
|---|---|---|
| Sudeste | 42,06% | Históricamente más rico, "opositor" en elecciones recientes. Fuertemente bolsonarista en la última elección, pero afectado económicamente por la pandemia. |
| Nordeste | 27,16% | Históricamente más pobre, "lulista" en las elecciones. Conformó un "Consorcio" para el desarrollo regional y asistencia colectiva durante la pandemia. |
| Sur | 14,26% | Tradicionalmente rico. |
| Norte | 8,77% | Tradicionalmente más pobre. |
| Centro-Oeste | 7,76% | Crecimiento del agronegocio de alta tecnología en los últimos años, con empoderamiento de los exportadores. |
La divisoria tradicional de los últimos 80 años ha sido Norte y Nordeste pobres frente a Sudeste y Sur ricos, lo que ha generado importantes movimientos migratorios internos. A partir de los gobiernos de Lula se dibuja un mapa electoral más claro: Nordeste “lulista” y Sudeste “opositor”, aunque los regionalismos se mantienen con Bolsonaro.
Ideologías y la Supervivencia del Autoritarismo
El término “coronelismo” ha sido muy utilizado para describir las formas tradicionales de “clientelismo”, “populismo” y “autoritarismo” en las matrices políticas brasileñas, haciendo referencia a los “coroneis” de cada región. Este carácter autoritario, que se expandió durante una de las dictaduras más extensas del continente, tuvo que adaptarse progresivamente a la consolidación de la democracia. Esto dio lugar a la división izquierda/derecha, o el clivaje de trabajismo/conservadurismo, y más recientemente “lulismo”/”antilulismo”. El polo de izquierda acumula los significados democrático, trabajista y lulista, mientras que el polo de derecha se asocia con el autoritarismo, el conservadurismo y el antilulismo.
Bolsonaro ayudó a desinflar la referencia de centro/derecha/liberal/neoliberal, representada por el PSDB. Al suceder esto, retrocede la democracia/democratización como principio, volviendo a reposicionar la cuestión autoritaria con un centro/derecha/conservador/antilulista más expandido.
Religiosidad y Valores Predominantes
Brasil es todavía el país más católico del mundo, sin embargo, los cálculos indican que aproximadamente en el 2040 los evangélicos serán la principal opción religiosa. El catolicismo debe su extensión a su adaptación combinada sobre un variado abanico de religiosidades populares. Un sector importante de la Iglesia Católica tuvo una actuación muy meritoria frente a la última dictadura militar, acercándose a la formación del PT en 1980. Con el paso de las décadas, esa veta progresista se fue desdibujando.
Este universo simbólico comenzó a ser disputado por uno más flexible, de impronta más aspiracional, materialista y autocentrado, propio de las iglesias evangélicas, que adaptaron rápidamente los formatos de difusión a las tecnologías existentes. El período de fuerte crecimiento económico (2004-2010) fue acompañado por un reposicionamiento religioso. Algunos valores y perspectivas evangélicas son compatibles con la mirada autoritaria del mundo social de Bolsonaro, quien ha posicionado a sus medios de comunicación y defendido la apertura de las iglesias en la cuarentena, otorgando diversas ayudas a los grupos evangélicos. Además, los evangélicos son los principales organizadores territoriales del nuevo partido que está formando Bolsonaro, “Alianza Por Brasil”, y les ha prometido un lugar en la Corte Suprema de Justicia.
Presidencialismo de Coalición
Brasil es el país presidencialista más parlamentario de América Latina. El Congreso ha sido un actor clave en la vida política brasileña, sobre todo como un elemento reactivo, caracterizado por “un Poder Ejecutivo modernizante, un Poder Legislativo conservador”. A la vuelta de la democracia, por la reconfiguración partidaria, el Congreso pasa a tomar una definición muy particular, propia de un multipartidismo desorganizado. La dinámica del sistema político comenzaría a mostrar una singularidad: el llamado “presidencialismo de coalición”, donde el Poder Ejecutivo se conformaba según los partidos con representación en el Congreso que sirvieran para “blindar” de investigaciones y juicios al presidente.
El respaldo en el Parlamento era cobrado con puestos en los ministerios y cargos en general. Esto llevó a Lula a considerar aceptar este “presidencialismo de coalición” luego del escándalo del “Mensalao” (2005-2006). Los mandatos de Dilma incorporaron al PMDB a la coalición de gobierno, en la figura del vicepresidente (Michel Temer). El juicio político de Dilma mostró que tener dentro del Poder Ejecutivo al principal partido del Congreso ya no serviría de nada, siendo que fue justamente desde allí que vino la destitución. Bolsonaro, activo miembro del Congreso a favor de la destitución de Dilma, insistió en su campaña en que no “lotearía” su futuro Gobierno, pero realizó el “relleno” ministerial con militares, quienes le aseguran “gobernabilidad” desde otro lugar.
Economía Política y Contexto Internacional
La economía política de Brasil se ha basado históricamente en una fuerte presencia estatal (federal) con muchas políticas keynesianas. Las grandes empresas, las empresas públicas y las instituciones públicas dominan la economía, que se basa principalmente en el sector primario. La moneda brasileña fue bastante débil históricamente en el siglo XX, volviéndose más estable en el siglo XXI, pero todavía bastante dependiente del dólar americano y de las principales monedas extranjeras.
En términos absolutos, Brasil es un país poderoso económicamente, ya que se sitúa en la octava posición del ranking mundial. La industria brasileña se basa principalmente en la producción agrícola, con grandes exportaciones de soja, pollos, carne de vacuno y zumo de naranja, y es líder en la producción de azúcar y frutas tropicales. Además, exhibe músculo en el sector primario lo que le otorga menor dependencia de los mercados globales. También es el mayor exportador de caña de azúcar y de naranjas a nivel mundial, así como el que posee la ganadería comercial más importante.
Respecto al sector secundario, Brasil posee una potente industria que aporta cerca del 19% del PIB y emplea a más del 20% de su población, jugando un papel preponderante la riqueza que atesora en minerales y su potencial en hidrocarburos, aspirando a ser independiente desde el punto de vista energético. En cuanto al sector servicios, Brasil representa el 63,1% del PIB y ha evolucionado en estas primeras décadas del siglo XXI hacia la producción de servicios de alto valor añadido como el aeroespacial y las telecomunicaciones.
La pandemia del coronavirus ha provocado intensos daños en la economía brasileña, que sigue la misma tendencia bajista que la de la mayor parte de los países desarrollados. Estos desajustes han obligado al Senado a aprobar una controvertida reforma de las pensiones en un intento por frenar el déficit público con el objetivo de reducir la inestabilidad económica a nivel interno. Dicha inestabilidad deriva en una alta tasa de desempleo (12,3% en 2018) que es superior a la oficial debido al subempleo.
Desde comienzos del siglo XX hasta la década de los 80, Brasil basculó hacia el regazo de Washington, siendo el único país sudamericano en enviar un contingente fuera del continente a luchar junto con los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Desde el año 2007, Brasil es socio estratégico de la UE, lo que ha desencadenado que la Unión Europea sea el primer socio comercial de Brasil y el primer actor extranjero en inversión directa. Sin embargo, la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia en enero de 2019 ha generado un terremoto en la continuidad diplomática brasileña de los últimos 40 años.
Breve Panorama Histórico y Geográfico
Brasil es un país con más de 500 años de historia que hunde sus orígenes en la llegada de los colonizadores portugueses hacia finales del siglo XV. Descubierta por accidente y asignada a la corona portuguesa en virtud de los acuerdos suscritos en el Tratado de Tordesillas (junio de 1494), los portugueses no mostraron demasiado interés en un principio. Durante los siglos XVI y XVII se desarrolló la agricultura en explotaciones de amplias dimensiones que necesitaron abundante mano de obra, colmada principalmente con esclavos procedentes del África Subsahariana.
Se produjo la extensión de la superficie de la colonia portuguesa y se descubrieron diversas minas de oro y diamantes entre 1718 y 1725. Con una economía cada vez más potente, Brasil aprovechó los momentos de debilidad de la metrópoli en medio de la invasión napoleónica de Portugal (1807) para fraguar su independencia. En 1822, de la mano de Dom Pedro, el país puso fin a su único período histórico como colonia.
Con una extensión de 8.514.215 km2, Brasil es el país más grande de Sudamérica, lo que le permite tener frontera con todos los países vecinos exceptuando Ecuador y Chile. Geográficamente, presenta un relieve aplanado y chato, puesto que no existen grandes cordilleras, acorde con la continuidad llana de la meseta. La vegetación es abundante y variada, destacando la selva amazónica, considerada el “pulmón verde” de la Tierra.
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