Acerca de la Escuela Secundaria Federalizada "Tenochtitlan"
La Escuela Secundaria Federalizada Tenochtitlan, identificada con la Clave de C.T: 15DES0254U, se encuentra estratégicamente ubicada en San Bartolo No. 119, en la Colonia Ampliación Vicente Villada, dentro del Código Postal 57000, en el Municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México.
Es importante destacar que esta institución educativa fue generosamente donada por el Gobierno del Estado de México en el año 1984.
Líderes y Desarrollo de la Institución
- El profesor Rubén Terán Peralta fue el primer directivo al frente de la escuela. Durante su gestión, se llevó a cabo el crucial traslado de materiales, equipo, alumnos y personal al domicilio actual de la institución, ya que en sus inicios se utilizaron bodegas para ofrecer el servicio educativo.
- El segundo director de la escuela fue el profesor José Luis Quiroz Rodríguez. Durante el tiempo que ocupó el cargo, se concentró en la mejora de la infraestructura, logrando la construcción de los sanitarios destinados a los alumnos.
- Posteriormente, el profesor Ausencio Gómez Torres asumió la dirección. Bajo su gestión, y con el valioso apoyo del ramo 34, se construyeron las aulas para el primer grado, el taller de dibujo técnico, el laboratorio y se embellecieron las áreas con jardineras.
Misión Educativa y Valores
La misión de esta escuela es educar a las nuevas generaciones con base en principios fundamentales como la equidad, la inclusión, la calidad y la pertinencia. Para ello, se toma como instrumento fundamental el desarrollo de conocimientos, habilidades, actitudes y capacidades que permitan la formación integral de todos los actores de la comunidad educativa: directivos, docentes, alumnos, consejos escolares de participación social, así como padres de familia que estén enterados, motivados y colaborativos.
Se busca fomentar en ellos la capacidad de análisis, reflexión y crítica constructiva, evaluando continuamente las acciones para rectificar y ratificar aquellas que sean necesarias en pro de la excelencia educativa.
Tenochtitlan: El Origen Histórico del Nombre
El nombre de la institución educativa, "Tenochtitlan", rinde homenaje a la antigua y majestuosa capital mexica, un topónimo que encierra una profunda historia y significado para la identidad mexicana.
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La Fundación de la Gran Ciudad y sus Diversas Fechas
La fundación de la ciudad de México-Tenochtitlán es un acontecimiento cuya historia se entrelaza íntimamente con la mitología, característica distintiva de los pueblos originarios americanos. Diversas fuentes del siglo XVI, al correlacionar los antiguos calendarios con los occidentales, han propuesto distintas fechas para este evento.
A pesar de la falta de consenso histórico, el gobierno federal de México decidió establecer oficialmente el 13 de marzo de 1325 (o año 2-casa en la cuenta calendárica mexica) como la fecha de fundación. Sin embargo, es importante señalar que esta fecha no está registrada en ninguna fuente original ni corresponde a un cálculo calendárico preciso, siendo una propuesta política.
El mito de la fundación relata que México-Tenochtitlán fue poblada por tribus nahuas que migraron desde Aztlán, cuya ubicación exacta se desconoce. Tras un periodo de itinerancia por las cercanías del lago de Texcoco, los futuros mexicas se establecieron en varios puntos de la Cuenca de México, que estaban bajo el dominio del altépetl de Azcapotzalco.
Según la tradición, Tenochtitlan se fundó en una isla del lago de Texcoco en 1325, cuando los antepasados mexicas observaron un águila posada sobre un nopal, imagen que se convertiría en el emblema del escudo nacional de México.
Investigaciones arqueológicas sugieren que el islote de México ya estaba habitado antes del siglo XIV y que la fundación de Tenochtitlan podría haber sido posterior a la de México-Tlatelolco, su "ciudad gemela" del norte.
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De acuerdo con algunas crónicas, estos eventos fundacionales pudieron haber ocurrido el 18 de julio de 1327 (según Gongora), en el año 1318 (en los Anales de Cuauhtitlán), entre 1314 y 1332 (en el Códice Vaticano), y el 20 de junio del año 2 calli o 1325 (según los Anales de Tlatelolco), siendo esta última la fecha considerada más probable.
La mayor parte de las fuentes históricas coinciden en que la fundación de Tenochtitlan ocurrió en el año 1325, fecha que fue declarada por los propios indígenas en los años posteriores a la caída de la ciudad.
La primacía de México-Tenochtitlán sobre México-Tlatelolco también ha sido objeto de debate. Las fuentes históricas sugieren que la ciudad gemela de Tenochtitlán fue fundada 13 años después, es decir, en 1337. No obstante, en 2007 se descubrió en la zona arqueológica de Tlatelolco una estructura que data de entre los siglos XI y XII, lo que plantea nuevas interrogantes.
Las narraciones míticas sobre la fundación presentan múltiples variantes y fechas. Según Leonardo López Luján, se mencionan los años 1301, 1318, 1322, 1324, 1325, 1364 y 1366, pero no 1321. Sin embargo, el año "2-calli" (2-Casa), equivalente al 1325 del calendario cristiano, es la fecha más recurrente y se encuentra incluso tallada en el Teocalli de la Guerra Sagrada, un monumento escultórico de la época de Motecuhzoma Xocoyotzin (c. 1507 d. C.). Además, excavaciones arqueológicas profundas bajo la Catedral han revelado vestigios de una aldea tolteca de los siglos X-XII, evidenciando una antigüedad mucho mayor del asentamiento.
El Significado del Nombre "Tenochtitlan"
El nombre de la capital mexica es un topónimo compuesto cuyo significado ha generado numerosas interpretaciones a lo largo del tiempo.
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La palabra Tenochtitlan proviene de la raíz náhuatl tenochtli, que se traduce como "nopal de tunas duras", y tlan, que significa "lugar". Así, el nombre se interpreta como «donde crecen los nopales de tunas duras». Este significado también se asocia al caudillo Ténoch (1299-1363), a quien se le atribuye la fundación de la ciudad. La grafía del nombre ha experimentado variaciones a lo largo de las épocas, apareciendo como Tenochtitlan o Gran Tenochtitlan, y su ortografía se considera normativa con o sin tilde (Tenochtitlán).
Por su parte, la palabra "México" es la castellanización de una voz náhuatl. Este es el nombre del país donde se localiza actualmente la antigua Tenochtitlan, así como de la Ciudad de México y del Estado de México, los cuales deben su denominación a la antigua capital, aunque esta ya no forme parte de su territorio. Bernardino de Sahagún, en su obra de documentación de la cultura náhuatl, sugiere que el nombre deriva de Me(-tl) ('maguey') y de cih(-tli) ('liebre'), en referencia al caudillo que los guio, por lo que el nombre de la ciudad significaría "Lugar de Mecih(tli)".
Originalmente, el nombre de la ciudad fue Cuauhmixtitlan, que en náhuatl significa "lugar del águila entre las nubes".
La Peregrinación Mexica y el Designio Divino
El mito fundacional narra que México-Tenochtitlán fue establecida por un grupo de tribus nahuas que emprendieron una migración desde Aztlán, cuya ubicación precisa aún es desconocida.
La leyenda nahua explica que estos pueblos realizaron una peregrinación desde su lugar de origen, Aztlán, hasta lo que eventualmente sería Tenochtitlan. Esta peregrinación de los nahuas-aztecas se extendió por aproximadamente 260 años (desde 1064-1065 hasta 1325), hasta que encontraron el sitio predestinado.
Todas las fuentes históricas concuerdan en que los mexicas eran originarios de Aztlán, un lugar cuya ubicación exacta y existencia real son objeto de debate. Según la Crónica Mexicáyotl, en Aztlán, los futuros mexicas eran esclavos y se les conocía con este nombre.
Se cuenta que Huitzilopochtli, la deidad tutelar, manifestó a su pueblo el imperativo de marchar hacia nuevas tierras y les ordenó dejar de llamarse aztecas, pues a partir de ese momento serían conocidos como mexicas. Este significativo episodio también es relatado en el Códice Aubin y el Códice Durán.
La Tira de la Peregrinación indica que Aztlán era una isla donde existían seis calpulli y un gran templo, posiblemente dedicado a Mixcóatl. En la Tira, Huitzilopochtli aparece únicamente después de que los mexicas llegaron a Teoculhuacan, en el año 1-pedernal.
De acuerdo con la mitología mexica, Huitzilopochtli les encomendó fundar su reino en el lugar donde encontraran "un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente". Obedeciendo este designio, los mexicas deambularon por diversos territorios, siempre en busca del presagio que señalara su tierra prometida por el dios.
Según la Tira de la Peregrinación, la gente de Cuitláhuac se separó del resto de los calpulli mientras aún estaban en migración. Más tarde, los mexicas llegaron a la región de Tollan-Xicocotitlan, donde Huitzilopochtli les ordenó desviar el cauce de un río para crear una laguna alrededor de un cerro. La complacencia de vivir en esa tierra casi hizo que los mexicas olvidaran la promesa de Huitzilopochtli, por lo que el dios les instó a abandonar el lugar y continuar la migración.
Finalmente, llegaron al Valle de México y transitaron por varios pueblos hasta establecerse en el territorio de los tepanecas de Azcapotzalco, a quienes sirvieron como guerreros mercenarios. Fue entonces cuando hallaron el sitio indicado por Huitzilopochtli en un islote del lago de Texcoco.
Tras merodear por las inmediaciones del lago de Texcoco, los futuros mexicas se asentaron en diversos puntos de la Cuenca de México que estaban sujetos al altépetl de Azcapotzalco. La migración concluyó cuando fundaron su ciudad en un islote cercano a la ribera occidental del lago. Finalmente los mexicas encontraron el sitio indicado en algún lugar del lago de Texcoco y allí fundaron su ciudad. Tal isla se encontraba en donde hoy se asienta el centro de Ciudad de México.
El texto mítico que describe el hallazgo del lugar predestinado reza: "Id y ved un nopal salvaje: y allí tranquila veréis un águila que está enhiesta. Allí come, allí se peina las plumas, y con eso quedará contento vuestro corazón: ¡allí está el corazón de Copil que tú fuiste a arrojar allá donde el agua hace giros y más giros! Pero allí donde vino a caer, y habéis visto entre los peñascos, en aquella cueva entre cañas y juncias, ¡del corazón de Cópil ha brotado ese nopal salvaje! ¡Y allí estaremos y allí reinaremos: allí esperaremos y daremos encuentro a toda clase de gentes! Nuestro pechos, nuestra cabeza, nuestras flechas, nuestros escudos, allí les haremos ver: a todos los que nos rodean allí los conquistaremos! ¡Aquí estará perdurable nuestra ciudad de Tenochtitlan! El sitio donde el águila grazna, en donde abre las alas; el sitio donde ella come y en donde vuelan los peces, donde las serpientes van haciendo ruedos y silban!"
Gobierno y Expansión del Imperio Mexica
Una vez asentados en el islote, que en ese momento pertenecía al pueblo de Azcapotzalco, los mexicas solicitaron al gobierno de Culhuacán, un altépetl vecino de filiación culhua, que les enviara un miembro de su clase real para liderar a la comunidad. Culhuacán accedió, enviando a Acamapichtli, quien se convirtió en el primer tlatoani alrededor del año 1376. A pesar de esto, los mexicas aún estaban parcialmente sometidos a Azcapotzalco y a su rey, Tezozómoc. Itzcóatl es generalmente considerado el primer tlatoani de Tenochtitlan.
Tras lograr su independencia, los mexicas iniciaron una serie de procesos que llevarían al engrandecimiento de su ciudad. Estos incluyeron la formación de la Triple Alianza con Texcoco y Tlacopan, la realización de las Guerras Floridas y la conquista de los pueblos cercanos.
Moctezuma Ilhuicamina el Grande transformó este creciente poder en un vasto imperio, extendiendo sus conquistas hasta incluir regiones como Puebla, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca y parte de Veracruz. Las campañas de expansión territorial se reanudaron a partir de 1486, bajo el liderazgo de Ahuízotl, quien logró extender el imperio por el centro y sur del actual territorio mexicano.
La capital de los mexicas se erigió como una de las mayores ciudades de su tiempo a nivel global, y fue el centro de un poderoso Estado multiétnico que ejerció su dominio sobre una gran porción de Mesoamérica. El esplendor y florecimiento de la ciudad se sustentaron en el tributo pagado por los pueblos sometidos a su poder.
La progresiva acumulación de peso político y militar que la metrópoli experimentó durante el siglo XV resultó en una creciente concentración de las actividades comerciales. Las prácticas comerciales de los mexicas alcanzaron un alto grado de diversificación, basándose en un sistema de trueque que empleaba diversos productos como moneda, destacándose los granos de cacao y frijol, además de otros como oro, cobre, piedras preciosas, chalchihuites (jade y esmeralda), mantas y ropa. Los mexicas integraron en su legislación el concepto de propiedad comunal, que consistía en un pedazo de terreno asignado a cada miembro del calpulli. Estas tierras podían ser arrendadas, pero los productos...
Tenochtitlan ante la Llegada de los Españoles
El asombro de los españoles, plasmado por los cronistas que conocieron la ciudad en el siglo XVI, da cuenta del orden, la magnitud de la capital mexica y el alto grado de organización de sus funciones sociales. Muchos de los soldados de Cortés no habían visto hasta entonces una ciudad de tal envergadura.
Tenochtitlan estaba atravesada de lado a lado por tres amplias y largas calzadas que se extendían hasta tierra firme: la del norte conducía a Tepeyacac y comenzaba en la puerta Cuauhquihuac; la del poniente se dirigía a Tlacopan (ruta por la cual las tropas de Cortés fueron expulsadas) y se iniciaba fuera del islote en el puente conocido como Chichimecapan (aproximadamente en la intersección de las actuales calles Hidalgo y Paseo de la Reforma); y la calzada del sur iba hacia Iztapalapa, atravesando la puerta Tepantzinco que la separaba del Templo Mayor, con dos acequias, los acueductos de Ahuízotl y Acuecuezcatl a la altura de Acatlán (cerca de la ermita de San Antonio Abad) y desembocaba en el lago en Tlamacoyan. Al oriente no existía calzada, ya que el límite lo marcaba el Embarcadero Texcoco, que conectaba la ciudad con la ribera oriental.
Los canales eran utilizados para el transporte con barcas fabricadas de totora. Existían barcazas especializadas para la recolección de desperdicios y otras para el excremento, que era empleado como abono en las chinampas. Se estima que alrededor de 1000 personas se encargaban de la limpieza de las calles. Bernal Díaz del Castillo relata su sorpresa al encontrar letrinas tanto en las casas particulares como en el mercado público y en los caminos.
A pesar de que el lago de Texcoco era salado, la ciudad estaba rodeada de agua dulce gracias a los diques construidos por los mexicas, los cuales permitían concentrar el agua proveniente de los ríos que alimentaban el lago. La ciudad disponía de dos acueductos con dos canales cada uno, descritos por Bernal como "del ancho de un buey". Esta disposición permitía que un canal estuviera en operación mientras el otro recibía mantenimiento. Esta agua se utilizaba principalmente para lavado y aseo; los mexicas acostumbraban tomar dos baños al día, y se reporta que Moctezuma II tomaba hasta cuatro.
Respecto a sus mercados, la ciudad "tiene esta ciudad muchas plazas donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender. Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra, que de más de las que he dicho son tantas y de tantas calidades, que por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y por aún no saber poner los nombres, no las expreso."
La Conquista Española de Tenochtitlan
El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés llegó a Tenochtitlan, siendo recibido triunfalmente por Moctezuma en la calzada de Tlalpan. Moctezuma creía que Cortés era el dios Quetzalcóatl, quien, según la leyenda, regresaría un día desde el oriente. Moctezuma hospedó a Cortés en el Palacio de Axayácatl, y poco después, Cortés logró capturar a Moctezuma, quien no opuso resistencia.
Mientras tanto, en Cuba, Diego Velázquez intentaba retomar el control de las tropas, sospechando que Cortés planeaba insubordinarse. Como medida de precaución, Velázquez envió una expedición comandada por Pánfilo de Narváez a Veracruz. Al enterarse de lo ocurrido, Cortés se dirigió a Cempoala con algunos soldados para enfrentarlo, dejando al mando de la guarnición a Pedro de Alvarado.
Cerca de Zempoala, Cortés tuvo un violento enfrentamiento con Narváez, quien resultó herido. Cortés consiguió convencer a los soldados recién llegados de unirse a él para fortalecer el ejército español.
Entretanto, en la capital mexica, los habitantes se preparaban para una importante festividad dedicada a los dioses Tezcatlipoca y Huitzilopochtli. Durante la celebración, Pedro de Alvarado ordenó a sus soldados atacar a los indígenas, lo que provocó una masacre.
Tras estos acontecimientos, Cuitláhuac fue elegido tlatoani y organizó de inmediato al ejército para expulsar a los españoles. El 30 de junio de 1520, los mexicas tomaron por sorpresa a los españoles, que intentaban huir de Tenochtitlan, y los derrotaron en uno de los puentes de la ciudad, causándoles severas bajas y la pérdida de importantes objetos de oro que habían acumulado.
Los españoles, sin demora, comenzaron a reforzar sus tropas con la ayuda de los tlaxcaltecas y otros pueblos aliados. En mayo de 1521, dio inicio el sitio de Tenochtitlán. En este periodo, Cuitláhuac falleció de viruela en noviembre de 1520, siendo sucedido por Cuauhtémoc.
Finalmente, tras su conquista, los españoles establecieron una nueva ciudad sobre las ruinas de la extinta capital mexica, dando origen a lo que hoy es la Ciudad de México.
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