Cada mes escuchamos en las noticias que la inflación sube o baja, o que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) cambió. El INPC es una de las herramientas más importantes para medir cómo cambian los precios de los productos y servicios que usamos diariamente. Este indicador económico esencial nos ayuda a entender el panorama del costo de vida y mide exactamente ese aumento en los precios.
¿Qué es el INPC y quién lo calcula?
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) es un indicador económico esencial para entender el panorama del costo de vida en México. Lo calcula el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este organismo es el encargado de recopilar los precios de bienes y servicios en todo el país, procesar la información y publicar los resultados cada mes. Gracias a esta labor, el INPC se convierte en un indicador oficial y confiable para medir la inflación en México.
El INEGI, desde julio de 2011, es la institución responsable y única para el cálculo del INPC, y para ello utiliza la fórmula de Laspeyres, que es de uso generalizado en el mundo y reconocido por el Organismo de Certificación (OCI). Para su compilación, el INEGI realiza encuestas periódicas en miles de establecimientos comerciales y de servicios en todo el país.
Importancia del INPC en la Economía
El análisis del INPC es crucial para la toma de decisiones tanto por parte de los consumidores como de las autoridades económicas. Cuando el INPC sube, el poder adquisitivo de los ciudadanos puede disminuir si sus ingresos no aumentan al mismo ritmo. Pero el INPC no solo sirve para medir la inflación; es un indicador fundamental que abarca múltiples aspectos de la vida económica nacional.
El INPC es la principal herramienta para que el gobierno y el Banco de México puedan tomar decisiones acerca de los precios nacionales, formulando la política fiscal y monetaria. La política monetaria, de hecho, utiliza como meta la tasa de crecimiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor. La inflación, construida a partir del INPC, es determinante para aspectos económicos importantes como son la asignación de salarios, las tasas de interés e inclusive la política monetaria a implementarse. Actualmente, el criterio para fijar los aumentos en el salario mínimo y mantener el poder adquisitivo de los trabajadores es el INPC. Por lo anteriormente reseñado debe quedar claro que el poder adquisitivo del consumidor constituye una preocupación teórica persistente en la ciencia económica, y que un IPC sirve para cuantificarlo.
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Metodología para el Cálculo del INPC
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se calcula siguiendo una metodología establecida y estandarizada que permite medir de manera precisa las variaciones en los precios de los bienes y servicios consumidos por los hogares en México.
Componentes clave del cálculo:
Selección de la canasta básica: La canasta básica es un conjunto de bienes y servicios representativos del consumo de los hogares en México. Esta selección se basa en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), que proporciona información detallada sobre los patrones de consumo en el país. La canasta representativa se obtiene de los gastos reportados en la ENIGH 2010 y consta de 283 bienes y servicios, clasificados por 12 finalidades, incluyendo alimentos, vestimenta, vivienda, educación y recreación, entre otros. La canasta básica, más específica, consiste en la selección de 80 bienes y servicios de los 283 que conforman el INPC. Entre los bienes que la conforman están la gasolina (alto y bajo octanaje), carne de res, telefonía móvil, transporte colectivo, medicamentos y artículos escolares, entre otros.
Cálculo de ponderadores: Los ponderadores son coeficientes que reflejan la importancia relativa de cada bien o servicio dentro de la canasta básica. Estos se obtienen a partir de los gastos promedio de los hogares en cada uno de los productos, y se expresan como porcentajes que suman 100%. Los ponderadores expresan la importancia que cada concepto tiene respecto al gasto total del hogar mexicano, y la representatividad de este consumidor depende de la precisión de dichos ponderadores. Cambiar las ponderaciones del INPC en el año 2010 permitió observar las transformaciones en la estructura del gasto de las familias mexicanas porque se incluyeron servicios que antes no eran consumidos, como pago de internet o telefonía móvil.
Recolección de precios: El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es el organismo encargado de recopilar los precios de los bienes y servicios incluidos en la canasta básica.
Cálculo de índices elementales: Para cada bien o servicio, se calcula un índice elemental que refleja la variación porcentual de su precio respecto a un período base. Cada uno de los bienes tiene su propia tasa de inflación, representada por su precio relativo.
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Agregación de índices elementales: Finalmente, se agregan los índices elementales de todos los bienes y servicios, utilizando los ponderadores como factores de ponderación.
La Canasta Representativa y sus Ponderaciones
Los conceptos de gasto que tienen mayor ponderación para este consumidor representativo son los de vivienda, seguidos por los alimentos y teniendo en 6to lugar prendas de vestir y calzado.
| Categoría de Gasto | Importancia Relativa (Ponderación) |
|---|---|
| Vivienda | Mayor |
| Alimentos | Segunda mayor |
| Prendas de vestir y calzado | Sexta mayor |
Si comparamos el crecimiento de la canasta básica con el del INPC, por ejemplo, durante el 2013, el primer índice incrementó 4.38%, mientras que el INPC un 3.56%. Esto ha sido una constante desde julio de 2011, indicando que la canasta básica en México se ha encarecido en mayor magnitud que la inflación general.
Publicación del INPC
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publica el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de manera mensual. Es importante señalar que las fechas exactas de publicación son anunciadas por el INEGI con anticipación en su calendario de difusión de indicadores económicos.
Consideraciones Teóricas y Desafíos en la Medición del INPC
En resumen, la medición en general, y la medición en economía en particular, está llena de peligros. Un economista no puede simplemente igualar una definición teórica con una variable observada, sino que debe determinar su grado de correspondencia y preguntarse sobre la calidad de la medición a partir de la comparación del valor observado con el valor verdadero, lo que se denomina “sesgo de medición”. El meollo del asunto es que, en la economía, los instrumentos de medición funcionaron inicialmente como “artefactos de medición”, pero rápidamente se convirtieron en “dispositivos analíticos”.
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Si bien estamos destinados a vivir en una era de la medición, también vivimos en una era de la medición incorrecta, exagerada, engañosa y contraproducente. Hay cosas que se pueden medir y cosas que vale la pena medir, pero lo que se puede medir no siempre es lo que vale la pena medir; lo que se mide puede no tener relación con lo que realmente queremos saber. Los costos de medir pueden ser mayores que los beneficios.
La medición incorrecta tiene consecuencias reales. Por ejemplo, Moulton (2018) estimó un sesgo al alza de la tasa de inflación de 0.85 puntos porcentuales por año y un sesgo a la baja del crecimiento económico de alrededor de 0.65 puntos porcentuales por año. La subestimación del crecimiento distorsiona la política monetaria, y la percepción de un crecimiento lento puede llevar a políticas de tasas de interés excepcionalmente bajas que contribuyen a una posible inestabilidad financiera. Con gran perspicacia, Boumans (2005) advirtió que un “problema relevante de los instrumentos utilizados para hacer visibles lo no observable es cómo distinguir entre los hechos sobre el fenómeno y los artefactos creados por el instrumento”.
El Consumidor Representativo y sus Limitaciones
Para la construcción del INPC, surge la pregunta: ¿Quién es este consumidor representativo del INPC? Y ¿Cuáles son los bienes y servicios considerados para su construcción? Además, es importante preguntarse si el consumidor representativo del INPC refleja el consumo de un mexicano que recibe un salario mínimo. Recuerda que el impacto de la inflación no es igual para todos. El INPC, dada su importancia no sólo en efectos de política monetaria sino también en distribución de ingresos, debe ser tratado con precisión y conociendo las características del consumidor representativo con el que se construye.
En la práctica, existen dos enfoques para conceptualizar la compilación del IPC. El primero, conocido como el enfoque COGI (Cost Of Goods Index), se basa en un punto de vista pragmático, midiendo el cambio en los gastos requerido por un hogar para comprar una canasta fija de bienes y servicios cuando los precios cambian. El segundo, el enfoque COLI (Cost Of Living Index), proporciona una base más estilizada al considerar que, cuando los precios cambian, los consumidores no continúan comprando la misma canasta fija, sino que sustituyen sus compras hacia bienes cuyos precios relativos han disminuido. El COLI cuantifica el efecto de este comportamiento de sustitución, siendo utilizado por instituciones como el BLS en EE. UU. como marco unificador.
Breve Historia del Índice de Precios al Consumidor
El antecedente más remoto que conocemos del IPC es Fleetwood (1745). Quizás el siguiente descubrimiento independiente lo hizo la Legislatura de Massachusetts en 1780, cuando se utilizó un “estándar tabular” para indexar la paga de los soldados que combatieron en la Guerra de Independencia, debido a una inflación masiva que había reducido drásticamente el valor real de su paga nominal fija. El antecedente moderno proviene de Estados Unidos: ante la pérdida del poder de compra de los salarios durante las primeras décadas del siglo pasado, el BLS (Bureau of Labor Statistics) estimó un índice del costo de vida para determinar la magnitud del incremento del ingreso de los trabajadores.
Históricamente, los índices de precios expresan respeto por la autoridad del pasado, ofreciendo un tipo de cambio entre valores monetarios en diferentes períodos. Las sumas de hoy se miden con un criterio que hace referencia a lo que eran en algún año anterior, convertidas a la moneda actual.
